Editorial

¡Muestren su talento chicas!

Cada 8 de marzo, el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha que nos invita a reflexionar sobre los avances, pero también sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en distintos ámbitos. Los sectores minería y energía no escapan a esta transformación y en ellos también se hace evidente la participación femenina gracias a los espacios generados en los cuales la participación femenina puede mostrar su talento.

Prueba de ello son los extraordinarios ejemplos que en esta edición especial publicamos como parte de esta conmemoración. Históricamente, la minería ha sido un campo dominado por hombres. Sin embargo, en los últimos años, se ha evidenciado un creciente número de mujeres que no solo participan, sino que también lideran iniciativas en este sector. Este cambio es significativo y abre la puerta a una mayor inclusión y diversidad. Aspectos clave para un mundo en equilibrio, tolerancia y oportunidades para todos.

Las mujeres aportan una perspectiva única que enriquece el entorno laboral. Desde la dirección de proyectos hasta la atención en operaciones de campo, su papel es crucial para innovar y mejorar prácticas. Estos avances no hacen que obviemos el hecho que debamos aún enfrentar múltiples barreras. La discriminación de género, la falta de oportunidades para ascender y la escasa representación en posiciones de liderazgo son solo algunos de los obstáculos que debemos superar.

El compromiso de las empresas en la promoción de políticas de igualdad es esencial. Es fundamental que las iniciativas para empoderar a las mujeres vayan más allá de programas puntuales. Se requiere un cambio cultural que valore su trabajo y las incluya en la toma de decisiones.

Fomentar la educación y la capacitación técnica de las mujeres en los sectores minería y energía es una inversión que beneficiará a toda la sociedad. Las políticas públicas deben incluir medidas específicas para garantizar que las mujeres tengan acceso a las mismas oportunidades que sus colegas hombres.

Sirva este día especial para reconocer y valorar nuestro esfuerzo como mujeres y lograr espacios equitativos donde se valore el talento, la capacidad y no un género. En Prensa Grupo y en los productos que desarrollamos, estamos comprometidos con el concepto de equidad y en que los seres humanos destacamos por lo que realmente somos: sujetos con habilidades diferentes y propias de cada personalidad.

Un gran abrazo a todas y que mantengamos la energía suficiente para lograr un mundo de convivencia, con tolerancia y sin distinciones que menoscaben las capacidades y virtudes que todos tenemos. Feliz 8M.

BUSCANDO LA EQUIDAD: AVANCES SIGNIFICATIVOS, PERO INSUFICIENTES

El último Informe de Empleo Minero del Ministerio de Energía y Minas destaca que la participación de la mujer en la minería peruana alcanzó al 2024 la cifra histórica del 10.1%, frente al 6.2% observado en 2015. Si bien el resultado es positivo, al alcanzar los dos dígitos, la brecha para lograr un equilibrio de género es aún muy amplia

No existen dudas de que la participación de la mujer en el mercado laboral ha sido en los últimos 30 años intensa y reconfortante en el camino a hallar un mundo de mayor justicia y equilibrio de género. Sin embargo, si bien es necesario reconocer estos avances, existen grados de inequidad bastante fuertes que van más allá de la cifra gruesa de participación femenina, como es el caso de la calidad del empleo, la inequidad salarial, brechas en puestos de liderazgo, estabilidad laboral y la definición de roles en las actividades domésticas que permitan a las mujeres afrontar con mayor comodidad retos en sus trabajos.

Gabriela Espinar, economista de REDES, señala que diversos estudios muestran que las mujeres concentran más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, lo que suele restringir su disponibilidad para empleos de jornada completa o de mayor estabilidad.

“Esta asignación desigual del tiempo se asocia a una mayor concentración femenina en ocupaciones de menor productividad, factores que incrementan la probabilidad de subempleo por horas o por ingresos”, remarca.

En efecto, el subempleo es un tema aún medular teniendo en cuenta que según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) del INEI, el 55% de las mujeres ocupadas – alrededor de 4 millones 315 mil– se encuentra en situación de subempleo. Es decir, tienen empleo, pero laboran menos horas de las que quisieran o perciben ingresos insuficientes. En el caso de los hombres, esta proporción alcanza el 35%, lo que confirma que las mujeres enfrentan con mayor frecuencia empleos inestables o de baja remuneración.

En ese sentido, Espinar señala que no se trata únicamente de incrementar la participación femenina en el mercado laboral, sino de asegurar que esta se dé en condiciones de mayor productividad e ingresos adecuados.

“Una inserción laboral de mejor calidad permite fortalecer la autonomía económica, que las mujeres puedan planificar su futuro y ampliar las decisiones de inversión en sus vidas y hogares. Esto no solo reduce la vulnerabilidad, sino que también contribuye al crecimiento y al desarrollo sostenible del país”, sostiene.

Esta inequidad no solo es peruana, según la OIT, en el mundo las mujeres siguen ganando entre 20% y 23% menos que los hombres por trabajos de igual valor, y que más de 708 millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral debido a la carga del trabajo de cuidados no remunerados y la pobreza de tiempo.

MERCADO LABORAL MINERO
El sector minero formal es uno de los que mantiene mejores estándares en contratación laboral y está haciendo esfuerzos notables para que se reduzcan las brechas de género en la contratación de su fuerza laboral. De hecho, hay resultados positivos. Según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) en el 2024 la participación de la mujer en la minería peruana alcanzó una cifra histórica del 10.1%, frente al 6.2% del 2015, superando por primera vez los dos dígitos. Se trata de un salto potente gracias al trabajo conjunto entre el Estado y las empresas mineras en el camino a cerrar brechas de género en el sector, pudiendo ser un ejemplo para otros sectores.

El propio MINEM considera que la minería peruana es un espacio estratégico para promover la inclusión laboral femenina, dado su potencial para generar empleo de calidad. Sin embargo, también reconoce que mantiene desafíos significativos que no distan del ámbito del empleo general.

“La participación femenina, aunque en crecimiento, sigue siendo reducida en puestos operativos, técnicos y de supervisión. Persisten barreras vinculadas a estereotipos de género, limitaciones en el acceso a formación técnica especializada, insuficiente infraestructura laboral con enfoque de género y brechas salariales en ciertos estratos ocupacionales. Estos factores demandan el fortalecimiento de medidas de atracción, retención y desarrollo profesional de mujeres en todos los niveles de la cadena minera”, remarca el informe.

En ese sentido si bien hay cifras a destacar aún no estamos ni a la mitad del camino para lograr una equidad de género. Es más, nuestro país aún está retrasado en sus cifras si se compara con países mineros que tienen características de producción similares a las nuestras. Perú ha alcanzado el 10.1% de participación de la mujer en la minería peruana en el 2024, pero Chile tiene un 21,8%, Australia 22%, mientras que Canadá un 18,4%.

Hoy, cerca de 24,000 mujeres trabajan en minería, las que aún deben enfrentar tratos desiguales en ámbitos como las remuneraciones inequitativas. Según el MINEM, en el 2024, el salario promedio de los varones fue de S/ 76,080; mientras que, el de las mujeres alcanzó S/ 66,160, lo que implica una diferencia de aproximadamente S/ 9,920 anuales.

Respecto al 2015 la brecha de inequidad no solo se mantiene, sino que se amplía en determinados años. Esto evidencia que el aumento del empleo femenino no ha venido acompañado de mejoras equivalentes en términos de remuneración.

Otro reto adicional es el hecho que el empleo minero femenino, según la función laboral, se concentra principalmente en funciones administrativas, teniendo en cuenta que en el 2024 representaron el 24.2% del total de trabajadoras en dicha categoría. Mientras, en cargos gerenciales, la participación laboral de las mujeres alcanzó el 14.6%, lo que refleja avances graduales en el acceso de las mujeres a posiciones de dirección y toma de decisiones dentro del subsector minero. Sin embargo, aún se nota la poca presencia femenina en puestos técnicos y operativos considerando que la participación de la mujer en operaciones no pasa del 4.1% y en plantas de beneficio 4.6%.

El MINEM indica en su informe que las mujeres perciben ingresos promedio menores a los de los hombres aun desempeñando funciones equivalentes. Así, la brecha salarial por tipo de función registrada en el 2024 fue de 29% en Gerentes, 16% en Administrativos, 8% en Servicios Generales, 7% en Plantas de Beneficio y 1% en Operaciones Mina.

Esto no se trata de abrir puestos laborales para mujeres per se sino brindarles la oportunidad en base a su talento. Las mujeres aportan una perspectiva única que enriquece el entorno laboral. Desde la dirección de proyectos hasta la atención en operaciones de campo, su papel es crucial para innovar y mejorar prácticas. Las trabajadoras mineras no solo se enfocan en la extracción de recursos, sino que también son agentes de cambio en comunidades, promoviendo la responsabilidad social y la sostenibilidad. Eso es casi un hecho.

La participación de la mujer en la minería en Perú está en una fase de evolución. Si bien hay avances, se requiere un esfuerzo continuo y sostenido para abordar los desafíos estructurales y culturales que limitan su plena inclusión. Las políticas de género y los programas de capacitación son vitales para fomentar un entorno más equitativo y diverso en el sector minero.

Existe una tarea pendiente por continuar promoviendo principios de equidad, la evidencia internacional muestra que las empresas mineras con mayor presencia de mujeres logran mejores indicadores de seguridad, innovación y productividad, lo que convierte la igualdad de género en una ventaja competitiva y no únicamente en un objetivo social. La tarea ha sido dada, dependerá del esfuerzo de los que participan en el sector hacer que la minería peruana marque un liderazgo claro en reducir las diferencias de género, siempre sobre la base de abrir oportunidades al talento femenino.

Rosa María Fuchs

Rosa María Fuchs

Profesora de Administración de la Universidad del Pacífico

Mayor participación femenina en la minería: un desafío estratégico

La minería constituye uno de los pilares estructurales de la economía peruana y uno de los sectores más relevantes para la inserción del país en los mercados globales de materias primas. El Perú se ubica entre los principales productores mundiales de cobre, plata y zinc, y se mantiene asimismo entre los productores relevantes de oro a escala internacional, según los principales compendios y repositorios sectoriales. En términos macroeconómicos, la actividad minera representa una fracción decisiva de las exportaciones (MINEM reporta que en 2025 la minería concentró 66,0 % del valor exportado), acumula saldos relevantes de inversión extranjera directa por sector destino (registrados por PROINVERSIÓN como aporte al capital, donde la minería figura entre los rubros de mayor peso) y sostiene un volumen importante de empleo formal, con especial incidencia en regiones mineras clave del territorio. En este contexto, la gestión estratégica del capital humano se ha convertido en un factor determinante para la competitividad y sostenibilidad del sector. Sin embargo, uno de los desafíos más persistentes de la minería contemporánea —tanto a nivel global como en América Latina— es la limitada participación femenina en su fuerza laboral. Desde la perspectiva del management y de los recursos humanos, ampliar la presencia de mujeres en la minería peruana constituye un esfuerzo de equidad y una palanca estratégica. La evidencia académica y aplicada relaciona la diversidad con mayores capacidades de innovación y mejor desempeño organizacional, además de contribuir a una gestión más sostenible del talento en industrias que compiten crecientemente por perfiles especializados.

Históricamente, la minería ha sido considerada una actividad predominantemente masculina. Las características físicas del trabajo, las condiciones de operación en zonas remotas y los imaginarios culturales asociados a la industria contribuyeron durante décadas a consolidar estructuras laborales fuertemente masculinizadas. Aunque estos factores han perdido relevancia debido a los avances tecnológicos y a la automatización de procesos, la herencia cultural de esa estructura laboral persiste. En consecuencia, la participación femenina en minería sigue siendo significativamente menor que en otros sectores productivos intensivos en conocimiento. A nivel global, la minería continúa siendo una de las industrias con menor participación femenina, lo que evidencia que se trata de un sector con una de las brechas de género más pronunciadas dentro del ámbito productivo.

