Editorial

Entre el pragmatismo técnico y la legitimidad social

Las primeras definiciones públicas de Guillermo Shinno al frente del Ministerio de Energía y Minas (Minem) han trazado una hoja de ruta centrada en el ordenamiento técnico del sector extractivo. Al marcar una postura firme a favor del cierre definitivo del Registro Integral de Formalización Minera (Reinfo), sin descartar una ampliación, y a la vez, exigir un marco legal que desmarque la formalización legítima de la cobertura a la minería ilegal, el titular de la cartera muestra una lectura realista del problema. El abuso de mecanismos de formalización desvirtuados exige decisiones inmediatas y sin ambigüedades.

Sin embargo, el éxito de una gestión al frente de una de las carteras más estratégicas del país no se agota en la firmeza normativa ni en la experiencia operativa dentro del aparato regulador. La minería e industrias extractivas operan en un terreno donde la viabilidad legal es condición necesaria, pero la viabilidad social y la sostenibilidad ambiental resultan decisivas para sostener la inversión a largo plazo.

El desafío de esta nueva etapa exige un equilibrio riguroso en cuatro ejes fundamentales:

Las primeras definiciones públicas de Guillermo Shinno al frente del Ministerio de Energía y Minas (Minem) han trazado una hoja de ruta centrada en el ordenamiento técnico del sector extractivo.

Desarticulación de la ilegalidad y fiscalización en el territorio: El término del Reinfo no puede quedar en un anuncio formal ni en un mero trámite administrativo. Debe ir acompañado de un despliegue interinstitucional eficaz que impida que la minería ilegal continúe cooptando zonas de amortiguamiento, reservas naturales y cuencas hidrográficas.

Transparencia técnica e independencia institucional: La gestión del Minem demanda absoluta claridad técnica frente a la opinión pública para disipar cualquier cuestionamiento relativo al manejo de pasivos ambientales o vínculos previos con el sector privado. La confianza ciudadana se construye sobre la base de decisiones transparentes, rigurosidad en los estudios de impacto ambiental y una independencia de criterio innegociable en la protección de los recursos hídricos.

Prevención de la conflictividad y diálogo oportuno: La reactivación de proyectos en minería, hidrocarburos y electricidad no se logra imponiendo decisiones, sino anticipando los escenarios de crisis. Promover la inversión privada exige establecer canales permanentes de diálogo preventivo con las comunidades locales, garantizando que el desarrollo económico se traduzca en beneficios concretos para las zonas de influencia directa.

Sostenibilidad y transición energética: La minería peruana está llamada a ser un motor de la transición energética global mediante la provisión de minerales críticos como el cobre. No obstante, este liderazgo debe ser coherente con altos estándares socioambientales, promoviendo el uso eficiente del agua, la reducción de la huella de carbono y la diversificación progresiva de la matriz energética nacional.

El sector extractivo requiere dirección técnica sólida, predictibilidad jurídica y decisiones firmes. El compromiso inicial de ordenar el sector es un paso imprescindible, pero su trascendencia dependerá de la capacidad del Ejecutivo para enfrentar la conflictividad social, garantizar una fiscalización estricta e imprimir una transparencia intachable en cada una de sus resoluciones.

 

ANADARKO CONFIRMA CONTINUIDAD
Anadarko Perú, operador de los Lotes Z-61, Z-62 y Z-63, ubicados en la Cuenca Trujillo, informó a Perupetro su decisión de avanzar al Tercer Periodo Exploratorio, que comprende la perforación de su primer pozo en el Lote Z-62. Dicha decisión confirma la continuidad de su proyecto de exploración en aguas profundas frente a las costas de La Libertad y Lambayeque, al norte del Perú. Su paso al Tercer Periodo Exploratorio está respaldado por los resultados de los estudios de sísmica marina 3D, realizados por Anadarko Perú en el año 2024, que comprendieron el registro de 6,018 km2, el más grande en la historia de la costa del Pacífico. La adquisición sísmica, método clave en la exploración de petróleo y gas, permitió determinar las características geológicas del subsuelo marino para identificar un posible potencial de hidrocarburos en dicha área.

FONDO SOCIAL: APORTES DE PETROTAL
Los desafíos, resultados e iniciativas de innovación social y sostenibilidad que PetroTal desarrolla en el distrito de Puinahua, región Loreto, fueron presentados en el Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026), realizado esta semana. Uno de los principales mecanismos de sostenibilidad de PetroTal es el Fondo Permanente para el Desarrollo del Distrito de Puinahua (Fondo 2.5). A la fecha, los aportes de la empresa superan los S/119 millones, recursos que vienen financiando iniciativas como un proyecto de conectividad y becas, además de otros beneficios directos para la población. Farfán destacó que el fondo cuenta con una regla que vincula sus aportes con la continuidad de las operaciones. De esta manera, las paralizaciones ocasionadas por conflictos sociales afectan al fondo, generando un sentido de sociedad entre la empresa y la población para mantener la actividad y sus beneficios.

INVERSIÓN MINERA
La inversión minera acumulada entre enero y junio de 2026 alcanzó los US$ 3,304 millones, registrando un crecimiento de 42.7% respecto del mismo periodo del año anterior, un desempeño que evidencia el dinamismo de la inversión en el sector y fortalece las perspectivas de desarrollo de nuevos proyectos y ampliación de las operaciones existentes. Así lo afirmó el Ministerio de Energía y Minas (Minem), que en el Boletín Estadístico Minero (BEM) señala que, sólo en junio de 2026, el subsector minero alcanzó un total de inversiones por US$ 662 millones, el monto mensual más elevado registrado en lo que va del año. Dicho resultado representó un incremento de 10.6% respecto al mes precedente y de 39.1% en comparación con junio de 2025, debido al significativo crecimiento registrado en los rubros Desarrollo y Preparación (+113.5%), Infraestructura (+84.9%) y Otros (+76.6%), acompañados por los avances observados en Planta Beneficio (+11.4%) y Exploración (+2.8%).

QUELLAVECO ALCANZA RÉCORD DE CERO CONFLICTOS EN 2026
La mina de cobre Quellaveco, operada por Anglo American en Moquegua, cerró 2026 sin registrar incidentes sociales que hayan paralizado su operación y obtuvo en julio la certificación internacional The Copper Mark, que valida sus estándares de producción responsable y reconoce la trazabilidad mediante la cadena de custodia. El anuncio se realizó durante el primer Encuentro Internacional de Gestión Social y Sostenibilidad (GESS 2026). Magno Quispe, gerente de Gestión Social de Anglo American Quellaveco, explicó que estos resultados se deben a una política que prioriza el diálogo directo, la transparencia en compromisos y la creación de valor compartido. “Nuestra área de influencia abarca toda la región de Moquegua, y nuestro modelo se basa en anticipación y gestión colaborativa de riesgos, con foco en empleo y proveedores locales”, afirmó Quispe.

TELEFÉRICO DE PUNO: PERFIL VIABLE
La Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión) declaró viable el perfil de inversión del proyecto Teleférico Cerro Azoguini-Lago Titicaca, un nuevo hito para hacer realidad una infraestructura turística que proyecta multiplicar por más de 70 el flujo de visitantes a la ciudad de Puno. “El Teleférico de Puno será mucho más que infraestructura turística, será una plataforma de oportunidades para la población. Más visitantes significan más actividad para hoteles, restaurantes, transportistas, artesanos, comerciantes y emprendedores. Invertir en este proyecto es invertir en la gente de Puno y proyectar su riqueza cultural y natural hacia el mundo”, afirmó el presidente ejecutivo de ProInversión, Luis Del Carpio. Con una inversión estimada de S/ 236,5 millones, el proyecto busca desarrollar infraestructura moderna y sostenible que impulse el turismo, la conectividad y la economía de Puno. Los estudios estiman que el incremento de visitantes podría impulsar alrededor de 45 mil puestos de trabajo vinculados al turismo, transporte, hospedaje, gastronomía, comercio, artesanía y servicios asociados.

Quiénes son y qué necesitan para seguir apostando por el Perú

El mapa minero peruano tiene cada vez menos espacio para la improvisación

En los Andes, la costa y el sur del país operan algunos de los mayores grupos mineros del mundo, desde corporaciones anglo-australianas y estadounidenses hasta gigantes chinos y suizos.

Pocas inversiones recientes han transformado tanto el mapa minero peruano como Quellaveco, en Moquegua. El proyecto, desarrollado por la británica Anglo American junto con Mitsubishi Corporation, demandó una inversión de aproximadamente US$5.500 millones. Anglo American posee 60% del proyecto y Mitsubishi 40%. La mina fue concebida para producir alrededor de 300.000 toneladas anuales de cobre equivalente durante sus primeros diez años.

Las Bambas es la mayor apuesta china por el cobre peruano. En Apurímac, el protagonista es Las Bambas, una de las mayores minas de cobre del país y un activo estratégico para el grupo australiano-chino MMG Limited. La estructura accionarial es reveladora del peso de China: MMG controla 62,5%, Guoxin International Investment 22,5% y CITIC Metal 15%. La inversión minera no se limita aquí a maquinaria y procesamiento: incluye carreteras, puentes, programas sociales y mecanismos para asegurar el transporte del concentrado hacia la costa.

Antamina es un caso singular porque reúne a cuatro corporaciones globales: BHP (33,75%), Glencore (33,75%), Teck (22,5%) y Mitsubishi Corporation (10%). La operación de Áncash produce cobre, zinc, molibdeno, plata y plomo y acumula alrededor de US$3.600 millones de inversión histórica, incluida la expansión de sus operaciones.

Pero el capítulo más importante está en el futuro. La aprobación de la modificación de su estudio de impacto ambiental en 2024 habilitó una inversión aproximada de US$2.000 millones para extender la operación desde 2028 hasta 2036.

La estadounidense Freeport-McMoRan controla 55,08% de Cerro Verde, en Arequipa. Sus socios son Sumitomo Metal Mining, con 21%, y Buenaventura, con 19,58%. La operación produce cobre, molibdeno y plata.

Cerro Verde también ilustra el impacto económico de una gran operación. Un estudio de Apoyo Consultoría citado por Freeport estima que sus actividades representaron aproximadamente 2,5% del PBI peruano y generan más de 111.000 empleos directos e indirectos.

El grupo mexicano Southern Copper Corporation mantiene una de las posiciones históricas más fuertes del Perú, con operaciones en el sur del país, Toquepala y Cuajone. Su apuesta más visible hoy es Tía María, en Arequipa. El proyecto tiene un presupuesto actualizado de US$1.800 millones. Southern Copper prevé iniciar operaciones en 2027, con una producción estimada de 120.000 toneladas anuales de cobre.

La pregunta decisiva para el Perú no es solamente cuánto más invertirán, sino cuánto valor económico, social y territorial será capaz de construir el país alrededor de esa inversión.

La estatal china Aluminum Corporation of China opera Toromocho, en Junín, a través de Minera Chinalco Perú. La construcción original de la mina significó alrededor de US$3.500 millones y la segunda gran etapa de expansión elevó la inversión total del proyecto de ampliación a US$1.355 millones. Más que una inversión aislada, Toromocho representa la consolidación del capital chino en la minería peruana.

El grupo suizo Glencore tiene una posición especialmente relevante porque participa en dos de los grandes activos cupríferos peruanos. Posee 33,75% de Antamina y controla 100% de Antapaccay, en Cusco. Antapaccay produce cobre, oro y plata y constituye una pieza de la estrategia de Glencore para mantener exposición a metales vinculados a la electrificación. En el caso de Antamina, su participación le permite además beneficiarse de un activo polimetálico de escala mundial.

La canadiense Hudbay Minerals opera Constancia, en Cusco, una mina de cobre y molibdeno que también produce oro y plata. La compañía posee 100% del activo. Su mina tiene una vida proyectada de 17 años y procesa minerales de Constancia y Pampacancha.

Las grandes mineras internacionales ya han puesto decenas de miles de millones de dólares sobre la mesa. La pregunta decisiva para el Perú no es solamente cuánto más invertirán, sino cuánto valor económico, social y territorial será capaz de construir el país alrededor de esa inversión. Aquí les presentamos tres entrevistas sobre lo que necesitan los grandes capitales mundiales para intensificar su apuesta por el Perú.

«El principal desafío para el Perú es hacer más predecible la ruta desde la exploración hasta la operación»

Investigación de PwC pone sobre la mesa que si bien el Perú cuenta con un potencial geológico importante, la competencia global se ha desplazado hacia la capacidad de los países para convertir sus recursos en proyectos financiables e invertibles

Orlando Marchesi, socio líder de Minería de PwC Perú, sostiene en este diálogo que el principal desafío para el Perú es hacer más predecible la ruta desde la exploración hasta la operación, articulando las condiciones regulatorias, de infraestructura y de financiamiento necesarias para acompañar el desarrollo de los proyectos. Como plantea Mine 2026, el estudio de Pwc, “los países que logren conectar de manera creíble políticas, capital y capacidades serán los que tengan mayores posibilidades de convertir su potencial geológico en nueva producción y valor económico”.

Perú tiene una enorme dotación de cobre, oro y otros minerales, pero lleva años con dificultades para convertir ese potencial geológico en nuevos grandes proyectos. ¿Qué está fallando y qué tendría que cambiar para que el país vuelva a tener una cartera dinámica de inversiones mineras?
El hallazgo central de Mine 2026 es que la geología ya no es suficiente por sí sola para garantizar la atracción de capital. Si bien el Perú cuenta con un potencial geológico importante, la competencia global se ha desplazado hacia la capacidad de los países para convertir sus recursos en proyectos financiables e invertibles. Uno de los principales desafíos de la industria se concentra en el denominado “valle de la muerte”, la etapa entre el descubrimiento de un yacimiento y la decisión final de inversión (FID), cuando los proyectos requieren capital para validar la geología, completar estudios de viabilidad y obtener permisos, pero aún no cuentan con flujos de efectivo contratables que permitan atraer capital institucional.

Para dinamizar la cartera de inversiones, el análisis plantea la necesidad de generar condiciones que reduzcan el riesgo de los proyectos y permitan movilizar capital con mayor previsibilidad. Esto implica contar con marcos regulatorios estables, procesos de permisos eficientes y una ruta clara para resolver las principales condiciones de inversión antes de buscar capital. Mine 2026 muestra que los proyectos mineros enfrentan una prima de retorno mayor que otras industrias intensivas en capital, precisamente por sus largos plazos de desarrollo, los riesgos asociados a los permisos, el procesamiento y la incertidumbre geológica.

