Editorial

Una agenda pendiente que no admite más postergaciones

Hablar de minería en el Perú es hablar de una paradoja. Somos uno de los principales productores mundiales de cobre, plata y zinc, y al mismo tiempo un país donde los conflictos sociales, la tramitología excesiva y la falta de una visión de largo plazo amenazan con erosionar una de las pocas actividades capaces de sostener el crecimiento económico en un contexto global incierto.

La narrativa de que el Perú está desperdiciando una de las mejores oportunidades que ha tenido el país para, en base a sus recursos naturales, lograr el impulso económico social que demanda, es por decirlo menos, repetitivo. Si no hay un compromiso serio que apunte lograr impulsar la inversión, mejorar la toma de decisiones, controlar la ilegalidad y vincular al sector con objetivos trascendentales como la educación y salud social, especialmente en zonas donde lamentablemente el Estado hace poco, la perspectiva de tener un sector minero corpulento se irá desmoronando. Por eso es importante en este año plantear una agenda clara, amplia y urgente.

El primer gran desafío es la gobernanza del sector. En los últimos años, el país ha transmitido señales contradictorias a los inversionistas: cambios normativos sin suficiente debate técnico, debilidad institucional y una narrativa política que oscila entre la desconfianza y el oportunismo. El Perú necesita recuperar previsibilidad. No se trata de flexibilizar estándares ambientales o sociales, sino de fortalecer al Estado para que haga cumplir las reglas con eficiencia, transparencia y coherencia. Sin un Ministerio de Energía y Minas con liderazgo técnico y respaldo político, cualquier estrategia minera será solo retórica.

Un segundo eje ineludible es la gestión de los conflictos sociales. Más del 60 % de los conflictos registrados por la Defensoría del Pueblo están vinculados a actividades extractivas. Esto no es un problema exclusivo de la minería, sino de un Estado que llega tarde, mal o nunca a los territorios. La agenda 2026 exige pasar del enfoque reactivo al preventivo: ordenamiento territorial, cierre de brechas básicas, diálogo temprano y mecanismos de participación ciudadana que vayan más allá de la formalidad. Sin desarrollo local visible, la licencia social seguirá siendo frágil.

La formalización de la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) es otro pendiente crítico. Durante años se ha optado por prórrogas y parches normativos que no han logrado ni reducir la ilegalidad ni proteger el medio ambiente. El resultado es conocido: degradación ambiental, economías ilegales y competencia desleal. El Perú necesita una política integral que combine incentivos reales para la formalización, control efectivo del territorio y alternativas productivas para las zonas más vulnerables. Seguir postergando decisiones solo agrava el problema.

Asimismo, la agenda minera hacia el 2026 debe incorporar con mayor claridad la transición energética y el cambio climático. El mundo demanda más minerales para la descarbonización, y el Perú tiene una oportunidad estratégica. Pero esta oportunidad solo será sostenible si se acelera la adopción de energías limpias en las operaciones mineras, se fortalece la gestión del agua y se avanza hacia estándares internacionales de trazabilidad y economía circular. La competitividad futura será verde o no será.

Finalmente, está el debate sobre la redistribución de los beneficios de la minería. El canon y las regalías han generado recursos significativos, pero su impacto en la calidad de vida de la población sigue siendo limitado por problemas de capacidad de gasto, corrupción y mala planificación. La discusión ya no debería centrarse solo en cuánto recaudar, sino en cómo gastar mejor. Sin una reforma que articule inversión pública, planificación territorial y rendición de cuentas, la minería seguirá siendo percibida como riqueza ajena.

El compromiso y enfoque del sector minero, en ese sentido, debe ser más amplio y creativo. No basta con solo reclamar al Estado cumplir con su parte de la ecuación, sino apoyarse en mecanismos que han dado resultado para mejor, por ejemplo, la construcción de infraestructura básica a través de Obras por Impuestos.

El 2026 encuentra al Perú ante una disyuntiva clara: aprovechar responsablemente su potencial minero o seguir atrapado en la desconfianza y la improvisación. La agenda pendiente es conocida; lo que ha faltado hasta ahora es decisión política. Postergarla ya no es una opción.

 

TÍA MARÍA, UN ENORME VOTO DE CONFIANZA EN EL PERÚ
El Perú podría contar con una nueva mina en operación en 2027, un hito que será una señal de confianza a los inversionistas y consolidaría una nueva etapa de crecimiento para el sector minero, sostuvo Juan Carlos Ortiz, vicepresidente del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, al referirse al avance del proyecto cuprífero Tía María, destacando que su progreso es resultado de consensos y alineamientos entre diversos actores. “Parecería que el próximo año, en 2027, podremos tener una nueva mina en operación, lo cual sería un enorme voto de confianza en el Perú, para poder animar a los inversionistas a retomar la agenda de inversión minera en Perú”, afirmó. Para Ortiz, el momento actual del sector refleja una convergencia de visiones en torno a la necesidad de destrabar y ejecutar proyectos estratégicos. “Todos los enfoques que hemos escuchado —desde permisos, competitividad y cumplimiento de plazos— apuntan en la misma dirección”, señaló, al subrayar que la coincidencia de prioridades es clave para dinamizar la cartera minera.

ORYGEN: MAYOR NIVEL DE GENERACIÓN HIDROELÉCTRICA DE SU HISTORIA
En el 2025, Orygen alcanzó el mayor nivel de producción hidroeléctrica de su historia al registrar 4,810 GWh, el nivel más alto de generación de los últimos 25 años. Este resultado supera su récord previo alcanzado en 2011 y consolida a la empresa como uno de los actores más relevantes del sistema eléctrico peruano en un contexto de mayor demanda y transición hacia fuentes renovables. “El récord alcanzado refleja nuestra solidez operativa y la capacidad de maximizar el aprovechamiento de los recursos hídricos disponibles, lo que se traduce en un aporte relevante al sistema eléctrico y en la confiabilidad del servicio que ofrecemos a nuestros clientes. Al cierre del 2025, somos la segunda mayor generadora hidroeléctrica del país, con cerca del 15% de la producción nacional, lo que consolida nuestra posición dentro del parque generador”, señaló Eugenio Calderón, gerente de Operaciones de Orygen.

YANACOCHA AL FRENTE
La producción nacional de oro, en noviembre de 2025, fue por 9,100,584 gramos finos, evidenciando una disminución de 2.7% con respecto al mes equivalente de 2024 (9,349,055), según el más reciente boletín estadístico del Ministerio de Energía y Minas. La producción aurífera en el periodo enero a noviembre del año pasado alcanzó los 99,621,857 gramos finos, lo que implica un ligero aumento de 0.05% con respecto al periodo equivalente de 2024 (99,573,913 gramos finos). Esta variación positiva se debió principalmente al mayor desempeño de Minera Yanacocha S.R.L. (+50.6%). A nivel de titulares mineros, resalta el posicionamiento de Minera Yanacocha S.R.L. como líder en la producción de oro con un aporte del 15.1%.

PETROTAL: 90 MILLONES DE DÓLARES
El directorio de PetroTal aprobó un presupuesto de entre 80 y 90 millones de dólares para el desarrollo, principalmente, de nuevas perforaciones en el Campo Bretaña del Lote 95 (Loreto) durante el cuarto trimestre de 2026. “Nuestras inversiones este año serán vitales para recuperar una producción promedio de 20,000 bopd en 2027”, manifestó Manolo Zúñiga, presidente y CEO de PetroTal. No obstante, este año, la empresa proyecta alcanzar entre 11,750 y 12,250 barriles de petróleo al día (bopd, por sus siglas en inglés). La mayor parte del presupuesto, 45 millones de dólares, se destinará a perforación, movilización de plataformas e instalaciones para poner en operación dos nuevos pozos de desarrollo en el Campo Bretaña, el principal activo de la empresa. El plan de inversiones también contempla la ejecución de proyectos esenciales para la continuidad operativa del Campo Bretaña.

ANTAMINA LIDERA CON EL ZINC
La producción nacional de zinc, en noviembre de 2025, registró un total de 119,827 toneladas métricas finas (TMF) lo que representó un incremento de 13.7% con respecto al mes equivalente del año anterior (105,414 TMF). Esta variación positiva es resultado de la mayor producción de Minera Shouxin Peru S.A. (+101.7%). La producción acumulada a noviembre del 2025 fue por 1.3 millones, un aumento de 18.3% con relación a similar periodo del 2024 (1.1 millones). Compañía Minera Antamina S.A. lideró la producción del metal básico con una participación del 35.2% del total. Entre las regiones, Áncash se mantuvo en primer lugar, representando el 39.3% de la producción total de zinc.

INVERSIÓN EN EXPLORACIÓN
Entre enero y noviembre de 2025, la inversión en Exploración alcanzó los US$ 694 millones, lo que representó un crecimiento de 41.2% respecto al mismo periodo de 2024 (US$ 492 millones). Con ello, el rubro se consolida como uno de los rubros de mayor dinamismo dentro de la inversión minera nacional, manteniendo una participación relevante (13.5%) en el total ejecutado. Compañía Minera Zafranal S.A.C. se posicionó como el principal inversor en actividades de exploración al acumulado de enero a noviembre de 2025, con una ejecución de US$ 129 millones, lo que representó una participación de 18.5% del total.

GAS NATURAL EN CUSCO
El Ejecutivo la planta satélite de regasificación y la conexión de la primera vivienda a gas natural en el distrito de San Jerónimo, en la región Cusco, hito que marca el inicio de la incorporación del sur peruano al proceso de masificación del gas natural. El titular del Ministerio de Energía y Minas (Minem), Luis Bravo, destacó la importancia de esta obra para la región Cusco, al señalar que “hoy es un día histórico, porque el gas natural retorna a Cusco 25 años después, para ponerse al servicio de su gente”. El proyecto, ejecutado a través del Fondo de Inclusión Social Energético (FISE), contempla la construcción de 25 kilómetros de redes de distribución de gas natural y la instalación del servicio en 1,000 viviendas en una primera etapa, durante el primer semestre de 2026, beneficiando a las familias cusqueñas con una fuente de energía económica, limpia y con menor impacto ambiental.

“El gas que salió de Cusco hace 25 años, hoy regresa a su primer usuario. Este no es un evento cualquiera, es un acto de justicia histórica que marca el inicio de una nueva etapa para la Macrorregión Sur”, remarcó el ministro Luis Bravo durante su discurso ante pobladores de San Jerónimo.

LA IA: LA POTENTE TURBINA QUE IMPULSA EL NUEVO CICLO DEL PRECIO DEL COBRE

¿CÓMO SE COMPORTARÁ EL MERCADO DEL COBRE ESTE AÑO? AUNQUE LAS CIFRAS DIFIEREN Y AÚN ES MUY PREMATURO ENTREGAR MEDICIONES 100% CERTERAS, SE SABE QUE LA DEMANDA DE ELECTRICIDAD DE LOS CENTROS DE DATOS EN EE. UU. GATILLARÁ UN MARCADO REPUNTE DEL PRECIO DEL METAL ROJO HASTA POSIBLEMENTE ALCANZAR LOS DOS DÍGITOS AL 2030

¿Cuál es el techo para el precio del cobre? Los precios del cobre en la Bolsa de Metales de Londres subieron un 22%, desde menos de 11.000 dólares por tonelada al cierre de noviembre del año pasado hasta alcanzar un máximo histórico de 13.387 dólares a enero. Este incremento auspicioso no hace que el mercado se siente a celebrar, pues hay algunas dudas respecto a si este incremento será sostenible.

Pero no todo es optimismo, si bien Goldman Sachs Research recientemente aumentó su pronóstico para el primer semestre de 2026, consideró que los precios podrían bajar más adelante en el año tras la claridad sobre los aranceles al cobre refinado en EE. UU. El escenario base de Goldman Sachs Research es que se anunciará un arancel del 15 % a mediados de 2026 y que se implementará en 2027, afectando drásticamente la dirección de los precios del cobre este año.

Para Henry Luna, ex viceministro de Minas, el Perú puede contribuir a atender la demanda mundial de cobre si se ponen en operación importantes proyectos de la cartera de inversiones: El Galeno, Río Blanco, Los Chancas, Yanacocha Sulfuros, La Granja, Cañariaco, Zafranal, Haquira, Arena Sulfuros, Coroccohuayco , entre otros. “Un informe de Cochilco anticipa que el precio del cobre seguirá bajo presión alcista, considerando un déficit proyectado de 165 mil toneladas en el mercado mundial. Ello, en un escenario donde la oferta crecería apenas 1,4%, mientras que la demanda aumentaría en torno a 2,1%”, indica Luna Córdova.

Si bien el análisis de inversiones globales de la firma financiera pronostica que el precio se mantenga en 13.000 dólares durante el primer trimestre del año, considera que los precios disminuirán a 11.000 dólares por tonelada para finales de año. Según el analista de Goldman Sachs Research, Eoin Dinsmore, los compradores han estado acumulando cobre en EE. UU. antes del impuesto a la importación previsto, lo que genera expectativas de escasez temporal fuera del país.

Una decisión arancelaria definitiva a mediados de 2026 debería indicar el fin del acaparamiento en EE. UU., lo que permitiría una caída del precio. De cara al futuro, J.P. Morgan Global Research, otro de los grandes bancos que más intensamente ponen la lupa en el metal rojo, prevé que el repunte continuará, con precios del cobre que alcanzarán los 12.500 dólares la tonelada en el segundo trimestre de 2026, promediando finalmente unos 12.075 dólares toneladas para todo el año.

Pero si bien el tema arancelario en EE.UU. podría hacer desalentar al mercado, el factor que logra se aviven las expectativas es la fuerte demanda relacionada con la inteligencia artificial (IA) derivada de la construcción de centros de datos, que utilizan cobre para la refrigeración y la distribución de energía. Con todo, el crecimiento de la demanda de centros de datos sigue siendo un riesgo al alza para estas previsiones. ¿Por qué? Pasemos a ver los pormenores.

CENTRO DE DATOS E IA
La IA tiene el potencial de tener un impacto indirecto mucho más amplio en el cobre, tanto en la demanda como en la oferta. El crecimiento explosivo de los centros de datos que prestan servicios de IA y computación en la nube. Podemos fechar el momento del cambio: 30 de noviembre de 2022, día del lanzamiento de Chat GPT, que atrajo a 100 millones de usuarios activos en dos meses. La IA ha llegado para quedarse y las enormes sumas de dinero inyectadas por las grandes corporaciones en su perfeccionamiento (más de 400.000 millones de dólares en inversiones de capital en 2025, principalmente en chips y los centros de datos que los albergarían) son una prueba irrefutable de que la apuesta por esta tecnología es considerable.

La IA consume mucha electricidad. El presidente de una de las principales empresas de IA describió la generación de inteligencia artificial como la «conversión de electricidad en inteligencia». Aunque las cifras difieren y aún es muy prematuro entregar mediciones más que creíbles, la demanda de electricidad de los centros de datos en EE. UU. aumentará en dos dígitos al 2030. De allí que la mayor limitación para el avance de la IA es la energía. El cobre es esencial tanto para los propios centros de datos como para el suministro de la electricidad que necesitan.

La IA, y en particular la GenAI, está transformando la industria de los centros de datos, con una capacidad instalada total prevista de aproximadamente 550 gigavatios para 2040. La demanda energética general sigue aumentando debido a que las unidades de procesamiento gráfico (GPU) de IA modernas consumen mucha más energía por chip y requieren configuraciones más densas e intensivas.

 

La nueva capacidad del centro de datos depende cada vez más de estas GPU de IA, Estos chips requieren entre 2 y 10 veces más energía que las generaciones anteriores. Mientras que los servidores tradicionales requieren entre 5 y 15 kilovatios por rack, los servidores de IA pueden requerir más de 100 a 1000 kilovatios por rack. Además, el calor generado por los racks implica que se requerirá mayor refrigeración para las configuraciones de IA, lo que obliga a adoptar sistemas de refrigeración líquida. Son como las computadoras de escritorio para videojuegos pero a una escala mucho mayor.

En ese sentido, el mayor riesgo para los precios del cobre en el 2026 es la desalineación entre las expectativas y los resultados que brinde el propio mercado de la inteligencia artificial, cuyo crecimiento también tiene visos de ser incierto porque depende de la incertidumbre económica global y los eventos socio políticos imprevistos que podrían afectar los precios reales del cobre en el 2026.

¿POR QUÉ EL COBRE ES EL SOCIO PERFECTO DE LA IA?
El cobre se utiliza para la distribución de energía dentro de las instalaciones de los centros de datos. Los centros de datos suelen tener limitaciones de espacio, lo que genera un mayor riesgo de incendio debido al calor generado por los servidores. El cobre, debido a su mayor densidad y mejores propiedades de seguridad contra incendios, se prefiere al aluminio para la distribución de energía dentro de las instalaciones.

El aumento de los centros de datos está generando una mayor necesidad de generación y transmisión de energía para conectarlos a la red eléctrica. Su alto consumo energético requiere inversiones adicionales en todo el ecosistema energético. La mayoría de los centros de datos, debido a su necesidad de energía de alto voltaje, están conectados directamente a líneas de transmisión en lugar de líneas de distribución. En EE. UU., la demanda de centros de datos podría alcanzar el 14 % del consumo total de energía para 2030.