El contexto latinoamericano refleja una situación heterogénea. Algunos países han desarrollado políticas activas de inclusión que han permitido incrementar de manera sostenida la participación femenina en la industria. Chile constituye uno de los casos más emblemáticos de la región. Monitoreos recientes de la Alianza CCM-Eleva reportan que la participación de mujeres en empresas mineras de la gran minería alcanzó 21,8 % en el primer semestre de 2024 y llegó a 23,1 % en el primer semestre de 2025 (dotación interna), cifras que reflejan un avance sostenido asociado a políticas corporativas de diversidad, formación y reclutamiento. Tales experiencias demuestran que el incremento de la participación femenina no es simplemente una aspiración normativa, sino un objetivo organizacional alcanzable cuando existe una estrategia institucional coherente.

Desde la perspectiva del management y de los recursos humanos, ampliar la presencia de mujeres en la minería peruana constituye un esfuerzo de equidad y una palanca estratégica.»

En contraste, el caso peruano evidencia avances relevantes, aunque todavía insuficientes en relación con el potencial del sector. Se observa una tendencia favorable impulsada por políticas públicas y por iniciativas empresariales orientadas a inclusión, formación y empleabilidad; sin embargo, la participación femenina sigue siendo minoritaria y su consolidación enfrenta barreras estructurales que no se resuelven únicamente con el acceso al empleo. En ese sentido, el desafío no es solo incrementar la incorporación, sino también asegurar permanencia, movilidad interna y desarrollo de carrera en un entorno operativo exigente y culturalmente masculinizado.

Ese carácter minoritario no es homogéneo dentro de las organizaciones y se expresa también en una marcada segmentación ocupacional. Según reportes sectoriales (WIM Perú y evidencia complementaria de organismos como el PNUD), alrededor del 22 % de las mujeres en minería se concentra en cargos administrativos, mientras su presencia en operaciones y planta se ubica aproximadamente entre 4 % y 5 %. En paralelo, esos mismos reportes sitúan la participación femenina en cargos gerenciales en torno al 11 %, lo que sugiere barreras de progresión y un techo de cristal en posiciones de decisión.

Desde la perspectiva de la gestión del talento, la limitada participación femenina en la minería responde a una combinación de factores estructurales, culturales y organizacionales. Persisten estereotipos que asocian el trabajo minero con exigencias físicas o con entornos «no compatibles» con la participación de mujeres. Aunque la automatización y la digitalización han reducido ese componente, estos imaginarios siguen influyendo en decisiones educativas y profesionales y, por ende, reducen la disponibilidad de candidatas en carreras como ingeniería minera, geología o metalurgia. A ello se suman condiciones laborales propias del sector —turnos prolongados, rotaciones y operación en zonas remotas— que suelen tensionar la conciliación con responsabilidades familiares y domésticas que siguen distribuyéndose de manera desigual, afectando tanto el ingreso como la retención. Finalmente, en el plano organizacional, muchas empresas se encuentran todavía en una fase incipiente de madurez en diversidad e inclusión: pese a avances como mentorías, redes y asociaciones como Women in Mining, consolidar una cultura inclusiva exige cambios más profundos en reclutamiento, evaluación, desarrollo de carrera y liderazgo.

Algunos países han desarrollado políticas activas de inclusión que han permitido incrementar de manera sostenida la participación femenina en la industria. Chile constituye uno de los casos más emblemáticos de la región.

Más aún, ampliar la participación femenina en la minería no debe entenderse únicamente como una respuesta a una agenda de igualdad de género. Las tendencias de gestión contemporánea ven en la diversidad de talento una fuente relevante de ventaja competitiva y la evidencia en comportamiento organizacional muestra que los equipos diversos tienden a desplegar mayor creatividad, mejor calidad de decisión y mayor capacidad de adaptación en entornos complejos, atributos especialmente valiosos en industrias intensivas en conocimiento y tecnología como la minería moderna. Además, la incorporación de mujeres contribuye a fortalecer la legitimidad social del sector. En un contexto de crecientes exigencias de sostenibilidad, responsabilidad social y gobernanza, la diversidad de género se ha consolidado como un indicador de calidad institucional; las compañías que promueven activamente la inclusión femenina suelen fortalecer su reputación y sus relaciones con comunidades, inversionistas y reguladores. En este sentido, la expansión de la participación femenina en la minería peruana requiere una estrategia integral que articule esfuerzos del Estado, las empresas y el sistema educativo, con prioridades claras: robustecer programas STEM dirigidos a mujeres, profesionalizar el reclutamiento inclusivo, implementar mentoría y desarrollo de liderazgo femenino, y promover condiciones de trabajo que faciliten la conciliación. Asimismo, resulta fundamental visibilizar referentes dentro de la industria, ya que los modelos de rol contribuyen a transformar percepciones culturales y ampliar la aspiración de carrera en minería.

Definitivamente, la minería peruana enfrenta un desafío estratégico en materia de gestión del talento. La participación de la mujer ha crecido de manera considerable en los últimos años —y, de acuerdo con el Ministerio de Energía y Minas, alcanzó en 2024 una cifra histórica de 10,1 %—; sin embargo, la brecha de género sigue siendo significativa y, en el empleo formal directo, la participación femenina se mantiene por debajo del 10 %. En un escenario global marcado por una creciente competencia por talento especializado y por la acelerada transformación tecnológica del sector, desaprovechar este potencial humano puede convertirse en una limitación importante para el desarrollo futuro de la industria. Impulsar una mayor participación de las mujeres en la minería peruana no solo responde a criterios de equidad, sino también a la necesidad de fortalecer la innovación, la competitividad y la sostenibilidad en el largo plazo.

“La confianza me la dio mi padre. Me dijo que a las personas que se esfuerzan no les podía ir mal”

María Julia Aybar, country manager de Hunt Oil, es una de las más nítidas líderes corporativas del sector energía. Esta ubicación la ha logrado gracias a su constancia y consecuencia, pero sobre todo a su capacidad amplia de aprender. Desde ese liderazgo nos comenta los aspectos mínimos que estuvieron detrás de este éxito, una ruta difícil pero no imposible. Así como los aspectos que aun debemos mejorar para lograr el equilibrio de género necesario en un mundo cambiante.

¿Cómo fue su llegada al sector energía? ¿Era parte de su plan?
Mi arribo al sector energía fue circunstancial, de eso ya estoy hablando de muchos años. No es algo que yo haya planeado ni buscado. Lo hice porque practiqué en un estudio de abogados casi al salir de la universidad en 1993, siendo mi objetivo, desde el punto de vista legal, entrenarme en el sector procesal. Sin embargo, el abogado con el que entré a practicar estaba bastante involucrado en el sector hidrocarburos y me pidió que trabajara con él. Evidentemente, todo era nuevo para mí, pero me comprometí a explorar el tema y fue así como empecé a descubrir este mundo, que en esa época todavía era de hidrocarburos, no se hablaba mucho de gas, no teníamos el desarrollo de Camisea. Más tarde ya empecé a explorar más sobre el tema y me involucré al 100% cuando se empieza a desarrollar en el país la industria del gas natural para la licitación de Camisea en el año 1999.

Cuando tenías 16 o 17 años ¿cómo imaginaba su vida? ¿Cuánto dista de la imagen de lo que es usted hoy, una líder del sector?
En esa época, como adolescente, no podía concebir que iba a poder hacer ni siquiera el 10% de lo que he logrado. Era una situación en la cual el país no ofrecía muchas oportunidades para la gente joven, una época en la cual la mayoría migraba hacia afuera buscando otras oportunidades. Así que me sentía bastante asustada de lo que podría ser en el futuro. Pero uno se enfoca más en lo que haces cuando ves o piensas que no tienes muchas opciones y hay que hacerlo bien, y eso fue lo que hice. Me enfoqué en terminar mi carrera, en obtener mi título, en tomar todas las oportunidades que se presentaron: preparándome, aprendiendo, mejorando para cuando las oportunidades lleguen.

Indica que se sintió asustada ¿Cuándo o cómo logró esa confianza? ¿Qué acción o persona le hizo tener mayor seguridad de lo que podría lograr?
Yo te diría que principalmente fue por mi padre. Siempre me dijo que, a las personas como yo, que éramos responsables, estudiosas, trabajadoras y que nos esforzábamos no nos podía ir mal. Él siempre me decía eso: “No te preocupes, te va a ir bien, sigue enfocándote, sigue trabajando, sigue adelante”. Y claro, conforme uno va viendo resultados, aunque sean pequeños, es que empiezas a sentirte más segura. No te voy a decir que haya sido fácil, ni que vinieran todas las cosas juntas. Fue de a pocos, pero esas pocas cosas te ayudan a reforzar lo que haces y seguir adelante.

¿Cuál es la recomendación que podría dar de cara a las mujeres que le tienen algún tipo de temor a sectores que por “tradición” aún son mayoritariamente masculinos?
Creo que el mejor consejo es que no se dejen llevar por lo que otros puedan pensar de uno sino lo que uno mismo piensa de sí. Y uno tiene que convencerse de que es capaz y de que puede. Recuerdo mucho que, en mis inicios, sí percibía y me daba cuenta de que en mi entorno había personas que pensaban, sobre todo varones, que, por mi condición, probablemente de mujer o abogada, no era capaz. Lo percibía. Pero dentro de mí sabía que era lo suficientemente hábil de aprender. ¿Y qué hice? Esforzarme en estudiar, en revisar, en preguntar, en entender. Porque si soy capaz de aprender puedo agregar valor a lo que estoy haciendo. Entonces el consejo es enfocarse primero en uno mismo y esforzarse en mejorar y van a ver cómo poco a poco pueden entregar valor y es ahí donde van a voltear a mirarlas con otros ojos.

¿Considera que el esfuerzo para que las mujeres logren el éxito es el doble que los varones?
Sí, el esfuerzo es mayor. Tienes que demostrar más que un varón. Si bien hay cosas que han cambiado, aún hay sesgos. También debo reconocer que las mujeres nos ponemos una carga mayor. Sentimos que tenemos que ser mucho más. Nunca sentimos que sea suficiente, sino que falta algo para competir o estar a la altura.

Trabajo mucho con un programa de mentoría y he tenido mentees que son profesionales y excelentes chicas, al extremo que en la primera reunión que tengo con ellas me doy cuenta de que son súper profesionales, que tienen un buen trabajo, maestría y que han sobresalido en todo. Y les pregunto: “pero no entiendo, entonces, ¿cuál es el problema? O sea, tienes todo lo que necesitas. ¿Por qué siguen sintiendo que no es suficiente?”. Entonces, siguen sintiendo que les falta algo, lo que no necesariamente se percibe en el varón.

Viendo el otro lado de la moneda. ¿Cuánto ha cambiado la actitud del varón? ¿Hay una mayor amplitud y entendimiento para lograr un escenario laboral equilibrado?
Sí, ha cambiado. Puedo decir que en mi entorno percibo mucha más equidad con muchos varones con los que trabajo, que no sentía probablemente al comienzo. Pero también debo decir que aún no es como creo debería ser. Hay muchos que no se están dando cuenta de que existe un sesgo y lo demuestran de manera inconsciente con comentarios o actitudes. Pero creo es una tarea que probablemente tenemos que enfocar más en la nueva generación y enseñarles a los jóvenes, hombres y mujeres, que deben tener esta visión más equitativa, de menos sesgos y de enfocarse en el verdadero talento. Ahora, claro, esto es un trabajo en casa, en la escuela, se trata de todo un proceso que va a tomar o está tomando todavía un tiempo.

¿Qué tipo de líder es usted? ¿Cómo conceptuaría su liderazgo?
Yo diría que siempre me he enfocado mucho en el ejemplo y en la consistencia. No se trata de decir o pedir. Se trata de hacer que te sigan en lo que haces y ser consistente en tus principios para inspirar.

¿Hay algún atributo especial que considere que el liderazgo femenino tiene? ¿Algún elemento distintivo?
Mira, desde el punto de vista biológico el hombre y la mujer no son iguales, y nadie pretende que lo sean. Pero eso no quiere decir que no se nos vea de manera equitativa desde el punto de vista profesional en el mundo laboral. Eso es diferente.