En ese sentido, el principal desafío para el Perú es hacer más predecible la ruta desde la exploración hasta la operación, articulando las condiciones regulatorias, de infraestructura y de financiamiento necesarias para acompañar el desarrollo de los proyectos. Como plantea Mine 2026, los países que logren conectar de manera creíble políticas, capital y capacidades serán los que tengan mayores posibilidades de convertir su potencial geológico en nueva producción y valor económico.

¿Estamos ante un nuevo superciclo minero o sería un error construir la estrategia del país sobre precios excepcionalmente altos? ¿Cómo debería aprovechar Perú esta coyuntura?
Los resultados del capítulo peruano de Mine 2026 reflejan un desempeño financiero extraordinario en 2025, impulsado en buena medida por la evolución favorable de los precios de los metales. Las exportaciones mineras peruanas alcanzaron los US$62,848 millones, un 27.2% más que en 2024, mientras que las 13 principales mineras que cotizan en la BVL registraron un margen ebitda de 59% y generaron US$6,588 millones de flujo de efectivo operativo. Si bien el escenario actual es favorable, el estudio no plantea que deba asumirse la permanencia de precios excepcionalmente altos como base para la estrategia minera del país.

Los datos de Mine 2026 muestran que la carga tributaria efectiva de las principales empresas mineras peruanas se encuentra en un nivel comparable con el promedio observado entre las 40 principales compañías mineras a nivel global.

Más que anticipar la duración del ciclo de precios, el análisis plantea aprovechar la fortaleza actual para reforzar la capacidad de inversión y competitividad de largo plazo. Esto implica canalizar una mayor capacidad financiera hacia inversión, exploración y desarrollo de proyectos, así como hacia mejoras de productividad y eficiencia. En 2025, las empresas analizadas incrementaron en 45% sus inversiones en propiedad, planta y equipo, hasta US$1,816 millones, y aumentaron en 76% sus costos y gastos de exploración, hasta US$190.8 millones.

La oportunidad para el Perú está, por tanto, en convertir la coyuntura favorable en capacidad productiva sostenible: ampliar y renovar sus activos, fortalecer la cartera de proyectos y generar condiciones que permitan mantener la inversión y la competitividad más allá del actual ciclo de precios.

 

Si se pudiera escoger tres reformas urgentes para destrabar la minería peruana, ¿cuáles serían?
Tomando como referencia las experiencias de las principales jurisdicciones mineras analizadas en Mine 2026, el estudio permite identificar tres frentes prioritarios de reforma. El primero es modernizar y simplificar el sistema de permisos, integrando procesos, reduciendo duplicidades y haciendo más predecibles los plazos. La velocidad y certidumbre con la que un proyecto puede avanzar desde la exploración hasta su desarrollo se han convertido en factores determinantes para competir por capital.

El segundo es fortalecer los mecanismos que permitan movilizar capital hacia las etapas tempranas de los proyectos, donde se concentra una parte importante del riesgo. Esto supone generar mayor certidumbre jurídica y evaluar instrumentos que permitan reducir o compartir riesgos en exploración, prefactibilidad e infraestructura asociada, facilitando que proyectos con potencial puedan avanzar hacia etapas financiables.

El tercero es cerrar las brechas de infraestructura y capacidades que condicionan la productividad del sector. Esto implica mejorar el acceso a infraestructura y energía competitiva, acelerar la adopción de tecnología, automatización e inteligencia artificial, y fortalecer las capacidades del talento que deberá operar estos sistemas. No basta con contar con recursos minerales; el desafío es crear las condiciones para desarrollarlos de manera eficiente y competitiva.

¿El régimen tributario peruano sigue siendo competitivo frente a otros países mineros?
Los datos de Mine 2026 muestran que la carga tributaria efectiva de las principales empresas mineras peruanas se encuentra en un nivel comparable con el promedio observado entre las 40 principales compañías mineras a nivel global. En 2025, la recaudación fiscal vinculada al subsector minero en el Perú alcanzó un récord histórico de S/ 26,011.5 millones (ingresos tributarios y no tributarios), lo que representó un incremento interanual de 41.5% frente al 2024. La carga fiscal global para la industria minera en Perú, es decir la tasa efectiva total acumulada del sector (incluyendo renta y gravámenes) promedia el 43.7% sobre las utilidades operativas, porcentaje similar al de países con los que competimos por inversiones en minería, como Chile.

Sin embargo, la competitividad tributaria no puede evaluarse únicamente a partir de la tasa efectiva. Para una industria en la que las decisiones de inversión tienen horizontes de varias décadas, también son determinantes la estabilidad, predictibilidad y claridad del marco fiscal, así como la capacidad de mantener condiciones competitivas a lo largo de los distintos ciclos de precios. En ese sentido, el análisis de Mine 2026 plantea que la competitividad fiscal debe considerar no solo el nivel de la carga tributaria, sino también la certidumbre necesaria para sostener nuevas inversiones.

Sobre el particular, cabe señalar que, si bien Perú cuenta con un régimen de convenios de estabilidad tributaria para proyectos que requieren grandes inversiones, y que estos están destinados a asegurar la estabilidad de las normas en el tiempo, no garantizan la estabilidad en los criterios de la Administración Tributaria sobre la aplicación de las normas, lo cual genera incertidumbre en el sector. Un ejemplo es el cambio de criterio que tuvo la Administración Tributaria alrededor de 2007 respecto de la cobertura del régimen de estabilidad tributaria del impuesto a la renta, reduciendo el beneficio de depreciación del 20% a los activos adquiridos con la inversión comprometida inicialmente en el convenio, mas no para los activos adquiridos con inversiones adicionales hasta el término del convenio (10 o 15 años), como habían venido interpretando los contribuyentes y la misma SUNAT en los 15 años precedentes.

Mine 2026 muestra que los proyectos mineros enfrentan una prima de retorno mayor que otras industrias intensivas en capital, precisamente por sus largos plazos de desarrollo, los riesgos asociados a los permisos, el procesamiento y la incertidumbre geológica.

¿Hay espacio real en el Perú para desarrollar fundición, refinación, manufactura o servicios tecnológicos vinculados al cobre?
El cobre es el principal motor de la minería peruana: en 2025 representó el 45.5% del valor total de las exportaciones mineras del país, con US$28,130 millones, y concentró el 55.4% de los ingresos de las principales mineras públicas analizadas. Mine 2026 muestra que, en un escenario de creciente demanda por minerales críticos, la capacidad de los países para desarrollar capacidades de procesamiento intermedio puede convertirse en un factor adicional de competitividad y permitir una mayor participación en las cadenas globales de valor.

El análisis muestra que existe espacio para que el Perú evalúe oportunidades en esta dirección, siempre que respondan a condiciones de viabilidad económica y competitividad. Desarrollar capacidades de fundición y refinación a escala requiere importantes inversiones, energía competitiva, infraestructura adecuada, tecnología y condiciones regulatorias que permitan sostener estos proyectos en el largo plazo. La experiencia internacional recogida en Mine 2026 muestra que el procesamiento se está convirtiendo en un componente cada vez más estratégico de las cadenas de minerales críticos, pero también que existe una fuerte concentración de estas capacidades en determinados países.

Por ello, el desafío para el Perú es identificar en qué segmentos de la cadena del cobre existen ventajas reales para competir y desarrollar proyectos económicamente sostenibles. Esto puede incluir no solo fundición y refinación, sino también servicios, tecnología y otras capacidades asociadas a una industria minera más sofisticada. El objetivo no debería ser procesar más por el hecho de procesar, sino capturar mayor valor en aquellos segmentos donde el país pueda competir de manera sostenible.

Más allá del cobre y el oro, ¿qué minerales deberían estar en el radar estratégico del Perú?
Aunque el cobre y el oro concentraron más del 83% de las exportaciones mineras peruanas en 2025, el país cuenta con una base polimetálica diversificada que merece mayor atención estratégica. El plomo representó 5.3% de las exportaciones mineras, el zinc 4.5% y el molibdeno 2.7%, mientras que el estaño representó 6.8% de los ingresos de las 13 principales mineras analizadas y la plata, 4.3%. Estos minerales tienen mercados y dinámicas distintas, pero forman parte de una cartera que puede contribuir a diversificar la minería peruana y ampliar su participación en distintas cadenas de valor.

Sobre el particular, cabe señalar que hay minerales que están siendo más buscados ahora como el litio y el uranio. Tenemos proyectos de estos minerales, pero aún en fases muy iniciales de exploración. Por otro lado, se han identificado también en Perú yacimientos potenciales de metales o tierras raras —un grupo de 17 elementos químicos esenciales para la tecnología moderna y la transición energética. Destacan el hallazgo de concentraciones significativas en San Ramón, Junín, y zonas de Puno. Algunos de los elementos identificados son lantano, cerio, neodimio, gadolinio, escandio, europio e itrio. Algunos de estos elementos son necesarios para la fabricación de teléfonos inteligentes, pantallas, computadoras, imanes permanentes para turbinas y autos eléctricos, y sistemas de defensa.

 

La oportunidad, sin embargo, no está únicamente en identificar qué minerales tienen potencial, sino en crear las condiciones para convertir ese potencial en proyectos competitivos. Mine 2026 muestra que cada mineral enfrenta una dinámica particular de capital, demanda, procesamiento y mercados finales. Por ello, el análisis plantea que el Perú debería priorizar aquellos recursos en los que exista una combinación atractiva de dotación geológica, perspectivas de demanda y capacidad para desarrollar proyectos económicamente viables.

Para avanzar en esa dirección, serán determinantes la certidumbre regulatoria, el acceso a capital, una infraestructura eficiente y capacidades de procesamiento que permitan competir en las cadenas de valor correspondientes. La creciente atención internacional sobre los minerales críticos representa una oportunidad para que el Perú amplíe su portafolio minero, pero el desafío es pasar de contar con recursos a desarrollar proyectos capaces de atraer inversión y generar valor de manera sostenible.

La minería peruana genera enormes ingresos, pero persiste una paradoja: muchas de las regiones mineras continúan mostrando importantes brechas de infraestructura y servicios públicos. ¿Qué debería cambiar en el uso del canon y de los recursos que genera la minería para que la actividad produzca un desarrollo más visible y sostenible en las zonas donde opera?
Los datos financieros de Mine 2026 muestran la capacidad que tiene la actividad minera para generar valor económico para el país. En 2025, las exportaciones mineras peruanas alcanzaron US$62,848 millones, mientras que las 13 principales empresas analizadas generaron US$2,378 millones de Impuesto a la Renta y US$4,772 millones de flujo de caja libre. Sin embargo, generar recursos no es suficiente: el desafío está en lograr que parte de ese valor se traduzca efectivamente en mejores condiciones de infraestructura, servicios y desarrollo en los territorios donde se desarrolla la actividad.

En el caso peruano, el análisis sugiere que una mayor capacidad de planificación y ejecución de la inversión pública sería determinante para lograr esa transformación. Esto supone fortalecer las capacidades técnicas de los gobiernos subnacionales, priorizar proyectos con impacto territorial y utilizar de manera más eficiente los mecanismos disponibles para convertir los recursos generados por la actividad minera en infraestructura y servicios públicos de calidad. Herramientas como Obras por Impuestos pueden contribuir en esa dirección, siempre que formen parte de una planificación territorial de largo plazo.

Desde la perspectiva de Mine 2026, esto también es relevante para la competitividad del sector: la minería no opera de manera aislada, sino dentro de un ecosistema en el que participan gobiernos, empresas, inversionistas, comunidades y otros actores.

Una minería capaz de generar valor de manera sostenible requiere que ese valor contribuya también a fortalecer el entorno en el que opera. Por ello, mejorar la capacidad del Estado para transformar los recursos fiscales en desarrollo visible debería formar parte de una agenda más amplia para fortalecer la sostenibilidad y competitividad de la actividad minera.

Uno de los principales objetivos del nuevo gobierno debe ser convertirse en aliado de los gobiernos regionales para ayudarlos en sus capacidades de gestión que históricamente demuestran ser escasas o insuficientes. Lo ideal sería que en cada región se unan el sector privado, la academia y los gobiernos regionales para acordar planes de desarrollo de largo plazo, con participación de la población, de forma tal que cada gobernador regional que sea elegido en el futuro quede comprometido a continuar con la ejecución del plan de desarrollo regional. De esta forma, en un número de años, la región podrá contar con la infraestructura necesaria para su desarrollo. Es decir, carreteras, puentes, escuelas, hospitales, postas médicas, etc. Debemos cambiar eso de que cada 5 años cambien las prioridades de los gobiernos regionales, se abandone lo avanzado y que regrese gran parte del presupuesto no ejecutado al Ministerio de Economía y Finanzas a fin de año. Existen muchas necesidades en el interior del país y tenemos los recursos, sólo hay que mejorar la planificación y por supuesto, la gestión.

En el caso peruano, la fortaleza financiera de las principales empresas ofrece una base para avanzar en esta transformación, aunque todavía existe una agenda importante en materia de capacidades, tecnología y talento.

La minería está entrando en una etapa de fuerte transformación tecnológica, con inteligencia artificial, automatización, electrificación y nuevas exigencias ambientales. ¿Está el Perú preparado para esa nueva minería?
Uno de los hallazgos más contundentes de Mine 2026 es que la minería registra el puntaje más bajo en el índice de preparación para la Inteligencia Artificial, con 4.7 sobre 10, entre los sectores industriales analizados. Además, el 40% de los CEO mineros señala que el desempeño tecnológico de sus organizaciones estuvo por debajo de las expectativas. Esto evidencia que el reto de la industria no está únicamente en acceder a nuevas tecnologías, sino en desarrollar las capacidades necesarias para integrarlas a escala y convertirlas en mejoras concretas de productividad.

En el caso peruano, la fortaleza financiera de las principales empresas ofrece una base para avanzar en esta transformación, aunque todavía existe una agenda importante en materia de capacidades, tecnología y talento. Las 13 empresas analizadas en el capítulo Perú incrementaron en 45% sus inversiones en propiedad, planta y equipo durante 2025, hasta alcanzar US$1,816 millones, lo que refleja una capacidad relevante para continuar modernizando sus operaciones.