En general, los centros de datos y la IA crean un nuevo vector de demanda de cobre en la próxima década. El acceso a la energía es esencial para los centros de datos, y el cobre es vital para el acceso a la energía. Diversos estudios plantean el aumento de la demanda de cobre para centros de datos en más de 2.5 millones de toneladas métricas anuales para 2040. La demanda de cobre relacionada con el entrenamiento de IA en centros de datos representará el 58 % de la demanda total de cobre en centros de datos para 2030.

El cobre se utiliza para la distribución de energía dentro de las instalaciones de los centros de datos. Los centros de datos suelen tener limitaciones de espacio, lo que genera un mayor riesgo de incendio debido al calor generado por los servidores.

CONVIVIR CON LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA
Hace una década y media, comenzó a surgir un vector importante de demanda de cobre. Esto ocurrió cuando la energía solar y eólica, con décadas de desarrollo, comenzaron a ser competitivas y a ganar escala, y cuando los autos eléctricos aparecieron con más regularidad en las salas de exhibición de Estados Unidos y China. Este surgimiento marcó el inicio del futuro electrificado. Desde entonces, los costos de los paneles solares han disminuido un 90%, en gran medida debido a la gran expansión de la fabricación de paneles en China. A escala mundial, la capacidad de fabricación actual es aproximadamente el doble del tamaño del mercado global. Durante los mismos años, las turbinas eólicas han crecido en tamaño y capacidad.

La adopción de estas tecnologías se ha visto impulsada por sólidas políticas gubernamentales, regulaciones y subsidios en sectores que incluyen líneas de transmisión y distribución, generación de energía renovable y la adopción de vehículos eléctricos. Se prevé que la demanda mundial de electricidad crezca un 2,7 % anual entre 2025 y 2040. Este cambio en la combinación energética, con un mayor enfoque en la electricidad, impulsará un aumento sustancial en la demanda futura de cobre.

El papel del cobre en la transición energética se debe a su excepcional conductividad (solo la plata es mejor conductor, pero es mucho más cara), durabilidad y reciclabilidad. Para muchos estudios, la demanda de transición energética será la principal fuente de crecimiento de la producción de cobre entre 2025 y 2040. Para 2040, más de 20.000 gigavatios de capacidad de generación de energía estarán en funcionamiento, produciendo 48 petavatios-hora (millones de gigavatios-hora) de electricidad. Según un estudio de S&P Global, una de las firmas que más ha estudiado el comportamiento del cobre y la transición energética, para cumplir con esto, la industria necesitará agregar decenas de la presa Tres Gargantas cada año entre ahora y 2040.

 

En los últimos 10 años, la capacidad global de generación de energía solar fotovoltaica, eólica y de almacenamiento en baterías ha aumentado un 20 % anual, pasando de un total de 600 gigavatios en 2015 a 3.800 gigavatios en 2025, y el cobre está muy presente en casi todo. Las turbinas eólicas, por ejemplo, consumen mucho cobre. El cobre se utiliza en la turbina, los cables, los cuadros de distribución y los transformadores. Para la energía eólica marina, el cobre es el metal preferido para los cables submarinos debido a su mayor resistencia a la corrosión. En los sistemas de almacenamiento de energía en baterías o BESS, el cobre se utiliza para la transferencia de energía a través de barras colectoras y cables. Los vehículos eléctricos utilizan 2,9 veces más cobre que los vehículos de combustión interna. El cobre está presente en todos ellos: en el cableado interno, los condensadores y los motores eléctricos. Los vehículos eléctricos no pueden funcionar sin cobre.

Las ambiciones gubernamentales y corporativas en materia de vehículos eléctricos se han moderado en muchos casos, especialmente en EE. UU. y, en menor medida, en Europa. En EE. UU., el apoyo gubernamental a los vehículos eléctricos se está desmantelando. Sin embargo, las ventas de vehículos eléctricos a escala global aumentan.

¿POR QUÉ SERÁ ESTE NUEVO CICLO BENEFICIOSO PARA EL PERÚ?
La perspectiva que abre la IA es importante para el Perú por la capacidad de producción que podría alcanzar en los próximos años. En un escenario positivo, la producción de cobre en el Perú al 2040 alcanzará las 4.3 millones de toneladas, superando ampliamente la producción actual que llega a los 2.7 millones de toneladas, según indicó Rubén Arratia, director de Investigación en Metales Básicos y Preciosos en Wood Mackenzie.

“La demanda del cobre se ve brillante. Uno de los responsables de esto es la transición energética, lo cual involucra cerca de 9 millones de toneladas adicionales. El cobre tiene un excelente futuro”, señala Arratia.

Al 2050, se prevé que China siga consumiendo entre 14.5 y 15 millones de toneladas de cobre. Para Perú, uno de los principales productores de cobre del mundo, la oportunidad es clara. Más del 70% del portafolio de proyectos mineros en desarrollo —estimado en más de 60.000 millones de dólares— corresponde al cobre.
Proyectos como Quellaveco, Las Bambas y Toromocho están en capacidad de aumentar la producción nacional, que se prevé que supere los 2.5 millones de toneladas anuales a mediano plazo. Igualmente, se espera que inversiones en proyectos como Tía María y Michiquillay contribuyan significativamente al aumento de la producción.

El potencial de Perú como uno de los mayores productores de cobre en el mundo continúa atrayendo inversiones significativas de empresas mineras extranjeras, pero las colaboraciones entre el sector público y privado serán cruciales para el desarrollo de infraestructuras necesarias y el fortalecimiento de la industria cuprífera en nuestro territorio.

El crecimiento explosivo de los centros de datos que prestan servicios de IA y computación en la nube. Podemos fechar el momento del cambio: 30 de noviembre de 2022, día del lanzamiento de Chat GPT, que atrajo a 100 millones de usuarios activos en dos meses.

Las perspectivas para los proyectos de cobre en Perú son positivas, impulsadas por la creciente demanda global, aunque no están exentas de desafíos. La capacidad para abordar problemas sociales y ambientales será clave para el desarrollo sostenible de la industria, maximizando al mismo tiempo los beneficios económicos. En todo caso, es la oportunidad de subirnos a este nuevo tren que ya empezó a calentar motores, será un nuevo ciclo de oportunidades para la producción de cobre, por la gran ola creada por la IA.

El cobre es fundamental en la producción de robots humanoides debido a su excelente conductividad eléctrica y térmica, importantes para una gestión eficiente de la energía. Los productos especializados de cobre, como las láminas y los laminados revestidos de cobre, proporcionan mayor resistencia y resistencia a la corrosión. Normalmente, los robots humanoides contienen de 4 a 8 kg de cobre, una parte significativa de su peso total de aproximadamente 60 kg.

Aunque la tecnología aún se encuentra en sus etapas iniciales, varias empresas ya están avanzando desde iniciativas piloto hacia la fabricación a gran escala. Algunas proyectan que podría haber entre 1.000 y 10.000 millones de robots humanoides en funcionamiento para 2040. Otras proyecciones de instituciones financieras suponen que para entonces habrá entre 250 y 500 millones de robots humanoides en funcionamiento. Sin embargo, otras tienen estimaciones más conservadoras. Mil millones de robots humanoides en funcionamiento para 2040 significarían una necesidad anual de aproximadamente 1,5 millones de toneladas métricas de cobre, lo que equivale al 6 % de la demanda actual de cobre. Esta nueva tecnología, y su adopción a gran escala, podría generar una nueva y significativa demanda de cobre.

“En la actualidad la gente no se acuerda de cuando vivíamos con apagones sistemáticos”

EL SECTOR ELÉCTRICO APUNTA A UN CRECIMIENTO DE 3% EN EL 2026, LO QUE REPRESENTA UN CRECIMIENTO VEGETATIVO. EL PRESIDENTE DEL COES, REMARCA QUE ES IMPORTANTE EL DESARROLLO DE NUEVOS PROYECTOS MINEROS, AGROINDUSTRIALES Y COMERCIALES PARA CONTINUAR MOVIENDO LA AGUJA DE LA DEMANDA

Si para la estabilidad monetaria existe la figura de Julio Velarde al frente del Banco Central de Reserva (BCR), en el sistema eléctrico está la figura de César Butrón, presidente del COES SINAC para darle estabilidad y no existan sobresaltos en el suministro de energía al país. Ambos son dos gestores confiables. El primero lleva cerca de 20 años al frente de la máxima institución monetaria, mientras que el segundo cumplirá 18 años en el 2006 al frente de la organización encargada de operar y planificar el sistema eléctrico. El primero ha logrado que el sol sea reconocido como una divisa fuerte y en la que se puedan confiar los ahorros; el segundo que la industria y los ciudadanos tengan confianza en que contarán con un suministro eléctrico ininterrumpido para seguir construyendo sus economías. Ambos tienen un prestigio ganado no solo a nivel local sino a nivel profesional, la experiencia de los dos es incuestionable.

En la siguiente entrevista César Butrón detalla las expectativas de cómo se comportará el mercado durante el 2026 y la agenda que está pendiente en el sector. Considerando su sapiencia, lo que tiene que decir es importante.

¿Cuál será el desempeño del sector eléctrico en cuanto a la oferta y demanda este año?
Bueno, primero lo más fácil, respecto de la demanda. Nuestras proyecciones indican que vamos a crecer alrededor del 3%. Esto puede variar un poco hacia arriba o hacia abajo, dependiendo de las condiciones políticas del año. No hay que olvidar que es año electoral, no vemos que se vayan a concretar o empiecen a consumir energía grandes inversiones, así que estaremos limitados al crecimiento inercial que lleva la economía del país.

¿Desde hace cuánto el sector eléctrico no crece más allá del 5% anual?
¡Uf!, dejamos de crecer así el 2014 o 2015. Crecíamos a 6%.

En algún momento el sector y la economía creció por encima del 8% hasta llegó a 10%. ¿Para lograr nuevamente ese nivel de crecimiento el sector eléctrico cuánto tendría que crecer?
Aproximadamente, la misma tasa. Por alguna razón, en el Perú el crecimiento del PBI va muy de la mano con el crecimiento del consumo eléctrico. En economías más maduras, el PBI crece y la demanda eléctrica no tanto, porque ya ha llegado a un nivel de eficiencia alto.

¿Para romper ese constante crecimiento del 3% es inexorable que haya un crecimiento del sector minero en el Perú?
Sí, porque lo que tenemos es un crecimiento vegetativo, que es en términos simples el crecimiento de la demanda regular doméstica. Crece la población, compra más televisores, hay más tienditas, etcétera, y está bien pero para lograr un mayor porcentaje tienen que haber grandes proyectos de inversión y los más intensivos en uso de electricidad son los mineros, aunque también hay proyectos industriales, agroindustriales o grandes centros comerciales que empujan un crecimiento importante. Pero todavía, en el 2026 por lo menos, no hay ninguno que desmarque de lo hasta el momento tenemos contabilizados dentro de ese 3%. No hay más y es imposible que se desarrollen tan rápido.

¿Tampoco hay proyectos que nos permitan pensar que en los próximos años vamos a tener una demanda superior porque los proyectos mineros grandes no se concretan?
El COES hace proyecciones a diez años y hemos estimado que en ese período el 3% será un promedio y en un escenario optimista se podría subir a 4%. En el 2026 es poco probable que ingresen nuevos proyectos por ser un año electoral, posiblemente luego empiecen a iniciar consumo proyectos grandes como Tía María, Pampa del Pongo, Los Calatos, etc. esto luego de cuatro años. Creemos que hasta el 2030 el ritmo de crecimiento va a ser de 3%.

¿Ante un escenario como ese se justifica el ingreso de mayor capacidad de generación al sistema eléctrico?
Sí, porque ese 3% que parece poco, es alto para Europa, y requiere que ingresen anualmente 200 MW al sistema. Entonces, sí se requiere nueva inversión, definitivamente.

¿Y esos 200 MW que se requieren para este año ya están cubiertos?
Estamos cubiertos este año, pero a la velocidad que se están concretando y construyendo los proyectos nuestra estimación es que a partir del 2027 vamos a estar muy justos, lo que quiere decir que en determinados momentos de los meses de sequía, pudiera haber la posibilidad de que tengamos que recurrir a generación con diésel para atender toda la demanda.

Y eso sería una electricidad más cara, ¿no?
Sí, pero ojo, que si bien el costo de producción se incrementa, eso no se transmite automáticamente al precio al cliente final, porque el precio al cliente final depende de los contratos entre generadoras y distribuidoras o generadoras y clientes, y esos contratos tienen, excepto algunos, que son contratos libres, por lo menos todos los de los distribuidores, que es para los clientes domésticos, tienen un precio estable.

 

¿De todas maneras no deberíamos tener inversiones que permitan al sistema eléctrico ser más holgado sin tener ajustada la capacidad de producción con la demanda?
Exactamente, ese es el fenómeno que nosotros venimos alertando hace varios años, y es que la generación nueva casi toda es energía solar. No hay proyectos hidroeléctricos grandes, excepto uno por ahí, que depende de otras circunstancias, y no hay generación térmica. Entonces, estos proyectos de energía solar para poder financiarse, dado que el costo marginal en el Perú no es alto, es consiguiendo contratos de compra de energía de largo plazo, de diez o quince años, cosa que no lo están consiguiendo a la velocidad suficiente para concretar sus proyectos. De hecho, hay 23.000 MW de proyectos presentados en COES y la máxima demanda del Perú es inferior a 8.000. Entonces, evidentemente, hay un enorme interés pero hay un problema que es no se concretan tantos proyectos como como quisieran los inversionistas, y eso es por la falta de contratos de largo plazo. Y eso tiene una explicación: uno, que las distribuidoras, que son el 40% de la demanda, y que es la gran esperanza para el desarrollo de renovables, porque con la nueva ley tienen que aceptar solares y eólicas, sin ninguna discriminación y por fin, cuando liciten, se concretarán y recién empezarán a construir, y eso va a tomar uno o dos años, a partir de ahora. Y el otro problema es que a los clientes libres, los usuarios libres, que son el 60% de la demanda del país, a la gran mayoría, con excepciones notables, no les gusta o no les conviene suscribir contratos a largo plazo, sino contratos de tres a cinco años, porque siempre están esperando a ver cómo viene el precio. Entonces, va a ser difícil conseguir los contratos de largo plazo suficientes para que puedan financiar el crecimiento de la demanda que se necesita.

Mirando hacia que se concreten estas inversiones ¿cuál podría ser la agenda regulatoria o normativa en este año?
Bueno, justamente, las redes están inundadas de artículos de especialistas que dicen que cómo es posible que se esté deteniendo de desarrollo renovable, porque no salió el reglamento de la Ley 32249. Entonces, parcialmente tienen razón, efectivamente, esos reglamentos, que son tres, son los que van a terminar de dar el detalle de las reglas que fueron definidas en la ley, y sin esos reglamentos, claramente, las licitaciones no saldrán. Pero la verdad es que si estuvieran los reglamentos, no tienen la posibilidad de salir a licitar tan pronto, porque recién se pasaría a las licitaciones y luego a los financiamientos para la construcción de los proyectos.

¿El sector eléctrico peruano es uno de los más confiables en la región sudamericana? ¿Desde cuándo no se ha producido una crisis significativa de suministro eléctrico?
La última la recuerdo con precisión fue en julio del 2008. Se sumaron: el crecimiento de la demanda, se llenó el ducto de transporte de gas y se malogró una turbina, y tuvimos restricciones en Lima por falta de capacidad de generación. Esa fue la última gran crisis. Luego hubo apagones ocasionales en el sur del Perú, hasta que se concretaron la construcción de tres líneas al sur. Actualmente la gente no se acuerda de cuando vivíamos con apagones sistemáticos.

¿El sistema eléctrico en todo caso también es un motivo de orgullo respecto a la situación que viven los demás países de la región? Pero esto tampoco se destaca.
De hecho, el sistema peruano es más robusto, desde el punto de vista eléctrico de la transmisión, que el de Chile. Este, si bien es de menos tamaño, pero es más robusto. Hay dos grandes fuentes que han permitido esta estabilidad. Primero, la Ley 25844, Ley de concesiones eléctricas, que permitió la inversión privada creando la suficiente capacidad de generación suficiente como para evitar un riesgo de racionamiento. Y segundo, que desde el 2008 el COES hace el plan de transmisión, estableciendo cómo debe crecer la transmisión en el Perú. Esta combinación de factores, especialmente en el caso de la transmisión, que es muy relevante, es lo que permite tener esa estabilidad, efectivamente y tener un sistema robusto. También es cierto, y hay que mencionarlo, es que tenemos estabilidad regulatoria, porque las reglas básicas del mercado eléctrico peruano, que se basa en la inversión privada, en un mecanismo de mercado competitivo, no se han cambiado desde 1992.