Ahora, ¿qué te diría yo que en mi experiencia he visto como una distinción en las líderes mujeres? Diría que en mi experiencia somos mucho más estructuradas. Nos gusta mucho la estructura. Estamos muy enfocadas en hacer las cosas siempre apuntando a la excelencia, a seguir insistiendo. Eso de que nos parece que nunca es suficiente, que comenté al inicio. A veces, y esto también lo he visto, se entiende como que somos muy estrictas, pero más va por el lado de continuar buscando la excelencia.

¿Qué estereotipos le molestan más en el ámbito laboral?
Algo que me ha pasado mucho en mi carrera profesional es que se asocia mucho a la mujer con el tema de la sensibilidad desde el punto de vista laboral, mientras que al hombre no. Un hombre, en su entorno laboral, puede ser muy estricto, duro, serio, y eso no está mal. Al contrario, se le ve como un buen profesional. Sin embargo, cuando la mujer lo es, se juzga mal y se cree que es insensible. Y creo que la sensibilidad puede estar tanto en el hombre como en la mujer. En el entorno laboral uno puede actuar dentro de sus principios de manera muy seria y objetiva, y eso no nos quita que seamos personas sensibles o no. Se asocia mucho que la mujer tiene que aceptar, con esa sensibilidad, algunos temas que puedan darse en el entorno laboral. Y no es así.

¿Hay mujeres líderes en el sector energía que destacaría?
En mi vida profesional me he cruzado con muchas líderes que creo han sido muy buenas guiando a muchas de las que venimos detrás. Una de ellas es Rosa María Ortiz quien fue ministra de Energía y Minas, estuvo muchos años en Osinergmin y fue una excelente profesional, independientemente de su género. Otra líder en nuestro sector, muy enfocada también en el tema técnico, es Bárbara Bruce, con quien trabajé. Probablemente la única mujer geóloga de su generación. Hoy podría hablar de líderes como Rosana Brignetti, que fue mi mentora. Una mujer, en mi opinión, adelantada a su época, siempre comprometida con la excelencia. Podemos hablar de líderes actuales, con las que trabajo mano a mano, el liderazgo no es cuestión de género, sino de compromiso con uno mismo.

“La industria está evolucionando y valora más la diversidad, las nuevas ideas y las perspectivas que las mujeres pueden aportar”

Audra Walsh es vicepresidenta de la Unidad de Negocios de Sudamérica de Hudbay Minerals y considera que el principal aprendizaje en su trayectoria profesional ha sido reconocer el valor de las personas y la diversidad de talentos. En un mundo cambiante, este aprendizaje le ha permitido no solo promover entornos laborales positivos, sino también construir equipos diversos, innovadores y motivados para seguir creciendo. Reconoce que la minería puede contribuir significativamente al empoderamiento femenino mediante oportunidades de crecimiento, programas de capacitación, formación técnica y apoyo a emprendimientos.

¿Qué momentos o decisiones marcaron su camino para llegar a una posición de liderazgo en la industria minera?
Creo que cada etapa de mi carrera ha contribuido a forjar mi camino, comenzando con mis prácticas de ingeniería en Wyoming y en Texas, el graduarme luego como ingeniera y tener la maravillosa oportunidad de iniciarme en el área de operaciones en Arizona, Estados Unidos. Además, pasar del área de operaciones a ingeniería me otorgó una ventaja distintiva a medida que continuaba mi trayectoria en Nevada, y posteriormente en Indonesia, Perú, Canadá, Washington D.C. y España.

Estas experiencias a nivel internacional fueron fundamentales para desarrollar una perspectiva más amplia de la industria y fortalecer mi liderazgo. Asimismo, me permitieron aprender de diversas culturas, estilos de vida y relaciones humanas enriquecedoras que aportaron enormemente a mi crecimiento personal y profesional.

¿Qué aprendizajes fueron clave en ese proceso?
Uno de los aprendizajes más importantes de mi trayectoria profesional ha sido reconocer el valor de las personas y la diversidad de talentos dentro de los equipos. Creo firmemente en promover entornos de trabajo basados en el respeto, la igualdad de oportunidades y la búsqueda constante de excelencia. En ese camino, la competitividad —entendida como el impulso por lograr mejores resultados— y la profesionalidad, sustentada en la ética, la responsabilidad y el compromiso, son pilares clave para construir equipos diversos, innovadores y preparados para enfrentar los retos actuales.

En lo personal, una de las mayores satisfacciones que me ha dado mi carrera es contar con la confianza de trabajar junto a un buen equipo humano, donde cada persona tenga la oportunidad de crecer, sentirse realizada con lo que hace y aportar valor; ya que cuando logras rodearte de personas preparadas y comprometidas, se crea un entorno de trabajo enriquecedor que impulsa los resultados y genera un profundo sentido de satisfacción.

Por el contrario, creo que lo que más afecta a una organización es la falta de motivación, la apatía o cuando se pierde la ilusión por lo que se hace. Por ello, es fundamental construir equipos donde las personas encuentren propósito en su trabajo y mantengan vivo el entusiasmo por seguir creciendo y contribuyendo.

¿Cómo ha evolucionado la participación de las mujeres en la industria minera en los últimos años, especialmente en posiciones de liderazgo y toma de decisiones?
La participación femenina en la minería peruana ha crecido gradualmente en los últimos años, aunque sigue siendo un sector mayoritariamente masculino. En 2025, las mujeres representaban cerca del 7.9% del empleo minero, lo que evidencia la necesidad de seguir promoviendo su presencia, especialmente en posiciones de liderazgo, impulsando siempre el respeto y la igualdad de oportunidades, bajo la convicción de que el talento no tiene género y que tanto hombres como mujeres pueden aportar con su capacidad, preparación y compromiso al desarrollo del sector.

¿Qué avances destaca y qué brechas aún persisten?
Cada vez más empresas impulsan políticas de diversidad, programas de formación y redes de mentoría para fortalecer el liderazgo femenino. Sin embargo, aún existen brechas en cargos operativos y de toma de decisiones, además de desafíos vinculados a estereotipos y a la conciliación entre la vida laboral y familiar.

En el caso de las mujeres, el hecho de trabajar en el sector minero requiere mucha dedicación y, por tanto, en ocasiones, puede restar parte del tiempo que brindamos a nuestras familias. Esto hace que a veces aparezca este sentimiento de culpabilidad al creer que no le estás prestando la atención adecuada a tu círculo más cercano, sobre todo en el caso de los hijos. No obstante, creo que la clave del éxito está en la organización de tu tiempo y el gestionar que el cuidado de la familia sea un asunto compartido, sin que la responsabilidad caiga exclusivamente en la mujer como ha sido tradicionalmente.

¿Qué políticas o iniciativas viene implementando Hudbay para promover la diversidad, la inclusión y el liderazgo femenino dentro de la compañía?
Hudbay promueve políticas de equidad laboral, igualdad remunerativa, condiciones laborales inclusivas y horarios flexibles. Además, impulsa el plan de diversidad e inclusión ‘Nuestras Voces (Rimayninchis)’ que incluye espacios como la red de mujeres “Unidas” que busca fortalecer el autoconocimiento, la confianza y el liderazgo como habilidades base para un crecimiento activo y visible en el entorno laboral.

¿Qué rol pueden jugar las empresas mineras en el empoderamiento femenino en sus zonas de influencia?
Las empresas mineras pueden contribuir significativamente al empoderamiento femenino mediante oportunidades de crecimiento, programas de capacitación, formación técnica y apoyo a emprendimientos. Asimismo, también pueden promover la participación de mujeres en su cadena de valor, apoyando emprendimientos locales y fomentando su inclusión en actividades productivas, al mismo tiempo que pueden impulsar iniciativas educativas, becas y espacios de liderazgo comunitario; esto contribuye a fortalecer su autonomía y participación en la toma de decisiones dentro de sus comunidades.

De esta manera, las empresas no solo generan desarrollo económico, sino también un impacto social positivo que favorece una mayor igualdad de oportunidades.

¿Cómo viene trabajando Hudbay en Perú para generar oportunidades para mujeres en educación, empleo, emprendimiento o liderazgo comunitario?
Hudbay viene impulsando diversas iniciativas en el Perú orientadas a promover el empoderamiento femenino en educación, empleo, emprendimiento y liderazgo comunitario, especialmente en las comunidades cercanas a su operación Constancia, en la provincia de Chumbivilcas (Cusco).

Por ejemplo, en el ámbito laboral, la empresa impulsa iniciativas orientadas a fortalecer las capacidades de mujeres de comunidades cercanas, facilitando su acceso a oportunidades de empleo en la industria minera y promoviendo su desarrollo profesional en un sector donde la participación femenina aún es limitada.

En ese marco, a través del programa Hatun Warmi (“Gran Mujer”), se han desarrollado 580 horas de formación técnica intensiva en operación de maquinaria pesada, de las cuales el 72% corresponde a práctica operativa real, beneficiando a 23 mujeres de comunidades aledañas, quienes hoy cuentan con mayores herramientas para integrarse y proyectar una carrera en la industria. Esta iniciativa fue reconocida como práctica destacada en el Ranking Aequales 2025.

En el ámbito educativo, la compañía promueve programas de becas para jóvenes de las comunidades, incluyendo becas dirigidas específicamente a mujeres con alto rendimiento académico que desean estudiar carreras vinculadas a la minería y las ingenierías.

¿Qué mensaje les daría a las jóvenes mujeres que están considerando una carrera en minería o STEM?
A las jóvenes mujeres que están considerando una carrera en minería o en áreas STEM, les diría que confíen en su talento y en sus capacidades. La industria está evolucionando y cada vez valora más la diversidad, las nuevas ideas y las distintas perspectivas que las mujeres pueden aportar.

Si sienten interés por estos campos, les digo que no duden en seguir ese camino, prepararse y aprovechar las oportunidades de formación y desarrollo. Su participación es clave para construir una industria más innovadora, inclusiva y preparada, ya que los retos futuros necesitarán que evolucionemos, por ello necesitamos nuevos enfoques y estrategias más eficientes en el sector.

María del Pilar Matto: la energía de un liderazgo que integra y transforma

En un sector históricamente masculino, la CEO de Celaris Energy defiende un liderazgo que no compite, sino que articula; que no impone, sino que construye

Energía con propósito
Para María del Pilar Matto, liderar en el sector energético no es ocupar un cargo: es asumir una responsabilidad con el país. Desde la dirección ejecutiva de Celaris Energy, observa el mapa del Perú como quien contempla un territorio lleno de posibilidades. “La energía es un habilitador del desarrollo productivo, social y ambiental”, sostiene. Y en esa frase cabe su vocación entera.

Ingresó al mundo minero-energético impulsada por una convicción: transformar realidades. No se trataba solo de infraestructura o balances financieros, sino de impacto tangible. “Cada decisión tiene implicancias estratégicas para el país”, afirma. Esa conciencia —la de que detrás de cada proyecto hay familias, comunidades y futuro— es la que define su forma de liderar.

El cambio no fue casualidad
Matto observa con claridad el avance femenino en espacios empresariales e industriales. No lo atribuye a una moda ni a una concesión. “No es casualidad —dice—, es el resultado de mayor acceso a educación especializada, sólida preparación técnica y empresas que han entendido que el talento no tiene género”.

Para ella, el cambio responde a una transformación cultural más profunda. El viejo liderazgo vertical, homogéneo y cerrado, ya no es suficiente para enfrentar desafíos complejos. Hoy se requiere diversidad de miradas, capacidad de escucha y visión de largo plazo. La integración de hombres y mujeres, subraya, no es una cuestión simbólica: es estratégica.

“Esto no se trata de reemplazar un género por otro, sino de articular talentos”, insiste. En esa palabra —articular— parece concentrarse su filosofía: unir capacidades, construir confianza y generar propósito compartido.

Brechas que aún persisten
Aunque reconoce los avances alcanzados en los últimos años, también mantiene una mirada realista frente a los desafíos pendientes. Las inequidades salariales y de acceso a posiciones de decisión aún forman parte del contexto empresarial. “La evidencia demuestra que existen brechas”, afirma con serenidad.

Para cerrar esas distancias, propone sistemas transparentes de evaluación, promoción y compensación, donde el mérito sea el eje. “Cuando las reglas son claras y se comunican con transparencia, se genera confianza”, señala. Y en sectores intensivos en capital y riesgo como el energético, la confianza es un activo tan valioso como la infraestructura.