El análisis de Mine 2026 plantea que el reto es lograr que esta capacidad de inversión se traduzca también en transformación tecnológica y productividad. Esto implica fortalecer las capacidades de datos, desarrollar talento especializado e integrar inteligencia artificial y automatización en los procesos centrales de las operaciones, pasando de iniciativas aisladas a soluciones que puedan escalar. En ese sentido, la preparación para la nueva minería dependerá no solo de la capacidad de incorporar tecnología, sino de desarrollar las capacidades organizacionales y humanas necesarias para aprovecharla plenamente.

Si miramos al Perú de 2035, ¿cuál sería un escenario realista de lo que podría aportar la minería al país si se hacen las reformas correctas?
El análisis de Mine 2026 plantea un escenario de oportunidades relevantes para la minería peruana hacia 2035, siempre que el país logre generar las condiciones necesarias para transformar su potencial geológico en nuevos proyectos e inversión. A nivel global, la demanda de minerales vinculados a la transición energética y al desarrollo tecnológico seguirá generando oportunidades para productores de cobre, oro y otros minerales, mientras que la inversión en infraestructura de metales y minería se proyecta al alza hacia 2050.

En el caso peruano, la fortaleza financiera que muestran actualmente las principales empresas mineras ofrece una base para sostener mayores niveles de inversión, exploración, modernización y desarrollo de nuevos proyectos. Para que ese potencial se materialice hacia 2035, el análisis identifica como condiciones relevantes la predictibilidad regulatoria, la eficiencia en los permisos, la productividad, la tecnología y la infraestructura.

El escenario de mayor valor para el país no pasa únicamente por producir más minerales, sino por capturar mayor valor a partir de ellos. Esto implica contar con una cartera dinámica de proyectos, elevar la productividad de las operaciones existentes, incorporar tecnología y fortalecer las capacidades que permitan al país participar de manera más competitiva en las cadenas globales de suministro. Bajo estas condiciones, la minería puede mantener su papel como motor relevante de inversión, divisas, ingresos fiscales y desarrollo económico durante la próxima década.

«En minería, la previsibilidad puede ser tan relevante como la calidad del recurso»

La ventaja competitiva no depende solo de tener cobre, también depende de ofrecer condiciones que permitan desarrollar los recursos con plazos más predecibles y menor incertidumbre

En este diálogo, Rosa Morales, vicepresidenta de Finanzas Corporativas de Moody’s Ratings, sostiene que el principal reto es traducir el ciclo favorable de precios en inversión concreta, reduciendo los tiempos e incertidumbres asociados al desarrollo de proyectos, mejorando la coordinación entre entidades públicas, fortaleciendo la infraestructura y aumentando la predictibilidad regulatoria. “Una prioridad sería hacer que los proyectos que cumplen con los estándares aplicables avancen de manera más rápida y predecible”, indica.

Ante las perspectivas favorables para el cobre, ¿qué tendría que hacer el Perú para convertir este ciclo de precios altos en un aumento sostenido de la inversión, el empleo y el crecimiento potencial?
En Moody’s vemos que el cobre atraviesa un momento estructuralmente favorable porque la demanda estructural asociada con la electrificación, la expansión de redes eléctricas, las energías renovables y los centros de datos continúa creciendo, mientras que la oferta enfrenta restricciones derivadas de menores leyes, retrasos en proyectos y limitaciones en los procesos de permisos. Aprovechar plenamente esta oportunidad dependerá de la capacidad de avanzar proyectos en un entorno global competitivo.

El Perú tiene una cartera minera de escala global, con margen para convertir una mayor proporción de esos proyectos en inversión y crecimiento.

El principal reto es traducir el ciclo favorable de precios en inversión concreta, reduciendo los tiempos e incertidumbres asociados al desarrollo de proyectos, mejorando la coordinación entre entidades públicas, fortaleciendo la infraestructura y aumentando la predictibilidad regulatoria.

En minería, la previsibilidad puede ser tan relevante como la calidad del recurso. Las decisiones de inversión tienen horizontes de varias décadas, por lo que la estabilidad económica e institucional seguirá siendo un factor importante para atraer capital de largo plazo.

¿Cuáles son hoy, desde la perspectiva de Moody’s, las principales desventajas competitivas que enfrenta el Perú frente a otros países productores de cobre?
El Perú cuenta con una base geológica de primer nivel, particularmente de cobre. Los desafíos están asociados con factores de ejecución para transformar más rápidamente proyectos en operaciones.

 

Estos factores incluyen los extensos procesos de permisos, presencia de minería informal e ilegal, los desafíos de relacionamiento con las comunidades, las brechas de infraestructura y la incertidumbre política; que pueden elevar costos y extender plazos. En una industria globalmente competitiva, estos factores pueden afectar la oportunidad relativa de inversión frente a jurisdicciones más predecibles.

La ventaja competitiva no depende solo de tener cobre, también depende de ofrecer condiciones que permitan desarrollar los recursos con plazos más predecibles y menor incertidumbre.

Moody’s ha señalado que reducir las trabas regulatorias y acelerar los permisos sería clave. ¿Qué cambios deberían priorizarse?
Una prioridad sería hacer que los proyectos que cumplen con los estándares aplicables avancen de manera más rápida y predecible, sin debilitar los requisitos ambientales o sociales.

Esto implica simplificar procedimientos, reducir duplicidades entre entidades, establecer cronogramas más transparentes para las evaluaciones y fortalecer la capacidad técnica del Estado para revisar proyectos de manera más ágil. También supondría avanzar en formalización minera, dado que la informalidad puede aumentar riesgos operativos, sociales y reputacionales para el sector.

Reducir demoras en los procesos de aprobación de los proyectos, podría facilitar que avancen desde etapas de factibilidad hacia construcción. Ese sería un avance visible para mejorar la posición relativa del Perú frente a otros destinos de inversión minera.

¿Considera Moody’s que el Perú está aprovechando suficientemente su cartera de proyectos?
El Perú tiene una cartera minera de escala global, con margen para convertir una mayor proporción de esos proyectos en inversión y crecimiento. De acuerdo al Ministerio de Energía y Minas, a junio 2026, el Perú contaba con una cartera de 66 proyectos con una inversión estimada de US$64 mil millones. Además, en el periodo de enero a junio de 2026, la inversión minera se incrementó 42.7% en comparación al mismo periodo de 2025.

En Moody’s vemos que el cobre atraviesa un momento estructuralmente favorable porque la demanda estructural asociada con la electrificación, la expansión de redes eléctricas, las energías renovables y los centros de datos continúa creciendo, mientras que la oferta enfrenta restricciones derivadas de menores leyes, retrasos en proyectos y limitaciones en los procesos de permisos.

La oportunidad es significativa, pero su materialización dependerá de avances concretos en certeza regulatoria, reducción de conflictividad social y mayor predictibilidad política. Si esos frentes mejoran, el Perú podría transformar el ciclo favorable del cobre en inversión, empleo y crecimiento más sostenido.

¿Hasta qué punto la incertidumbre política, los conflictos sociales y la debilidad institucional pesan más que los factores económicos?
En minería, los precios favorables pueden abrir oportunidades, pero la política y la institucionalidad influyen de manera importante en la velocidad con que esas oportunidades se traducen en inversión. La incertidumbre política, los conflictos sociales y la debilidad institucional pueden pesar tanto o más que las variables económicas cuando afectan permisos, continuidad operativa o decisiones finales de inversión.

En Moody’s hemos elevado nuestros rangos de sensibilidad de precios para varios metales, incluido el cobre, por fundamentos sólidos de oferta y demanda. Sin embargo, precios altos no eliminan los riesgos de ejecución: las señales más importantes serán menos interrupciones operativas, permisos más ágiles y avances concretos en grandes proyectos.

«Perú está perdiendo participación de mercado en zinc y plata por las mismas razones regulatorias por las que está perdiendo participación en cobre»

Appian Capital Advisory ha logrado llevar doce minas a producción y completar dieciséis desinversiones; hoy cuentan con aproximadamente US$5.000 millones en activos bajo gestión en su plataforma. Una importante reforma sería publicar plazos vinculantes para los permisos y luego cumplirlos, indican desde Appian Capital Advisory

Guillermo Kaelin, Managing Partner at Appian Capital Advisory, es un convencido de que la oportunidad de diversificación de Perú está menos en encontrar nuevos minerales que en detener la pérdida de participación en aquellos en los que ya es líder. La cartera actual de proyectos del Ministerio de Energía y Minas supera los US$64.000 millones, y el cobre representa la mayor parte de ella: solo seis megaproyectos cupríferos concentran aproximadamente una cuarta parte de ese monto. “Si esa cartera llegara a desarrollarse, Perú podría sumar cerca de 3,2 millones de toneladas de producción anual de cobre a su actual base productiva”, indica en esta amplia entrevista. “La geología coloca a Perú cerca de los primeros lugares de nuestra lista de jurisdicciones objetivo. Son los factores sobre la superficie los que hacen que baje posiciones”.

Desde la perspectiva de un inversionista internacional, ¿qué tan bien posicionado está el Perú para aprovechar el actual ciclo favorable de los metales, particularmente del cobre?
Perú está excepcionalmente bien posicionado en dos aspectos que no pueden legislarse: su geología y una base operativa minera ya existente. Es el tercer mayor productor de cobre del mundo, con alrededor de 2,7 millones de toneladas en 2025; ocupa el segundo lugar en producción de plata y zinc, y cuenta con algunas de las mayores reservas de cobre del mundo, solo por detrás de Chile y Australia. Además, posee una de las mayores carteras de proyectos de cobre de gran escala aún no desarrollados a nivel mundial.

Lo que resulta aún más relevante es la magnitud de los recursos que permanecen sin desarrollar. La cartera actual de proyectos del Ministerio de Energía y Minas (Minem) supera los US$64.000 millones, y el cobre representa la mayor parte de ella: solo seis megaproyectos cupríferos concentran aproximadamente una cuarta parte de ese monto. Si esa cartera llegara a desarrollarse, Perú podría sumar cerca de 3,2 millones de toneladas de producción anual de cobre a su actual base productiva, lo que le permitiría recuperar el segundo lugar a nivel mundial —posición que mantuvo hasta ser superado en 2023— y potencialmente avanzar aún más. Cabe recordar que estas cifras solo consideran los proyectos que ya son conocidos y que están registrados en la cartera oficial; la exploración en curso y el potencial geológico más amplio del país ni siquiera están reflejados en ese número.

Perú también cuenta con un verdadero ecosistema minero, no simplemente con una industria minera. Décadas de operaciones de gran escala han permitido desarrollar una sólida base de profesionales peruanos —geólogos, ingenieros de minas, metalurgistas y operadores— que han diseñado, construido y operado activos técnicamente exigentes en altura. Perú cuenta con alrededor de 26 universidades que ofrecen carreras de ingeniería de minas y que forman a más de mil nuevos ingenieros de minas al año, además de una base de contratistas y proveedores suficientemente madura como para movilizarse rápidamente y a costos competitivos a nivel internacional.

Para el propietario del proyecto, esto significa que los proyectos pueden construirse y operarse sin necesidad de importar mano de obra, lo que reduce simultáneamente los costos de capital, los costos operativos y los riesgos de ejecución. Esa capacidad toma décadas en desarrollarse y es precisamente lo que jurisdicciones más nuevas que hoy compiten con Perú todavía no han logrado construir.

Las exportaciones mineras alcanzaron un récord en 2025, con un crecimiento cercano al 30% interanual. Sin embargo, este crecimiento proviene de las minas existentes, no de nuevas operaciones, y prácticamente no hay proyectos en la cartera con una fecha de inicio cercana. En mi opinión, es precisamente esa brecha en la cartera de proyectos la que Perú debería concentrarse en resolver.

Cuando Appian evalúa oportunidades en Perú, Chile, Brasil, Argentina o México, ¿qué factores hacen actualmente que Perú sea más o menos competitivo? ¿Dónde está perdiendo inversión?
La geología coloca a Perú cerca de los primeros lugares de nuestra lista de jurisdicciones objetivo. Son los factores sobre la superficie los que hacen que baje posiciones. Según la encuesta 2025 del Fraser Institute, Perú ocupó el puesto 41 entre 68 jurisdicciones en términos de atractivo para la inversión. Hace una década se encontraba dentro de los diez primeros lugares y hoy está por detrás no solo de Chile, sino también de varias provincias argentinas. El capital que anteriormente se habría dirigido con seguridad hacia Perú ahora está siendo disputado por otras jurisdicciones, y parte de esa competencia se está perdiendo por factores asociados a los procesos, y no a la calidad de su geología.

La mayoría de los inversionistas probablemente plantearía una reforma del sistema de permisos. Esta es necesaria, pero no suficiente, porque un permiso otorgado en un territorio donde el Estado está ausente sigue pudiendo generar un bloqueo.

¿Dónde específicamente? Primero, en la exploración greenfield. La inversión en exploración en Perú cayó 3,1% en el primer trimestre de 2026, incluso en un contexto de precios de los metales que se encuentran entre los más fuertes de una generación. Esto constituye un indicador adelantado que constituye una señal negativa.

Segundo, en las decisiones iniciales de construcción, donde las jurisdicciones que cuentan con estándares de permisos más centralizados, digitalizados y claros simplemente avanzan más rápido.

Tercero, y es un aspecto del que se habla menos, la minería ilegal compite por el mismo territorio, el mismo recurso hídrico y las mismas comunidades que necesitan los proyectos formales.

Si pudiera elegir tres cambios regulatorios para destrabar la inversión minera, ¿cuáles serían?
En primer lugar, establecería plazos legales para las respuestas administrativas. Desarrollar una mina en Perú puede requerir varios cientos de permisos y autorizaciones diferentes, y solo la aprobación para iniciar la construcción puede tardar años en obtenerse. Ninguno de los permisos de esa lista es, por sí solo, excesivo o injustificado; el problema es que no existe un plazo exigible ni consecuencias cuando ese plazo se incumple. Cada decisión sobre un permiso debería tener un plazo establecido por ley y los organismos responsables deberían estar obligados a cumplirlo.

 

En segundo lugar, establecería una verdadera autoridad con capacidad de decisión. Una única entidad debe tener la facultad de decidir o, al menos, de exigir que se adopte una decisión, y debe contar con funcionarios que estén legalmente protegidos cuando aprueban un proyecto, en lugar de quedar expuestos profesionalmente. En mi opinión, la falta de respaldo institucional para los funcionarios que dicen que sí es una de las causas de demora más subestimadas en Perú.

La arquitectura para una ventanilla única se construyó en gran medida hace años, lo que convierte esta medida en una de las oportunidades más fáciles que tiene el Gobierno peruano: un pequeño cambio que podría atraer capital minero significativo y sentar un precedente de eficiencia administrativa que otros sectores podrían seguir, con un impacto en el crecimiento que se haría visible rápidamente.