Un gran factor también fue la aparición de Camisea en la producción de electricidad, pero se trata de un recurso finito. ¿Para cuánto tiempo el COES estima se tendrá un suministro confiable de gas en para el sector eléctrico?
Hemos hecho las consultas y podemos decir lo siguiente: tenemos lo suficiente para tener las demandas actuales de generación de electricidad hasta el final del contrato del Consorcio Camisea, o sea, hasta el 2040. Al ritmo de consumo que vamos, que además debe disminuir, porque con la mayor participación de renovables disminuirá en algo el consumo de gas, el gas que existe, las reservas probadas, etcétera, van a alcanzar hasta el 2040.

¿Qué va a pasar a partir del 2040?
Esa es una preocupación más por el plazo contractual que por la existencia de reservas, porque de haber gas, hay más gas, solamente que hay que resolver el problema de cómo hacen las inversiones, para para explorar y extraerla. El consorcio (Camisea) no va hacer inversiones si no sabe quién le va a consumir a largo plazo, si no tiene asegurado un comprador. Y los compradores no hacen inversiones porque no saben si habrá más energía a partir del 2040. Entonces, ese ese tema hay que resolverlo y empezar a negociar con mucha anticipación todo un esquema para el desarrollo de nuevas inversiones en la obtención de más gas.

Por otra parte, el sector eléctrico ha mostrado bastante dinamismo en la salida e ingreso de actores del sector eléctrico, por las compras y ventas de las empresas. ¿Usted cree que eso vaya a continuar o podríamos entrar a una etapa de consolidación de actores?
Hay dos formas para el ingreso de nuevos operadores, a través de compras o con el inicio de nuevos proyectos, de estos últimos hay muchos ingresando. Hemos escuchado nombres nuevos como Zelestra, Enhol, Acciona, etcétera, eso va a seguir. Si nos referimos a la otra parte, que es que empresas existentes que son compradas, o son fusionadas, entonces, eso es totalmente impredecible. Se está viendo por ejemplo la presencia de fondos de inversión en el mercado eléctrico, que son muy dinámicos en cuanto a compra y venta, porque ingresan, operan, mejoran la posición de la empresa, y después de unos cuatro o cinco años la venden. Entonces, y dado esta dinámica las compras y ventas en el sector va a seguir. Aunque por el lado de las empresas que se dedican a la generación de electricidad ellos llegan para quedarse y seguir operando.

¿Cuál es el reto que deberá enfrentar el COES este año?
El desafío más grande es conseguir presupuesto, se trata de un reto continuo y permanente, mientras que el reto sectorial es lidiar con los cambios que se producen en el Ministerio de Energía y Minas, porque hay veces que toca administraciones que nos escuchan, entienden las razones del sistema y tratan de sacar las normas que se necesitan y mejorarlas, pero también hay administraciones que se cierran y no le dan importancia a estos temas. El mundo político le presta atención al sector eléctrico solo cuando la tarifa sube mucho o cuando hay apagones. Y como en el Perú no hay ni uno ni lo otro, entonces es muy difícil conseguir atención para los temas del COES. Nosotrso tenemos que hacer un esfuerzo permanente para lograr que los entiendan y permitan viabilizar las mejoras.


Se tenía algún tipo de expectativa respecto a que la electromovilidad iría a ser el nuevo impulso de la demanda eléctrica. ¿Esto será así?
Nosotros lo venimos diciendo hace muchos años, y no nos creen, pero ya la última vez contratamos un consultor especializado que, con un estudio complejo, determinó que la demanda esperada para los siguientes diez años, que es la visión del COES, la demanda esperada por la electromovilidad va a ser poco significativa. No es que no va a haber, pero no va a ser significativa, en jerga eléctrica no va a mover el amperímetro, y eso tiene varias implicaciones, ¿no? Por ahora, por lo menos, el costo de un vehículo eléctrico es bastante más alto que un equivalente de combustión interna. Entonces, si bien produce ahorros, pero la gente en general no es que tenga recursos para invertir y recuperar en cinco o seis años. Entonces, la posibilidad de masificar el vehículo eléctrico del Perú está lejana, a menos que se adapte a una estrategia muy agresiva de subsidios, como han hecho otros países.

 

Un plan de US$ 48.6 millones en Toromocho: Planta de recuperación de cobre de aguas ácidas

Pruebas de laboratorio y evaluaciones técnicas realizadas por Chinalco demostraron la viabilidad de recuperar este cobre

Unos US$48.6 millones proyecta emplear Chinalco en su unidad minera de cobre y molibdeno Toromocho (Junín) en una planta industrial para la recuperación de cobre de las aguas ácidas de las pozas A y C de manejo de aguas de contacto de mina. La minera explica que el plan se justifica en la generación de aguas de contacto y no contacto de los depósitos de desmonte, los cuales presentan caudales entre 70 y 300 m3 /h, pH ácido (2,5 a 3) y concentraciones significativas de cobre (1 a 3 g/L).

Pruebas de laboratorio y evaluaciones técnicas realizadas por Chinalco demostraron la viabilidad de recuperar este cobre mediante procesos de extracción por solventes (SX) y electrodeposición (EW), utilizando y ampliando la planta hidrometalúrgica existente para alcanzar una capacidad de tratamiento de 150 m3 /h. El proyecto permite aprovechar un recurso actualmente no recuperado y, simultáneamente, optimizar el manejo ambiental de las aguas ácidas, reduciendo su carga contaminante antes de su descarga al sistema de tratamiento de la Planta Kingsmill.

La planta hidrometalúrgica actual tiene una capacidad de producción de 4,100 kg/d de cátodos de cobre, y la planta SX-EW, una capacidad de procesamiento de 75 m3 /h de PLS, mientras que las pozas A y C captan las escorrentías del DDO y del DDE, respectivamente. Considerando las condiciones actuales de la planta hidrometalúrgica y del sistema de extracción por solventes, así como los objetivos de la modificación propuesta, Chinalco plantea la instalación de nuevos equipos para la captación de soluciones ácidas provenientes de las pozas A y C con contenido de cobre, su clarificación, el bombeo de la solución clarificada y el posterior procesamiento mediante SX y EW en la planta hidrometalúrgica.

La planta hidrometalúrgica actual tiene una capacidad de producción de 4,100 kg/d de cátodos de cobre, y la planta SX-EW, una capacidad de procesamiento de 75 m3 /h de PLS.

Asimismo, incluye la pre-neutralización del efluente residual con cal y su neutralización final con relaves, a fin de atender la demanda adicional de 75 m3 /h y alcanzar una capacidad total de 150 m3 /h de tratamiento de PLS.

Con estas instalaciones complementarias, estima la empresa, no solo se logrará procesar 150 m3 /h de PLS para obtener aproximadamente 8 t/día de cátodos de cobre, sino que además se generará un beneficio ambiental al permitir el tratamiento y reúso de las aguas ácidas procedentes de las pozas A y C.

El diseño considera una implementación escalonada en dos fases:

▪ Fase I, con una capacidad de tratamiento de 75 m³/h, utilizando los equipos existentes de la planta actualmente instalada, así como los reactivos aprobados, e incorporando adicionalmente ciertos equipos nuevos necesarios para su operación.

▪ Fase II, que incrementa la capacidad total del sistema a 150 m³/h mediante la incorporación de nuevas plantas de SX y EW completamente independientes, así como la implementación de sistemas adicionales de dosificación de reactivos.

Petroperú: Diez años de tensión financiera y reforma pendiente

EL DECRETO DE URGENCIA 010-2025 REABRE EL DEBATE SOBRE EL FUTURO DE PETROPERÚ, EN MEDIO DE UN PROCESO DE REORGANIZACIÓN FINANCIERA QUE ENFRENTA AL EJECUTIVO, EL CONGRESO Y LOS SINDICATOS, Y VUELVE A PONER SOBRE LA MESA EL ETERNO DEBATE DEL ROL DEL ESTADO Y LA PARTICIPACIÓN DE CAPITAL PRIVADO EN EL SECTOR ENERGÉTICO

El Decreto de Urgencia 010-2025, publicado el 31 de diciembre de 2025, ha reabierto el debate sobre el futuro financiero y operativo de Petroperú, la empresa estatal de hidrocarburos que arrastra más de una década de tensiones económicas y cuya reorganización vuelve a dividir al Ejecutivo, el Congreso y los sindicatos.

El objetivo principal de esta norma clave es impulsar la reorganización patrimonial y financiera de Petroperú S.A. para asegurar su autosostenibilidad y la continuidad operativa de la cadena de producción y abastecimiento de combustibles y derivados.

A tal efecto el decreto establece un amplio paquete de medidas extraordinarias que buscan evitar la insolvencia mediante medidas de gestión privada a través de la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), entidad adscrita al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que se encargará del diseño, conducción y ejecución integral del proceso de reorganización patrimonial.

Entre las principales medidas del D.U. destaca la división de activos de la empresa en bloques patrimoniales autónomos —incluyendo a la Nueva Refinería de Talara y la Refinería de Conchán— que pueden ser transferidos o gestionados a través de asociaciones público-privadas (APP), fideicomisos o la venta de acciones para asegurar la operatividad sin depender del fisco.

Otras medidas extraordinarias incluyen la implementación de un nuevo Directorio y la contratación de un gestor privado especializado para reestructurar la empresa; la inversión de capital privado para reducir el endeudamiento y mejorar la gestión, además de la venta de activos no estratégicos, incluyendo el edificio central en San Isidro.

La norma también busca garantizar la seguridad energética del país y la estabilidad de las actividades económicas esenciales, pues como se sabe, actualmente, la empresa estatal cumple un rol estratégico en la sierra y selva al asegurar la distribución de combustibles en zonas remotas, donde el transporte carece de atractivo para empresas privadas. También transporta petróleo crudo desde la selva a la costa mediante el Oleoducto Norperuano (ONP) para su refinación y comercialización.

Reacciones de la ciudadanía y los políticos
El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el autor de la propuesta, y Petroperú defienden la norma como necesaria para la reorganización y fortalecimiento de la empresa, garantizando la continuidad de su función estratégica. Los críticos, sin embargo, exigen su inmediata derogatoria porque, según afirman, busca una privatización encubierta de la empresa, vulnerando la soberanía energética, los derechos laborales y la Constitución.

Desde la ciudadanía, por ejemplo, se alzaron protestas de los trabajadores de Petroperú, quienes, en coordinación con la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), acataron un paro de 72 horas a nivel nacional, denunciando un “empoderamiento” a ProInversión y una aprobación de la norma sin pasar antes por el Congreso.

A esto se suma la sospecha del sindicato y otros sectores que califican el proceso de reestructuración como antesala de una privatización encubierta, aduciendo que las medidas de «alquiler» de activos, la alta deuda de US$ 5,350 millones y la inestabilidad laboral progresiva pueden reducir el rol de la empresa, arriesgando puestos de trabajo y el control de precios.

En el Congreso las reacciones fueron divididas. Al día siguiente de la publicación del decreto, la congresista Heidy Juárez (Podemos Perú) presentó una moción de censura contra la ministra Denisse Miralles, acusándola de abuso de facultades y falta de debate parlamentario sobre reformas estructurales. También cuestionó el impacto de la norma en activos estratégicos como la Nueva Refinería de Talara, afectando la viabilidad operativa a largo plazo de la empresa estatal.

 

En la misma línea, la presidenta de la Comisión de Defensa del Consumidor y Organismos Reguladores de los Servicios Públicos, Katy Ugarte, advirtió que, pese a que el Ejecutivo sostiene que el decreto busca asegurar el abastecimiento de hidrocarburos, no se han establecido garantías claras para proteger los derechos de los consumidores ni el interés nacional ante un eventual proceso de privatización.

Adicionalmente, el congresista Hamlet Echeverría Rodríguez alertó sobre los efectos de una menor presencia del Estado en el mercado de combustibles, al señalar que recientes incrementos de precios ya impactan en la economía familiar.

En contraste, Rosangella Barbarán Reyes (Fuerza Popular) sostuvo que el decreto apunta a una reorganización necesaria para evitar el colapso financiero de la empresa, aunque coincidió en que la protección del consumidor debe ser prioritaria.

Por otro lado, el presidente ejecutivo de ProInversión, Luis del Carpio, advirtió que derogar el Decreto de Urgencia agravaría la situación financiera de la compañía y afectaría la cadena de pagos. “Petroperú es una gran empresa que enfrenta un momento complejo y requiere soluciones a su altura. Con un proceso bien conducido, volverá a ser un orgullo para el país y para sus trabajadores”, sostuvo.

El domingo 25 de enero, ProInversión autorizó, mediante Resolución de la Presidencia Ejecutiva N° 020-2026, la contratación de una consultora internacional de primer nivel para apoyar el proceso de reorganización patrimonial de Petroperú. La consultora seleccionada, Deloitte, tendrá un rol estrictamente técnico y de asesoría especializada, actuando bajo los lineamientos, decisiones y conducción del Estado peruano.

Esta decisión tiene como objetivo ordenar la estructura financiera y operativa de la empresa, fortalecer su sostenibilidad y garantizar la continuidad del abastecimiento de combustibles en todo el país.

“La firma seleccionada reúne solvencia técnica, trayectoria comprobada y experiencia real en procesos complejos de reestructuración de empresas estatales estratégicas”, señaló Luis Del Carpio.

¿Empresas chinas comprarán activos?
En pleno proceso de reestructuración de Petroperú, reportes recientes han revelado un acercamiento de grupos empresariales de China hacia la petrolera estatal. Esto ha sido interpretado por sectores sindicales y congresistas de izquierda como una privatización encubierta, denunciando que estas medidas buscan desmembrar la empresa para entregarla a capitales extranjeros.

Durante las últimas semanas, la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), que conduce el proceso de reestructuración de Petroperú, ha desplegado una agenda de reuniones técnicas y financieras con los principales actores del sector energético peruano y la empresa estatal.

Desde mediados de diciembre, empresarios chinos del ámbito público y privado han sostenido reuniones con Gustavo Adolfo Villa Mora, entonces gerente general de Petroperú, así como con la gerencia de exploración y producción y la presidencia del directorio. Entre las entidades chinas presentes destaca China Tianchen Engineering Corporation (TCC), que visitó la sede de la petrolera en San Isidro.

Además, un reporte del medio digital La pista clave reveló la existencia de una carta de interés enviada por China National Chemical Engineering Corporation Ltd. (CNCEC), un conglomerado estatal con operaciones en más de ochenta países, cuyo vicepresidente viajó al Perú para reunirse con autoridades, incluyendo al ministro de Energía y Minas. En la misiva, la empresa resalta su historial en iniciativas estratégicas y cooperación con gobiernos y empresas públicas.

El jueves 22 de enero, Petroperú informó sobre el inicio del proceso de reorganización de manera técnica y responsable, en coordinación con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el Ministerio de Energía y Minas (Minem) y ProInversión.

En ese marco, Petroperú viene desarrollando una evaluación integral de su estructura organizacional, que incluye la revisión técnica de procesos y funciones, con la finalidad de definir una nueva estructura orgánica con criterios de eficiencia, sostenibilidad y continuidad operativa.

El proceso de reorganización de Petroperú no solo marcará el futuro de la empresa estatal, sino que también será una señal clave para el mercado energético y los inversionistas, en un contexto en el que el Perú compite regionalmente por capital y estabilidad regulatoria.

¿Estamos ante un renacer petrolero de la zona noroeste?

CON UNA COMBINACIÓN DE HISTORIA, INFRAESTRUCTURA, RECURSOS AÚN SUBEXPLOTADOS Y NUEVAS TECNOLOGÍAS, EL NOROESTE DEL PERÚ EMERGE NUEVAMENTE COMO UN EJE CLAVE DE LA MATRIZ ENERGÉTICA NACIONAL, ARTICULANDO HIDROCARBUROS, GAS NATURAL Y ENERGÍAS RENOVABLES EN UNA TRANSICIÓN ORDENADA HACIA UN SISTEMA MÁS SEGURO, COMPETITIVO Y SOSTENIBLE

El noroeste del Perú ha sido el pilar fundacional y estratégico del desarrollo energético nacional por más de 160 años, marcando hitos que posicionaron al país como pionero regional. Desde la perforación de Zorritos (Tumbes), que en el año 1863 convirtió al Perú en el primer país de la región en contar con un pozo exploratorio, esta subregión ha sido cuna de la industria petrolera regional y, más adelante, pionera en el desarrollo de gas natural y petroquímica. Hoy, con modernos complejos industriales como la Nueva Refinería de Talara, el noroeste del Perú se perfila como un pilar estratégico de la matriz energética nacional, impulsando una transformación profunda marcada por la descarbonización, la optimización de campos maduros de hidrocarburos y un despliegue progresivo de energías renovables.

Impacto de los hidrocarburos
Históricamente, la región ha aportado cifras significativas a la producción nacional de hidrocarburos. “Desde 1993 hasta 2024 se han acumulado 386 millones de barriles, lo que ha representado una inversión aproximada de 5000 millones de dólares”, destacó Jimmy Cotrina, ejecutivo de evaluación de reservas y recursos de la gerencia técnica de Perupetro, quien precisó que la producción de hidrocarburos es directamente proporcional a la inversión realizada.

Durante el año 2024, el noroeste peruano aportó 22.293 barriles de petróleo, 601 barriles de líquidos de gas natural y 58 millones de pies cúbicos de gas por día. Para ello, Cotrina precisó que la zona cuenta con 17.500 pozos perforados, de los cuales 2.138 están en el zócalo.