Matto cree que el liderazgo tiene un rol determinante: medir, revisar políticas, garantizar igualdad de acceso a proyectos estratégicos. La equidad, sostiene, no es un capítulo aparte; es parte de la competitividad.

Liderar es escuchar
En su trayectoria, una habilidad marcó la diferencia: la escucha activa. En entornos corporativos donde la prisa domina, ella aprendió que detenerse a escuchar fortalece las decisiones. “Cuando las personas se sienten escuchadas, los equipos son más cohesionados y los resultados más sólidos”.

Habla también de mentoría. De líderes que confiaron en ella cuando empezaba, que le dieron responsabilidades retadoras y espacio para crecer. Hoy replica esa experiencia desde la dirección. “Liderar no es imponer, es articular. No es concentrar decisiones, es generar capacidades”.

Su estilo combina análisis riguroso con sensibilidad humana. No renuncia a la firmeza estratégica, pero la ejerce desde la coherencia y el diálogo. En una industria acostumbrada a cifras y megavatios, su propuesta incorpora una dimensión más amplia: el impacto humano.

Transición y oportunidad histórica
El futuro del sector minero-energético en el Perú lo describe como estratégico y determinante. La transición global hacia economías descarbonizadas coloca al país en una posición privilegiada, con minerales clave y potencial renovable.

“La transición no es sustituir abruptamente unas fuentes por otras, sino avanzar hacia un esquema de complementariedad”, explica. Energía solar, eólica e hidráulica conviviendo con otras tecnologías, en equilibrio. Para Matto, la sostenibilidad no es un eslogan, es una ruta de competitividad.

Pero advierte desafíos: inestabilidad regulatoria, exceso de trámites, brechas en infraestructura y capital humano. Y, sobre todo, la confianza social. “La licencia social no puede tratarse como una formalidad”, señala. El diálogo temprano y la transparencia son, en su visión, pilares tan importantes como la ingeniería.

Vida, agua y equilibrio
Fuera del directorio, encuentra en la natación un espacio de claridad. En el agua, dice, la mente se ordena. Cada brazada es disciplina y constancia; cada respiración, equilibrio. La metáfora no es casual: su liderazgo también avanza así, sostenido y rítmico, consciente de que los resultados verdaderamente sólidos requieren tiempo.

Respecto al equilibrio entre vida profesional y personal, es categórica: no existe impedimento real cuando hay organización y pasión. Habla de una familia que la respalda y de una empresa que entiende que el bienestar integral fortalece el desempeño. No plantea la conciliación como sacrificio, sino como gestión consciente del tiempo y las prioridades.

STEM y nuevas generaciones
Para impulsar a más mujeres en profesiones STEM, propone empezar temprano: referentes visibles, mentoría, experiencias prácticas. “La representación no es un discurso, es una herramienta concreta de motivación”, afirma. Cuando las jóvenes ven mujeres liderando proyectos energéticos o tecnológicos, el horizonte se amplía.

En diez años, se proyecta liderando una plataforma consolidada en América Latina, ampliando la matriz limpia del Perú y formando nuevas generaciones de líderes. No habla de poder personal, sino de legado colectivo.

Un liderazgo que integra
En un mundo donde los roles cambian, María del Pilar Matto no pide privilegios ni concesiones. Propone corresponsabilidad. Cree en un liderazgo que integra perspectivas, que combina análisis y empatía, que construye culturas participativas y competitivas.

En el Día de la Mujer, su mensaje no es confrontacional; es estratégico. La verdadera transformación, sostiene, ocurre cuando hombres y mujeres trabajan juntos, compartiendo propósito. Porque la energía que mueve a un país no proviene solo de turbinas o paneles solares. También nace de la convicción de quienes deciden construir futuro sin excluir a nadie del camino.

“Aún no estamos donde quisiéramos, pero el cambio cultural y organizacional es evidente”

Desde el financiamiento corporativo del sector minero en el Banco de Crédito del Perú (BCP), Adriana Tejada ha construido un liderazgo basado en la confianza, la escucha y una mirada estratégica de largo plazo. En una industria marcada por ciclos y grandes decisiones, su trabajo consiste en conectar capital, proyectos y desarrollo sostenible

En la minería, las decisiones rara vez son inmediatas. Los proyectos se diseñan pensando en décadas, las inversiones se cuentan en miles de millones y cada movimiento financiero puede definir el destino de operaciones que transforman territorios y economías. En ese punto donde confluyen el capital, la estrategia y el desarrollo se mueve Adriana Tejada, gerente de Minería del Banco de Crédito del Perú (BCP), una profesional que ha aprendido a leer la industria más allá de las cifras.

Su trayectoria es también la historia de una convicción temprana: el liderazgo no se construye únicamente sobre el conocimiento técnico, sino sobre la capacidad de comprender contextos complejos y construir relaciones de confianza.

“A lo largo de mi carrera he tenido varios puntos de inflexión, pero uno de los más importantes fue entender que el liderazgo no se construye desde el conocimiento técnico solamente, sino desde la capacidad de escuchar, generar confianza e impacto y tomar decisiones acertadas incluso en contextos de alta incertidumbre”, explica.

Liderazgo que se construye escuchando
La banca corporativa vinculada a la minería exige una combinación particular de habilidades. No basta con estructurar financiamientos; es necesario comprender la naturaleza de una industria que se mueve al ritmo de los ciclos de los commodities, los cambios regulatorios y los desafíos sociales y ambientales.

“En particular en minería, se requiere una visión integral del negocio, del entorno regulatorio, social, ambiental y técnico”, afirma.

Uno de los momentos decisivos en su carrera llegó cuando asumió roles con mayor exposición a clientes estratégicos del sector. Ese contacto directo con los proyectos mineros —con su escala, sus riesgos y su impacto— redefinió su forma de entender la industria.

“Acompañar proyectos de gran escala implica ir más allá del financiamiento: es entender los ciclos de los commodities, los riesgos operativos, la relación con las comunidades y la sostenibilidad de largo plazo”, señala.

Fue entonces cuando decidió especializarse en el sector minero dentro del BCP, una elección que con el tiempo se convertiría en una de las decisiones más estratégicas de su trayectoria.

Mujeres que abren camino en la industria
Ese recorrido también le ha permitido observar, desde una posición privilegiada, los cambios que atraviesa la industria. Uno de los más visibles es el crecimiento de la participación femenina en posiciones de liderazgo.

“La evolución ha sido clara y positiva. En los últimos años se ha observado un avance importante en la participación de las mujeres en la industria minera, especialmente en posiciones de liderazgo”, comenta.

Hoy, alrededor del 14% de los cargos gerenciales en minería están ocupados por mujeres, una cifra que evidencia avances, aunque todavía queda camino por recorrer.

Hace apenas dos décadas, la presencia femenina en roles técnicos, operativos o financieros dentro del sector era poco común. Hoy, en cambio, cada vez es más habitual encontrar mujeres liderando equipos, proyectos y decisiones estratégicas.

“Aún no estamos donde quisiéramos, pero el cambio cultural y organizacional es evidente”, afirma.

El potencial minero de Perú
En paralelo, la industria minera enfrenta desafíos estructurales que condicionan su desarrollo. Para Tejada, Perú posee un potencial extraordinario que lo coloca en el centro de la conversación global sobre recursos estratégicos.

“Perú cuenta con sólidos fundamentos macroeconómicos y un enorme potencial geológico. Somos uno de los países con mayores reservas de cobre a nivel mundial, así como de otros minerales estratégicos fundamentales para la transición energética, el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial”, señala.

En otras palabras, gran parte de los minerales necesarios para la electrificación, la digitalización y las nuevas tecnologías se encuentran en el subsuelo peruano.

Pero convertir ese potencial en desarrollo requiere superar obstáculos importantes. La conflictividad social, la incertidumbre regulatoria y los largos procesos administrativos pueden retrasar la ejecución de proyectos que demandan estabilidad y claridad.

“Los proyectos mineros en Perú suelen tomar muchos años en materializarse, en gran parte debido a procesos administrativos complejos y extensos, lo que impacta en los plazos de ejecución y en la competitividad del país como destino de inversión”, advierte.

A ello se suma el crecimiento de la minería ilegal, un fenómeno que genera impactos ambientales, sociales y de seguridad.

Diversidad que fortalece las decisiones
Pese a ese panorama, Tejada cree que el país tiene una oportunidad histórica para consolidar una minería moderna y responsable, alineada con los estándares internacionales y capaz de responder a un entorno global cada vez más exigente.

En el ámbito interno del sistema financiero, la diversidad también se ha convertido en un eje estratégico. En el BCP, explica, existe un compromiso institucional con la equidad de género y la inclusión.

“Todos nuestros procesos de atracción, desarrollo y promoción se basan en meritocracia, con mecanismos específicos para mitigar sesgos inconscientes y garantizar igualdad de oportunidades”.

Ese enfoque ha generado resultados tangibles: actualmente el 34% de los mandos medios y el 37% del liderazgo senior del banco están ocupados por mujeres.

Más allá de las cifras, su forma de liderar ha sido moldeada por las experiencias acumuladas a lo largo de su carrera.

“Trabajar con líderes que combinan un profundo conocimiento del negocio con una fuerte orientación en personas tuvo un impacto significativo en mi forma de entender el liderazgo”, recuerda.

Un consejo para las nuevas generaciones
Ese aprendizaje la llevó a adoptar un estilo cercano y colaborativo, centrado en generar confianza y empoderar a los equipos.

Incluso en una industria tan demandante como la financiera, busca mantener un equilibrio entre las distintas dimensiones de su vida.

“El equilibrio es dinámico y requiere prioridades claras, redes de apoyo y aprender a poner límites”, afirma.

Hacia el final, su mensaje se dirige a las nuevas generaciones, especialmente a las jóvenes que hoy consideran una carrera en ingeniería, finanzas o disciplinas STEM.

“A los jóvenes les recomendaría desarrollar una sólida base técnica, pero también esforzarse en entender el negocio de manera integral”, dice.

Porque en sectores como la minería —explica— no basta con dominar los aspectos financieros o técnicos: es necesario comprender el contexto social, ambiental y económico en el que se desarrollan los proyectos.

Al final, construir una carrera con sentido implica algo más profundo que alcanzar posiciones de liderazgo.

“Construir una carrera con propósito implica buscar generar impacto positivo tanto en el entorno laboral como en la sociedad”.

“Las nuevas tecnologías han abierto espacios para las mujeres en la minería moderna”

Quellaveco es la mina de cobre más moderna del país dado que ha sido puesta en operación no hace mucho en la región de Moquegua, y Mari Loli Camarero, gerenta de Asuntos Gubernamentales y Comunicaciones de Anglo American Perú, señala haber sido testigo de “cómo la minería moderna trasciende lo productivo y se convierte en una plataforma de oportunidades para las personas, las comunidades y el país”.

En Quellaveco en particular y en la industria en general, vemos cada vez más mujeres liderando equipos, gestionando operaciones complejas y participando activamente en la definición estratégica de las compañías. “En Anglo American, esta evolución se refleja en una mayor presencia femenina en posiciones de liderazgo y en áreas clave de la operación, lo que confirma que la diversidad ya no es solo un objetivo aspiracional, sino un factor que contribuye directamente a la innovación, la seguridad y la sostenibilidad del negocio”, confirma la ejecutiva.

En los últimos años el sector minero ha avanzado en la eliminación de estereotipos y en la promoción de la participación femenina en distintos niveles, incluyendo áreas operativas y estratégicas. Sostiene Loli Camarero que la incorporación de “nuevas tecnologías ha permitido ampliar el tipo de perfiles requeridos y abrir más espacios para mujeres en la minería moderna”. Sin embargo, uno de los principales desafíos como industria sigue siendo el acceso y permanencia de más mujeres en carreras STEM, que son la base del talento que requiere el sector. “En Anglo American —reseña Loli Camarero— promovemos iniciativas como STEAM Girls y programas de capacitación técnica que buscan acercar a más jóvenes a estas especialidades y fortalecer sus capacidades desde etapas tempranas” pero “aún es necesario reforzar la orientación vocacional y generar más referentes femeninos que impulsen a niñas y jóvenes a optar por estas carreras estratégicas”.