Por último, propondría que los procesos de consulta tengan plazos definidos, sean lideradas por el Estado y tengan carácter definitivo. La consulta debería desarrollarse durante un período establecido por ley, ser conducida por el Estado, con la participación de la empresa, pero sin que esta asuma el rol que corresponde al Estado— y generar un registro vinculante.

Las comunidades tienen derecho a ser escuchadas adecuadamente, y un proceso sin un punto final las perjudica, porque termina sin generar una mina, empleos ni ingresos fiscales.

¿Qué diferencia a un proyecto que avanza rápidamente hacia la producción de uno que permanece estancado durante años en las etapas de estudios, permisos o conflictos?
Hay cuatro aspectos principales que son fundamentales para hacer avanzar un proyecto a lo largo de su ciclo de desarrollo.

El primero es contar desde una etapa temprana con una licencia social que se mantenga de manera continua. No se trata de un evento de consulta, sino de construir una relación de una década con las mismas comunidades, respetada a través de los ciclos de los commodities y de los cambios de administración. Los proyectos que consideran la relación con las comunidades simplemente como un hito dentro del proceso de permisos casi siempre terminan pagando el precio más adelante.

Las comunidades tienen derecho a ser escuchadas adecuadamente, y un proceso sin un punto final las perjudica, porque termina sin generar una mina, empleos ni ingresos fiscales.

En Appian creemos en el concepto de “integración social”, que va más allá del enfoque tradicional y más transaccional de la licencia social. Queremos formar parte de nuestras comunidades anfitrionas mediante inversiones en iniciativas que generen valor duradero, ya sea a través de educación, creación de empleo o programas de emprendimiento que permitan impulsar el desarrollo de las poblaciones locales.

Esto puede incorporarse a todos los proyectos mediante objetivos de contratación local, planes de adquisiciones locales y transferencia de capacidades como condiciones de las inversiones internacionales o de los procesos de permisos.

El segundo aspecto es la alineación política e institucional entre los tres niveles de gobierno. Un proyecto puede contar con aprobación nacional y aun así ser bloqueado por una autoridad regional o municipal con una estructura de incentivos diferente.

El tercero es la capacidad técnica. Los proyectos grandes y complejos, ubicados a gran altura, con restricciones hídricas, largos trayectos de transporte hasta los puertos o dificultades metalúrgicas, fracasan cuando el propietario no cuenta con la profundidad técnica y de ingeniería interna necesaria para resolver esos problemas, en lugar de limitarse a estudiarlos.

El cuarto es contar con capital comprometido por el plazo adecuado. El desarrollo minero requiere capital paciente capaz de sostener una construcción de cinco a diez años sin generar ingresos. Un capital que necesita reciclarse o salir en un horizonte de tres años no siempre es suficiente para construir una mina.

Aquí es donde Appian se diferencia como inversionista del sector. Hemos llevado doce minas a producción y completado dieciséis desinversiones, y contamos con aproximadamente US$5.000 millones en activos bajo gestión en nuestra plataforma, además de equipos técnicos internos, geólogos, metalurgistas e ingenieros de minas.

El año pasado lanzamos un fondo dedicado a mercados emergentes junto con la IFC del Banco Mundial, con compromisos totales de hasta US$1.000 millones, aplicando los estándares de desempeño y ESG de la IFC. Este año abrimos una oficina regional en São Paulo porque América Latina necesita esa combinación de capacidad técnica y capital paciente a escala.

¿Cuánto de la cartera de proyectos mineros del Perú podría destrabarse si el país redujera sustancialmente los plazos regulatorios y fortaleciera la seguridad jurídica?
Prácticamente toda la cartera podría destrabarse, pero no de manera simultánea ni únicamente como resultado de una reforma regulatoria. Las principales restricciones —la velocidad de los permisos, la seguridad jurídica y los conflictos sociales— interactúan entre sí. Permisos más rápidos otorgados en un entorno social no resuelto pueden generar bloqueos en lugar de una mayor producción.

Un enfoque más alcanzable sería concentrarse inicialmente en la cartera de cobre. A fines de 2025, alrededor de US$24.700 millones en proyectos cupríferos no tenían una fecha de inicio definida. Lograr que esos proyectos pasen de no tener fecha a contar con una fecha definida sería el resultado regulatorio de mayor valor que podría obtener este Gobierno.

La SNMPE estima que Perú necesita agregar entre 300.000 y 500.000 toneladas de producción anual de cobre simplemente para mantener su participación en el mercado mundial hacia 2035. Y dado que Antamina, Las Bambas, Cerro Verde, Cuajone y Toquepala se encuentran cerca de sus niveles máximos de producción, ese crecimiento necesariamente deberá provenir de los proyectos actualmente estancados.

 

El FMI ha estimado que el desarrollo de esta cartera podría elevar el crecimiento potencial de Perú entre 0,5 y 1 punto porcentual. El BCRP sitúa la inversión privada asociada en alrededor del 15,7% del PIB, con una producción adicional equivalente aproximadamente al 6,5% del PIB durante la vida de las minas.

Publicar plazos vinculantes para la obtención de permisos y luego cumplirlos no requiere nuevos recursos ni una reforma constitucional. Requiere una decisión.

¿Qué debería hacer Perú para garantizar que la expansión minera esté acompañada por energía suficiente, confiable y competitivamente valorada? ¿Ve oportunidades de integración entre minería y energías renovables?
La demanda máxima de la minería representa una fracción de la capacidad renovable que ya ha sido presentada al operador de la red para su conexión. La prioridad debería ser acelerar la expansión de la transmisión, aplicar a los proyectos energéticos que necesita la minería los mismos plazos para la obtención de permisos y planificar conjuntamente la generación, la transmisión y la demanda minera, en lugar de hacerlo de manera secuencial.

Si un proyecto de cobre alcanza su decisión final de inversión en 2028 y su línea de transmisión no está lista hasta la década siguiente, el proyecto habrá quedado efectivamente varado incluso antes de comenzar.

También existe una señal de alerta en los datos actuales. La generación hidroeléctrica ha disminuido mientras la generación a diésel ha aumentado considerablemente este año, lo que resulta costoso, intensivo en carbono y es típico de situaciones en las que la capacidad firme y la transmisión no avanzan al ritmo de la demanda.

En materia de energías renovables, la oportunidad es considerable y Perú no la está aprovechando plenamente. La irradiación solar en el sur alcanza entre 5,5 y 6,5 kWh/m² al día, una de las mejores del mundo, y un estudio del Minem realizado con cooperación alemana estimó un potencial solar total superior a 399.000 MW. Sin embargo, la energía solar representa apenas alrededor del 2% de la generación del sistema interconectado.

El molibdeno, en particular, se está volviendo estratégicamente relevante como subproducto del cobre. Estos minerales pueden destrabarse aplicando la misma solución en materia de permisos que para el cobre.

La mejor irradiación solar se encuentra precisamente en las mismas regiones del sur donde están los mejores yacimientos de cobre de Perú. La vía práctica consiste en contratos corporativos de compraventa de energía —power purchase agreements (PPA)—, generación en sitio o cercana al sitio y, cada vez más, energía solar combinada con sistemas de almacenamiento, dado que una mina opera las 24 horas del día y el sol no.
Estamos aplicando este enfoque en nuestra propia cartera. En Rosh Pinah, en Namibia, estamos combinando la expansión de un proyecto de zinc con el desarrollo de una nueva planta solar.

Más allá del cobre, ¿qué minerales podrían convertirse en nuevas oportunidades relevantes para Perú durante los próximos 10 a 20 años?
Los separaría en tres categorías, porque tienen horizontes y niveles de riesgo muy diferentes.

Ya de clase mundial, pero reciben una inversión insuficiente: zinc, plata, oro, plomo, estaño y molibdeno.

Perú es uno de los mayores productores mundiales de plata y zinc, y el mayor productor de oro de América Latina. El molibdeno, en particular, se está volviendo estratégicamente relevante como subproducto del cobre. Estos minerales pueden destrabarse aplicando la misma solución en materia de permisos que para el cobre.

De más largo plazo y todavía especulativos: tierras raras, fosfatos y mineral de hierro.

El mineral de hierro ya cuenta con capacidad de desarrollo a corto plazo dentro de la cartera peruana. Las tierras raras y los fosfatos presentan un potencial geológico real, pero, al no existir prácticamente una cadena de procesamiento en el país, su desarrollo corresponde a una perspectiva de 15 a 20 años y requeriría una política industrial de apoyo, no solamente exploración.

La oportunidad de diversificación de Perú está menos en encontrar nuevos minerales que en detener la pérdida de participación en aquellos en los que ya es líder. Perú está perdiendo participación de mercado en zinc y plata por las mismas razones regulatorias por las que está perdiendo participación en cobre. En la práctica, diversificación y ejecución requieren las mismas soluciones.

¿Qué cambios se necesitan en la relación entre el Gobierno, las empresas y las comunidades para reducir los conflictos sociales y otorgar mayor predictibilidad a los proyectos?
Un desafío central es que la participación del Estado y de los gobiernos locales ha sido limitada, dejando que las empresas asuman negociaciones con las comunidades sobre asuntos que normalmente corresponderían a responsabilidades públicas: agua, salud, caminos, escuelas y titulación de tierras. Esto está provocando que cada reclamo legítimo relacionado con los servicios públicos termine convirtiéndose en un reclamo contra la mina, lo que está generando mayores niveles de conflicto social.

A junio de 2026, la Defensoría del Pueblo registraba 151 conflictos sociales activos, de los cuales 96 eran de carácter socioambiental y estaban directamente vinculados a actividades extractivas. Los conflictos socioambientales relacionados con la minería se han mantenido de manera consistente en torno a un tercio del total de conflictos sociales en Perú.

La minería aportó más de S/10.000 millones a través del canon minero a los tres niveles de gobierno en 2025. Al mismo tiempo, la pobreza monetaria alcanza el 25,7% a nivel nacional y el 35,5% en las zonas rurales. Es necesario hacer más para garantizar que estos ingresos provenientes de la minería se utilicen para financiar y mejorar los servicios locales.

 

Por ello, propondría tres cambios.

Primero, el Estado debe tener una presencia más permanente en los territorios mineros.

Segundo, los ingresos del canon deben traducirse en mejoras visibles. Este es mucho más un problema de ejecución y de capacidad para realizar inversión pública en los gobiernos regionales y locales que un problema de ingresos.

Tercero, se debe hacer más para promover y compartir las mejores prácticas. Perú cuenta con operadores formales realmente excelentes, con sólidas prácticas ESG, y existe poca conciencia sobre su impacto socioeconómico duradero.

Comparemos una localidad antes y después de una mina formal bien gestionada —el camino, el centro de salud, la escuela, la cadena de proveedores locales— con un distrito tomado por la minería ilegal. El contraste es evidente. Sin embargo, esta comparación rara vez se realiza o se analiza públicamente.

¿Qué señales concretas debería enviar el Gobierno durante su primer año para convencer a un fondo internacional de que Perú vuelve a ser una jurisdicción prioritaria?
En primer lugar, debería publicar plazos vinculantes para los permisos y luego cumplirlos. No un documento estratégico, sino un decreto con plazos máximos establecidos por ley. Los inversionistas tomarán nota si durante doce meses el Gobierno cumple los plazos comprometidos.

El Estado debería recuperar su presencia y su voz en las regiones mineras, con una presencia permanente, información transparente sobre lo que un proyecto hará y no hará, y un monitoreo ambiental verificable de manera independiente, en el que las comunidades puedan confiar porque no dependen de la empresa ni de un tercero para interpretarlo.

También debería destrabar de manera visible y completa dos o tres proyectos emblemáticos. Que un proyecto llegue a la etapa de construcción con el Estado claramente presente junto a la empresa vale más que cualquier cantidad de foros promocionales.

El Estado debería recuperar su presencia y su voz en las regiones mineras, con una presencia permanente, información transparente sobre lo que un proyecto hará y no hará, y un monitoreo ambiental verificable de manera independiente, en el que las comunidades puedan confiar porque no dependen de la empresa ni de un tercero para interpretarlo.

Finalmente, es necesario garantizar estabilidad fiscal y regulatoria. El régimen de concesiones de Perú goza de buena reputación y es conocido por el sector, proporcionando un nivel de certeza a los inversionistas. Un compromiso de largo plazo con este régimen contará con el respaldo de los inversionistas.

Si Perú destrabara su cartera de proyectos, mejorara la regulación, ampliara su infraestructura energética y mantuviera la estabilidad macroeconómica, ¿qué potencial de crecimiento podría alcanzar durante los próximos diez años?
Perú podría aproximadamente duplicar su producción de cobre, agregando hasta 3,2 millones de toneladas anuales, según el BCRP, y recuperar el segundo lugar a nivel mundial.

En términos de crecimiento, el FMI estima que el desarrollo de esta cartera podría aportar entre 0,5 y 1 punto porcentual adicional al crecimiento potencial del PIB, con una inversión privada asociada de aproximadamente 15,7% del PIB y una producción incremental equivalente a cerca del 6,5% del PIB durante la vida de las minas.

En materia de empleo, el empleo minero directo promedió más de 264.000 puestos en 2025 y alcanzó un récord de 276.765 en diciembre. El Minem y el IPE utilizan un multiplicador de ocho empleos indirectos por cada empleo directo, lo que implica aproximadamente dos millones de puestos de trabajo adicionales respaldados actualmente por el sector.

El 73% de ese empleo directo corresponde actualmente a contratistas y empresas proveedoras o asociadas al sector, en lugar de las propias compañías mineras. Perú ha desarrollado un verdadero ecosistema de proveedores, compuesto por unas 8.000 empresas especializadas, que permite sostener una cadena de suministro más distribuida geográficamente y más resiliente.

Además, esta actividad está concentrada en las regiones donde los niveles de pobreza son más altos, dado que las compañías mineras contratan predominantemente mano de obra directa e indirecta de las comunidades cercanas.

Hay una salvedad que vale la pena mencionar: las cifras récord de exportaciones del año pasado estuvieron impulsadas principalmente por los precios y no por los volúmenes. En diciembre de 2025, el valor de las exportaciones de cobre aumentó 39,3%, mientras que el volumen cayó 2,6%.

Actualmente, Perú está monetizando un ciclo de precios, no una expansión de la producción. Por eso es tan importante ayudar a que los proyectos más viables de la cartera avancen hasta la producción.