Según el ejecutivo, aunque el Perú produce hoy la tercera parte del petróleo que producía hace 20 años, las reservas 2P de petróleo han ascendido a 135 millones de barriles y los recursos contingentes a 79 millones. En tanto, las reservas de gas alcanzan 376 BCF y los recursos contingentes 378 BCF.

El mayor potencial del subsuelo en el noroeste, según Cotrina, se observa en la alta concentración de pozos ubicados en los niveles someros e intermedios del subsuelo, mientras que los reservorios profundos, especialmente los cretácicos, representan una oportunidad a largo plazo para el noroeste. Además, destacó que la costa y el zócalo concentran un alto porcentaje de recursos contingentes que, tras ser desclasificados por factores como precios o vencimiento de contratos, representan una oportunidad concreta para convertirse en reservas comerciales.

En cuanto al futuro de la exploración y explotación en el noroeste, Cotrina proyectó para los próximos diez años la perforación de 2.595 pozos, de los cuales 47 serán exploratorios, 2.548 de desarrollo y 709 reacondicionamientos, con una inversión aproximada de 1.878 millones de dólares.

El sector hidrocarburos, que representa el 75 % de la matriz energética nacional, mantiene así una importancia crucial para el desarrollo económico del país, en especial para industrias de alto consumo energético como la minería, la manufactura y el transporte pesado.

Infraestructura, gas natural y seguridad energética
Desde una perspectiva operativa, Iris Cárdenas, exviceministra de hidrocarburos del Ministerio de Energía y Minas, subrayó que el renacer del noroeste no puede entenderse únicamente desde la óptica de los recursos del subsuelo, sino también desde la consolidación de una infraestructura robusta que garantice seguridad energética y continuidad del suministro.

“El noroeste tiene una ventaja competitiva clave: infraestructura existente que puede ser optimizada y ampliada con inversiones relativamente menores frente a proyectos greenfield”, afirmó en un evento de Perú Energía.

Cárdenas sostuvo que la integración entre producción de hidrocarburos, procesamiento y distribución de gas natural resulta central para reducir vulnerabilidades del sistema energético nacional. En ese sentido, remarcó que el gas del noroeste puede cumplir un rol estratégico como combustible de transición, especialmente en generación eléctrica y procesos industriales. “Hablar de descarbonización no significa prescindir abruptamente del gas, sino utilizarlo de manera inteligente para desplazar combustibles más intensivos en emisiones”, señaló.

Asimismo, destacó el potencial del noroeste para el desarrollo de polos industriales energéticamente eficientes, donde el acceso cercano a gas natural y derivados permita reducir costos logísticos y mejorar la competitividad regional. Esta lógica, añadió, puede contribuir a cerrar brechas territoriales y dinamizar economías locales históricamente vinculadas a la actividad petrolera.

 

Optimización de campos maduros y tecnología
Para Miguel Maal, consultor en ingeniería de reservorios y recuperación mejorada, el renacer del noroeste pasa necesariamente por un cambio de paradigma en la gestión de campos maduros. “El noroeste no es una región agotada; es una región subexplotada desde el punto de vista tecnológico”, afirmó.

Maal explicó que buena parte de los campos del noroeste presentan factores de recobro relativamente bajos en comparación con estándares internacionales, lo que abre una ventana significativa para la aplicación de técnicas de recuperación secundaria y terciaria. “Con inyección de agua optimizada, recuperación mejorada con polímeros o incluso soluciones híbridas, es posible incrementar de manera sustancial la producción sin necesidad de grandes descubrimientos”, precisó.

El especialista sostuvo que estas tecnologías no solo permiten aumentar la producción, sino también extender la vida útil de los campos, mejorar la rentabilidad de los contratos y reducir el impacto ambiental por barril producido. “Cada barril adicional obtenido de un campo existente tiene una huella ambiental menor que uno proveniente de un nuevo desarrollo”, enfatizó, alineando su visión con los objetivos de sostenibilidad del sector.

En este contexto, Maal consideró clave generar señales regulatorias claras y estables que incentiven la inversión en tecnología y reacondicionamiento de pozos. “La predictibilidad es tan importante como el recurso mismo”, concluyó.

Marco económico y atracción de inversiones
Desde una mirada macroeconómica, Luis Miguel Castilla, exministro de Economía y Finanzas, sostuvo que el renacer energético del noroeste puede convertirse en un ancla de estabilidad y crecimiento si se articula adecuadamente con la política fiscal y el clima de inversión. “El sector energético tiene un efecto multiplicador alto sobre la economía, y el noroeste concentra activos estratégicos que no estamos aprovechando plenamente”, señaló.

Castilla destacó que la reactivación de inversiones en hidrocarburos y energías asociadas puede generar ingresos fiscales, empleo formal y encadenamientos productivos en regiones que históricamente han dependido del sector. Sin embargo, advirtió que ello requiere reglas de juego claras, respeto a los contratos y una visión de largo plazo. “La inversión no llega solo por potencial geológico; llega cuando hay confianza institucional”, afirmó.

En tanto, Artur Mujamed, especialista en transición energética y mercados eléctricos, resaltó el potencial renovable del renacer del noroeste, afirmando que la región tiene condiciones excepcionales para diversificar la matriz energética nacional. “El noroeste combina radiación solar elevada, corredores de viento consistentes y cercanía a infraestructura eléctrica existente, lo que reduce barreras de entrada para proyectos renovables”, explicó.

Mujamed indicó que el despliegue de energías renovables en la zona no debe verse como una competencia con los hidrocarburos, sino como un complemento estratégico. “La fortaleza del noroeste está precisamente en su capacidad de integrar fuentes convencionales y renovables en un mismo territorio, creando un sistema más resiliente”, afirmó.

Además, destacó el potencial del hidrógeno verde y de soluciones de almacenamiento energético como vectores de desarrollo futuro. “Si se planifica con anticipación, el noroeste puede convertirse en un hub energético integral, capaz de abastecer demanda interna y eventualmente exportar energía limpia”, señaló.

Un pilar renovado para la matriz energética nacional
Las visiones de los distintos especialistas convergen en un punto central: el noroeste del Perú atraviesa un proceso de renacer energético sustentado en su historia, su infraestructura, su potencial geológico y su capacidad de adaptación a los nuevos paradigmas de la transición energética.

La combinación de hidrocarburos optimizados, gas natural como combustible de transición, tecnologías de recuperación mejorada y un creciente portafolio de energías renovables posiciona a la región como un pilar estratégico de la matriz energética nacional. En un contexto global marcado por la volatilidad de los mercados y la urgencia climática, el noroeste ofrece al Perú una oportunidad única para fortalecer su seguridad energética, impulsar el desarrollo regional y avanzar hacia una transición ordenada y sostenible.

Más que un retorno al pasado, el renacer del noroeste representa una reinvención: la de una región que, fiel a su tradición pionera, vuelve a colocarse en el centro de la estrategia energética del país.

¿Qué le espera a la economía peruana en el 2026?

Pese a ser un año electoral el Ministerio de Economía y Finanzas y el BCR pronostican un incremento mayor al 3% del PBI para este año.

Sin embargo, todo dependerá de si se mantiene la disciplina fiscal y se continúa con el impulso de proyectos mineros y de infraestructura.

Qué duda cabe que la economía peruana ha mostrado una notable resiliencia ante los desafíos tanto internos como externos en los últimos años. Para el año 2026, el Ministerio de Economía y Finanzas mantiene expectativas de crecimiento moderado, con un incremento del PBI de alrededor de 3,2%, esto pese a tratarse de un año electoral.

Las expectativas se basan en la reactivación del consumo privado, impulsada por un aumento en los salarios y el empleo, los cuales se espera jueguen un papel fundamental en el crecimiento económico. Además, el Gobierno prevé aumentar la inversión en infraestructura, lo que también podría contribuir a un entorno económico más favorable.

Un segundo factor son las exportaciones, lideradas por el sector minero y agrícolas, los cuales se espera experimenten un crecimiento del 4.9%, beneficiándose de la demanda internacional.


Denisse Miralles, ministra de Economía y Finanzas.

Un tercer factor es la estabilidad fiscal. Si bien el déficit fiscal ha superado el límite rango en los últimos años, el resultado obtenido en el 2025, de alrededor de 2,2%, permite darle el beneficio de la duda a los gobiernos de turno de que en el 2026 se respetará la disciplina fiscal.

La perspectiva de crecimiento del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) se sitúa en torno al 3.3%, beneficiado por la recuperación del consumo y la inversión. Por otro lado, el BCP estima un rango de crecimiento entre 3.2% y 3.5%con un potencial de alcanzar cifras más altas si los precios de los commodities continúan siendo favorables.

Sin embargo, los analistas también advierten sobre factores de riesgo. La inseguridad política, especialmente ante la proximidad de las elecciones de 2026, podría afectar la confianza de los inversores. El «ruido político» es un reto a considerar, ya que las decisiones electorales pueden influir en la dirección de las políticas económicas.

También se ha mencionado que iniciativas recientes, como el gasto en defensa, podrían tener un impacto en las proyecciones fiscales. Algunos especialistas advierten que el déficit podría superar el 2% si estas decisiones no se gestionan adecuadamente.

El desarrollo de los proyectos mineros y de infraestructura que tiene el sector privado y público serán claves para el crecimiento económico del 2026.

El Ministerio de Energía y Minas (MINEM) informó que ocho proyectos mineros iniciarían su etapa de ejecución en este año, representando una inversión aproximada de US$ 7,619 millones. Estos proyectos son considerados una «cartera madura» que ya superó etapas críticas de inversión entre los cuales se encuentran: Reposición Colquijirca, Ampliación Huarón, Reposición San Rafael, Corani, Optimización Cerro Verde, Pampa de Pongo, Ampliación Huancapeti y Reposición Ferrobamba.

Adicionalmente, se proyecta que en el período 2026-2029 se estiman 14 proyectos mineros con una inversión superior a US$ 14,610 millones. Proyectos como Tía María, Corani, Zafranal, Ampliación Ilo, Los Calatos, Mina Justa, Reposición Raura y Romina se encuentran entre los programados para entrar en ejecución a partir de 2026.

Mientras que en lo que respecta a infraestructura ProInversión ha anunciado una cartera de 80 proyectos de inversión al 2026. Entre las iniciativas clave destacadas se encuentran: los proyectos de ferrovías (Lima – Ica, San Juan de Marcona – Andahuaylas, Túnel Trasandino), la continuación del Metro de Lima, la concesión del Tercer Grupo de Aeropuertos, el Parque Industrial Ancón, las Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) en Puerto Maldonado y Cajamarca, entre otros.

En conclusión, las expectativas de crecimiento para la economía peruana en 2026 reflejan un panorama general optimista, con proyecciones que rondan el 3%. Sin embargo, la sostenibilidad de este crecimiento dependerá de la capacidad del gobierno para manejar la incertidumbre política y fiscal.

Conforme el país avanza hacia el año electoral, será crucial mantener el enfoque en políticas que fomenten la inversión y sostengan la confianza del consumidor. La tarea no será fácil, pero con la gestión adecuada, Perú podría consolidar su posición como un líder en crecimiento dentro de la región.

PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa: Energía, identidad y futuro en el corazón del sur peruano

Un debate que mira más allá de las redes y las leyes, hacia las vidas y las posibilidades de un sur que reclama su lugar en el futuro energético de Perú.

Arequipa se ha convertido en el epicentro de una conversación estratégica sobre el futuro energético del país, y la edición 2026 de PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa, organizada por Prensa Grupo, se realizará con la intención de consolidar esa posición.

El programa preliminar de la nueva edición se presenta como una declaración de intenciones. Arranca con una conferencia sobre el potencial de oferta y demanda para proyectos de energía en la región sur, un tema que coloca a Arequipa y su entorno como un laboratorio de oportunidades, donde la demanda industrial y residencial se encuentra con un recurso natural de primera línea: el sol.

En un escenario donde la energía solar no es una promesa sino una realidad en expansión, el evento 2026 contempla un panel dedicado a las acciones decisivas para aprovechar el potencial solar del sur, abordando la oferta, la demanda, la integración de redes y la necesidad de políticas públicas que permitan convertir radiación en desarrollo.

El foro PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa 2026 reunirá a líderes del sector para debatir el futuro energético del sur peruano.

La agenda también incluye una mirada crítica a la experiencia internacional: el tema del vertimiento y el almacenamiento con baterías (BESS), con ejemplos comparados, sugiere que Perú ya no puede ignorar los riesgos de la expansión renovable sin acompañamiento tecnológico y de infraestructura.

Un sur solar: energía que se transforma en desarrollo
La energía solar del sur peruano es una de las más intensas del continente, y esa radiación es un recurso estratégico que puede convertirse en motor de desarrollo si se acompaña con planificación, inversión y conectividad. El programa 2026 pone en el centro la pregunta que muchas veces queda en segundo plano: ¿cómo convertir el potencial en proyectos concretos?

El país ya ha avanzado en la incorporación de renovables en su matriz eléctrica, con una generación que combina hidroeléctricas tradicionales con un crecimiento constante de eólica y solar. Sin embargo, la expansión de estas tecnologías plantea desafíos que solo se resuelven con un enfoque sistémico. No basta con instalar paneles o aerogeneradores: se requiere infraestructura de transmisión, almacenamiento y regulación que garantice estabilidad y rentabilidad.

El programa destaca el impulso del potencial solar, la masificación del gas y la expansión de la transmisión eléctrica.

El hecho de que el evento dedique espacio a la interconexión eléctrica con Chile, así como a los retos del vertimiento de energía, revela que la discusión energética del sur está dejando de ser local para convertirse en regional. El sur peruano, en este sentido, se proyecta como un nodo que no solo produce energía, sino que también podría intercambiarla, integrarse y participar en mercados más amplios.

Transmisión, almacenamiento y estabilidad
Uno de los ejes principales del programa es el fortalecimiento del suministro eléctrico y los proyectos de transmisión en marcha. Este tema no es técnico solo para especialistas: es el punto donde se decide si la energía generada en el sur llega a los centros de consumo o se queda estancada en el sistema por falta de capacidad de evacuación.

El programa también incluye un panel sobre logros del almacenamiento y servicios complementarios, un tema que ha ganado relevancia con la penetración renovable. El almacenamiento por baterías (BESS) no es un lujo: es un componente que puede evitar pérdidas, reducir costos y estabilizar la red cuando la producción solar o eólica no coincide con la demanda.

La transmisión, por su parte, se perfila como un eje crítico. Si la generación se expande sin una red de transmisión robusta, el país podría enfrentar el fenómeno del vertimiento, donde la energía se produce, pero no se puede transportar, generando distorsiones de mercado. El sur no puede permitirse repetir errores de otros países vecinos: la transición energética debe ser también una transición en la infraestructura.

 

Gas natural: actor esencial en una matriz híbrida
Mientras el evento mira al futuro con el sol como protagonista, también reconoce que la realidad energética peruana es híbrida. En la agenda 2026, se aborda el avance multisectorial para la masificación del gas en el sur, así como el impulso de una mayor demanda de gas natural en un panel dedicado a cogeneración y demanda industrial. Este enfoque refleja una visión pragmática: las energías renovables pueden crecer, pero el gas natural seguirá siendo un actor clave en la matriz por décadas.

El gas representa alrededor del 29% de la energía primaria del país y cerca del 40% de la generación eléctrica, lo que lo convierte en una columna de estabilidad para la red. El sistema de transporte desde Camisea hacia la costa —con un ducto que recorre cerca de 729 km— es una infraestructura estratégica que ha demostrado alta confiabilidad, pero también evidencia una vulnerabilidad estructural: la dependencia de un solo centro de producción y una sola ruta de transporte.

El debate sobre la masificación del gas en el sur también toca la transición entre gestión estatal y concesiones privadas para la distribución, una etapa que podría definirse hacia 2026. La idea es que la expansión de la red y la llegada del gas a hogares e industrias sea una realidad tangible, no una promesa que se posterga.

Energía, minería y sostenibilidad: el sur como laboratorio de descarbonización
La minería es una de las principales actividades productivas del sur, y su relación con la energía es directa: requiere grandes cantidades de electricidad y, al mismo tiempo, enfrenta la presión de reducir emisiones. El programa 2026 incorpora un panel sobre el rol de la energía en la estrategia de sostenibilidad del sector minero sur, lo que confirma que el debate energético no se limita a la generación, sino que se extiende a la forma en que las industrias se transforman hacia modelos más limpios.

La descarbonización minera, en este contexto, es un proceso que combina eficiencia, innovación y cambios en la matriz energética. Las empresas han trazado metas para reducir emisiones de Alcance 1 y 2, pero reconocen que el camino exige inversiones, tecnología y coordinación con la disponibilidad de energía limpia y confiable.

El sur, con su potencial solar y su infraestructura en expansión, podría convertirse en un ejemplo de cómo la minería puede transitar hacia un modelo más sostenible sin perder competitividad.

El sur como protagonista del crecimiento regional
El programa 2026 también plantea un panel sobre la expectativa macro regional para el desarrollo económico de mediano plazo, lo que sugiere que la energía es vista como motor de crecimiento y no solo como un servicio. La energía es, en última instancia, la infraestructura que permite producir, conectar y transformar.