En Moquegua, más de 5,200 mujeres participaron de diferentes programas de capacitación y becas implementados entre los años 2018 y 2025 de Anglo American, y su programa Quellaveco+ otorga becas de pregrado y postgrado a mujeres talentosas de la región. “Existen oportunidades reales de crecimiento y de liderazgo para quienes estén preparadas y dispuestas a asumir el desafío. Su aporte será clave para el desarrollo del país”, resalta Mari Loli.

En la próxima década, Mari Loli Camarero anhela ver un sector que consolide estándares cada vez más altos en gestión de personas, diversidad y desarrollo territorial, y que sea reconocida “no solo por su aporte económico, sino por su capacidad de generar más oportunidades para más mujeres y transformar positivamente las regiones donde opera y donde la participación femenina en todos los niveles de decisión sea parte del estándar de la industria”.

“Todas mis decisiones giran en torno a un principio: la familia”

Desde El portafolio de Energía en la Banca Corporativa del BCP, Ruth Echaiz ha construido un liderazgo integral, basado en curiosidad, aprendizaje constante y una visión estratégica que trasciende las cifras. En un sector regulado y complejo, su misión es conectar talento, proyectos y oportunidades de desarrollo sostenible

En un sector donde cada proyecto puede determinar el rumbo energético del país, Ruth Echaiz, Gerente adjunto de Energía del Banco de Crédito del Perú (BCP), ha aprendido a leer más allá de los números. Su liderazgo se construye en la intersección entre estrategia, análisis y comprensión profunda del cliente, con la mirada puesta en la sostenibilidad y la eficiencia.

Su trayectoria comenzó en áreas comerciales, movida por la pasión de conectar con las personas y comprender sus necesidades diarias. Luego transitó al equipo de créditos, fortaleciendo su visión integral del negocio. Esta experiencia combinada le permitió tomar una decisión estratégica que marcaría su futuro: incorporarse a Credicorp Capital para ampliar la comprensión de los clientes desde distintas aristas —comercial, análisis y gestión empresarial— antes de regresar al BCP a liderar la cartera energética.

“En ese momento, el dilema era claro: limitarme a la experiencia de un solo enfoque o ampliar mi comprensión del cliente desde las distintas aristas. Opté por la segunda alternativa, convencida de que una visión completa enriquecería mi desarrollo profesional y mi capacidad de liderazgo”, recuerda.

Liderazgo que aprende y se adapta
Tomar decisiones en un sector regulado y complejo como la energía exige adaptabilidad y apertura constante. Para Ruth, tres aprendizajes han sido esenciales: la capacidad de desaprender, la curiosidad permanente y la visión del panorama completo.

“El primer aprendizaje es la capacidad de desaprender para volver a aprender. Enfrentar un sector distinto y fuertemente regulado exige dejar de lado ciertos paradigmas y abrirse a nuevos conocimientos”, explica.

El segundo aprendizaje: no dar nada por sentado, mantener la curiosidad y cuestionar las conclusiones para profundizar en cada detalle. Y finalmente, siempre mirar el big picture para que las decisiones estratégicas no se vean limitadas por la rutina diaria.

Su experiencia previa en comercial, análisis y gestión empresarial le permitió asumir con éxito el rol de Industry Banker de energía, liderando una cartera que requiere comprensión técnica, sensibilidad con el mercado y capacidad de anticipar escenarios.

Mujeres que iluminan el sector energético
El liderazgo femenino en la energía ha crecido, aunque lentamente. Cuando Ruth asumió la gestión de su portafolio en 2023, solo había una CEO mujer en empresas de generación.

“Aunque la participación femenina sigue siendo limitada, confío en que con el tiempo se logrará un mayor equilibrio. Mientras tanto, es fundamental que cada una de nosotras estemos preparadas para aprovechar las oportunidades que permitan acceder a posiciones relevantes dentro del sector”, afirma.

Según Ruth, los desafíos no son tanto culturales o estructurales, sino la necesidad de que más mujeres fortalezcan sus capacidades para participar activamente en una industria altamente técnica y compleja.

Desafíos y oportunidades en energía
El sector energético peruano enfrenta un momento clave. La promoción de energías renovables no convencionales y la definición de un marco regulatorio claro son esenciales para generar confianza en los inversionistas y facilitar la bancabilidad de proyectos, especialmente de empresas independientes.

“Es importante pasar a la acción en temas clave como la inclusión de energías renovables, cuyo marco regulatorio aún no se ha definido. Esta modificación normativa también abre importantes oportunidades de crecimiento, vinculadas al financiamiento de soluciones que mejoren la gestión de los servicios complementarios y la generación distribuida”, explica.

Ruth combina su mirada financiera con un compromiso estratégico: busca crear soluciones que conecten capital, innovación y sostenibilidad, garantizando que cada proyecto pueda prosperar y generar impacto positivo.

Liderazgo con humanidad
Su estilo de liderazgo no solo se basa en estrategia y análisis, sino también en humanidad y cercanía. Una de las experiencias más formativas fue trabajar con un primer jefe que la inspiró: “Solía decir que disfrutaba venir a trabajar porque lo hacía junto a su grupo de amigos; éramos su equipo, pero también una comunidad unida y comprometida. Ese liderazgo, centrado en reconocer al ser humano detrás del colaborador, generaba un fuerte sentido de pertenencia y hacía que los objetivos se concretaran”.

En una industria demandante, Ruth mantiene un equilibrio claro entre vida personal y profesional, con la familia como eje central. “Todas mis decisiones giran en torno a ese principio. Si bien ello implica sacrificar horas de descanso, los resultados y la satisfacción personal hacen que el esfuerzo valga la pena”, comenta.

Mensaje a las futuras líderes
Para las jóvenes que sueñan con una carrera en energía, ingeniería, finanzas o disciplinas STEM, Ruth deja un consejo que combina autoconocimiento y propósito: “En cualquier ámbito de la toma de decisiones, lo fundamental es tener claridad sobre qué deseas y hacia dónde quieres llegar. Conócete a ti misma: identifica tus fortalezas, debilidades, gustos e intereses. Rodéate de personas que compartan tus aspiraciones y te motiven a no rendirte”.

Porque liderar con propósito —en energía o en cualquier sector estratégico— implica, según Ruth, iluminar el camino con conocimiento, integridad y una visión que trascienda lo inmediato, generando un impacto que perdure más allá de los balances y proyectos.

“He tenido la fortuna de no parar hasta el día de hoy”

En el sector energético, donde cada decisión tiene impacto económico y social, el liderazgo exige visión, temple y humanidad. Erika García ha hecho de la comunicación una herramienta estratégica para tender puentes, gestionar crisis y generar oportunidades dentro y fuera de la empresa. Su trayectoria refleja cómo el compromiso y la disciplina pueden convertir los desafíos en plataformas de crecimiento para otras mujeres

Hay mujeres que llegan a un cargo. Y hay mujeres que abren camino. Erika García pertenece a este segundo grupo. Su voz, firme y serena, no solo dirige la estrategia de comunicaciones de una de las principales compañías petroleras del país; también narra una historia de constancia, aprendizaje y propósito.

Su trayectoria comenzó temprano, apenas alcanzada la mayoría de edad, en el Ministerio de Trabajo. “He tenido la fortuna de no parar hasta el día de hoy”, recuerda. Más de veinte años en la administración pública le dieron algo más que experiencia: le enseñaron a decidir. Decidir capacitarse constantemente. Decidir salir de la zona de confort. Decidir aceptar retos, liderar equipos, enfrentar crisis y responder con serenidad ante lo inesperado.

En ese ejercicio continuo se fue forjando su estilo de liderazgo: uno que escucha antes de hablar y que articula antes de actuar.

Su paso por distintas entidades —el Congreso, la Contraloría, varios ministerios— consolidó su capacidad de decisión. En el Ministerio de Energía y Minas lideró la Oficina de Imagen Institucional y Comunicaciones, una experiencia clave que la acercó al sector energético y que, años después, la prepararía para asumir un nuevo desafío en el ámbito privado. La invitación para sumarse a PetroTal no fue casualidad: era el resultado de una carrera construida con coherencia.


Erika García junto a las Punchi Warmi en el lanzamiento de la marca King Bretaña.

Liderar desde la confianza
En una industria marcada por la volatilidad —como la reciente fluctuación de los precios del petróleo—, la estabilidad no proviene del mercado, sino de las personas. Erika lo tiene claro. “Mantener una coordinación constante y una comunicación horizontal con el equipo no solo fortalece la confianza, también abre espacio a nuevas ideas”, afirma.

Para ella, la opinión de su equipo “es muy importante” y forma parte de cada decisión estratégica. La articulación entre áreas, añade, puede marcar la diferencia entre anticipar riesgos o reaccionar tarde. En el sector petrolero, donde cada mensaje tiene impacto social, político y económico, comunicar es también cuidar.

Su liderazgo no se impone: se construye. Y en esa construcción, la flexibilidad y la planificación son claves para adaptarse a contextos desafiantes sin perder el rumbo.

Mujeres que ya no piden permiso
Cuando Erika comenzó su carrera, la presencia femenina en Oil & Gas era mínima. Hoy, aunque todavía minoritaria, es visible y creciente. “He sido testigo de cómo el talento femenino se ha hecho más visible y se está consolidando en posiciones de liderazgo”, señala.

La evolución es innegable, pero el desafío persiste. Un estudio de la Organización Latinoamericana de Energía indica que solo el 22% de los empleos en petróleo y gas en América Latina y el Caribe son ocupados por mujeres, y que la brecha salarial continúa. Además, la baja participación femenina en carreras STEM limita el ingreso de más profesionales al sector.

Sin embargo, hay señales alentadoras. Erika destaca el esfuerzo de empresas que promueven igualdad de oportunidades y combaten la violencia y el acoso laboral. En PetroTal, asegura, el trato respetuoso e igualitario es parte de la cultura interna.

Hoy, un tercio de la planilla está conformada por mujeres y ocho ocupan posiciones gerenciales. “Más allá de la cifra, es importante reconocer el esfuerzo genuino por fomentar el respeto, la inclusión y el desarrollo del talento”, subraya.

Energía que transforma comunidades
Pero el liderazgo femenino no se limita a los directorios. También florece en la Amazonía.

En el distrito Puinahua, en Loreto, donde la empresa opera el Campo Bretaña – Lote 95, un grupo de mujeres administra una planta de hielo que funciona con paneles solares. Son esposas e hijas de pescadores que decidieron organizarse y formar la empresa Punchi Warmi —“Fuerza de mujer”— para producir hielo en escamas que garantiza el adecuado traslado del paiche hacia Iquitos y otros mercados.

Capacitadas técnicamente y acompañadas en su gestión, hoy cuentan con empleo formal y un rol activo en la economía de sus hogares. La energía, en este caso, no solo mueve motores: mueve destinos.

Algo similar ocurre con Las Puinahuinas S.A.C., empresa integrada por mujeres dedicadas a la producción de harina de plátano, que ha logrado obtener registro sanitario y participar en ferias comerciales gracias al acompañamiento técnico.

A ello se suma un programa de becas para estudiantes de educación superior de Puinahua. De los 77 becarios actuales, 38 son mujeres. Casi la mitad. Diez de las 22 personas que egresaron en 2025 también lo son. Cada cifra es una historia que comienza.


Mujeres emprendedoras que forman parte de la empresa Las Puinahuinas.

Raíces que sostienen
Cuando se le pregunta por la influencia más importante en su vida, Erika no menciona cargos ni logros. Habla de su abuela, quien le inculcó disciplina y orden. Habla de su madre, ejemplo de esfuerzo constante y mirada positiva ante la vida. En esa herencia afectiva reconoce la base de su carácter.

El equilibrio entre la vida profesional y familiar, admite, es un desafío permanente. En una industria demandante, las crisis pueden exigir jornadas extendidas y sacrificar horas de sueño. Pero con planificación, delegación y confianza en el equipo, es posible construir un balance saludable. “Organizar mi tiempo me permite estar presente para mi familia, sin que colisione con lo más valioso”, afirma.