Si tuviera que presentar mañana una sola medida al Presidente, ¿cuál sería y por qué?
Que el Estado vuelva a estar presente en los territorios mineros, de manera permanente, visible y con autoridad para tomar decisiones una vez que se hayan cumplido todos los requisitos.

La mayoría de los inversionistas probablemente plantearía una reforma del sistema de permisos. Esta es necesaria, pero no suficiente, porque un permiso otorgado en un territorio donde el Estado está ausente sigue pudiendo generar un bloqueo.

La presencia del Estado es la única medida que mejora todo lo demás simultáneamente: hace creíble la consulta, permite que el canon se traduzca en beneficios socioeconómicos visibles, desplaza a la minería ilegal del territorio y elimina la posición imposible en la que quedan las empresas cuando se les pide asumir funciones que corresponden al Gobierno.

Si se me permitiera agregar una segunda frase al Presidente, le diría que la ventana de oportunidad está abierta ahora. Los precios del cobre y del oro se encuentran cerca de máximos históricos y el capital global está buscando activamente jurisdicciones donde invertir en minerales críticos.

Ese capital se asignará durante los próximos tres a cinco años y se dirigirá hacia aquellas jurisdicciones capaces de convertir su geología en permisos y construcción.

Ferreyros: Deals e innovaciones al servicio de una minería de clase mundial

Los camiones ultraclass CAT 798 y otros equipos gigantes CAT continúan su expansión en Perú. A la par, Ferreyros impulsa transformaciones clave: amplía el alcance de la autonomía en la minería de open pit y subterránea

En medio de la intensiva producción minera en el país, Ferreyros reafirma su rol como principal socio estratégico de la industria. La empresa viene abasteciendo la demanda de maquinaria pesada con su portafolio Caterpillar y un soporte especializado, con el énfasis puesto en impulsar la productividad, la seguridad y la eficiencia en las operaciones.

Minera Las Bambas adjudicó recientemente a Ferreyros la licitación de una amplia flota de maquinaria para la gran minería, con la posibilidad de extenderse hasta las 45 unidades; entre ellas, la totalidad de la flota de camiones ultraclass, que asciende a 27 equipos CAT 798 de 400 toneladas métricas. Este año, Ferreyros entregará más de 20 máquinas, que incluyen 12 camiones, una pala gigante Cat 7495, una perforadora MD6380 y equipos auxiliares de gran envergadura.

En la minería de open pit, Minera Chinalco Perú y Ferreyros pusieron en operación la primera perforadora autónoma CAT en el país, en Toromocho, que realiza la perforación en línea de forma autónoma, lo que incluye desplazamiento, nivelación y perforación.

De igual forma, Antamina expandió su flota de camiones ultraclass CAT 798, de máxima envergadura, hasta alcanzar las 45 unidades, en línea con su apuesta por la excelencia operativa. La compañía minera adquirió a Ferreyros un total de 27 camiones de este modelo, los cuales se suman a los 18 con los que ya cuenta este yacimiento ubicado en la región Áncash, a 4,300 m.s.n.m.

Los camiones CAT 798 se distinguen por acarrear 400 toneladas métricas −con la tolva de mayor capacidad volumétrica−, así como por su alta disponibilidad y velocidad; por un sistema de potencia variable que promueve la productividad y la eficiencia en el consumo de combustible; y por la larga vida útil de su motor, entre otros atributos que aportan a la reducción del costo por tonelada.

Innovaciones transformadoras
Recientemente, Caterpillar reconoció a Anglo American por superar 500 millones de toneladas acarreadas de manera autónoma en la operación Quellaveco, un hito para la minería peruana. Quellaveco cuenta con la primera flota de camiones mineros autónomos del país, integrada hoy por 34 unidades Cat 794, con el soporte experto de Ferreyros. La flota autónoma suma cinco años de presencia en esta mina, con la solución MineStar Command de Caterpillar.

Ferreyros viene ampliando el alcance de la autonomía. En la minería subterránea, Volcan Compañía Minera y la empresa líder en maquinaria están implementando la primera flota de cargadores de bajo perfil CAT R1600H con operación autónoma en el Perú, en la unidad minera Romina. El Perú se convertirá en el único país de América Latina con cargadores de bajo perfil CAT en operación autónoma con MineStar Command for Underground.

En tanto, en la minería de open pit, Minera Chinalco Perú y Ferreyros pusieron en operación la primera perforadora autónoma CAT en el país, en Toromocho, que realiza la perforación en línea de forma autónoma, lo que incluye desplazamiento, nivelación y perforación. A nivel mundial, es el primer despliegue de autonomía Caterpillar para perforadoras eléctricas que cuenta con una estación remota de control desde una ciudad: la Sala de Estaciones de Teleoperación de Chinalco Perú (Lima).

Minera Las Bambas adjudicó recientemente a Ferreyros la licitación de una amplia flota de maquinaria para la gran minería, con la posibilidad de extenderse hasta las 45 unidades.

Acompañando estas innovaciones, Ferreyros y Caterpillar impulsan capacidades transformadoras al servicio de la minería, en materia de digitalización y conectividad, uso de inteligencia artificial, monitoreo experto y analítica avanzada, para promover el desarrollo de capacidades predictivas e impulsar la máxima productividad de las flotas. De la misma forma, se proyectan al futuro con soluciones de vanguardia en electrificación: muestra de ello es el sistema Dynamic Energy Transfer (DET) de Caterpillar, que aportará a los objetivos de descarbonización de la minería.

Capacidades líderes
Para dar respaldo a los altos objetivos de producción minera, Ferreyros despliega permanentes inversiones en sus capacidades. Su Taller de Componentes Eléctricos en La Joya (Arequipa), en su primer año de operaciones, logró la certificación de Caterpillar como una instalación de clase mundial. Asimismo, como parte de su infraestructura nacional, sus Centros de Reparación de Componentes (CRC) en Lima y en La Joya cuentan con la certificación world class de Caterpillar, mientras que su Centro de Distribución de Repuestos está robotizado en el ingreso y extracción del 100% de los repuestos menores.

«En agua, tenemos el reto de continuar incrementando la recirculación»

En 2025, el 70 % de la energía consumida por Minera Bateas provino de fuentes renovables de origen hidroeléctrico y alcanzaron 68 % de recirculación de agua para procesos

Como parte de su estrategia de sostenibilidad, Minera Bateas se ha establecido objetivos ambiciosos. Sus avances han sido concretos. En educación, impulsan el programa Becas Bateas para promover el acceso a formación técnica y apoyamos la incorporación de nuevas tecnologías en instituciones educativas de Caylloma. En desarrollo productivo, trabajan con productores locales de alpaca para fortalecer capacidades y mejorar oportunidades de ingreso mediante la venta de ganado. Esto y mucho más lo detalla Eduardo Asmat, su director de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad.

¿Cómo se integra actualmente la sostenibilidad en la estrategia de Minera Bateas y cuáles son los principales objetivos que orientan su gestión ambiental y social?
En Minera Bateas entendemos la sostenibilidad como parte de la estrategia del negocio y de la forma en que gestionamos la operación. Nuestro objetivo es avanzar hacia una operación eficiente, segura y resiliente, que gestione sus impactos y genere valor compartido para sus grupos de interés.

En 2025 iniciamos Bateas + Sostenible, nuestra estrategia de sostenibilidad. Esta hoja de ruta aborda gestión de relaves, cambio climático, gestión ambiental, gestión del talento, seguridad y salud, comunidades, gobernanza e integridad, cadena de suministro sostenible, derechos humanos y cultura ESG. Para cada tema hemos definido objetivos, metas al 2030 y líneas de acción que forman parte del Plan de Gestión de Sostenibilidad.

¿Cuáles han sido los principales avances alcanzados por Minera Bateas en materia de sostenibilidad durante los últimos años? ¿Qué resultados o indicadores concretos podrían destacar?
En 2025 dimos un paso importante al iniciar la implementación de Bateas + Sostenible y ordenar mejor nuestras prioridades de gestión.

En materia ambiental, el 70 % de la energía consumida provino de fuentes renovables de origen hidroeléctrico, alcanzamos 68 % de recirculación de agua para procesos y avanzamos 80 % en el alineamiento con los principios del GISTM. Además, no registramos derrames ni incidentes significativos asociados a residuos y materiales peligrosos.

En el ámbito social, 47 jóvenes han accedido a educación superior técnica mediante Becas Bateas; el 77 % son mujeres. También incorporamos nuevas tecnologías en instituciones educativas de Caylloma para fortalecer capacidades digitales. En empleo local, el 25,26 % de nuestra fuerza laboral estuvo conformada por personas de la comunidad local en 2025.

Otro avance ha sido la gestión ESG de contratistas, mediante un procedimiento ESG/HSEC que incorpora requisitos ambientales, sociales, de seguridad y derechos humanos desde la licitación hasta el seguimiento del servicio.

La gestión eficiente de los recursos es uno de los principales desafíos de la industria. ¿Qué iniciativas viene desarrollando Minera Bateas en materia de gestión del agua, eficiencia energética y optimización de recursos dentro de su operación?
La eficiencia en el uso de recursos es una prioridad porque mejora el desempeño ambiental y fortalece la operación.

En agua, alcanzamos 68 % de recirculación en procesos durante 2025, reduciendo la necesidad de agua fresca. Además, venimos fortaleciendo la planificación hídrica con el Plan de Gestión del Agua y un balance hídrico con herramientas como GoldSim, para contar con mejor información en la toma de decisiones.

 

En energía, el 70 % del consumo total provino de fuentes renovables de origen hidroeléctrico. También hemos desarrollado proyectos para mejorar la eficiencia y confiabilidad del sistema energético, como la ampliación de la Subestación Eléctrica Caylloma, que permitió reducir el uso de generación a diésel.

En optimización de recursos destaca la Planta de Relleno Hidráulico, que permite reutilizar aproximadamente 11.000 m³ de relaves al mes como material de relleno y reducir entre 20 y 23 viajes diarios de volquetes.

Frente al desafío de reducir la huella ambiental de la actividad minera, ¿qué proyectos o soluciones viene implementando la compañía y qué resultados han obtenido hasta el momento?
Uno de los proyectos más relevantes es la Planta de Relleno Hidráulico, que entró en funcionamiento en 2025. Esta solución reemplazó el transporte convencional de relaves por volquetes por un sistema de impulsión hidráulica. Con ello se reducen entre 20 y 23 viajes diarios, disminuyen el consumo de combustible, la generación de polvo y el tránsito pesado, y se reaprovechan cerca de 11.000 m³ de relave al mes.

También modernizamos el proceso de fundición del Laboratorio Químico, reemplazando un horno a diésel por uno eléctrico. Este cambio eliminó el consumo de aproximadamente 300 galones de diésel mensuales, redujo 2,1878 tCO₂e y generó ahorros operativos cercanos a US$590 mensuales.

Uno de los proyectos más relevantes es la Planta de Relleno Hidráulico, que entró en funcionamiento en 2025. Esta solución reemplazó el transporte convencional de relaves por volquetes por un sistema de impulsión hidráulica.

Además, culminamos la ampliación de la Subestación Eléctrica Caylloma, que elimina el consumo aproximado de 400 galones diarios de petróleo y reduce el impacto asociado al uso de combustibles fósiles.

¿Qué papel están desempeñando la innovación y la tecnología en la estrategia de sostenibilidad de Minera Bateas? ¿Existe algún proyecto o iniciativa que consideren especialmente relevante?
La innovación nos ayuda a identificar oportunidades de mejora, optimizar procesos y encontrar soluciones desde la propia operación. Buscamos que forme parte de la cultura de la organización y no dependa solo de un área.

Contamos con una plataforma de innovación que promueve iniciativas de optimización y mejora continua. También impulsamos Bateas Innova, un programa que permite a los colaboradores proponer y desarrollar ideas orientadas a innovación y productividad. Así aprovechamos el conocimiento de nuestros equipos para responder mejor a los desafíos de la operación.

En el componente social, ¿cómo viene trabajando Minera Bateas con las comunidades de su área de influencia para generar oportunidades y desarrollo sostenible más allá de la actividad minera?
Nuestro trabajo con las comunidades parte de un relacionamiento cercano y continuo. Priorizamos educación, desarrollo de capacidades, empleabilidad, desarrollo productivo y acceso a servicios, de acuerdo con las necesidades identificadas en el territorio.

En educación, impulsamos Becas Bateas para promover el acceso a formación técnica y apoyamos la incorporación de nuevas tecnologías en instituciones educativas de Caylloma. En desarrollo productivo, trabajamos con productores locales de alpaca para fortalecer capacidades y mejorar oportunidades de ingreso mediante la venta de ganado.

También buscamos que las oportunidades vinculadas a nuestra operación lleguen a la población local. En 2025, el 25,26 % de nuestra fuerza laboral estuvo conformada por personas de la comunidad local, y continuamos fortaleciendo proveedores y emprendimientos del territorio. Este trabajo se desarrolla en articulación con autoridades, instituciones y organizaciones locales.

¿Cuáles consideran que son actualmente los principales desafíos para continuar avanzando hacia una operación cada vez más sostenible y eficiente?
Uno de los principales desafíos es seguir mejorando la eficiencia en el uso de recursos, especialmente agua y energía, manteniendo una operación segura y competitiva.

En agua, tenemos el reto de continuar incrementando la recirculación. En energía y cambio climático, debemos avanzar hacia la meta de reducir en 15 % las emisiones de Alcances 1 y 2 al 2030, tomando 2023 como año base.

También debemos fortalecer nuestra resiliencia frente a los riesgos físicos y de transición asociados al cambio climático.

De manera transversal, tenemos el reto de consolidar una cultura ESG en toda la organización, para que los objetivos de sostenibilidad se traduzcan en decisiones concretas en las distintas áreas.

Modernizamos el proceso de fundición del Laboratorio Químico, reemplazando un horno a diésel por uno eléctrico. Este cambio eliminó el consumo de aproximadamente 300 galones de diésel mensuales, redujo 2,1878 tCO₂e y generó ahorros operativos cercanos a US$590 mensuales.

Mirando hacia los próximos años, ¿cuáles serán las principales prioridades, metas o proyectos de Minera Bateas en materia de sostenibilidad?
Nuestro principal foco será avanzar en el cumplimiento de las metas de sostenibilidad al 2030. Para ello, seguiremos fortaleciendo una gestión que permita medir el desempeño, identificar oportunidades de mejora y convertir compromisos en resultados.