En este sentido, Arequipa se perfila como un nodo que no solo consume energía, sino que también la produce y la distribuye en un territorio con gran potencial. La región se convierte así en un laboratorio para experimentar modelos de crecimiento energético que puedan replicarse en otras zonas del país.

La edición anterior de PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa fue una primera muestra de la importancia de descentralizar el debate energético. El evento reunió a casi 200 personas, con una diversidad de actores que permitió abordar temas de alto impacto: la modificación de la Ley 28832, el papel de la transmisión eléctrica, los retos de la descarbonización minera, el rol del gas natural y la lucha contra la pobreza energética.

En ese escenario, se discutió el desafío de las nuevas reglas para servicios complementarios y la necesidad de que la regulación sea clara y predecible. También se puso sobre la mesa la urgencia de fortalecer la transmisión, evitando que el crecimiento de generación quede atrapado por la falta de líneas de evacuación.

La minería y la energía renovable fueron presentadas no solo como temas técnicos, sino como componentes de un modelo de desarrollo. Y la discusión sobre pobreza energética recordó que la energía es, ante todo, un asunto de equidad: 1,7 millones de hogares sin acceso a servicios energéticos modernos son una deuda social que el país aún debe saldar.

Ese recuento no es solo un recuerdo: es la base sobre la que se construye la edición 2026. La edición anterior demostró que el sur tiene capacidad de debate, conocimiento técnico y voluntad de transformar sus retos en soluciones. Y ahora, con un programa que mira a la solarización del sur, al almacenamiento, a la interconexión regional y a la masificación del gas, la conversación se vuelve más madura, más ambiciosa y más decisiva.

Energía como puente entre el presente y el futuro
PERÚ ENERGÍA Sur Arequipa no es un evento más: es un reflejo de un país que intenta reconfigurar su relación con la energía, desde la equidad, la sostenibilidad y la competitividad. El sur, con su potencial solar, su industria minera y su necesidad de conectividad, se coloca como un actor central en esa transformación.

La energía no solo ilumina: abre caminos. Y en el sur peruano, ese camino se construye ahora con debates que miran al futuro sin olvidar las realidades del presente.

Patricio Cartagena

Patricio Cartagena

Ex vicepresidente de Cochilco, de Chile

El verdadero desafío de la estrategia chilena de minerales críticos

La reciente entrega al presidente Gabriel Boric de la versión final de la Estrategia Nacional de Minerales Críticos marca un hito relevante en la agenda minera del país. Culmina un proceso participativo y técnicamente sólido, que permitió ordenar visiones y fijar una hoja de ruta en un contexto global marcado por la transición energética, la creciente competencia por recursos estratégicos y la necesidad de sostener la competitividad minera de Chile en el largo plazo. Con la Estrategia ya definida, el desafío cambia de naturaleza: ya no se trata de seguir afinando el diagnóstico, sino de evaluar su capacidad real para transformarse en política pública efectiva.

La Estrategia Nacional de Minerales Críticos constituye un avance relevante en la forma en que el país ordena su mirada sobre el nuevo ciclo minero global. Como hoja de ruta no vinculante, articula de manera coherente cinco ejes estructurantes: seguridad de suministro, sostenibilidad ambiental y social, diversificación productiva y agregación de valor, fortalecimiento de la institucionalidad minera, e inserción internacional de Chile como proveedor confiable.

Su carácter participativo, su alineación con compromisos internacionales y su enfoque de largo plazo permiten valorarla como un buen marco estratégico, capaz de alinear visiones y prioridades del sector público y privado. En ese sentido, la Estrategia cumple adecuadamente su función: ordenar el debate y fijar dirección.

El límite estructural: una estrategia programática
Precisamente por su naturaleza, la principal debilidad de la Estrategia no es conceptual, sino estructural. Se trata de un instrumento programático, que no crea normas, no modifica el régimen legal minero ni introduce obligaciones exigibles.

Esto es comprensible en esta etapa, pero no puede transformarse en un punto de llegada. Mientras la Estrategia no se traduzca en instrumentos regulatorios, incentivos económicos y ajustes institucionales, seguirá operando más como marco orientador que como política pública efectiva. El riesgo es conocido: un buen diagnóstico que no logra permear la realidad operativa y las urgencias del sector.

Minería secundaria: del reconocimiento estratégico a la habilitación normativa
Uno de los ámbitos donde esta brecha se vuelve más evidente es la minería secundaria.

Precisamente por su naturaleza, la principal debilidad de la Estrategia no es conceptual, sino estructural. Se trata de un instrumento programático, que no crea normas, no modifica el régimen legal minero ni introduce obligaciones exigibles.

La Estrategia acierta al reconocer el potencial contenido en relaves, escorias y otros pasivos mineros, vinculando su valorización con sostenibilidad, economía circular y minerales críticos. Este reconocimiento no es menor: instala de manera definitiva la minería secundaria en la agenda minera nacional.

Sin embargo, el paso decisivo aún está pendiente. El marco regulatorio chileno continúa tratando la minería secundaria como una extensión problemática de la minería primaria o como una carga ambiental, más que como una actividad productiva con lógica propia.

En la práctica, esto se traduce en: cargas regulatorias desproporcionadas, incertidumbre sobre responsabilidades ambientales, ausencia de permisos habilitantes específicos y falta de incentivos económicos claros.

El resultado es previsible: proyectos técnicamente viables y ambientalmente deseables que no logran materializarse.

Propuestas para una agenda pública en minería secundaria
Si la Estrategia quiere cumplir su promesa, la minería secundaria debiera transformarse en un eje central de la agenda minera del próximo gobierno. Desde una lógica propositiva, ello exige avanzar en al menos cinco líneas concretas:

1. Reconocimiento legal expreso: Incorporar la minería secundaria y la valorización de pasivos mineros como actividades productivas de interés público, diferenciadas de la minería primaria.
2. Regulación diferenciada y proporcional: Separar normativamente el impacto histórico del pasivo de la nueva intervención destinada a su recuperación, manteniendo altos estándares ambientales, pero alineados con el objetivo público perseguido.
3. Permisos habilitantes claros y con plazos: Diseñar procedimientos específicos para proyectos de reprocesamiento, reduciendo incertidumbre y otorgando certeza jurídica a los inversionistas.
4. Incentivos económicos y de fomento: Evaluar instrumentos tributarios, financieros o de compras públicas que viabilicen proyectos de minería secundaria, especialmente en pequeña y mediana minería y en proveedores tecnológicos.
5. Metas y métricas verificables: Incorporar objetivos cuantificables —por ejemplo, porcentajes de recuperación de minerales críticos desde fuentes secundarias en plazos definidos— que permitan evaluar el cumplimiento real de la política pública.

Este enfoque no supone relajar estándares ni alterar los principios históricos del sector. Por el contrario, refuerza la tradición minera chilena de certeza jurídica, responsabilidad ambiental y competitividad de largo plazo.

Del diseño a la ejecución
La Estrategia Nacional de Minerales Críticos cumple adecuadamente su función: ordenar el debate, fijar prioridades y proyectar a Chile como un actor relevante y confiable en el nuevo ciclo minero global. Ese trabajo está hecho y merece ser valorado.

El desafío que se abre ahora es distinto y más exigente. Supone traducir visión en decisiones, hoja de ruta en instrumentos, y consensos estratégicos en reglas claras, plazos definidos y responsabilidades asumidas.

La minería secundaria ofrece una oportunidad concreta para avanzar en esa dirección, combinando competitividad, sostenibilidad y resolución de pasivos históricos. Convertirla en un eje estructural de la agenda minera no solo es coherente con la Estrategia, sino también con la mejor tradición minera del país, aquella que ha sabido anticiparse, adaptarse y proyectarse en el tiempo.

“La reducción de la mortalidad en la minería es un hecho estadístico innegable”

Fernando Borja, gerente general del ISEM, sostiene que la caída sostenida de la siniestralidad en la minería peruana no es un logro accidental, sino el reflejo de un cambio cultural profundo. Tras décadas de trabajo conjunto entre empresas, reguladores y gremios, la seguridad se ha convertido en un valor organizacional que guía decisiones técnicas y operativas. Sin embargo, Borja advierte que el progreso no debe llevar a la complacencia: la complejidad geológica, la expansión de operaciones y la alta participación de contratistas obligan a renovar continuamente los estándares, la capacitación y la adopción de tecnologías preventivas.

¿Cómo se puede describir la importancia de la industria minera en Perú y su relación con la Seguridad y Salud Ocupacional (SSO)?
La industria minera en el Perú representa uno de los pilares fundamentales de la economía nacional, no solo por su contribución al Producto Bruto Interno, sino por su capacidad transformadora en la adopción de estándares internacionales de gestión. En este contexto, la Seguridad y Salud Ocupacional (SSO) ha transitado desde un enfoque reactivo, basado en el cumplimiento normativo básico, hacia un modelo de excelencia operacional donde la integridad del capital humano es el eje central de la sostenibilidad. El análisis de la siniestralidad al cierre de 2025 revela una tendencia histórica de reducción de la mortalidad, pero también subraya la aparición de nuevos desafíos derivados de la complejidad geológica y la intensificación de las operaciones.

La industria minera peruana ha evolucionado hacia un modelo de excelencia operacional, donde la seguridad y salud ocupacional es el eje central de la sostenibilidad.

¿Qué es el ISEM y cuál es su papel dentro del sector minero?
El Instituto de Seguridad Minera (ISEM) se posiciona en este ecosistema como una asociación privada sin fines de lucro, conformada por empresas mineras, industriales y profesionales independientes, cuyo propósito fundamental es la promoción y apoyo a la gestión de la seguridad y salud en el trabajo. Es imperativo clarificar que, a diferencia de organismos públicos como el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (OSINERGMIN) o la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (SUNAFIL), el ISEM no ejerce funciones de fiscalización, supervisión legal o sanción. Su rol es eminentemente propositivo y facilitador, actuando como un catalizador para la transferencia de conocimientos, la difusión de mejores prácticas y el fortalecimiento de las competencias técnicas de los trabajadores del sector.

¿Cómo ha evolucionado la siniestralidad en la minería peruana hasta el cierre de 2025?
Los registros del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) muestran una reducción progresiva y sostenida de los accidentes mortales a lo largo de las últimas cinco décadas. En los años 70, el promedio anual de fallecidos se situaba en 96, cifra que ascendió a 108 durante la década de los 80, marcando el punto más crítico de la siniestralidad en la industria. La implementación de marcos regulatorios más estrictos, como el Reglamento de Seguridad y Salud Ocupacional en Minería, y la modernización de las operaciones permitieron que este promedio descendiera a 88 en los años 90, a 42 en la década de 2010, y a 35 fallecidos por año hacia 2020s.

Desde el año 1996 a la fecha los indicadores de Índice de Frecuencia (IF) e índice de Severidad (IS) han experimentado una reducción de más del 80% y el índice de Accidentabilidad (IA) se ha reducido en más del 90%.

Los principales riesgos actuales se concentran en minería subterránea, con desprendimientos de rocas como causa principal, seguido de caídas de personas y atrapamientos por maquinaria.

¿Cómo se puede interpretar este resultado?
Esta reducción en la mortalidad no debe interpretarse como ausencia de riesgo, sino como el resultado de una maduración en la cultura de prevención en las empresas sobre todo de la Gran y Mediana Minería. Se diferencian aquí, los accidentes ocurridos dentro de las unidades mineras y aquellos vinculados a actividades conexas incluyendo vías públicas. La siniestralidad actual se concentra principalmente en operaciones subterráneas, donde el desprendimiento de rocas sigue siendo la causa de la mayoría de las fatalidades registradas históricamente, seguido por caídas de personas y atrapamientos por maquinaria.

¿Qué factores han permitido sostener la reducción de la siniestralidad en el sector minero?
La sostenibilidad de las bajas tasas de siniestralidad en el sector minero no depende de factores fortuitos, sino de la implementación de políticas de seguridad sistémicas. Como entidad privada líder en capacitación, el ISEM influye en esta tendencia a través del fortalecimiento de las competencias laborales y de la promoción de la estandarización de criterios preventivos. Los indicadores que demuestran que la tendencia a la baja es estructural, incluyen el aumento en la tasa de participación en programas de certificación técnica y la adopción masiva de metodologías de vanguardia como la Seguridad Basada en el Comportamiento (SBC) y el enfoque de Controles Críticos.

 

¿Cómo interviene en estos resultados el modelo de “mejora continua”?
El ISEM coincide con muchas empresas mineras en un modelo de «mejora continua» que se retroalimenta las Buenas Prácticas de Seguridad compartidas en sus seminarios internacionales anuales. El descenso en las estadísticas no es un dato aislado, sino la consecuencia de una política de «producción segura» que el Instituto promueve activamente. Esto se grafica en la transición de las empresas hacia etapas superiores de la Curva de Bradley, moviéndose desde la dependencia de la supervisión hacia la interdependencia, donde la seguridad es un valor compartido por todos los niveles de la organización.

La labor del ISEM es, por tanto, propositiva: promueve el «saber hacer» (know-how) para que las empresas identifiquen sus brechas y apliquen soluciones probadas en otros contextos operativos. Esto se traduce en un cambio medible no solo en las fatalidades, sino en la reducción de incidentes de alto potencial que son detectados y neutralizados antes de que escalen a siniestros graves.

¿Cuáles son los focos críticos de riesgo en la operación minera actual?
Durante años, los riesgos más persistentes en estas áreas críticas son el desprendimiento de rocas y los accidentes viales. El desprendimiento de rocas, en particular, representa un gran porcentaje de las muertes en minería subterránea, lo que ha llevado al ISEM a priorizar cursos sobre geomecánica aplicada, diseño de sostenimiento y estándares de desatado mecanizado. En cuanto a los siniestros viales, la respuesta del Instituto ha sido la promoción del Manejo Defensivo, además, de simuladores de conducción de alta tecnología que permiten entrenar a los operadores en situaciones de emergencia sin riesgo real, mejorando significativamente su capacidad de respuesta y atención, estableciendo criterios para certificación de conductores mineros.

La adopción de metodologías como SBC y Controles Críticos y el aumento de certificaciones técnicas respaldan la tendencia estructural de mejora en seguridad.

Es fundamental notar que una parte significativa de la siniestralidad afecta a trabajadores de empresas contratistas, quienes representan el 70% de la fuerza laboral minera. Por ello, el ISEM ha intensificado sus programas de gestión de contratistas, asegurando que los estándares de seguridad se filtren desde la empresa titular de la Gran y Mediana Minería, hasta el último eslabón de la cadena productiva.

¿Cuál es la lectura final del panorama de seguridad minera al cierre de 2025 y qué se espera para el 2026?
De este modo, el panorama de la seguridad minera en el Perú al cierre de 2025 es de un optimismo cauteloso pero fundamentado. La reducción de la mortalidad es un hecho estadístico innegable, fruto de décadas de esfuerzo coordinado. El ISEM, en su rol de liderazgo técnico, continuará impulsando una agenda donde la innovación, el liderazgo y la capacitación sean los motores de cambio en un sector minero que sea también un ejemplo de respeto por la vida y la salud de sus trabajadores.

En el marco al 2026, el ISEM reafirma su compromiso de consolidar este espacio como el principal punto de encuentro técnico del sector, convocando a la comunidad de profesionales de seguridad, salud ocupacional y gestión minera los días 25, 26 y 27 de marzo, en las instalaciones del Centro de Convenciones 27 de Enero (LCC). Esta nueva edición contará con la participación de expositores nacionales e internacionales de primer nivel, quienes compartirán experiencias aplicadas, innovaciones tecnológicas, enfoques de liderazgo y mejores prácticas orientadas a la prevención de fatalidades, el fortalecimiento de la cultura preventiva y la sostenibilidad de las operaciones mineras.

El Seminario Internacional de Seguridad Minera, organizado anualmente por el ISEM, es el espacio de mayor relevancia en la región para la presentación de avances palpables en la reducción de riesgos. En la edición XXVII de 2025, se presentaron innovaciones críticas que ya están siendo aplicadas en operaciones peruanas, como el uso de drones para la inspección automatizada de tolvas y equipos de mina y plantas. Estas tecnologías eliminan la necesidad de que los trabajadores ingresen a espacios confinados o zonas de posible desprendimiento, aplicando de forma práctica la jerarquía de controles en su nivel más alto: la eliminación y sustitución del riesgo.

El 70% de la fuerza laboral minera corresponde a contratistas, por lo que la gestión de contratistas y la estandarización de criterios de seguridad son clave.

El seminario, por tanto, sirve como un laboratorio de validación donde las empresas líderes comparten sus «casos de éxito» y sus «lecciones aprendidas» de fracasos operativos, evitando que otras organizaciones repitan errores costosos.