La semilla del cambio
A las jóvenes que hoy estudian ingeniería, comunicaciones o carreras STEM, les habla con franqueza y esperanza. “Deben confiar en su talento, perseverar y estar convencidas de que pueden integrarse a sectores que históricamente han sido más masculinos”.

La industria de los hidrocarburos, recuerda, no solo demanda ingenieras, sino profesionales de múltiples especialidades dispuestas a contribuir al desarrollo del país.
En el Día de la Mujer, la historia de Erika García es un recordatorio de que el liderazgo femenino no es una promesa futura: es una realidad que avanza. Paso a paso. Decisión tras decisión. Mujer tras mujer.

“Cada mujer que avanza en estos sectores amplía el espacio para las que vienen detrás”

Graciela Arrieta, directora de Asuntos Corporativos de OIG Perú, sostiene que la industria necesita talento, curiosidad y nuevas miradas, y las mujeres tienen muchísimo que aportar en esos espacios. “No se trata solo de ocupar puestos (los cargos son pasajeros) sino de participar en las decisiones que moldean el desarrollo de un país, de aportar soluciones y de demostrar que el conocimiento, la sensibilidad social y la capacidad de liderazgo pueden convivir perfectamente”, dice. “Cada mujer que avanza en estos sectores amplía el espacio para las que vienen detrás”.

Su carrera inició para una entidad pública, el Osinergmin, y durante seis años aprendió los tejemanejes de la supervisión del sector energético y entendió desde dentro la lógica que mueve al Estado. De los ingenieros, conoció la dinámica operativa de los proyectos; de los abogados, los motivos del marco regulatorio. De esa combinación entre operación y regulación está construida la visión integral que tiene Arrieta de este importante rubro, encadenado con todo y a todo.

Posteriormente dio el salto al sector privado, a la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía. Allí Arrieta interactuó con la comunidad empresarial. “Ese proceso de escuchar distintas posiciones y entender hacia dónde se mueve la industria fue muy formativo”, recalca. “La industria energética es mucho más compleja que hace veinte años. Ya no basta con entender la parte técnica o legal; es fundamental comprender el entorno social, político y ambiental donde operan los proyectos”, resalta. “Uno de los aprendizajes más importantes es la capacidad de escuchar. Escuchar a las comunidades, a las autoridades, a los reguladores y también a los equipos técnicos”.

Hoy la directora de Asuntos Corporativos de OIG es una profesional que ha hecho todo lo que está en sus manos para interesar a más mujeres por prepararse debidamente en carreras vinculadas al sector dado que las oportunidades existen. “Cuando inicié mi carrera, hace veinte años, la presencia femenina era bastante menor, especialmente en los espacios donde se tomaban decisiones. Hoy vemos cada vez más mujeres liderando áreas legales, ambientales, sociales, técnicas y corporativas”, subraya. “Es un camino que ha avanzado, pero que todavía debe seguir fortaleciéndose”.

“El respeto ha sido y es mi guía de conducta desde el inicio de mi carrera profesional”

La primera práctica profesional en Recursos Humanos de Astrid Estacio inició en el año 2001, en una importante compañía del sector minero. Durante esta etapa de su vida comprendió la relevancia de la calidad en los procesos operativos y el rol fundamental que cumple la participación activa de los trabajadores para alcanzar las metas. En este camino de crecimiento profesional, y luego de diversas experiencias, en el año 2020 decidió aprovechar una oportunidad laboral en Detroit Power System Perú, en plena pandemia del COVID-19. “El desafío era implementar el área de Recursos Humanos y lograr que nuestra gente sienta orgullo de trabajar en la compañía”, refiere hoy Estacio.

Quien es actualmente la gerenta de Recursos Humanos de Detroit Power System Perú recuerda con satisfacción que cada logro ha sido construido con esfuerzo y sacrificio, incluso dejando de lado espacios personales, “porque tenía claro mi propósito: impulsar una cultura organizacional donde la pasión por hacer bien el trabajo sea el motor que nos impulse a alcanzar nuestras metas, y donde el talento sea reconocido como un valor activo para el crecimiento de la organización”. Y añade: “El respeto ha sido y es mi guía de conducta desde el inicio de mi carrera profesional”. En los últimos tres años, el nivel de satisfacción del personal supera el 90%.

Astrid Estacio admira a Michelle Obama, la esposa del expresidente estadounidense Barack Obama. “Admiro su trayectoria profesional, su poder de conexión a través de sus mensajes, sus libros y su compromiso con causas como la lucha contra el racismo y los derechos de las mujeres a nivel internacional”, alega. Pero más precisamente, admira a los líderes que dejan brillar a otros y que admiten sus errores cuando los cometen y, felizmente, indica, en Detroit Power System Perú, ha dado con ellos, quienes le inspiran a ser cada día mejor profesional y mejor ser humano.

Desde su perspectiva, el futuro del sector es prometedor, sin embargo, su sostenibilidad dependerá del equilibrio entre competitividad, innovación y relaciones comunitarias sólidas. “En ese contexto, el rol de Recursos Humanos es clave para construir organizaciones más responsables, humanas y conectadas con su entorno”, manifiesta. Con todo, y con respecto a la equidad, sostiene que “en nuestro país aún tenemos mucho por trabajar” pero tampoco niega los avances. “Hoy en día existen organizaciones más conscientes sobre el reconocimiento del talento de las personas y de su contribución. En Detroit Perú lo llevamos a la práctica, mediante líneas de carrera en todas las áreas, enfocadas al crecimiento de nuestros colaboradores sin distinción del sexo”.

“Las mujeres estamos presentes y marcando la diferencia en la minería”

Desde su graduación como técnica mecánica de la primera promoción de la beca DreamBIG de Ferreyros, Melisa Segura tiene el honor de formar parte del equipo de mantenimiento de la empresa al servicio de la operación Antamina. Tiene dos años y medio como personal residente en esta mina de tajo abierto en Áncash, a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar. “Me encanta mi trabajo para la minería. A las chicas les diría que no tengan miedo a seguir lo que realmente les apasiona”, dice.

Su labor abarca revisiones, mantenimientos preventivos y cambios de componentes mayores de camiones de distintas capacidades; entre ellos se incluyen los camiones mineros ultraclass Cat 798 AC, de 400 toneladas métricas. “La primera vez que mostré a mi familia las fotos de los camiones, me dijeron: ‘¿Con esos equipos tan grandes trabajas? ¿No tienes miedo?’. Pero no, siento respeto y curiosidad por los equipos. Mi familia me ve feliz”, relata.

“Tenemos como primer hito trabajar con seguridad, que es primordial para nuestra labor, y nos apoyamos mutuamente: como decimos siempre, ‘Yo me cuido, tú me cuidas’. Me gusta el dinamismo que se juega aquí en el taller: los equipos vienen y van, y somos como un doctor con las máquinas, nos dedicamos realmente a ver el campo”, comenta.

En su vida profesional, la beca DreamBIG –concedida a más de 200 peruanas– ha sido un pilar al permitirle llevar la carrera de mantenimiento de equipo pesado ThinkBIG, iniciativa global de Caterpillar que en Perú despliegan Ferreyros y Tecsup. La carrera de dos años combina formación académica en Tecsup, en Lima, Trujillo o Arequipa, con pasantías en talleres de Ferreyros y operaciones mineras.

“Hoy en la operación Antamina pertenecemos al área técnica más compañeras que salimos de DreamBIG. Se agradece bastante que Ferreyros haya tomado la iniciativa de no solo hacer una carrera centralizada en Lima, sino que también la ofrezca en las regiones, para que tengamos esta oportunidad de desarrollarnos y brindar nuestro granito de arena en este mundo de maquinaria”, destaca.

Nacida en Tacna, durante la carrera Melisa tuvo la experiencia de realizar pasantías en el Centro de Reparación de Componentes (CRC) de Ferreyros, en Lima, en armado de motores; en el Taller de Máquinas ubicado en el Complejo de Operaciones La Joya, donde comenzó a trabajar con camiones y con otros equipos; y en la sucursal de Huancayo. Todo sumó para ganar experiencia y desenvolverse en su reto actual.

“He trabajado con distintos tipos de equipos, y a la vez cada área de Ferreyros es completamente diferente en la forma de trabajo. Hay mucha especialización”, resalta.

Desde que ingresó a trabajar a Ferreyros, Melisa forma parte del programa de desarrollo de habilidades técnicas Service Pro. Gracias a su entrenamiento y certificación continua, viene ascendiendo en su nivel de especialización. “La empresa nos está brindando oportunidades de capacitación a todo el personal. Y eso es muy bueno porque me permite desarrollarme más en lo que es el campo técnico. En mis previsiones a futuro, me inclino por el lado de la supervisión de mantenimiento”.

Melisa siempre llevará en el corazón la beca DreamBIG. “Me he dado con la grata sorpresa de que en DreamBIG no solamente fuimos nosotras las primeras promociones, sino que hay más promociones graduadas y otras estudiando. Hace un par de meses tuve la grata sorpresa de visitar Tecsup y conversar con uno de mis exprofesores, que me dijo que el programa está brindándole incluso más oportunidades a las nuevas estudiantes al permitirles realizar pasantías en operaciones mineras”, cuenta.

Le entusiasma que cada vez más peruanas estén asumiendo el reto de hacer carrera en industrias tradicionalmente asociadas a hombres. “Las mujeres estamos presentes y estamos marcando la diferencia, con el respaldo de nuestros compañeros y nuestras familias”, dice. Con su experiencia, invita a más mujeres a iniciar el viaje.

“Enseñar lo que he aprendido sería mi forma de contribuir”

Indudablemente la participación de la mujer en el mundo empresarial e industrial es más contundente y este cambio —opina Katyaluz Rojas Valera, gerente de SSOMA de ZAMine Service Perú SAC— responde a una evolución natural y positiva de la sociedad y de muchas empresas, que hoy reconocen la importancia de la diversidad y el valor del talento femenino en todos los niveles. “La apertura, la meritocracia y la visibilidad de mujeres líderes han generado un efecto multiplicador que impulsa a más mujeres a prepararse y asumir nuevos retos”, subraya Rojas Valera.

ZAMine Service SAC es una de las más importantes proveedoras de sectores como la minería y la construcción. Su presencia es a nivel nacional y su liderazgo es un ejemplo de estos cambios, pues ella, hoy es responsable de garantizar operaciones seguras y sostenibles para el cumplimiento normativo. Esto conlleva proteger la vida de los trabajadores y fortalecer la cultura preventiva en toda la organización.

Es visiblemente cierto que las mujeres han ganado presencia en industrias duras como la minería y la energía, pero, añade Katyaluz Rojas, es fundamental reforzar políticas de igualdad de oportunidades, seguir fomentando la presencia femenina en posiciones operativas y de liderazgo, y fortalecer culturas organizacionales inclusivas donde se valore por igual el talento de todas las personas.

La ingeniera química de profesión, además, considera esencial mantener un equilibrio sano. “La organización del tiempo, los límites saludables y el autocuidado son claves para rendir bien profesionalmente sin descuidar nuestra vida personal”, recuerda.

El estilo de liderazgo que Katyaluz Rojas admira es el cimentado en la integridad, la coherencia y la capacidad de inspirar a los demás porque “los líderes que guían con el ejemplo generan confianza y construyen culturas sólidas”, y si el equipo es diverso, añade, la organización se fortalece.

En los próximos diez años, la gerenta responsable de la gestión de seguridad, la salud ocupacional y el cuidado ambiental se proyecta liderando iniciativas que consoliden una cultura preventiva y sostenible en el sector minero. “A lo largo de mi carrera he acumulado conocimiento y experiencia, y uno de mis mayores propósitos es transmitir ese conocimiento”, recalca. “Enseñar lo que he aprendido sería mi forma de contribuir al crecimiento y formación de futuras generaciones”.