En materia ambiental, continuaremos trabajando en eficiencia en el uso de recursos, gestión del agua, reducción de emisiones y gestión de relaves.

En el ámbito social, seguiremos aportando al desarrollo de Caylloma mediante educación, formación técnica, empleabilidad, desarrollo productivo y generación de oportunidades para la población local. También continuaremos fortaleciendo la participación de proveedores locales.

Con estas acciones buscamos consolidar una gestión que contribuya a una operación más eficiente y resiliente, y a la generación de valor para el negocio y el entorno.

«El Perú no debería dejar pasar la oportunidad de convertir su enorme cartera de proyectos de cobre en inversión efectiva»

Las tasas de financiamiento para el sector minero han venido mostrando una tendencia más favorable que la observada hace uno o dos años, impulsada por la normalización de la inflación y una trayectoria descendente de las tasas de referencia en los principales mercados, indica Adriana Tejada, gerente de Negocios de Minería del Banco de Crédito del Perú.

Más que el costo del financiamiento, los factores que más importancia tienen en la evaluación de una inversión minera en nuestro país son la capacidad de ejecución, la obtención oportuna de permisos y la predictibilidad regulatoria y social, indica Adriana Tejada, gerente de Negocios de Minería del Banco de Crédito del Perú (BCP). Y añade: el principal riesgo no suele ser la tasa de interés, sino la posibilidad de que un proyecto experimente retrasos significativos por permisos, conflictos sociales o cambios regulatorios, afectando plazos, costos y retornos esperados.

Desde una perspectiva financiera, ¿qué factores permiten distinguir hoy a un proyecto con posibilidades reales de desarrollarse de otro que todavía permanece en cartera?
Observamos señales favorables de una reactivación en las inversiones en el sector minero. Desde la banca, percibimos un mayor dinamismo en la evaluación de proyectos de expansión, optimización de operaciones y desarrollo de nuevas iniciativas, impulsado por un entorno de precios de los metales particularmente atractivo, especialmente en cobre.

Si bien aún es prematuro afirmar que estamos ante un nuevo ciclo de inversión plenamente consolidado, existen indicadores alentadores: una cartera minera superior a US$ 60 mil millones, proyectos avanzando hacia etapas de ejecución y un incremento en las necesidades de financiamiento vinculadas al crecimiento. No obstante, la materialización de estas inversiones seguirá dependiendo de factores clave como la estabilidad regulatoria, la predictibilidad en la obtención de permisos y la adecuada gestión de los aspectos sociales.

Si bien aún es prematuro afirmar que estamos ante un nuevo ciclo de inversión plenamente consolidado, existen indicadores alentadores: una cartera minera superior a US$ 60 mil millones, proyectos avanzando hacia etapas de ejecución y un incremento en las necesidades de financiamiento vinculadas al crecimiento.

Cuando una compañía internacional decide dónde colocar capital, el Perú compite con otras jurisdicciones mineras de la región y del mundo. ¿Cómo estamos posicionados actualmente en esa competencia y qué factores están pesando más en la decisión de invertir, acelerar o postergar una inversión en nuestro país?
El Perú mantiene una posición competitiva por la calidad de sus recursos geológicos, su relevancia en cobre, una cartera de proyectos superior a US$ 60 mil millones y fundamentos macroeconómicos sólidos que continúan atrayendo interés de inversionistas globales. Sin embargo, hoy la competencia por capital es cada vez más intensa. Más allá de la calidad del recurso, los inversionistas priorizan factores como la estabilidad regulatoria, la seguridad jurídica, la predictibilidad en los permisos y la capacidad de gestionar adecuadamente los aspectos sociales.

En nuestra experiencia, cuando estos factores muestran señales claras de estabilidad, las empresas tienden a acelerar sus decisiones de inversión. Por el contrario, cuando persiste la incertidumbre regulatoria o social, los proyectos suelen avanzar a un ritmo más conservador o postergarse, aun en un contexto favorable de precios de los metales. Por ello, el principal desafío del Perú no es la falta de potencial geológico, sino consolidar un entorno predecible que permita convertir ese potencial en inversión efectivamente ejecutada.

Desde la perspectiva de la banca, ¿qué acciones concretas debería priorizar el Gobierno para agilizar la ejecución de proyectos mineros y generar mejores condiciones para atraer inversión?
Desde la perspectiva de la banca, el principal objetivo debe ser mejorar la predictibilidad para la inversión. El Perú cuenta con una cartera minera relevante y ventajas geológicas muy competitivas, pero la velocidad de ejecución de los proyectos depende cada vez más de factores institucionales y regulatorios. En ese contexto, las prioridades deberían centrarse en agilizar los procesos de permisos, fortalecer la seguridad jurídica, promover una gestión más eficiente de los aspectos sociales y brindar mayor estabilidad regulatoria a largo plazo. Son estos elementos los que permiten reducir la incertidumbre y mejorar la competitividad del país frente a otras jurisdicciones mineras.

Hoy, los principales cuellos de botella están asociados a la tramitología, los tiempos de aprobación de proyectos, la gestión de conflictos sociales y la falta de predictibilidad en algunos procesos clave para la toma de decisiones de inversión. En la medida en que estos aspectos se resuelvan, existe una oportunidad importante para acelerar la ejecución de proyectos y capturar el actual ciclo favorable de demanda por minerales estratégicos, especialmente cobre.

Hoy, los principales cuellos de botella están asociados a la tramitología, los tiempos de aprobación de proyectos, la gestión de conflictos sociales y la falta de predictibilidad en algunos procesos clave para la toma de decisiones de inversión.

¿Está ganando mayor peso el financiamiento de proyectos brownfield frente al desarrollo de nuevos proyectos greenfield? ¿Qué lectura hace el BCP de esta tendencia?
Sí, estamos observando un mayor protagonismo de los proyectos brownfield frente a los greenfield. En el contexto actual, las compañías mineras priorizan ampliaciones, reposición de equipos, optimización de procesos y extensiones de vida de mina porque permiten capturar valor más rápidamente, con menor riesgo de ejecución y aprovechando infraestructura, permisos y relaciones comunitarias ya existentes. Desde la perspectiva del BCP, esto se traduce en una demanda sostenida de financiamiento para expansión de capacidad, mejoras operativas, sostenimiento de activos e incorporación de tecnologías que incrementen productividad y eficiencia; principalmente bajo el producto de arrendamiento financiero, que permite la compra de activos con beneficios tributarios.

Sin embargo, no interpretamos esta tendencia como un reemplazo definitivo de los proyectos greenfield. Más bien refleja una respuesta de la industria frente a mayores exigencias regulatorias y sobre todo a los plazos de desarrollo de proyectos más largos; principalmente por los permisos. En el largo plazo, el crecimiento de la producción minera del país seguirá requiriendo la ejecución de nuevos proyectos, especialmente de cobre, para mantener la competitividad del Perú y atender la creciente demanda global de minerales.

¿Qué peso tiene actualmente la minería dentro de la cartera de financiamiento del BCP?
La minería es uno de los sectores estratégicos para el BCP y mantiene una participación relevante dentro de nuestra cartera corporativa. Esto responde no solo al peso que tiene la actividad minera en la economía peruana, sino también al rol que cumple en la generación de exportaciones, inversión y encadenamientos productivos. El banco cuenta desde hace varios años con un equipo especializado dedicado exclusivamente a atender al sector, reflejando la importancia que le asignamos. Cerramos el 2025 con colocaciones en empresas mineras superiores a US$ 1,600 millones y contamos con líneas de crédito aprobadas por un monto considerablemente superior, que nos permiten responder con rapidez a los requerimientos de financiamiento de las empresas mineras.

 

En los últimos años hemos observado una evolución positiva, impulsada por mayores inversiones en ampliaciones, optimizaciones operativas, sostenimiento de minas y proyectos vinculados a sostenibilidad. Además, la actividad minera genera una importante demanda financiera en toda su cadena de valor, desde grandes compañías hasta proveedores y contratistas. Hacia adelante mantenemos una perspectiva favorable; los altos precios de los minerales, la cartera de proyectos del país y las oportunidades asociadas a la transición energética siguen generando espacio para nuevas inversiones y necesidades de financiamiento. El principal desafío continúa siendo convertir ese potencial en proyectos efectivamente ejecutados.

El BCP ha participado en el financiamiento de importantes proyectos de gran minería, como Mina Justa. ¿Qué otros proyectos relevantes han financiado o acompañado el banco en los últimos años y qué volumen de recursos ha destinado a este tipo de operaciones?
Desde BCP hemos participado históricamente en el financiamiento de distintos proyectos y compañías mineras relevantes del país, acompañando tanto inversiones de crecimiento como de sostenimiento, ampliaciones, desarrollo de nuevos yacimientos y soluciones de capital de trabajo. Nuestro enfoque no se limita a nuevas minas, sino también a ampliaciones, sostenimiento de operaciones y financiamiento de proveedores del sector. Contamos con líneas de crédito aprobadas para atender rápidamente a las necesidades de las empresas mineras para capital de trabajo, inversiones financiadas y otros.

¿Cómo están evolucionando actualmente las tasas de financiamiento para el sector minero?
Las tasas de financiamiento para el sector minero han venido mostrando una tendencia más favorable que la observada hace uno o dos años, impulsada por la normalización de la inflación y una trayectoria descendente de las tasas de referencia en los principales mercados. Para compañías mineras, el acceso a financiamiento sigue siendo competitivo, especialmente para proyectos con fundamentos sólidos, bajos costos operativos y una estrategia clara de crecimiento. La estructura y condiciones de financiamiento continúan siendo tan relevantes como la tasa misma. Desde nuestra perspectiva, un escenario de tasas gradualmente más bajas favorecería la ejecución de inversiones, particularmente en ampliaciones de planta, reposición de equipos, extensiones de vida de mina y otros proyectos brownfield, que suelen tener periodos de recuperación más cortos. También podría mejorar la rentabilidad esperada de algunos proyectos y acelerar decisiones de CAPEX que hoy se encuentran en evaluación. Sin embargo, en minería la decisión de invertir no depende únicamente del costo financiero. Factores como el precio de los metales, la estabilidad regulatoria, la obtención de permisos y la predictibilidad del entorno operativo tienen un peso igual o incluso mayor. En ese sentido, una reducción de tasas es un catalizador positivo, pero debe ir acompañada de condiciones adecuadas para que las inversiones puedan materializarse.

En su relación con las compañías mineras, ¿han cambiado las prioridades de inversión en los últimos años?
Vemos que las prioridades de inversión han evolucionado. Hoy observamos una mayor concentración de capital en proyectos de expansión, optimización operativa, extensión de vida de mina, reposición de equipos y sostenimiento de activos. También viene creciendo la inversión en automatización, digitalización, gestión hídrica, eficiencia energética y cumplimiento de estándares ambientales y sociales. Esto refleja que las compañías buscan aumentar productividad, reducir costos, fortalecer la resiliencia operacional y avanzar en sus metas de sostenibilidad. En términos generales, las mineras están priorizando proyectos que generen retornos más rápidos, mitiguen riesgos y mejoren la competitividad de sus operaciones existentes, mientras preparan sus activos para un entorno cada vez más exigente en materia de eficiencia, sostenibilidad y licencia social. Los proyectos greenfield siguen siendo evaluados, pero con un horizonte de más largo plazo.

Otro aspecto relevante es el avance del financiamiento vinculado a sostenibilidad. Cada vez más empresas incorporan objetivos ambientales y sociales dentro de sus decisiones de inversión, destinando recursos a iniciativas relacionadas con gestión del agua, seguridad, eficiencia operativa, relación con comunidades y otros indicadores ESG que forman parte de sus estrategias corporativas. Las inversiones actuales buscan asegurar continuidad operativa, capturar oportunidades de crecimiento y mantener la capacidad de generar valor en un entorno cada vez más exigente en términos de costos, sostenibilidad y gestión de riesgos.

¿Cuáles son hoy los riesgos que más pesan en la evaluación financiera de una inversión minera en el Perú?
Más que el costo del financiamiento, los factores que más pesan en la evaluación de una inversión minera en el Perú son la capacidad de ejecución, la obtención oportuna de permisos y la predictibilidad regulatoria y social. La liquidez global y los precios de los metales permiten acceder a capital para proyectos sólidos, pero los inversionistas buscan certeza sobre cuándo podrán construir y operar. Estos factores también aparecen recurrentemente en conversaciones de financiamiento y evaluación de proyectos mineros dentro del sector.

En el contexto actual, las compañías mineras priorizan ampliaciones, reposición de equipos, optimización de procesos y extensiones de vida de mina porque permiten capturar valor más rápidamente, con menor riesgo de ejecución y aprovechando infraestructura, permisos y relaciones comunitarias ya existentes.

Desde la perspectiva de la banca, el principal riesgo no suele ser la tasa de interés, sino la posibilidad de que un proyecto experimente retrasos significativos por permisos, conflictos sociales o cambios regulatorios, afectando plazos, costos y retornos esperados. En ese contexto, la predictibilidad se ha convertido en un factor tan importante como la calidad del yacimiento o el entorno de precios de los metales.

Mirando hacia 2030, ¿cuál considera que es la principal oportunidad que el Perú no debería dejar pasar para consolidar un nuevo ciclo de inversión minera y cuál es el principal riesgo de que esa oportunidad se postergue?
Mirando hacia 2030, la principal oportunidad que el Perú no debería dejar pasar es convertir su enorme cartera de proyectos de cobre en inversión efectiva, aprovechando la creciente demanda global asociada a la transición energética, electrificación, centros de datos e infraestructura tecnológica. El país cuenta con una posición geológica privilegiada y una de las mayores carteras de proyectos mineros del mundo, por lo que tiene las condiciones para consolidar un nuevo ciclo de crecimiento, exportaciones y desarrollo regional.

El principal riesgo es que esa oportunidad vuelva a postergarse por factores que ya conocemos: permisología, incertidumbre regulatoria y dificultades para ejecutar proyectos en los plazos previstos. Si no logramos transformar el potencial geológico en proyectos en construcción y producción, el capital podría dirigirse a otras jurisdicciones y el Perú perdería una ventana histórica para capturar valor en un mercado que demandará cada vez más cobre. Desde la perspectiva de la banca, el desafío no es la falta de recursos ni de interés inversionista, sino la capacidad del país para dar previsibilidad y velocidad a la ejecución.