La duda recurrente sobre si las conferencias internacionales se traducen en cambios medibles se resuelve a través de la metodología de «transferencia de tecnología» que el ISEM ha perfeccionado. Las buenas prácticas compartidas por ponentes de Canadá, USA, Chile, Australia o Brasil no se quedan en el estrado; son reflejadas en el contexto geológico y social peruano. Por ejemplo, el enfoque de «Safety II» (Seguridad II), que se centra en entender por qué el trabajo sale bien la mayor parte del tiempo, ha sido adoptado por empresas como mineras peruanas, permitiéndoles construir sistemas de gestión más resilientes y menos centrados exclusivamente en el castigo del error humano.

Asimismo, el Concurso Nacional de Seguridad Minera y el Concurso de Mejores Prácticas sirven como incentivos potentes para que las empresas compitan por la excelencia otorgando retroalimentación positiva. Las unidades mineras premiadas, actúan como referentes (benchmarks) para el resto del sector, demostrando que es posible operar con altos niveles de eficiencia y seguridad simultáneamente. La implementación de estas prácticas es verificada por comités técnicos que aseguran que las soluciones presentadas sean robustas, sostenibles y replicables.

Ferreyros logra certificación de clase mundial en su Taller de Componentes Eléctricos

El Taller de Componentes Eléctricos de Ferreyros, empresa líder en maquinaria pesada, es el primero a nivel global en obtener la certificación Electrification Rebuild Center (ERC) de Caterpillar, que lo distingue como instalación de clase mundial. Ubicado en el Complejo de Operaciones La Joya, en Arequipa, el taller brinda soporte a la creciente demanda de equipos mineros de tracción eléctrica Cat.

Esta infraestructura forma parte de la ampliación realizada por Ferreyros en La Joya el último año, la cual contó con una inversión total de S/ 35 millones. En su primer año de operación, el taller viene atendiendo con éxito componentes eléctricos mayores, como motores eléctricos y generadores de camiones mineros, así como motores eléctricos de palas Caterpillar.

“Nos llena de orgullo esta nueva certificación de clase mundial en nuestro complejo en La Joya, desde donde atendemos a los sectores productivos en el sur, con mucha fuerza en la minería. Este reconocimiento constata la excelencia del soporte líder de Ferreyros en la industria en nuestro país, con permanentes inversiones y el talento de nuestra gente”, resaltó Gonzalo Díaz Pró, gerente general de Ferreyros.

La certificación reconoce la excelencia de las instalaciones, procesos, herramientas y organización del Taller de Componentes Eléctricos. La evaluación comprendió todos los ámbitos del soporte de este taller, incluyendo gestión estratégica, procesos operativos, infraestructura y equipamiento, gestión de repuestos, reconstrucciones, pruebas y ajustes, entre muchos otros.

Cabe destacar que tanto en La Joya como en Lima operan los Centros de Reparación de Componentes (CRC) de Ferreyros, también certificados como talleres de clase mundial por Caterpillar, líder mundial en maquinaria.

Fuerza en el sur peruano
La ampliación de capacidades en el Complejo de Operaciones La Joya incluyó también la expansión del Taller de Soldadura y un nuevo Laboratorio de Análisis de Fluidos. Esta sede viene creciendo sostenidamente desde su puesta en marcha en 2017, con más de S/ 200 millones de inversión acumulada.

Ferreyros brinda respaldo a las flotas Cat en el país a través de un soporte integral en las operaciones de sus clientes y de una infraestructura técnica, logística y tecnológica con máximas capacidades en su rubro. Con cerca de 5,000 trabajadores, Ferreyros es la empresa líder en maquinaria pesada, representante de Caterpillar desde 1942.

US$ 34.3 millones para optimizar Tantahuatay

Una planta de tratamiento de efluentes cianurados, electrodeposición y ampliación de tajos

Unos US$ 34.3 millones pretende invertir Compañía Minera Coimolache en su unidad productiva Tantahuatay, que se encuentra ubicada políticamente en el departamento de Cajamarca, provincia de Hualgayoc.

Una de las más importantes obras es optimizar el proceso de tratamiento de efluentes cianurados de la PTEC Mirador mediante una modificación de los reactivos e insumos a utilizar.

La optimización permitirá “mantener la calidad del tratamiento del agua cianurada, pero con menor uso de reactivos y generación de residuos peligrosos”, explica la compañía, “además del reúso de agua ácida de la unidad minera en reemplazo de cloruro férrico”.

La PTEC (planta de tratamiento de efluentes cianurados) Mirador no se encuentra actualmente construida.

La planta de tratamiento de efluentes cianurados de Mirador estará conformada por dos circuitos en paralelo de 100 m3/h de capacidad cada uno, siendo cada circuito compuesto por 5 tanques: el primer tanque es de 4.8 m3 de capacidad operativa y cuatro tanques de 46.9 m3 de capacidad operativa, cada uno, con su respectivo sistema de agitación.

El método aplicado para la destrucción de cianuro será mediante la dosificación de peróxido de hidrógeno (H2O2).

La planta ha sido diseñada para precipitar también elementos tales como cobre, hierro, arsénico, mercurio y zinc.

Planta EW
Compañía Minera Coimolache busca implementar una planta EW con la finalidad de mejorar el proceso de obtención de barras doré (barras de oro y plata). Actualmente la solución producto de la desorción de carbón rico de las plantas de ADR Tantahuatay y ADR Ciénaga es bombeado a la planta Merrill Crowe donde sigue el proceso hasta precipitar con polvo de zinc, el precipitado se retortea y funde obteniendo la barra doré.

La empresa precisa que, la solución en su proceso por la planta Merrill Crowe ocasiona el consumo de reactivos como diatomita, cianuro y zinc. “Con el proceso de electrodeposición propuesto, la solución super rica se bombeará a las celdas electrolíticas donde el oro y la plata se precipitarán en lana de acero por efecto de la corriente eléctrica”, indica la minera. Con la planta EW se obtendrá doré sin consumo de reactivos.

Tajo
Compañía Minera Coimolache necesita ampliar el área de explotación del Tajo THY 2 en la zona extensión NW (sector norte y sur), así como profundizar el tajo THY 2 hasta la cota 3,821 mediante la ampliación de la zona centro, debido a que estas cuentan con gran potencial económico por la presencia de óxidos y mixtos (sectores de mejor ley).

La organización precisa que la rampa de acceso a la poza PZ-24 (D) se encuentra dentro del área de ampliación de la zona extensión nor-oeste del Tajo THY 2, esta rampa conectará al acceso auxiliar del tajo THY 2 con la poza PZ-24 (D).

Asimismo, plantea la modificación del canal de conducción tramo II (D) y la implementación de líneas de impulsión.

El yacimiento Tantahuatay corresponde a un depósito de filiación epitermal de alta sulfuración con mineralización de oro y plata. En el área de estudio afloran principalmente unidades litomorfoestructurales compuestas por una secuencia volcánico-sedimentaria de origen continental, constituida por el Grupo Calipuy.

La alteración hidrotermal ha sido generada por diferentes procesos hidrotermales previos y durante el desarrollo de la mineralización del depósito.

La minera también requiere ampliar el área de explotación del Tajo Mirador, modificando una gran parte de su área, ampliándose en algunas zonas y ajustándose en otras, las áreas ampliadas son propuestas debido a que se han identificado sectores de mejor ley.

Exploración: Southern propone incrementar longitud de perforación 160,050 m en Michiquillay

El objetivo de esta ampliación es complementar el conocimiento geológico de algunas zonas dentro del proyecto

Southern Perú se ha propuesto adicionar 9 sondajes en plataformas aprobadas para complementar el conocimiento geológico de zonas dentro del proyecto Michiquillay, las cuales quedaron con déficit de información, así como también corroborar la continuidad de las estructuras mineralizadas reconocidas.

La minera busca incrementar la confiabilidad de los recursos inferidos y apoyar en la futura definición de reservas que sustenten la viabilidad técnica y económica del proyecto. El área dónde se ha previsto desarrollar el proyecto se encuentra en los límites de las comunidades campesinas Michiquillay y la Encañada ubicadas en el distrito de Encañada, en la provincia y departamento de Cajamarca.

En síntesis, la empresa de Grupo México, una de las más importantes productoras de cobre de Latinoamericana, propone incrementar la longitud de perforación de 156,450 m aprobada a 160,050 m (aumento del 2,30%), mediante 9 sondajes adicionales, pasando el total de sondajes de 230 a 239 (incremento de 3,91%).

Cuando esté desarrollado, la empresa espera que Michiquillay produzca 225,000 toneladas de cobre al año.

El objetivo de esta ampliación es complementar el conocimiento geológico de algunas zonas dentro del proyecto, las cuales quedaron con déficit de información por problemas operativos, así como también corroborar la continuidad de las estructuras mineralizadas identificadas.

Las paralizaciones por temas sociales y las condiciones climáticas adversas han limitado el cumplimiento de los plazos establecidos para las actividades aprobadas, indica la minera. Para continuar con la evaluación del potencial mineralógico del área del proyecto, y realizar el traslado de equipos, materiales y personal para la perforación de los 9 sondajes adicionales, es necesario reprogramar el cronograma. La etapa de operación pasa de 43 a 44 meses.

En junio del 2018, Southern Copper firmó un contrato para la adquisición de Michiquillay, un proyecto minero de crecimiento de clase mundial con recursos minerales inferidos de 2,288 millones de toneladas y una ley de mineral estimada de 0.43%. Cuando esté desarrollado, la empresa espera que Michiquillay produzca 225,000 toneladas de cobre al año (junto con subproductos de molibdeno, oro y plata) a un costo en efectivo competitivo para una vida de mina inicial de más de 25 años.

Southern estima que requerirá una inversión de aproximadamente US$2,500 millones y esperan iniciar producción para 2032. “Michiquillay se convertirá en una de las minas de cobre más grandes del Perú y creará significativas oportunidades de negocio en la región de Cajamarca”, alega la empresa.

Vanessa Moreno

Vanessa Moreno

Country manager para Perú y Bolivia Schneider Electric

La partida de una gestión energética real

Durante años, la gestión energética en las empresas se ha abordado desde una lógica principalmente reactiva. Medir el consumo total, comparar cifras mensuales y buscar reducciones puntuales ha sido, en muchos casos, el límite del análisis. Sin embargo, hoy existe un consenso cada vez más claro: no es suficiente saber cuánto se consume si no se comprende cómo, cuándo y para qué se utilizan los recursos energéticos dentro de la operación. Controlar el consumo permite observar un resultado, pero gestionar esta variable implica entender sus causas y su impacto real en los procesos del negocio.

En este escenario, es habitual que enero sea concebido como el mes del “análisis de data”. Sin embargo, esta aproximación parte de una premisa que no siempre se cumple: que la información disponible ya existe, es confiable y suficientemente representativa del uso real de los recursos energéticos. En muchos casos, los registros son fragmentados, incompletos o poco precisos. Analizar cifras que no reflejan con claridad la dinámica operativa puede conducir a conclusiones parciales y a decisiones que no generan impactos sostenidos en el tiempo.

Por ello, más que asumir enero como un periodo exclusivo de análisis, resulta necesario cambiar el enfoque y entenderlo como el mes clave para la gestión e inversión en generación de datos energéticos. El inicio del año ofrece una oportunidad estratégica para sentar las bases de una gestión más madura del desempeño energético, capaz de acompañar a la empresa durante todo el ciclo anual y no limitarse a ajustes reactivos o de corto plazo.

El inicio del año ofrece una oportunidad estratégica para sentar las bases de una gestión más madura del desempeño energético, capaz de acompañar a la empresa durante todo el ciclo anual y no limitarse a ajustes reactivos o de corto plazo.

Invertir desde enero en herramientas, sistemas de medición y capacidades que permitan capturar información más precisa transforma la manera en que se entiende el uso de los recursos energéticos dentro de la organización. No se trata únicamente de registrar consumos, sino de construir una base sólida de información que permita observar el comportamiento de la demanda en el tiempo, identificar patrones, comparar periodos y comprender la relación entre consumo, procesos y resultados del negocio. Esta base es la que, en los meses siguientes, permitirá analizar con mayor profundidad, anticipar desviaciones y tomar decisiones verdaderamente informadas.

Mirando hacia los próximos años, este enfoque cobra aún más relevancia. Las empresas enfrentan un entorno marcado por una mayor digitalización, procesos cada vez más electrificados y crecientes exigencias en materia de sostenibilidad. En ese contexto, contar con datos confiables y bien estructurados sobre el desempeño energético no es un elemento accesorio, sino un habilitador fundamental para operar con mayor eficiencia, resiliencia y competitividad.

En definitiva, enero no debería ser un mes dedicado únicamente a revisar números del pasado, sino el momento en el que las organizaciones deciden cómo quieren gestionar el uso de la energía a lo largo del año. Apostar por la generación de datos desde el inicio permite pasar del simple control del consumo a una verdadera gestión del desempeño energético, convirtiéndolo en un activo estratégico y no en un costo difícil de controlar.

Proyecto Isibilla: US$ 10.1 millones para buscar uranio

Considerando que son 40 plataformas y 163 sondajes, estos harán un total de 49,300 m aproximado de longitud a perforar

El proyecto Isibilla, de Macusani Uranium SAC, considera la exploración de cuerpos o áreas mineralizadas de uranio que sean económicamente factibles de explotar. El uso del terreno superficial se encuentra concedido por parte de la Comunidad Campesina Isibilla, el mismo que se sustenta mediante un acuerdo realizado entre la empresa y representantes de la comunidad. El área del proyecto se ubica en los distritos de Corani y Macusani, de la provincia de Carabaya y del departamento de Puno.

Considerando que son 40 plataformas y 163 sondajes, estos harán un total de 49,300 m aproximado de longitud a perforar. Con un ratio de 30 m perforación/día/plataforma, y trabajando 3 plataformas en simultáneo por día, hacen un total de avance de 90 m perforación/día, lo que implica que los 49,300 m de longitud. El monto de inversión del proyecto tendrá un aproximado de US$ 10.1 millones.

La perforación se desarrollará utilizando una máquina de perforación diamantina portable. Esta perforación permitirá obtener muestras en forma de barras de roca cilíndricas (testigos), las que serán extraídas, limpiadas y colocadas en cajas porta-testigos codificados y posteriormente embaladas para su almacenamiento y evaluación.

El volumen estimado de agua requerida por plataforma para las actividades de perforación es de 3.105 m3/día.

Bajo la perforadora se colocará una geomembrana para aislar cualquier riesgo de alteración de la calidad del suelo, todos los materiales e insumos se colocarán sobre bandejas metálicas, protegidas con paños absorbentes en el caso de los combustibles.

El volumen estimado de agua requerida por plataforma para las actividades de perforación es de 3.105 m3/día, equivalente a 0.042 l/s, considerando que el 70% del agua será reutilizada. Además, considerando que se trabajará 3 plataformas en simultáneo, el volumen estimado de agua requerida por las 3 plataformas para las actividades de perforación es de 9.315 m3/día, equivalente a 0.108 l/s.

Dentro del área de influencia del proyecto se ha observado la existencia de acceso los cuales se usarán para llevar a cabo el proyecto con el fin de evitar apertura nuevos accesos y evitar disturbar una mayor área, en ese sentido, la minera espera acondicionar estos accesos existente siempre y cuando sean necesarios, como tramos mal estado, donde se tenga que adicionar ripio, se aclara que no se va a disturbar una mayor área, el acondicionamiento únicamente se refiere a la adicción de material de préstamo a fin de poder mejorar las condiciones de transpirabilidad en estos accesos existentes.

La adición de la cantidad de material de préstamo será de acuerdo a los tramos que se requiera únicamente y a fin de mantener la topografía existente. Posteriormente para aquellas plataformas donde no exista accesos existentes la empresa proyecta habilitar una longitud de 4.88 km de nuevo acceso.

Modificaciones en Antamina

Como consecuencia de la actualización en las reservas del mineral, la empresa actualizará los volúmenes de movimiento de material

La mina polimetálica Antamina, que opera en la región de Áncash, se propone extender los límites de su tajo abierto debido a la actualización en las reservas de mineral, lo que representa un aumento de aproximadamente 8,2 % (75,41 ha) respecto al área aprobada (916 ha). El área adicional del tajo abierto propuesto (75,41 ha) ocupará 67,62 ha de áreas aprobadas por otros componentes, 4,25 ha de área disturbada y 3,54 ha de pajonal.

Como consecuencia de la actualización en las reservas del mineral, la empresa actualizará los volúmenes de movimiento de material (mineral y desmonte) que se extraerá del tajo, considerando que la vida útil no se modifica y se mantiene acorde a lo aprobado hasta el 2036.

El nivel de minado aprobado es de aproximadamente 173,000 t/día de mineral y 742,000 t/día de desmonte, generando entre ambos materiales un movimiento promedio aproximado de 915,000 t/día.

La modificación propuesta consiste también en extender el DD Tucush en 8,3 ha, lo que representa aproximadamente 2,4 % más área respecto a lo aprobado (346 ha).

Por la dinámica que una explotación minera supone, el plan de minado propuesto es susceptible de tener variaciones debido a las disposiciones de seguridad, condiciones climáticas, tipos de roca, disponibilidad de equipos, entre otras.

El equipo de carguío estará compuesto por palas y cargadores con una capacidad aproximada de 55,8 m³. El equipo de transporte estará conformado por camiones de alrededor de 370 Mt. Ambos equipos carguío y transporte serán utilizados para la extracción de mineral y la disposición del desmonte, conforme a la planificación operativa.

