BUSCANDO LA EQUIDAD: AVANCES SIGNIFICATIVOS, PERO INSUFICIENTES
El último Informe de Empleo Minero del Ministerio de Energía y Minas destaca que la participación de la mujer en la minería peruana alcanzó al 2024 la cifra histórica del 10.1%, frente al 6.2% observado en 2015. Si bien el resultado es positivo, al alcanzar los dos dígitos, la brecha para lograr un equilibrio de género es aún muy amplia
No existen dudas de que la participación de la mujer en el mercado laboral ha sido en los últimos 30 años intensa y reconfortante en el camino a hallar un mundo de mayor justicia y equilibrio de género. Sin embargo, si bien es necesario reconocer estos avances, existen grados de inequidad bastante fuertes que van más allá de la cifra gruesa de participación femenina, como es el caso de la calidad del empleo, la inequidad salarial, brechas en puestos de liderazgo, estabilidad laboral y la definición de roles en las actividades domésticas que permitan a las mujeres afrontar con mayor comodidad retos en sus trabajos.
Gabriela Espinar, economista de REDES, señala que diversos estudios muestran que las mujeres concentran más trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, lo que suele restringir su disponibilidad para empleos de jornada completa o de mayor estabilidad.
“Esta asignación desigual del tiempo se asocia a una mayor concentración femenina en ocupaciones de menor productividad, factores que incrementan la probabilidad de subempleo por horas o por ingresos”, remarca.
En efecto, el subempleo es un tema aún medular teniendo en cuenta que según la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN) del INEI, el 55% de las mujeres ocupadas – alrededor de 4 millones 315 mil– se encuentra en situación de subempleo. Es decir, tienen empleo, pero laboran menos horas de las que quisieran o perciben ingresos insuficientes. En el caso de los hombres, esta proporción alcanza el 35%, lo que confirma que las mujeres enfrentan con mayor frecuencia empleos inestables o de baja remuneración.
En ese sentido, Espinar señala que no se trata únicamente de incrementar la participación femenina en el mercado laboral, sino de asegurar que esta se dé en condiciones de mayor productividad e ingresos adecuados.
“Una inserción laboral de mejor calidad permite fortalecer la autonomía económica, que las mujeres puedan planificar su futuro y ampliar las decisiones de inversión en sus vidas y hogares. Esto no solo reduce la vulnerabilidad, sino que también contribuye al crecimiento y al desarrollo sostenible del país”, sostiene.
Esta inequidad no solo es peruana, según la OIT, en el mundo las mujeres siguen ganando entre 20% y 23% menos que los hombres por trabajos de igual valor, y que más de 708 millones de mujeres permanecen fuera del mercado laboral debido a la carga del trabajo de cuidados no remunerados y la pobreza de tiempo.
MERCADO LABORAL MINERO
El sector minero formal es uno de los que mantiene mejores estándares en contratación laboral y está haciendo esfuerzos notables para que se reduzcan las brechas de género en la contratación de su fuerza laboral. De hecho, hay resultados positivos. Según el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) en el 2024 la participación de la mujer en la minería peruana alcanzó una cifra histórica del 10.1%, frente al 6.2% del 2015, superando por primera vez los dos dígitos. Se trata de un salto potente gracias al trabajo conjunto entre el Estado y las empresas mineras en el camino a cerrar brechas de género en el sector, pudiendo ser un ejemplo para otros sectores.

El propio MINEM considera que la minería peruana es un espacio estratégico para promover la inclusión laboral femenina, dado su potencial para generar empleo de calidad. Sin embargo, también reconoce que mantiene desafíos significativos que no distan del ámbito del empleo general.
“La participación femenina, aunque en crecimiento, sigue siendo reducida en puestos operativos, técnicos y de supervisión. Persisten barreras vinculadas a estereotipos de género, limitaciones en el acceso a formación técnica especializada, insuficiente infraestructura laboral con enfoque de género y brechas salariales en ciertos estratos ocupacionales. Estos factores demandan el fortalecimiento de medidas de atracción, retención y desarrollo profesional de mujeres en todos los niveles de la cadena minera”, remarca el informe.
En ese sentido si bien hay cifras a destacar aún no estamos ni a la mitad del camino para lograr una equidad de género. Es más, nuestro país aún está retrasado en sus cifras si se compara con países mineros que tienen características de producción similares a las nuestras. Perú ha alcanzado el 10.1% de participación de la mujer en la minería peruana en el 2024, pero Chile tiene un 21,8%, Australia 22%, mientras que Canadá un 18,4%.
Hoy, cerca de 24,000 mujeres trabajan en minería, las que aún deben enfrentar tratos desiguales en ámbitos como las remuneraciones inequitativas. Según el MINEM, en el 2024, el salario promedio de los varones fue de S/ 76,080; mientras que, el de las mujeres alcanzó S/ 66,160, lo que implica una diferencia de aproximadamente S/ 9,920 anuales.
Respecto al 2015 la brecha de inequidad no solo se mantiene, sino que se amplía en determinados años. Esto evidencia que el aumento del empleo femenino no ha venido acompañado de mejoras equivalentes en términos de remuneración.
Otro reto adicional es el hecho que el empleo minero femenino, según la función laboral, se concentra principalmente en funciones administrativas, teniendo en cuenta que en el 2024 representaron el 24.2% del total de trabajadoras en dicha categoría. Mientras, en cargos gerenciales, la participación laboral de las mujeres alcanzó el 14.6%, lo que refleja avances graduales en el acceso de las mujeres a posiciones de dirección y toma de decisiones dentro del subsector minero. Sin embargo, aún se nota la poca presencia femenina en puestos técnicos y operativos considerando que la participación de la mujer en operaciones no pasa del 4.1% y en plantas de beneficio 4.6%.

El MINEM indica en su informe que las mujeres perciben ingresos promedio menores a los de los hombres aun desempeñando funciones equivalentes. Así, la brecha salarial por tipo de función registrada en el 2024 fue de 29% en Gerentes, 16% en Administrativos, 8% en Servicios Generales, 7% en Plantas de Beneficio y 1% en Operaciones Mina.

Esto no se trata de abrir puestos laborales para mujeres per se sino brindarles la oportunidad en base a su talento. Las mujeres aportan una perspectiva única que enriquece el entorno laboral. Desde la dirección de proyectos hasta la atención en operaciones de campo, su papel es crucial para innovar y mejorar prácticas. Las trabajadoras mineras no solo se enfocan en la extracción de recursos, sino que también son agentes de cambio en comunidades, promoviendo la responsabilidad social y la sostenibilidad. Eso es casi un hecho.
La participación de la mujer en la minería en Perú está en una fase de evolución. Si bien hay avances, se requiere un esfuerzo continuo y sostenido para abordar los desafíos estructurales y culturales que limitan su plena inclusión. Las políticas de género y los programas de capacitación son vitales para fomentar un entorno más equitativo y diverso en el sector minero.
Existe una tarea pendiente por continuar promoviendo principios de equidad, la evidencia internacional muestra que las empresas mineras con mayor presencia de mujeres logran mejores indicadores de seguridad, innovación y productividad, lo que convierte la igualdad de género en una ventaja competitiva y no únicamente en un objetivo social. La tarea ha sido dada, dependerá del esfuerzo de los que participan en el sector hacer que la minería peruana marque un liderazgo claro en reducir las diferencias de género, siempre sobre la base de abrir oportunidades al talento femenino.













