«Desde la SPH creemos que los tiempos regulatorios actuales son incompatibles con la urgencia de reponer reservas y desarrollar infraestructura energética»

El objetivo debe ser recuperar progresivamente los niveles de inversión, acelerar los proyectos que ya están en cartera y reactivar la exploración, afirma Felipe Cantuarias

En el Perú, realizar una campaña sísmica y perforar un pozo exploratorio puede tomar entre 10 y 20 años, muy por encima de los tiempos observados en países como Colombia y Ecuador, lo que resta competitividad al país para atraer inversión de riesgo. Lo explica Felipe Cantuarias, presidente de la Sociedad Peruana de Hidrocarburos, quien espera que el primer año del gobierno de Keiko Fujimori se enfoque en “dejar sentadas las bases de una política energética de largo plazo”.

El Perú produce hoy mucho menos petróleo que hace dos décadas. ¿Cuáles son, en su opinión, las tres principales razones de esa caída y qué medidas deberían adoptarse para revertirla en los próximos cinco años?
Hay tres factores principales. Primero, la fuerte caída de la exploración, que limita la incorporación de nuevas reservas, la inversión anual en exploración pasó de US$946,7 millones en 2012 a apenas US$9,8 millones en 2025, una reducción de 99%. Segundo, la reducción de la actividad exploratoria, reflejada en que hoy existen solo 5 contratos exploratorios activos, frente a 68 en 2009. Y tercero, la falta de condiciones que permitan atraer nuevas inversiones y desarrollar el potencial hidrocarburífero del país.

La respuesta debe ser reactivar la exploración, mejorar las condiciones contractuales y regulatorias, agilizar los permisos y generar estabilidad jurídica. Hoy producimos alrededor de 40 mil barriles diarios, mientras la demanda supera los 300 mil barriles por día, por lo que el país debe recuperar su capacidad de producción y aprovechar sus recursos para reducir esta brecha. Revertir esa tendencia requiere empezar ahora, porque un descubrimiento realizado hoy puede tardar años en convertirse en producción.

Necesitamos explorar hoy para tener reservas mañana, invertir hoy para tener infraestructura mañana y tomar decisiones hoy para garantizar energía segura, competitiva y suficiente para los próximos años.

Las empresas del sector hablan desde hace años de una «agenda pendiente» de reformas. Si el nuevo gobierno de Keiko Fujimori le pidiera priorizar solo tres cambios normativos o regulatorios para destrabar inversiones, ¿cuáles serían y por qué?
Pondría en primer lugar reactivar la exploración de hidrocarburos para reponer reservas y reducir la exposición del país a la volatilidad internacional. La segunda es fortalecer la seguridad energética con planificación, infraestructura, permisos oportunos y mecanismos que permitan anticipar riesgos. La tercera es recuperar la inversión mediante reglas claras y estabilidad jurídica y agregaría una cuarta, que es acelerar la masificación del gas natural, especialmente en regiones donde este recurso aún no llega a hogares, transporte, comercios e industrias. La SPH ha planteado precisamente estas reformas como parte de una agenda para recuperar competitividad y atraer inversión.

En exploración, el Perú sigue rezagado frente a otros países de la región. ¿Qué incentivos fiscales, contractuales o regulatorios considera indispensables para atraer capital de riesgo hacia nuevas campañas exploratorias?
La primera condición no es necesariamente un incentivo fiscal, es previsibilidad. El capital para explorar busca países donde las reglas sean claras, los contratos se respeten y los tiempos regulatorios sean razonables.

A partir de ahí, necesitamos un régimen de regalías competitivo y flexible, contratos de exploración con plazos y condiciones que reconozcan el alto riesgo de esta actividad, y procedimientos específicos para actividades exploratorias de bajo impacto. También debemos facilitar la exploración offshore y reducir tiempos administrativos.

El Perú tiene 18 cuencas sedimentarias con potencial hidrocarburífero, pero solo cinco están activas. El problema no es la falta de potencial; es que no estamos convirtiendo ese potencial en campañas exploratorias.


Respecto al gas natural, ¿cree que el país está aprovechando plenamente el potencial de Camisea y de otras cuencas gasíferas, o existe el riesgo de perder competitividad por falta de nuevas inversiones y de infraestructura?
No estamos aprovechando plenamente nuestro potencial. Camisea transformó la matriz energética peruana, pero el reto ahora es desarrollar nuevas reservas, ampliar la infraestructura y llevar el gas a más regiones.

Hoy el gas natural aporta cerca del 40% de la generación eléctrica y es utilizado diariamente por más de 2,5 millones de hogares y cerca de 350 mil vehículos. Sin embargo, todavía hay regiones sin acceso a este recurso. No explorar significa no reponer reservas y no desarrollar infraestructura significa no aprovechar las reservas que ya tenemos. Por eso necesitamos mirar el gas como una política de seguridad energética y competitividad.

Uno de los grandes reclamos ciudadanos es la masificación del gas natural fuera de Lima. ¿Qué decisiones concretas debería tomar el próximo gobierno durante sus primeros cien días para acelerar ese proceso y evitar que siga siendo una promesa incumplida?
En los primeros cien días debería haber una hoja de ruta con metas, responsables y cronograma, y tres decisiones concretas.

Primero, destrabar los proyectos de infraestructura que ya están listos para avanzar. Segundo, garantizar un esquema tarifario que haga sostenible la expansión y permita incorporar a hogares, transporte, comercios e industrias. Y tercero, acelerar los permisos y la coordinación entre las entidades públicas involucradas.

 

Siete Regiones es un buen ejemplo. El proyecto puede llevar gas natural a regiones que hoy tienen acceso limitado o nulo y generar una expansión importante de la demanda. La masificación no se logrará con anuncios, necesitamos infraestructura, inversión privada y reglas que hagan viable esa inversión. La SPH ha advertido que excluir consumidores importantes del esquema tarifario puede poner en riesgo la expansión del servicio.

El sector suele advertir sobre la excesiva tramitología y la incertidumbre jurídica. ¿Cuánto tiempo podría reducirse el desarrollo de un proyecto petrolero o gasífero si se simplificaran los permisos, sin afectar los estándares ambientales y sociales?
Desde la SPH creemos que los tiempos regulatorios actuales son incompatibles con la urgencia de reponer reservas y desarrollar infraestructura energética. En el Perú, realizar una campaña sísmica y perforar un pozo exploratorio puede tomar entre 10 y 20 años, muy por encima de los tiempos observados en países como Colombia y Ecuador, lo que resta competitividad al país para atraer inversión de riesgo.

Esta situación responde, entre otros factores, a la desarticulación institucional, la limitada capacidad técnica y la falta de mecanismos efectivos de coordinación y seguimiento. La solución no es reducir estándares, sino eliminar duplicidades, establecer plazos claros, digitalizar procesos y aplicar criterios proporcionales al nivel de riesgo de cada actividad.

En energía, cada año de retraso tiene un costo, significa menos inversión, menos producción futura y mayor exposición a contingencias y a los precios internacionales.

¿Cómo evalúa la situación de Petroperú dentro del mercado actual? ¿Considera que la empresa estatal debe redefinir su rol para complementar la inversión privada o mantener una presencia más amplia en la cadena de hidrocarburos?
Petroperú debe tener un rol que sea sostenible, eficiente y complementario a la inversión privada. El país necesita una empresa estatal financieramente sólida y con un mandato claro, pero también necesita aprovechar la capacidad de inversión, tecnología y gestión del sector privado.

Lo fundamental es evitar que una empresa estatal financieramente debilitada termine desplazando recursos que podrían destinarse a infraestructura, exploración o servicios públicos.

Si el gobierno de Keiko Fujimori decide convertir al sector hidrocarburos en una prioridad económica, ¿cuánto podrían crecer la producción, la inversión y la recaudación fiscal al término del quinquenio si se implementan las reformas que propone el gremio?
No podría dar una cifra cerrada sin contar con un modelo que considere precios internacionales, descubrimientos, inversiones y tiempos de desarrollo. Lo que sí podemos afirmar es que existe un potencial significativo para revertir la tendencia actual.

El Perú ya cuenta con una cartera concreta de proyectos que puede generar un nuevo ciclo de inversión, entre ellos: Siete Regiones, que contempla una inversión de alrededor de US$550 millones para ampliar la masificación del gas natural a siete regiones (Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Junín, Cusco y Puno) y beneficiar a cientos de miles de usuarios. TGP Extensión Sur, una iniciativa de inversión privada de aproximadamente US$2.000 millones, plantea extender el sistema de transporte en 923 kilómetros hacia el sur, conectando el gas de Camisea con el nodo energético de Arequipa y Moquegua y generando condiciones para ampliar el acceso de hogares, industrias y vehículos al gas natural. La petroquímica representa una oportunidad para darle mayor valor agregado al gas natural y desarrollar nuevas cadenas industriales, incluyendo la producción de fertilizantes. Finalmente, el Gasoducto Regional de Cusco contempla aproximadamente 314 kilómetros de ductos para conectar el sistema de transporte con Cusco, Anta y Quillabamba, con una inversión estimada que ha sido planteada en alrededor de US$780 millones

El objetivo debe ser recuperar progresivamente los niveles de inversión, acelerar los proyectos que ya están en cartera y reactivar la exploración. Si logramos volver a atraer capital hacia la búsqueda de nuevas reservas, podremos generar una nueva cartera de desarrollo, incrementar la producción futura y, con ella, las regalías, el canon y los ingresos fiscales que genera el sector.

En un contexto de transición energética y descarbonización, algunos sostienen que el petróleo y el gas tienen cada vez menos futuro. ¿Cuál es su mensaje para quienes creen que el Perú debería dejar de apostar por los hidrocarburos y concentrarse exclusivamente en energías renovables?
La transición energética no significa que debamos prescindir de una fuente antes de contar con alternativas suficientes. El Perú necesita una transición ordenada, segura y competitiva, en la que las distintas fuentes de energía cumplan el rol que les corresponde.

El gas natural, por ejemplo, permite contar con energía firme y competitiva y puede complementar el crecimiento de las energías renovables. Además, los hidrocarburos seguirán siendo necesarios en actividades industriales, transporte y diversos procesos productivos.

Hidrocarburos y renovables se deben desarrollar de manera responsable, mientras avanzamos hacia una matriz cada vez más limpia y segura. Como gremio planteamos una transición ordenada y reconocemos el rol estratégico del gas y la exploración responsable.

¿Qué espera la SPH exactamente del gobierno en su primer año de gestión?
Esperamos decisiones y resultados concretos. El primer año debería dejar sentadas las bases de una política energética de largo plazo. Esperamos que el primer año permita recuperar la confianza de los inversionistas, destrabar proyectos, simplificar procesos, impulsar nuevas exploraciones y avanzar decididamente en la infraestructura de gas natural.

El objetivo final es muy concreto, que el Perú deje de reaccionar ante las crisis energéticas y vuelva a tener una política que se adelante a ellas. Necesitamos explorar hoy para tener reservas mañana, invertir hoy para tener infraestructura mañana y tomar decisiones hoy para garantizar energía segura, competitiva y suficiente para los próximos años.

María Claudia Morán Comitre

María Claudia Morán Comitre

Especialista en gestión energética, sostenibilidad y estrategia ESG ENERMIXA

Descarbonizar sin perder competitividad: el nuevo reto energético de la minería peruana

La reducción de emisiones en minería no puede abordarse únicamente como un compromiso ambiental. Eficiencia energética, gestión de datos, innovación tecnológica y decisiones de inversión deben integrarse para reducir la huella de carbono sin comprometer productividad, seguridad ni competitividad

La minería peruana atraviesa un escenario en el que la competitividad ya no depende únicamente de la capacidad productiva, la calidad del recurso o el control de costos. A estas variables se suman hoy nuevas exigencias vinculadas con el desempeño energético, la reducción de emisiones y la capacidad de demostrar resultados ambientales medibles. En este contexto, descarbonizar no significa simplemente sustituir una fuente de energía por otra: implica gestionar mejor la energía que ya se utiliza y tomar decisiones de inversión con una visión integral.

El primer paso es medir. Una operación minera puede disponer de información sobre consumo eléctrico, combustibles o emisiones y, aun así, no contar con una lectura suficientemente integrada para decidir dónde actuar primero. Construir una línea base energética permite relacionar consumo, producción, costos y emisiones, identificar procesos intensivos y establecer indicadores que muestren dónde se encuentran las mayores oportunidades de mejora.

Una gestión energética adecuada puede contribuir simultáneamente a controlar costos, modernizar procesos, reducir emisiones y fortalecer la resiliencia operacional.

Esta mirada resulta especialmente importante porque no todas las acciones de descarbonización requieren grandes inversiones. Antes de incorporar nueva infraestructura, una operación puede encontrar oportunidades en la optimización de equipos, la gestión de cargas, los sistemas de bombeo, ventilación, transporte, trituración, molienda o aire comprimido, según las características de cada unidad. La eficiencia energética tiene una ventaja fundamental: la energía que deja de consumirse innecesariamente también deja de generar costos y emisiones asociadas.

A partir de allí, la tecnología adquiere un papel estratégico. Electrificación, generación renovable, almacenamiento energético, automatización y sistemas digitales ofrecen posibilidades relevantes para la minería. Sin embargo, ninguna tecnología debería incorporarse únicamente porque representa una tendencia. Su evaluación debe considerar inversión, ahorro esperado, confiabilidad operacional, mantenimiento, vida útil, reducción de emisiones y periodo de recuperación. El objetivo no es acumular soluciones tecnológicas, sino seleccionar aquellas capaces de generar valor comprobable.

Este enfoque también modifica la manera de entender los indicadores ESG. Durante varios años, muchas organizaciones han concentrado esfuerzos en medir y reportar su desempeño. El siguiente paso es lograr que esa información participe directamente en las decisiones operativas y de inversión. Indicadores como intensidad energética, emisiones por unidad producida, consumo específico, participación de fuentes renovables o reducción acumulada de emisiones pueden convertirse en herramientas de gestión cuando se vinculan con productividad y desempeño económico.

En ese sentido, los datos cumplen una función cada vez más relevante. Contar con tableros de seguimiento y sistemas que permitan visualizar tendencias facilita detectar desviaciones, comparar periodos, priorizar acciones y verificar resultados. La digitalización no reemplaza el criterio técnico, pero puede fortalecerlo al transformar grandes volúmenes de información en señales útiles para decidir. La gestión energética deja así de ser una revisión periódica para convertirse progresivamente en una capacidad permanente de la organización.