La modificación propuesta consiste también en extender el DD Tucush en 8,3 ha, lo que representa aproximadamente 2,4 % más área respecto a lo aprobado (346 ha). Esta modificación implica un aumento de la capacidad de almacenamiento aprobada en aproximadamente 138 Mt para alcanzar una capacidad de diseño de 1 418,30 Mt, con la finalidad de almacenar desmonte que responda al minado de la modificación del tajo abierto.

Otra labor será la extensión del Depósito de Desmonte Este (DDE) y consiste en modificar la extensión del componente en 66,8 ha, lo que representa aproximadamente 4,5 % más área respecto a lo aprobado (1,494 ha). Esta modificación implica un aumento de la capacidad de almacenamiento aprobada en aproximadamente 308 Mt para alcanzar una capacidad de diseño de 4,148,6 Mt, con la finalidad de almacenar desmonte que responda al minado de la modificación del tajo abierto.

María Claudia Morán Comitre

María Claudia Morán Comitre

Gerente General – ENERMIXA

Sostenibilidad, comunidad y licencia social: Un enfoque territorial de gestión

La sostenibilidad ha dejado de ser un concepto asociado exclusivamente al cumplimiento ambiental para consolidarse como un enfoque integral de gestión que contribuye a la toma de decisiones y a la relación con el territorio. En proyectos de alta inversión, larga duración y exposición pública, la comunidad y la licencia social se configuran como elementos relevantes para el desarrollo adecuado de las actividades y para la estabilidad de la gestión en el tiempo.

Desde lo que he podido observar y aprender en el ejercicio profesional y académico, la licencia social no puede entenderse como un resultado puntual ni como un requisito que se obtiene en una etapa temprana del proyecto. Se trata de un proceso dinámico, estrechamente vinculado al territorio, a sus actores y a la historia social acumulada en la zona de influencia. Las comunidades no interactúan con los proyectos desde una hoja en blanco, sino desde experiencias previas con el Estado, con otras empresas y con memorias sociales del territorio que condicionan las expectativas y percepciones actuales.

En este contexto, la sostenibilidad aplicada adquiere un rol central. La sostenibilidad aplicada se expresa en la integración efectiva de variables sociales, ambientales y de gobernanza en los sistemas de planificación, operación y evaluación de los proyectos. No se trata únicamente de reportar indicadores, sino de utilizarlos como insumos para anticipar escenarios, orientar decisiones y fortalecer la gestión socioambiental.

Este enfoque resulta especialmente relevante en sectores intensivos en territorio e interacción social, como minería, hidrocarburos, agroindustria y telecomunicaciones, donde los riesgos reales o percibidos requieren un manejo técnico y social cuidadoso. La sostenibilidad aplicada permite estructurar la relación empresa, comunidad a partir de herramientas como el análisis de stakeholders, la identificación de riesgos sociales, la evaluación de impactos acumulativos y la definición de protocolos de relacionamiento territorial. Estas herramientas aportan orden, coherencia y consistencia en la interacción con el entorno, reduciendo la dependencia de respuestas reactivas.

El componente territorial de la sostenibilidad se refuerza también desde el ámbito de la docencia especializada. Al dictar cursos de gestión social en escenarios de derrames de hidrocarburos, se evidencia de manera recurrente que los principales desafíos no se concentran únicamente en la respuesta técnica del evento, sino en la capacidad de articular esa respuesta con la gestión social y la comunicación hacia la comunidad y otros actores del territorio. Este aprendizaje es extrapolable a otros sectores, donde incidentes operativos, interrupciones del servicio o eventos críticos tienen una lectura social inmediata.

En situaciones de alta exposición pública, la ausencia de una estructura de gestión social previa , mapa de actores, protocolos de comunicación y criterios de relacionamiento territorial tiende a complejizar el manejo social del evento, incluso cuando existen capacidades técnicas suficientes para su atención. Este patrón se repite tanto en el análisis académico como en la experiencia profesional en distintos sectores productivos.

La sostenibilidad aplicada exige coherencia entre acción técnica, gestión social y comunicación. La información debe ser verificable, consistente y comprensible, considerando que hoy circula con gran velocidad y en múltiples espacios, incluidos los entornos digitales. En sectores como energía, agro y telecomunicaciones, donde la cercanía con usuarios y comunidades es permanente, la forma en que se comunica un evento adquiere especial importancia y debe formar parte de la planificación institucional.

Otro aspecto clave es reconocer que la licencia social no es permanente. Se construye y se ajusta a lo largo del tiempo, a partir de decisiones, interacciones y respuestas ante eventos no previstos. Por ello, los enfoques ESG que no incorporan una lectura territorial suelen quedarse en el plano declarativo. La sostenibilidad aplicada, en cambio, permite integrar el componente social como parte de la gobernanza del proyecto, alineando estrategia, operación y territorio de manera consistente.

Desde esta mirada, la sostenibilidad se entiende como una herramienta de gestión que conecta planificación, operación y relación con la comunidad. En sectores de alta sensibilidad social como energía, minería, hidrocarburos, agro y telecomunicaciones, integrar tempranamente el componente social contribuye a una gestión más robusta, técnicamente consistente y alineada al contexto territorial.

En un entorno de creciente exigencia regulatoria, social y comunicacional, la licencia social se consolida así como un activo estratégico que acompaña al proyecto durante su desarrollo, aportando coherencia, legitimidad y sostenibilidad en el tiempo.

Perú 2026-2028: La Consolidación de la Revolución Solar y la Transición Energética

ACTUALMENTE LAS RER REPRESENTAN EL 13% DE LA PRODUCCIÓN NACIONAL DE ELECTRICIDAD, MIENTRAS QUE EXISTE UN PAQUETE IMPORTANTE DE INVERSIONES EN PROYECTOS CON RECURSOS ENERGÉTICOS RENOVABLES (RER) NO CONVENCIONALES

El Perú se encuentra en un punto de inflexión histórica en su matriz energética. Con un potencial de generación que supera los 937 GW en energía solar y los 20 GW en eólica, el país ha dejado de ver a los proyectos de recursos energéticos renovables (RER) no convencionales como una alternativa no tan lejana y convertirlas en el motor de su desarrollo económico y sostenibilidad ambiental hacia el 2030.

Para el cierre de 2028, el panorama energético peruano podría lucir distinto considerando que se espera proyecta que la capacidad solar se cuadruplique, pasando de los discretos 476 MW que se tenían años atrás a más de 2,250 MW, esto si los proyectos anunciados por el Ministerio de Energía y Minas se cumplen.

Según esta cartera, el Perú cuenta con 9 proyectos de generación solar fotovoltaica en desarrollo, previstos para ejecutarse entre los años 2026 y 2028, los cuales representan una inversión total de US$ 1,268 millones y una capacidad instalada conjunta de 1,420 megavatios (MW), que se sumarán al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

“Estos proyectos permitirán fortalecer la oferta de energía eléctrica limpia y confiable, contribuyendo a la diversificación de la matriz energética nacional y a la reducción de emisiones contaminantes en nuestro país”, indica el MINEM.

Entre los proyectos más importantes destaca la Central Solar Illa, ubicada en la región Arequipa, actualmente en etapa de construcción, con una potencia instalada de 396 MW y una inversión de US$ 341.9 millones, lo que la convertirá en una de las centrales solares más grandes del país.

En esa región también avanzan proyectos como Sunny (segunda etapa), con 105 MW, y la Central Solar San José, que aportará 155.7 MW adicionales al sistema eléctrico nacional.

En la región Moquegua, la cartera del MINEM incluye iniciativas de gran escala en etapa de estudios, como Solimana (250 MW) y Hanaqpampa (140.8 MW), además del proyecto Lupi (181.2 MW) y la Expansión Intipampa, esta última con un avance superior al 80% y una potencia de 51.7 MW. Asimismo, se considera proyectos relevantes como la Central Solar Fotovoltaica CERW Wayra Solar en Ica (94.22 MW).

El viceministro de Electricidad, Francisco Mendoza, resaltó que el Perú cuenta con condiciones naturales excepcionales, como altos niveles de radiación solar en diversas regiones, que nos permiten desarrollar proyectos solares competitivos y sostenibles. Asimismo, destacó que la promoción de la generación con recursos renovables impulsa el desarrollo económico y regional, poque estas inversiones no solo incrementan la capacidad de generación eléctrica, sino que generan empleo, dinamizan las economías locales y fortalecen la seguridad energética del país, en beneficio de todos los peruanos.

PRODUCCIÓN RER EN AUMENTO
De otro lado, las RER no convencionales (solar, eólico, bagazo y biogas) se están convirtiendo en los nuevos protagonistas en el esquema energético nacional, el propio MINEM reportó que al culminar el mes de octubre de 2025 acumularon una producción de 729 gigavatios hora (GWh), mostrando un aumento de 27% respecto al valor registrado en similar periodo de 2024, informó el Ministerio de Energía y Minas (MINEM).

A través del informe técnico “Principales indicadores del sector eléctrico a nivel nacional”, elaborado por la Dirección General de Electricidad (DGE), el MINEM señala que la energía generada con recursos renovables representó el 13% de la producción nacional durante el periodo analizado, lo que constituye un incremento de dos puntos porcentuales respecto al mismo periodo de 2024.

Los técnicos de la DGE del MINEM señalaron que el aumento de producción eléctrica a nivel nacional, respecto a lo producido en octubre de 2024, se sustenta principalmente en la creciente actividad económica de las grandes industrias que operan en las diversas regiones del país, lo que abre la oportunidad para el ingreso de nuevos proyectos RER.

Si bien hasta el momento el grueso de la producción eléctrica se concentra en la producción de hidroeléctricas y térmicas a gas, las oportunidades siguen intactas para los proyectos RER.

La meta es clara: una matriz diversificada, confiable y sostenible. Con una red que ya supera los 30,000 kilómetros de líneas de transmisión y una cartera de proyectos solares en ascenso, Perú se posiciona como un líder regional en sostenibilidad. La transición energética liderada por el MINEM no solo busca reducir emisiones, sino dinamizar las economías locales y garantizar que la energía sea el motor del desarrollo social hasta mediados de siglo.

El desierto costero y las zonas altoandinas del sur peruano se han consolidado como los nuevos «polos energéticos». La distribución de los proyectos en desarrollo destaca regiones clave: Arequipa: Lidera con más de 9,000 MW proyectados, Moquegua por su parte cuenta con una proyección de 6,736 MW e Ica mantiene su posición estratégica tanto para energía solar como eólica, con el proyecto Punta Lomitas como referente.

La construcción de estas centrales requiere una fuerza laboral con competencias específicas en nuevas tecnologías. Los perfiles con mayor demanda serán: ingeniería y supervisión (ingenieros eléctricos, civiles y especialistas en sistemas fotovoltaicos para la fase de diseño y gestión de obra); técnicos en montaje y electricidad: especialistas en la instalación de seguidores solares (trackers), montaje de paneles y conexión de inversores de potencia; mantenimiento y Operación (O&M): técnicos certificados para el monitoreo de plantas mediante SCADA, limpieza técnica de módulos y mantenimiento preventivo de subestaciones; gestión ambiental y social: profesionales para asegurar el cumplimiento de estándares de sostenibilidad y la relación con las comunidades locales.

Asimismo, se estima que durante la fase de construcción —el periodo de mayor intensidad laboral— estos proyectos generarán miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Los beneficios se extenderán a: servicios logísticos: transporte de equipos de alta precisión y materiales de construcción; e infraestructura local: Incremento en la demanda de servicios de alimentación, alojamiento y suministros en las zonas aledañas a los proyectos.

En resumen, la inversión de US$ 1,268 millones garantiza un flujo constante de contratos y empleo técnico especializado durante los próximos tres años, consolidando al sur peruano como el principal laboratorio de energía renovable del país.

ENERGÍZATE PERÚ llevará a cabo en el 2026 su Sexta Edición premiando con hasta US$ 5 000 al mejor emprendimiento de energía del país

El concurso promueve la creatividad, innovación y talento en el planteamiento de proyectos con prometedoras soluciones tecnológicas para el sector. Organizado por Prensa Grupo y coorganizado por el Centro de Innovación y Emprendimiento HUB UDEP, se lanza por sexta vez la convocatoria dirigida a emprendimientos de los sectores electricidad e hidrocarburos.

ENERGÍZATE PERÚ anunció el lanzamiento de su Edición 2026 que representará el sexto año consecutivo impulsando propuestas transformadoras, fortaleciendo el talento y promoviendo el desarrollo de oportunidades para emprendedores del sector energía. De esta manera, el concurso se consolida como uno de los referentes en el fomento de soluciones novedosas, en un contexto de cambios en el sector energético, donde la innovación y la sostenibilidad adquieren un papel cada vez más relevante.

Para esta sexta edición, se ha establecido un premio de hasta USD 5,000 para la Categoría Ventas y de USD 3,000 para la Categoría Prototipo. Estos montos serán otorgados como capital semilla, destinado a la implementación y crecimiento de los proyectos ganadores.

“El sector energético se encuentra en una etapa decisiva de transformación. Desde ENERGÍZATE promovemos un espacio que impulsa el talento, la innovación y el emprendimiento, conectando nuevas soluciones con las oportunidades reales que hoy ofrece el sector para construir un desarrollo sostenible”, destacó Miluska Acevedo, Gerente General de Prensa Grupo.

Como se recuerda, ENERGÍZATE PERÚ es una iniciativa organizada por Prensa Grupo y coorganizada por el Centro de innovación y emprendimiento-HUB UDEP -a través de su programa WISE Latin America-Perú-, que tiene como objetivo promover el desarrollo de emprendimientos energéticos, fomentando soluciones tecnológicas, sostenibles y alineadas a los desafíos actuales del país. A lo largo de sus ediciones, ha reunido a participantes de diversas disciplinas, consolidando una comunidad activa interesada en aportar al futuro de la energía.

¿CÓMO POSTULAR?
Los interesados en participar en la Sexta Edición de ENERGÍZATE tendrán hasta el 06 de febrero para inscribir sus emprendimientos. Para hacerlo, deben cumplir ciertos requisitos tanto en su emprendimiento, así como en la conformación de sus equipos. El requisito clave es que el emprendimiento debe estar relacionado con el sector energía abordando aspectos de electricidad y/o hidrocarburos. Los requisitos completos se encuentran en: https://bit.ly/BasesCEP2026.

ÉXITOS QUE INSPIRAN
A lo largo de sus cinco ediciones, ENERGÍZATE PERÚ ha impulsado nuevos emprendimientos vinculados a la energía, articulando talento del sector y promoviendo el intercambio de experiencias orientadas al fortalecimiento del conocimiento y la competitividad en la producción energética del país.

En la edición 2025 el concurso ENERGÍZATE premió a los proyectos Hidrathor en la categoría Ventas y Yaku Evolution en la categoría Prototipo. El primero de ellos, Yaku Evolution, se llevó el primer lugar con su innovador disociador de agua que permite producir hidrógeno verde a un costo competitivo, demostrando una alternativa tangible para el futuro de la energía limpia en el país.

Por su parte, el proyecto Hidrathor, se posicionó como ganador gracias a su sistema de puesta a tierra eficiente y de bajo costo, impulsando soluciones que ya han mostrado resultados comprobables en el mercado. Ambas historias de éxito reflejan el impacto real del concurso ENERGÍZATE en el desarrollo de soluciones energéticas con potencial nacional e internacional.

 

Sabueso, un proyecto para olfatear por oro y cobre

Las actividades de exploración del proyecto comprenden en conjunto hasta 18 perforaciones diamantinas

El proyecto de exploración minera Sabueso es desarrollado por Minera Aurífera Retamas SA (Marsa) Sabueso y sus componentes se encuentran geográficamente en el distrito de Buldibuyo, provincia de Pataz, región La Libertad.

El objetivo de la empresa es la implementación de hasta 18 plataformas de exploración con sus respectivas pozas de manejo de fluidos de lodos de perforación, accesos nuevos, uso de accesos existentes y la implementación de 5 bladders para el almacenamiento de agua. Esto se realiza con la finalidad de investigar áreas favorables y tomar decisiones informadas respecto a continuar la exploración de potenciales áreas mineralizadas de oro y cobre, y otros de interés económico.

Las actividades de exploración del proyecto comprenden en conjunto hasta 18 perforaciones diamantinas, bajo un avance promedio diario alrededor de 40 m (20 m por perforadora), totalizando aproximadamente 10,800 m lineales de perforación.

Como parte del proyecto, Marsa prevé la habilitación de hasta 2,502 m de accesos nuevos con 4 metros de ancho.

Para los sondajes se empleará el método de perforación tipo diamantina (DDH, por sus siglas en inglés Diamond Drill Hole). Cada perforación será ejecutada según el proceso convencional de sondeo con recuperación de testigos mediante el uso de coronas de diamante y circulación de agua, proceso en conformidad con las normas de la Diamond Core Drill Manufacture Association.