“He fortalecido mis conocimientos en sistemas de propulsión eléctrica”

Rocío del Pilar Medina Lozano conoce de pies a cabeza los camiones eléctricos Komatsu 930E-4SE, 980E-4 y 980E-5SE. El 980E-5SE, con capacidad de carga de hasta 400 toneladas, es uno de los camiones más grandes y tecnológicamente avanzados en su categoría. Cuenta con la certificación en el máximo nivel técnico del programa Train the Trainer (TTT) en pruebas y ajustes de camiones eléctricos, el estándar más alto definido por Komatsu Holding South America (KHSA). Esta certificación respalda su capacidad para realizar evaluaciones técnicas avanzadas, validaciones operativas y acompañamiento especializado en campo bajo estándares globales. “He fortalecido mis conocimientos en sistemas de propulsión eléctrica, generación, retardo dinámico, sistemas de 24 voltios e interpretación de diagramas eléctricos, aplicando metodologías estructuradas para el análisis de fallas”, sintetiza.

Formada como especialista de Camiones Eléctricos PSG de Komatsu-Mitsui Maquinarias Perú, la técnica en Mantenimiento de Maquinaria Pesada e ingeniera industrial sostiene que el mayor reto técnico es “realizar diagnósticos precisos en escenarios operativos demandantes, asegurando confiabilidad y disponibilidad sin comprometer la seguridad”.

Un deseo de Rocío del Pilar Medina es ver cada vez más mujeres ensamblando maquinaria pesada. Su campo profesional, resalta, exige preparación, disciplina y compromiso, pero también ofrece grandes oportunidades de crecimiento y desarrollo profesional. A las mujeres que desean incursionar en el rubro, les adelanta que “existe una red de apoyo sólida que trabaja activamente para abrir más puertas y acompañar a quienes deciden asumir este camino profesional”. Komatsu-Mitsui cuenta con un ERG (soporte al colaborador) llamado Women Empowerment Network (WEN) que fomenta varias iniciativas para el empoderamiento femenino. Una de ellas es el programa “Mujeres que Transforman”, en el cual participó Rocío del Pilar Medina.

Sus logros son producto de los riesgos asumidos y de los sacrificios. En una etapa de su carrera tuvo que dejar a su familia en Cajamarca para aceptar un contrato en Lima, entendiendo que esa oportunidad representaba un paso clave en su desarrollo. “No fue una decisión sencilla, pero fue necesaria para seguir avanzando y consolidar mi experiencia en el sector”, recalca.“Uno de los aprendizajes más importantes ha sido entender que ningún objetivo operativo está por encima de la integridad de las personas. La correcta aplicación de procedimientos de bloqueo y etiquetado, disipar la energía residual y verificar el no funcionamiento del sistema son pasos esenciales antes de cualquier intervención técnica”, sostiene. “El apoyo de mi esposo ha sido fundamental”.

“Debemos estar preparadas y ser valientes para tomar decisiones”

La primera decisión que ha marcado para bien la carrera de Katy Margot León Espinoza fue asumir, inicialmente de manera temporal, una jefatura en un proyecto de gran envergadura (“Los resultados obtenidos me permitieron permanecer tres años en esa posición”). Posteriormente aceptó la jefatura en el área operativa para gestionar el taller de construcción. (“Fue una de las experiencias más enriquecedoras de mi carrera, tanto por el aprendizaje como por el respaldo de un equipo”). Tras una preparación y experiencia construidas con los años, en la actualidad León Espinoza, ingeniera metalurgista, es la subgerente de contrato R&I Antamina en Komatsu-Mitsui. “Debemos siempre estar preparadas y ser valientes para tomar las decisiones”, señala.

Katy Margot León sostiene que la participación femenina en minería ha crecido de manera sostenida, tanto en roles técnicos como en posiciones de liderazgo, y si bien aún no existe una paridad total, el avance es evidente. “Más que reemplazar, el desafío está en generar mayores oportunidades y espacios de desarrollo, promoviendo la incorporación de mujeres preparadas y con las competencias necesarias”, conjetura. “No existen carreras ni roles que deban limitar sus metas o sueños”, refiere. “Sentirán miedo, sin duda, pero que ese miedo no las detenga; al contrario, que sea la señal de que están avanzando hacia algo más grande”.

Komatsu-Mitsui Maquinarias Perú destaca por la implementación de una estrategia sostenida y de largo plazo para fortalecer la inclusión en el sector. Uno de los principales desafíos del sector es incrementar la especialización técnica y operativa de mujeres en áreas como mantenimiento, operación de equipos y gestión en campo. Para responder a esta brecha, la empresa impulsa el programa Technical Education for Communities (TEC). Este programa, desarrollado en alianza con SENATI Arequipa, está dirigido a jóvenes de comunidades de influencia de la empresa.

“Gracias a esta estrategia integral, Komatsu-Mitsui ha alcanzado una participación femenina del 19% en su planilla total, cifra que representa casi el doble del promedio del sector minero nacional”, destaca León Espinoza. Asimismo, el 27% de sus posiciones de liderazgo y el 41% de sus roles administrativos están ocupados por mujeres.

“La presencia de mujeres en puestos directivos sigue siendo limitada”

Tres grandes aprendizajes le transmitieron sus padres: la importancia de contar con un plan a largo plazo, el valor del trabajo en equipo y la persistencia como base para superarse. “Estos principios han guiado mi desarrollo profesional y siguen definiendo mi manera de actuar”, esquematiza Patricia Vizcarra Palomino, superintendente de Permisos y Títulos de BHP Sudamérica. “Mi mensaje es que confíen en sus capacidades, se empoderen y den lo mejor de ustedes ante cada desafío que se presente. Cada reto siempre es una oportunidad para crecer”.

¿Cómo ha logrado Patricia Vizcarra equilibrar su vida personal, familiar y profesional en una industria tan demandante? Revela que es un proceso continuo que requiere reflexión, ajustes continuos y, sobre todo, “el apoyo incondicional de mi esposo y mi hijo, quienes son mis pilares y mi constante apoyo para seguir creciendo”.

Durante décadas, la minería ha sido vista como una actividad exclusivamente masculina, marcada por exigencias físicas y prejuicios culturales, que incluso consideraban la presencia de mujeres en las operaciones como un mal augurio. Hoy las mujeres están presentes en múltiples áreas del sector —desde roles técnicos especialmente en áreas como geología, permisos, propiedad minera y gestión social— reflejando su creciente participación en la minería peruana, subraya esta ejecutiva de BHP. “Aun así, su presencia en puestos directivos sigue siendo limitada, siguen existiendo brechas salariales, además de escasas oportunidades para desarrollar redes profesionales”.

Hace una década, BHP hizo el compromiso público de alcanzar el balance de género al 2025, meta que BHP ya alcanzó, transformándose en un pionero en la incorporación de mujeres en la industria. En 2016, la representación femenina global en BHP era de solo 17,5%. Como ejemplo, en las Américas, la compañía ya cuenta con más 45% de participación de mujeres, muchas de ellas ocupando puestos de liderazgo, demostrando que los avances y cambios sostenidos son posibles.

Aunque son notorios los esfuerzos por abrir más oportunidades para las mujeres en la gran minería, indica Vizcarra Palomino, persiste aún “el desafío global de lograr una verdadera paridad en los niveles de liderazgo, pese a que cuentan con capacidad técnica, liderazgo y aportes valiosos en un sector históricamente masculino. El desafío no es solo aumentar el número de mujeres en el sector, sino asegurar que más de ellas participen en espacios estratégicos, puestos directivos y mesas técnicas donde se toman decisiones”.

“Mi deseo es inspirar a los nuevos talentos a confiar en sus capacidades”

“El sector minero no figuraba en mis planes. Hoy, lo que más disfruto de mi labor es ser parte de una industria que impulsa el desarrollo del país”. Quien habla es Elena Luz Barrio Vargas, jefa de Administración de Ventas de Tecnomina SAC, la empresa de montaje y mantenimiento de fajas transportadoras, componentes utilizados con intensidad en la minería. Barrio Vargas, especializada en Administración Comercial y actualmente enamorada de la jardinería, tiene como responsabilidad la gestión integral y el seguimiento de ventas para el cumplimiento de las metas del equipo, asegurando la satisfacción de clientes internos y externos mediante un soporte oportuno y eficiente.

Se dice pronto y rápido, pero, en resumen, ella tiene la misión de garantizar que los clientes sigan confiando en los productos y servicios de Tecnomina. Al encontrarse cerca de la jubilación, hoy tiene como objetivo retribuir y formar. “Mi deseo es inspirar a los nuevos talentos a confiar en sus capacidades”, revela.


“La democratización del acceso a la educación superior ha permitido que las mujeres se especialicen en disciplinas tradicionalmente masculinas”, explica. “En segundo lugar, nuestra capacidad para integrar la inteligencia emocional en la gestión de equipos facilita la resolución de conflictos y fortalece la colaboración entre pares”. Como la mayoría, Barrio Vargas inició su viaje en el sector de ventas del rubro sin un conocimiento profundo de la industria en ese momento aunque con la escasa fortuna de contar con excelentes maestros que “me guiaron y formaron progresivamente, permitiéndome absorber la complejidad del mundo minero y energético”.

Elena Luz Barrio detesta los estereotipos que limitan tanto a hombres como a mujeres, dado que la capacidad profesional no debería medirse por etiquetas de género, sino por el talento y la determinación. Sostiene que la industria, progresivamente, derribe estereotipos y sea vista como más equitativa. “Me genera especial preocupación que todavía existan patrones educativos que encasillan a los hijos en roles de género preestablecidos”, añade.

La ejecutiva, con todo, tiene una marcada preferencia por el liderazgo participativo, aquel que integra a todos los miembros en la ejecución de tareas: “La colaboración colectiva es la vía más ágil para alcanzar metas ambiciosas” y más en una industria que, en palabras de la jefa de Administración de Ventas de Tecnomina SAC, es “el pilar fundamental de nuestra economía”.

“Los estereotipos son atajos mentales que crean sesgos y nos alejan de la realidad”

Es triatleta en la vida diaria: practica la natación en aguas abiertas, hace bicicleta y running. Angela Morales Recarte, la gerente de Seminuevos y Renta de Scania Perú, ha hecho del deporte un hábito con el que se desafía constantemente a superar sus límites, enfrentar sus miedos y ejecutar lo planeado con constancia y estratégicamente: “En este tipo de disciplina se trabaja más la mente que el cuerpo”. Y añade: “En mi opinión los estereotipos son una especie de atajos mentales que crean sesgos y nos alejan de la realidad, como líder es importante definir roles en base al talento de cada persona”.

Pero es también triatleta en el mundo corporativo. Esta ejecutiva amante de los desafíos de resistencia, ha logrado hacerse un lugar en el rudo mundo de la maquinaria pesada. Cuenta con más de 18 años en el sector y su recorrido inició en el área administrativa, donde entendió en profundidad la operación y todo lo que sucede tras bambalinas en el negocio. “Esa base me permitió participar en procesos estratégicos que ampliaron mi alcance hacia el ámbito comercial. Hoy mi gestión integra análisis, criterio estratégico y orientación a resultados en un sector altamente competitivo”, manifiesta.

Para Angela Morales, el sector de camiones y buses “ha dejado de ser un negocio transaccional para convertirse en un ecosistema de soluciones y, en esa línea, la participación femenina contribuye activamente a la transformación del sector porque aporta perspectivas distintas y diversidad en la toma de decisiones”. Además —dice— las empresas que buscan sostenibilidad y crecimiento a largo plazo han entendido que limitar el talento por género es ineficiente.

“Como líderes el reto no es polarizar la conversación sino gestionarla con madurez y objetividad, estableciendo procesos transparentes, utilizando criterios claros de promoción y esquemas salariales basados en el desempeño y en las competencias que muestren los colaboradores más allá del género”, destaca. “La verdadera transformación del sector ocurrirá cuando la diversidad deje de ser un objetivo y se convierta en una práctica cotidiana”.

La ejecutiva de Scania sostiene que el futuro del sector de camiones y buses se orienta hacia soluciones más sostenibles, eficientes y tecnológicas, lo que exige un rol activo de todos los actores. Pasada una década, a Angela Morales le complacería mirar atrás y ver que las personas que hoy forman parte de su equipo ocupan posiciones de mayor responsabilidad, y toman decisiones estratégicas con seguridad y liderando con valores sólidos.