El avance promedio de perforación pronosticado es de 20 m/día/máquina; sin embargo, dependiendo de diversos factores como pueden ser las condiciones de terreno, el tipo de máquina y/o experiencia del perforista, las perforaciones podrían alcanzar menores o mayores metros de perforación por día. Las actividades del desarrollo del Proyecto representan un período de aproximadamente 24 meses en total.

Como parte del proyecto, Marsa prevé la habilitación de hasta 2,502 m de accesos nuevos con 4 metros de ancho.

El desarrollo de las actividades propuestas en el presente proyecto requiere un manejo conjunto del consumo de agua de uso doméstico durante las etapas de construcción (habilitación), operación (exploración) y cierre. La naturaleza y forma en la que se desarrolla un proyecto de exploración minera demandan la realización de la habilitación de las plataformas y la exploración sobre las mismas de forma consecutiva.

Sin embargo, en función al consumo diario, número de trabajadores solo en la etapa de operación (47 trabajadores) y tiempo en esta etapa (hasta 9 meses), se estima un consumo total solamente en la etapa de construcción de 317,25 m3 de agua para consumo doméstico o 1,175 m3/día (35,25 m3/mes) de agua para consumo doméstico.

ENFOQUES DE LA MINERIA MODERNA SOBRE LOS DEPÓSITOS DE RELAVES

Hoy gana terreno una nueva forma de entender los relaves. Esta reformulación —considerar los relaves no como un subproducto inevitable, sino como una ineficiencia— ha tenido eco entre los innovadores

La minería moderna se centra en la sostenibilidad ambiental, la innovación tecnológica, la responsabilidad social y la transparencia empresarial. Una de esas desafiantes tareas es el monitoreo e instrumentación de presas de relaves en la minería para garantizar la seguridad y prevenir accidentes. Cada presa de relaves es única porque único es su entorno.

Uno de los mayores desafíos de la industria: los relaves. La disminución de las leyes del mineral implica que se debe extraer y procesar más roca para recuperar la misma unidad de metal, lo que genera mayores volúmenes de relaves que nunca. Un estudio de 2023 publicado en «Recursos, Conservación y Reciclaje» proyecta que los volúmenes de residuos mineros aumentarán drásticamente para 2050, y se prevé que solo el cobre produzca miles de millones de toneladas de relaves al año.

Tras las fallas de las presas de relaves en Mount Polley (Canadá, 2014), Samarco (Brasil, 2015) y Brumadinho (Brasil, 2019), la pérdida de vidas y la devastación ambiental impulsaron una reforma regulatoria generalizada. La conciencia pública sobre estos riesgos es alta y la confianza en el sector es frágil.

Hoy gana terreno una nueva forma de entender los relaves. Esta reformulación —considerar los relaves no como un subproducto inevitable, sino como una ineficiencia— ha tenido eco entre los innovadores. Por ejemplo, los nuevos métodos de lixiviación de calcopirita prometen liberar recursos de menor ley a corto plazo, a la vez que reducen el volumen de relaves. Sin embargo, el salto hacia un cambio transformador es abrumador. Reimaginar las concentradoras para eliminar la molienda fina o reemplazar por completo el procesamiento convencional con métodos in situ requiere no solo nuevas tecnologías, sino también nuevas mentalidades.

Las filtraciones son uno de los problemas críticos debido a su impacto en la estabilidad física y química de los depósitos de relaves. Sin embargo, otros desafíos importantes incluyen la gestión de los eventos climáticos extremos (que pueden afectar la estabilidad), la oxidación de sulfuros que generan drenaje ácido y la seguridad de las comunidades cercanas.

Por ejemplo, Gold Fields iniciará un nuevo proyecto que incorpora la tecnología MudMaster en su depósito de relaves, una solución innovadora que contribuye a una minería más eficiente y sostenible. MudMaster es una máquina de última generación diseñada para operar directamente sobre los relaves, permitiendo acelerar su secado, recuperar agua y mejorar la estabilidad del depósito. Esta tecnología representa un avance relevante en la optimización del manejo de relaves y en el uso responsable del agua.

Los relaves pueden reutilizarse en diversas aplicaciones, como material de construcción, relleno de minas subterráneas o incluso como fuente secundaria de metales a través de técnicas de extracción adicionales. La viabilidad de su reutilización depende de su composición y de los estudios técnicos y económicos para identificar su potencial en cada caso.
El agua y los relaves están inextricablemente vinculados. El procesamiento de minerales requiere grandes volúmenes de agua, mientras que el almacenamiento de relaves genera pérdidas por evaporación y filtración. En muchas jurisdicciones, la escasez de agua ya es grave, y las comunidades se muestran cada vez más reticentes a aceptar operaciones que agoten los suministros o los pongan en riesgo por contaminación.

 

LA TENDENCIA HACIA EL RESIDUO CERO
La economía circular es un factor muy tenido en cuenta cuando se diseña un depósito de relaves pues promueve su utilización como recurso, en lugar de tratarlos únicamente como residuos. Con todo, la tendencia global es reducir la generación de relaves, y la industria minera peruana debería moverse hacia esa dirección. Tecnologías como la extracción eficiente, el uso de relaves en relleno de minas y la revalorización de residuos apuntan hacia una minería de «residuos cero», pero aún existen retos por superar.

Hindustan Zinc Limited, empresa del Grupo Vedanta y productora integrada de zinc, con sede en India, ha adjudicado contratos a Sedgman y Leighton Asia, compañías del Grupo CIMIC, para el desarrollo de la primera planta de reciclaje de relaves de zinc de India en su emblemática mina Rampura Agucha, en Rajastán.

Tras las fallas de las presas de relaves en Mount Polley (Canadá, 2014), Samarco (Brasil, 2015) y Brumadinho (Brasil, 2019), la pérdida de vidas y la devastación ambiental impulsaron una reforma regulatoria generalizada.

La planta en Rampura Agucha implementará técnicas avanzadas de procesamiento para recuperar metales, como zinc y plata, de relaves previamente procesados. Según Hindustan Zinc, esto transformará los residuos antiguos en recursos valiosos y reforzará un enfoque circular en la minería. «Al establecer la primera planta de reciclaje de relaves de zinc de India a escala mundial, Hindustan Zinc está creando un modelo para la reingeniería de los recursos antiguos para el suministro futuro, fortaleciendo la seguridad de los minerales críticos de India», afirma Arun Misra, director ejecutivo de Hindustan Zinc.

Durante décadas, el progreso en el almacenamiento de relaves ha estado dominado por mejoras tecnológicas y estrategias progresivas. Estas abarcan desde la instalación de filtros y la adopción de sistemas de relaves espesados o en pasta, hasta la introducción del apilamiento en seco, cuando el clima lo permite. Cada una reduce el riesgo, pero el paradigma fundamental —moler grandes cantidades de mineral y almacenar los residuos en grandes embalses— se mantiene.

Algunas tecnologías emergentes incluyen el uso de drones y sensores para monitoreo en tiempo real, inteligencia artificial y machine learning para predicción de fallos y comportamiento futuro de presas de relaves, y técnicas avanzadas de deshidratación y filtración de relaves. Además, las soluciones basadas en la naturaleza están ganando relevancia para gestionar el agua y remediar impactos ambientales.

EL CASO CERRO DE PASCO
En una industria que a menudo se caracteriza por un alto riesgo de exploración y cuantiosas inversiones de capital, Cerro de Pasco Resources presenta una atractiva tesis de inversión alternativa. La compañía se ha posicionado para extraer valor de lo que su director ejecutivo, Guy Goulet, describe como «el mayor recurso mineral superficial del planeta»: 75 millones de toneladas de relaves y reservas de una de las minas más productivas de la historia.

El proyecto Cerro de Pasco aborda importantes desafíos ambientales a la vez que crea oportunidades económicas para la comunidad local de 67,000 habitantes. Los relaves y las pilas de almacenamiento actualmente producen agua ácida y representan riesgos para la salud debido a la presencia natural de plomo en el suelo. Pero solo hay una manera de remediar el medio ambiente en Cerro de Pasco: reprocesar los relaves y retirar las pilas de almacenamiento de donde se encuentran.

La gestión de relaves va más allá de soluciones de ingeniería. Si bien los aspectos técnicos son cruciales (diseño, construcción y monitoreo), las grandes empresas adoptan en la actualidad un enfoque multidisciplinario que incluya gobernanza, participación comunitaria, y prácticas ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Los sistemas de relaves deben gestionarse como parte de una estrategia integral que contemple riesgos a largo plazo, regulación estricta y la gestión de recursos hídricos.

Las normas sobre la gestión de relaveras se han vuelto más estrictas en respuesta a los incidentes de fallas catastróficas en estos componentes. Hoy se promueve una mayor responsabilidad por parte de los operadores mineros, con un enfoque en la prevención de riesgos y la gestión a lo largo de todo el ciclo de vida de los depósitos, desde el diseño hasta el cierre.

Dependiendo de la composición mineralógica, algunos relaves contienen metales pesados o sulfuros que pueden generar problemas ambientales como drenaje ácido de roca. Sin embargo, no todos los relaves tienen el mismo grado de peligrosidad, y una correcta gestión y tratamiento pueden minimizar sus riesgos.

El método de construcción aguas abajo es generalmente considerado el más seguro y es también el más común en países como el Perú. Proporciona mayor estabilidad estructural y reduce el riesgo de licuefacción, aunque es más costoso y requiere más espacio.

La estabilidad física asegura que la estructura del depósito no colapse y resista condiciones como sismos, lluvias intensas o procesos de erosión. La estabilidad química se refiere a la prevención de reacciones químicas no deseadas, como la generación de drenaje ácido, que puede contaminar las aguas circundantes. Ambos son esenciales para minimizar riesgos a largo plazo y proteger el medio ambiente y las comunidades cercanas, durante la operación y al cierre.

Las mejores prácticas incluyen el diseño de depósitos con criterios de estabilidad sísmica y climática, el uso de tecnologías como los relaves secos o filtrados, la integración de soluciones basadas en la naturaleza (como humedales artificiales para el tratamiento de aguas contaminadas), la gobernanza transparente, la participación de juntas de revisión técnica independientes y el cumplimiento de estándares globales como el GISTM.

Pirhua, un proyecto de exploración de cobre por el que apuesta Las Bambas

El proyecto se desarrollará en un periodo de 58 meses (construcción, operación, cierre y postcierre)

El proyecto de exploración Pirhua, de Las Bambas, situado en la provincia de Cotabambas, en la región Apurímac, tiene por objetivo evaluar la existencia de posibles reservas de cobre y molibdeno. La empresa de capitales chinos también se ha propuesto ejecutar investigaciones hidrogeológicas en su concesión minera Bambas 21. El Proyecto se desarrollará sobre terrenos de propiedad de la Comunidad Campesina Ccahuapirhua, con quienes Las Bambas ha suscrito un contrato de usufructo. El proyecto se desarrollará en un periodo de 58 meses (construcción, operación, cierre y postcierre).

Para todos estos trabajos la empresa considera la habilitación de 40 plataformas de perforación, 39 de ellas con 9 sondajes cada una, y 1 plataforma con 10 sondajes. Cada plataforma contará con hasta pozas de sedimentación y, adyacentes a ellas, pozas de contingencia y 01 poza de contención de sedimentos.

Las dimensiones de las plataformas serán 20 m de largo y 20 m de ancho, con un área máxima de 400 m2, las cuáles podrían modificarse, sin embargo, siempre mantendrán el área máxima indicada. El diseño de las plataformas de perforación considerará, en lo posible, minimizar el área de intervención a fin de contar con el área estrictamente necesaria para el desarrollo de las actividades de exploración.

La mayoría de las plataformas de preferencia se habilitarán a una distancia no menor de 50 m de cuerpos de agua y bofedales presentes en el área de estudio.

Es preciso indicar que el método de aire reverso no utilizará agua en el proceso de perforación.

En los casos que las plataformas se ubiquen a menos de 50 m de los cuerpos de agua o bofedales, los sondajes se ubicarán de manera perpendicular o en sentido opuesto a dichos ecosistemas.

La ejecución de las perforaciones de tipo diamantina se realizará de modo convencional con 2 máquinas de perforación en paralelo; la profundidad promedio de las perforaciones diamantina variará entre 30 m y 300 m; mientras que la perforación por el método circulación de aire reverso (RC) se realizará con 1 máquina de perforación; la profundidad de esta perforación será de 150 m, aproximadamente.

El avance de perforación diaria, en metros, será variable ya que depende del tipo de roca que se encuentre durante la perforación. Sin embargo, se estima un avance promedio de la máquina perforadora mediante el método diamantina de aproximadamente 35 m por día, mientras que para la máquina perforadora de aire reverso, se estima en hasta 18 m por día.

El requerimiento de agua de uso minero se utilizará para las actividades de perforación tipo diamantina y para el riego de accesos (en época seca) previo al paso de los vehículos (cuando sea necesario durante el uso de los accesos) y para el riego de las áreas revegetadas.

Es preciso indicar que el método de aire reverso no utilizará agua en el proceso de perforación.

Para la ejecución de las actividades mineras del proyecto, Las Bambas usará agua de un punto de captación, ubicado en la Quebrada Cahuapirca, que será previamente autorizado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA), sobre el cual se gestionará los permisos correspondientes.

El proyecto tendrá un requerimiento aproximado de agua de 17.5 m3/día (0.20 l/s) por máquina de perforación tipo diamantina para las actividades de perforación de una profundidad de 82.1 m, por lo que, considerando que se requerirá de 2 máquinas de perforación tipo diamantina en simultáneo, el requerimiento máximo de agua será de 35 m3/día (0.41 l/s).

Construcción, operación y cierre: Shougang Hierro Perú planea invertir US$ 1,824 millones para seguir operando

La minera busca la ampliación de tres tajos en la zona minera del proyecto, lo cual conlleva la ampliación de tres depósitos de desmontes y, modificar el recorrido de la línea de transporte de mineral de la Faja Mina 21

Shougang Hierro Perú planea invertir la totalidad de US$ 1,824 millones para la construcción, operación y cierre de su unidad productiva de mineral de hierro en Marcona, provincia de Nazca, región Ica. “El proyecto se justifica por la necesidad de asegurar la continuidad y sostenibilidad de las operaciones de Shougang Hierro Perú S.A.A. mediante la ampliación e integración de componentes mineros que permitan acceder a nuevas reservas, optimizar el transporte de mineral y extender la vida útil de la operación por 24 años”, indica la empresa.

Específicamente busca la ampliación de tres tajos en la zona minera del proyecto, lo cual conlleva la ampliación de tres depósitos de desmontes y, modificar el recorrido de la línea de transporte de mineral de la Faja Mina 21.

Una de las más significativas obras se planean llevar a cabo en el Tajo 5, que se ubica al noroeste de la Zona Minera 2 y actualmente se explota a cielo abierto, con una cota mínima de operación de 562 msnm. Tanto el mineral como el desmonte son transportados mediante camiones mineros.

El mineral extraído se dirige a la Planta de Trituración 1, donde se somete a trituración gruesa, mediana y beneficio en seco, para luego ser conducido a las plantas de beneficio mediante fajas transportadoras. En paralelo, el desmonte es llevado al depósito contiguo al tajo.

Otra labor se ejecutará en el depósito de desmonte Botadero 1, que se ubica sobre la pared superior de la Mina 9-10, superponiéndose al depósito de desmonte existente correspondiente a las chanchas C71, C-79 y C-93.

Ahora la empresa proyecta una expansión y profundización del tajo, anteriormente denominado Mina 5, con una producción estimada de 12 millones de toneladas por año, considerando pérdidas y dilución. La vida útil del proyecto es de 23 años, y se contempla alcanzar una nueva cota mínima de explotación de 162 msnm. Según la planificación general, entre 2021 y 2024 no se incorporaron nuevas líneas de beneficio.

Con el objetivo de optimizar el transporte a partir del quinto año, la minera implementará una planta de trituración semimóvil. Esta permitirá aprovechar al máximo la capacidad de transporte entre distintas elevaciones mediante fajas, reduciendo la distancia cubierta por camiones mineros.

La Faja Transportadora de la Mina 21 actualmente posee una extensión aproximada de 6.77 km. Shougang propone la redefinición del trazo de la Faja Mina 21 con la finalidad de optimizar sus operaciones, incorporando como parte de los criterios de diseño no abarcar la Zona de Amortiguamiento de la Reserva Nacional San Fernando; con la redefinición del trazo, se alcanzará una extensión aproximada de 6.95 km.

Otra labor se ejecutará en el depósito de desmonte Botadero 1, que se ubica sobre la pared superior de la Mina 9-10, superponiéndose al depósito de desmonte existente correspondiente a las chanchas C71, C-79 y C-93. Su construcción contempla un sistema combinado que incluye una máquina de trituración (chancadora) instalada en las minas 9 y 10. Desde allí, el material triturado será transportado mediante una faja transportadora hacia el botadero, donde será distribuido en su interior utilizando volquetes.

El diseño del depósito contempla una combinación de descarga por camiones mineros y faja transportadora, permitiendo la disposición de un total de 1.532,52 millones de toneladas de desmonte, con un volumen equivalente de 584.53 millones de metros cúbicos. La distribución del material dentro del botadero se realizará mediante tractores oruga, y se proyecta una vida útil de 24 años.