“La diversidad de talento será fundamental para el desarrollo minero-energético”

Emily Yagua aterrizó en el 2018 como practicante en el área de aseguramiento de la calidad de Terpel. Gracias a su esfuerzo logró ubicarse como coordinadora de operaciones de la marca Mobil de la empresa. Su trabajo demanda su presencia en las minas y adaptarse a la rigidez del clima, horarios no convencionales y en general la cultura laboral del sector, aspecto que no la amilana, por el contrario, la acicatea.

A la pregunta de por qué no hay más mujeres trabajando en minería, sentencia que las barreras no están afuera, sino dentro de cada persona y muchas no se atreven a apostar por este sector.

“Las creencias limitantes pueden hacernos pensar que ciertos trabajos no son para nosotros, pero lo importante es la actitud, el compromiso, el esfuerzo y la determinación. A las jóvenes les diría que no permitan que un estereotipo les cierre puertas”, remarca.

Con sus nueve años de experiencia laboral, Emily nos cuenta que su logro profesional ha sido producto de su determinación, iniciativa y capacidad de generar confianza dentro de los equipos de trabajo con los que ha convivido.

Emily afirma que la minería, al ser una industria clave, es un sector que necesita una permanente evolución, donde, evidentemente, se exige mayor innovación, eficiencia y sostenibilidad. Pero en este proceso será la diversidad del talento humano fundamental para lograr estas exigencias. “Incorporar más mujeres y perfiles diversos aporta nuevas perspectivas y fortalece la capacidad de adaptación de las organizaciones”, indica.

Emily cree en el poder del ingenio y la creatividad, atributos que marcan la diferencia en el ambiente laboral, junto con el talento y la actitud. “El objetivo debería ser llegar a un entorno donde el talento pese más que cualquier prejuicio asociado al género”, afirma. Su padre trabajó más de 25 años en el sector y ahora ella sigue sus pasos.

Lo que más le gusta de trabajar en minería es la posibilidad de participar en proyectos y colaborar con muchas personas a lo largo de toda la cadena de abastecimiento. “En mi trabajo interactúo con distintos equipos, desde la planta en Callao, transportistas y proveedores, hasta el equipo en campo y el cliente final en la operación minera”, reseña.

“Compartí abiertamente mis intenciones de ser madre; me respondieron: estamos interesados en tu talento”

Las empresas deben realizar esfuerzos para asegurar que las mujeres se encuentren realmente representadas y escuchadas en la toma de decisiones en lo relacionado a su comunidad, su desarrollo y generación de oportunidades que ofrecen, afirma Lorena Carrillo, cuyo punto de inflexión en su carrera en la minería peruana fue reconocer que el negocio minero depende directamente de la sostenibilidad y el desarrollo de su entorno.

Su vida laboral ha sido un bumerán. Inició su trayectoria profesional en el sector minero, pero luego pasó diez años como trabajadora humanitaria fuera del país. Esa experiencia transformó su manera de ver el desarrollo y el valor que tienen las decisiones de largo plazo en contextos vulnerables. “Cuando regresé al Perú, decidí volver al sector minero, precisamente porque creo firmemente en el potencial transformador que tiene esta industria”.


Hoy Lorena Carrillo ocupa el puesto de Principal Corp Affairs NOJV Latin America de BHP. “Antes de ingresar compartí abiertamente mis intenciones de ser madre en un futuro cercano —aún sin fecha definida—, y la respuesta que recibí fue decisiva: estamos interesados en tu talento. Esa frase marcó una diferencia, porque dejó claro que mi potencial profesional no estaba condicionado por mi decisión personal de ser mamá”, revela.

“Comprendí que una operación minera solo es exitosa cuando se convierte en un buen negocio para todos: para las comunidades, para los inversionistas, para el medioambiente, trabajadores, para la empresa y para el entorno en su conjunto. Y, sobre todo, reafirmé mi convicción de que las compañías mineras tienen la capacidad y la responsabilidad de generar un impacto positivo”, reconoce.

BHP ha elaborado estudios que demuestran que los equipos con mayor participación femenina tiene 21% más sentido de pertenencia, y que las mujeres contribuyen a crear entornos abiertos, colaborativos y creativos, lo que genera resultados positivos en los equipos. A nivel operacional, contar con más mujeres ocasiona que los equipos tengan mejores indicadores en seguridad, consigan 11% mayor adherencia a planes de mantenimiento y registren aumentos en productividad. “La región de las Américas es un caso que vale la pena mirar. Es ahí donde BHP alcanzó el balance de género un año antes de lo pronosticado y hoy contamos con 45% de representación femenina en nuestra dotación y casi la mitad de los cargos de liderazgo están ocupados por mujeres”, resalta Lorena Carrillo.

Úrsula de la Mata Torres: la energía de transformar desde el propósito

En un sector históricamente masculino, la gerente de Transformación y Excelencia Operacional y Asuntos Institucionales de CVC Energía impulsa eficiencia, sostenibilidad y liderazgo con una convicción serena: cuando el talento pesa más que el género, la transformación es irreversible

Hay mujeres que irradian una fuerza silenciosa. No levantan la voz, pero mueven estructuras. No ocupan espacios: los transforman. Úrsula de la Mata Torres pertenece a esa estirpe. Desde su posición como gerente de Transformación y Excelencia Operacional y Asuntos Institucionales de CVC Energía, ha aprendido que la energía no solo fluye por cables y subestaciones: también circula en las decisiones, en los equipos y en la cultura de una organización.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, su historia no es solo la de una ejecutiva senior que lidera procesos estratégicos. Es la de una mujer que ha entendido que transformar es, ante todo, un acto de conciencia.

“Este cambio se debe a una combinación de factores: mayor acceso a educación, más referentes femeninos visibles y, sobre todo, a que las empresas han empezado a entender que la diversidad no es solo un tema de equidad, sino de mejores decisiones”, reflexiona. En su voz no hay estridencia, sino certeza. Sabe que el avance de la mujer en el mundo empresarial e industrial no es una concesión, sino una evolución necesaria.

Durante décadas, el sector energético fue un territorio áspero para el liderazgo femenino. Hoy, aunque los avances son innegables, Úrsula advierte que el camino aún exige determinación. “Debemos trabajar en la presencia de mujeres en posiciones de toma de decisión, no solo en roles de soporte. También es clave flexibilizar modelos laborales, romper estereotipos sobre liderazgo ‘duro’ y generar entornos donde las mujeres no tengan que masculinizarse para ser escuchadas”. Y sentencia con claridad: “La equidad real se logra cuando el talento pesa más que el género”.

Su día a día transcurre entre estrategias, procesos y articulaciones institucionales. Su misión es ordenar, priorizar, alinear. Hacer que la organización funcione como un sistema inteligente donde cada pieza entiende su propósito. “Mi trabajo consiste en alinear a los equipos con los objetivos estratégicos del negocio, asegurando que la operación sea sólida y escalable”, explica.

Pero detrás de esa descripción técnica hay una convicción profundamente humana. Para ella, la excelencia operacional no es un fin frío ni meramente financiero. Es una forma de dignificar el trabajo. “Cuando los procesos son claros y las responsabilidades están bien definidas, se reduce la fricción, mejora el clima interno y las personas pueden enfocarse en aportar valor”. Ese orden, lejos de encorsetar, libera. Y en esa liberación florece el compromiso.

Le apasiona el sector energía porque sabe que su impacto trasciende las oficinas. “Cuando la energía se gestiona de manera eficiente y responsable, permite que los hogares, las industrias y las comunidades funcionen y crezcan”. Habla del país como quien habla de su propia casa. Comprende que cada decisión estratégica tiene una resonancia social.

De niña, no imaginaba este destino. “Pensaba en un mundo laboral más tradicional”, confiesa. Sin embargo, con el tiempo entendió que crecer también implica atreverse a entrar en espacios donde antes había pocas mujeres. Ese paso, que a veces parece pequeño, es en realidad un acto de valentía cotidiana.

La transformación que lidera no es solo estructural. Es cultural. Se trata de conectar negocio, personas y sostenibilidad en una misma narrativa. De demostrar que eficiencia y empatía no son opuestos, sino aliados.
En el plano personal, su brújula tiene un norte claro: la familia. “Para mí, la familia siempre es la prioridad. El trabajo es importante y me apasiona, pero tiene sentido porque sostiene y acompaña a la familia, no al revés”. En un mundo que glorifica la hiperproductividad, su afirmación es casi revolucionaria.

Ser madre —dice— la ha transformado tanto como cualquier proceso corporativo. “Me ha dado una mirada más humana, más consciente y, sin duda, me ha hecho una mejor líder”. Ha aprendido a organizarse, a poner límites y, sobre todo, a estar presente de verdad. Sin culpa. Entendiendo que hay etapas donde el trabajo exige más y otras donde la familia marca el ritmo.

Cuando piensa en el futuro, su mirada se posa en las niñas que hoy observan el mundo con curiosidad. ¿Cómo impulsar las profesiones STEM? La respuesta es simple y poderosa: “Mostrando referentes reales desde temprana edad y conectando estas profesiones con propósito”. Porque cuando la ciencia, la tecnología o la ingeniería se vinculan con mejorar vidas y cuidar el planeta, dejan de ser abstractas y se vuelven vocación.
“Necesitamos más modelos cercanos que digan: sí se puede”. Ella, sin proponérselo, ya lo dice con su propia trayectoria.

En cada proceso optimizado, en cada equipo alineado, en cada decisión estratégica que integra sostenibilidad y negocio, Úrsula demuestra que la verdadera transformación no es abrupta ni ruidosa. Es constante, coherente y profundamente humana. Como la energía que ilumina sin hacerse notar, su liderazgo deja huella porque entiende que el poder más grande es el de hacer crecer a otros.

“El verdadero legado no es solo abrir puertas, sino asegurar que permanezcan abiertas”

Magaly Bardales, gerente general del área Legal y de Relaciones Institucionales de Nexa Resources Perú, está convencida de que debemos dejar de ver a la diversidad como un desafío pendiente y entenderla como una fortaleza estructural del sector. “Que la inclusión no dependa de esfuerzos aislados, sino que sea parte natural del modelo de gestión y de la cultura organizacional”, indica. Para esta ejecutiva de una de las mineras más importantes de Sudamérica, “el verdadero legado no es solo abrir puertas, sino asegurar que permanezcan abiertas”.

El rol de la minería va más allá de la operación, según Bardales. “Podemos contribuir al empoderamiento femenino si articulamos educación, empleabilidad y fortalecimiento de capacidades en nuestras zonas de influencia”, reflexiona. A lo largo de su carrera en el sector minero peruano, ha experimentado momentos que redefinieron su manera de gestionar y entender la industria. “Un punto de inflexión fue asumir responsabilidades corporativas en un entorno operativo altamente exigente, el cual requiere una mirada del negocio y su relación con las comunidades, autoridades, reguladores y los inversionistas”, confiesa. “Ahí entendí que el liderazgo en minería requiere una visión más estratégica e integral”.

Involucrarse activamente en la agenda de diversidad e inclusión marcó otro punto relevante en su vida profesional, porque le permitió entender que la sostenibilidad no depende solo de resultados operativos, sino también de la cultura organizacional y de cómo gestionamos el talento. “Mi mensaje es claro: prepárense, confíen en sus capacidades, asuman que su presencia no es excepcional, sino necesaria”, remarca.

En la última década, Nexa casi ha duplicado su participación femenina, pasando de 9,9% en 2015 a 18,5% en 2025. Hoy alrededor del 26,7% de sus posiciones de liderazgo están ocupadas por mujeres. La participación de las mujeres ha avanzado de manera sostenida, aunque aún existe un amplio espacio para seguir creciendo. En el Perú se observan progresos graduales. “Sin embargo, el empleo femenino continúa concentrándose principalmente en funciones administrativas, por lo que el siguiente paso es ampliar su participación en roles operativos estratégicos y en trayectorias de liderazgo sostenidas”, refiere la ejecutiva de Nexa Resources. “Más allá de las cifras, el cambio más relevante es conceptual. Hoy la diversidad comienza a entenderse como parte de la competitividad”, apostilla.