Contar con tableros de seguimiento y sistemas que permitan visualizar tendencias facilita detectar desviaciones, comparar periodos, priorizar acciones y verificar resultados.

Una ruta práctica para avanzar puede resumirse en cinco etapas: medir, priorizar, optimizar, invertir y verificar. Medir permite conocer la situación real; priorizar ayuda a concentrar recursos en los puntos de mayor impacto; optimizar reduce ineficiencias antes de comprometer capital; invertir incorpora las soluciones tecnológicas que resulten técnica y económicamente justificadas; y verificar permite comprobar si las medidas implementadas alcanzaron los resultados esperados. Esta secuencia evita que la descarbonización se convierta en una colección de proyectos aislados.

Para el Perú, este desafío tiene además una dimensión competitiva. La minería participa en mercados globales donde clientes, inversionistas y cadenas de suministro observan con creciente atención el desempeño ambiental de los productos y las operaciones. Reducir emisiones manteniendo productividad y confiabilidad puede convertirse en un atributo de competitividad, particularmente cuando las mejoras están respaldadas por indicadores verificables y decisiones de inversión sostenibles en el tiempo.

La discusión, por tanto, no debería plantearse como una elección entre competitividad y sostenibilidad. Una gestión energética adecuada puede contribuir simultáneamente a controlar costos, modernizar procesos, reducir emisiones y fortalecer la resiliencia operacional. El reto de los próximos años será desarrollar la capacidad de identificar dónde conviene intervenir, qué soluciones generan mayor impacto y cómo demostrar que cada inversión produce resultados. La descarbonización de la minería peruana será sostenible cuando, además de ambientalmente necesaria, sea técnica, operativa y económicamente viable.

INTRIAL: «AHORA LOS GASES ESPECIALES SE PRODUCEN EN PERÚ»

LA EMPRESA PERUANA ATIENDE LA CRECIENTE DEMANDA DE SECTORES COMO MINERÍA, HIDROCARBUROS E INDUSTRIA, REDUCIENDO LOS TIEMPOS DE ESPERA Y LOS COSTOS ADICIONALES ASOCIADOS A LA IMPORTACIÓN, Y OFRECIENDO RESULTADOS CON TRAZABILIDAD INTERNACIONAL.

INTRIAL S.A.C., empresa peruana especializada en el sector industrial, obtuvo para su laboratorio de gases especiales la acreditación internacional ISO/IEC 17025 e ISO 17034, otorgada por Perry Johnson Laboratory Accreditation (PJLA), organismo acreditador con sede en Estados Unidos y firmante del Acuerdo de Reconocimiento Mutuo (MRA) de ILAC. Esto respalda la trazabilidad y el reconocimiento internacional de los resultados que la compañía viene entregando desde hace más de una década.

Con este nuevo respaldo internacional, la empresa refuerza su propuesta para atender una necesidad que durante años dependió principalmente de productos y servicios importados. La compañía cuenta con más de 22 años de experiencia en el sector industrial y más de 10 años dedicados específicamente a la preparación de gases especiales.

El laboratorio opera bajo las normas ISO/IEC 17025 e ISO 17034, con acreditación otorgada por PJLA.

«Durante estos años identificamos una brecha concreta en el mercado peruano: prácticamente todos los gases especiales que se consumen en el país son importados. Esto generaba esperas de semanas para una cotización y de meses para recibir el producto, además de los costos adicionales que implica importar. Con este laboratorio buscamos cerrar esa brecha y ofrecer una alternativa local, rápida y confiable, sin renunciar al rigor técnico», señaló Raúl Gutiérrez, ingeniero responsable de Gases Especiales de INTRIAL S.A.C.

El laboratorio trabaja con gases reactivos, oxidantes, corrosivos, tóxicos e inflamables, además de mezclas de calibración, gases de referencia certificados, mezclas para monitoreo ambiental bajo protocolo EPA y gases de alta pureza. Asimismo, prepara mezclas gravimétricas en concentraciones de partes por millón (ppm) y porcentaje, desde formulaciones tradicionales de hasta cinco componentes hasta mezclas complejas de entre 10 y 20 componentes, orientadas principalmente al sector hidrocarburos.

Además de preparar mezclas, INTRIAL S.A.C. analiza muestras entregadas por sus clientes para determinar su composición, la concentración de cada componente y su pureza. Los procedimientos son documentados y auditados, con trazabilidad metrológica y una incertidumbre expandida declarada en cada certificado, calculada según los estándares internacionales de metrología (GUM).

INTRIAL S.A.C. podrá preparar y analizar mezclas de gases de hasta 20 componentes, principalmente para aplicaciones en hidrocarburos.

La propuesta está dirigida principalmente a los sectores de minería, energía e hidrocarburos, industria y manufactura, laboratorios ambientales e industriales y salud. Entre sus aplicaciones se encuentran el monitoreo ambiental, la detección de gases tóxicos, el control de procesos de gas natural, la calibración de instrumentos y el control de emisiones.

«Un gas especial suele cumplir una función crítica: calibra un instrumento, activa una alarma de seguridad o valida un proceso. Si su composición no es exacta y trazable, todo lo que depende de él puede heredar ese error», explicó el Ing. Raúl Gutiérrez.

La producción y análisis local permitirá entregar diversas mezclas y resultados en cuestión de días, reduciendo los tiempos asociados a la importación.

INTRIAL S.A.C. cuenta con 3 divisiones de negocio: INTRIAL Industrias, que ofrece repuestos e instrumentación para el sector industrial y minero; INTRIAL Gases Industriales, que provee gases industriales a la región sur desde su sede en Arequipa; e INTRIAL Gases Especiales, que suministra gases especiales a todo el país desde su sede en Lima.

La producción y el análisis locales permiten que diversas mezclas y servicios estén disponibles en cuestión de días. En el caso de los gases reactivos, el proceso requiere un mínimo de cuatro semanas de estabilización, dependiendo del componente y la concentración.

«Vemos este laboratorio como un punto de partida. Buscamos ampliar progresivamente el alcance de nuestras mezclas y ensayos y consolidar a INTRIAL S.A.C. como referente de gases especiales en el país», finalizó el Ing. Raúl Gutiérrez.

Para más información, visite: www.intrialcorp.com

Invertirán US$ 7.5 millones para proyecto de exploración Ampliación Candelaria

Las actividades representan aproximadamente 1.062 días de perforación efectiva, equivalentes a 35 meses de trabajo

Minera Pampa de Cobre SAC estima ejecutar un programa de perforación de 18.050 metros distribuidos en 20 plataformas y 60 sondajes, con profundidades entre 150 m y 500 m, y un avance promedio de 17 m por día en el proyecto de exploración minera Ampliación Candelaria, ubicado en el distrito La Capilla, perteneciente a la provincia General Sánchez Cerro y región Moquegua.

El costo total estimado para la ejecución del programa de exploración del proyecto asciende a US$ 7.5 millones. El proyecto de exploración Ampliación Candelaria se encuentra sobre las reservas de cobre y molibdeno.

Las actividades representan aproximadamente 1.062 días de perforación efectiva, equivalentes a 35 meses de trabajo, sin considerar las actividades de construcción, cierre y post cierre.

El proyecto de exploración Ampliación Candelaria se encuentra sobre las reservas de cobre y molibdeno.

Dichos estimados son considerando la utilización de una sola máquina; de utilizar dos máquinas de perforación, dicho tiempo disminuiría, pero los estimados de utilización de insumos (aceite, diésel, agua, etc.) e impactos de los mismos serían similares para todo el proyecto.

El proyecto, en todas sus etapas, requerirá de personal calificado y no calificado y se estima la participación de 36 personas, siendo el número máximo 28 personas durante las etapas de construcción y cierre.

La demanda del servicio de agua para las actividades de las etapas de operación será abastecida por proveedores autorizados, a través camiones cisterna y el consumo de agua será de aproximadamente 12.474 m³, considerando una recirculación del 45 %.

Además, se llevarán a cabo las siguientes actividades: la construcción total aproximada es de 757.92 m de accesos auxiliares. Dentro del área efectiva del proyecto, los accesos existentes se extienden en 4,57 km.

En el área efectiva del proyecto se ha identificado 43 labores mineras no rehabilitadas y un pasivo ambiental minero.

Quellaveco: potencial de expansión

Tras cinco años de operaciones, se llevará a cabo el mantenimiento programado de la planta concentradora, incluyendo los molinos y las cintas transportadoras; se prevé que esto ocurra en 2027

La mina Quellaveco, en Moquegua, sigue siendo un pilar fundamental de la cartera de activos de cobre de clase mundial de Anglo American, con un plan minero diseñado para ofrecer una producción competitiva durante el resto de la década, preservando al mismo tiempo el valor a largo plazo.

Tras cinco años de operaciones, se llevará a cabo el mantenimiento programado de la planta concentradora, incluyendo los molinos y las cintas transportadoras; se prevé que esto ocurra en 2027, con un impacto moderado en la producción.

Existe en Quellaveco, alega la empresa, un importante potencial de expansión que podría mantener la producción más allá de la zona inicial de alta ley. La capacidad de diseño original de procesamiento de la planta era de 127.500 toneladas diarias (tpd). Tras obtener las aprobaciones regulatorias para aumentar la capacidad a 150.000 tpd, la empresa implementó una estrategia de eliminación de cuellos de botella para aportar mayor flexibilidad al diseño de la capacidad óptima de la planta con cambios de configuración limitados, sujeta a los permisos sectoriales asociados al diseño específico.

En este contexto, la primera etapa de expansión se aprobó en 2025; esta aumentará la capacidad de procesamiento a aproximadamente 142.000 tpd y mejorará las tasas de recuperación para finales de 2026, e incluye la instalación de una segunda chancadora de rechazos (pebble crusher) y celdas de flotación adicionales, equipos que ya han sido instalados con éxito y se encuentran actualmente en fase de puesta en marcha.

Quellaveco sigue demostrando un sólido desempeño de planta: el volumen de procesamiento supera constantemente la capacidad de diseño y las tasas de recuperación han mejorado desde principios de 2025, gracias a la optimización continua de la planta de recuperación de partículas gruesas.

Esta expansión permitirá consolidar dicho desempeño en la operación.

Asimismo, la planta de molibdeno ha seguido operando de manera fiable y con un rendimiento constante, contribuyendo a la estabilidad operativa general, dijo la minera.

El proyecto de expansión de la primera etapa representa el primer paso hacia la optimización integral de la planta con una inversión de capital mínima, generando rendimientos sólidos.

Anglo American continuará estudiando cómo eliminar más cuellos de botella para superar las 150.000 tpd, al tiempo que avanzan los estudios preliminares para respaldar las perspectivas de expansión a largo plazo de Quellaveco.

Anglo American continuará estudiando cómo eliminar más cuellos de botella para superar las 150.000 tpd, al tiempo que avanzan los estudios preliminares para respaldar las perspectivas de expansión a largo plazo de Quellaveco.

Estos estudios se fundamentan en una campaña de perforación de exploración realizada por debajo y alrededor de la configuración actual del tajo, la cual ha arrojado resultados prometedores hasta la fecha. Estos factores se reflejan en las previsiones que se mantienen sin cambios.

La previsión de producción para 2026 se sitúa entre 310.000 y 340.000 toneladas. La producción sigue concentrándose en la segunda mitad de 2026 debido al perfil de ley previsto. La previsión de costes unitarios para 2026 se sitúa en torno a los 65 centavos por libra.

El coste unitario del primer semestre, de 45 centavos por libra, fue inferior a lo previsto, lo que refleja el beneficio significativo derivado de mayores créditos por subproductos.

La producción de Quellaveco a junio disminuyó un 5%, situándose en 148.400 toneladas (30 de junio de 2025: 156.600 toneladas), principalmente debido a las menores leyes de mineral previstas (0,66 % frente a 0,77 %) a medida que la mina atraviesa fluctuaciones naturales en el perfil de ley.

Este impacto se vio parcialmente mitigado por un desempeño estable en las operaciones de minería y procesamiento, lo que resultó en mayores niveles de procesamiento y tasas de recuperación, dijo la empresa.

Duncan Wanblad, presidente ejecutivo de Anglo American, señaló lo siguiente: “Estamos promoviendo el pleno desarrollo de Anglo American, basado en el cobre, el mineral de hierro premium y los nutrientes para cultivos, con el objetivo de generar un valor considerable para nuestros accionistas, al tiempo de prepararnos para concretar nuestra fusión con Teck con el fin de generar una empresa líder mundial en materia de metales y minerales”.

Anglo American avanza, además, hacia la finalización de su fusión con Teck, siendo la aprobación antimonopolio de las autoridades de China el último hito regulatorio pendiente.

Sobreandes SAC planea invertir S/11.2 millones en Huarochirí

La empresa habilitará 10 plataformas de perforación, desde las cuales se ejecutarán 15 sondajes diamantinos con profundidades de hasta 1.000 m y un metraje acumulado de 11.610 m lineales

El proyecto de exploración Minera Venturosa de Sobreandes SAC se ubica en el distrito de Carampoma, provincia de Huarochirí, región Lima. El objetivo de la minera es ejecutar actividades de exploración orientadas a obtener información geológica que permita identificar zonas favorables con mineralización polimetálica de zinc, plomo, plata y cobre en el ámbito de las concesiones YAULIYACU 2, YAULIYACU 3 y SUNSPIRIT 2.

La empresa habilitará 10 plataformas de perforación de aproximadamente 20 m x 20 m (400 m² cada una), desde las cuales se ejecutarán 15 sondajes diamantinos con profundidades de hasta 1.000 m y un metraje acumulado de 11.610 m lineales. El avance promedio estimado es de 25 m por día por máquina, con un programa ejecutado por una empresa contratista especializada en dos guardias diarias de 10 horas, los siete días de la semana.

La ubicación definitiva y la profundidad de cada sondaje podrán optimizarse en función de los resultados, priorizando, en la medida de lo posible, mantener una distancia no menor de 50 m respecto a cuerpos de agua y bofedales.

El área efectiva del proyecto se emplaza sobre parte del terreno superficial de la Comunidad Campesina Santiago de Carampoma.

El proyecto Minera Venturosa se desarrollará en un periodo de 22 meses, contados a partir de la obtención de los permisos, licencias y autorizaciones necesarios, comprendiendo las etapas de construcción, operación, cierre y post cierre. La inversión total estimada asciende a S/11.2 millones, monto referencial que podrá actualizarse conforme al avance de la ejecución del proyecto.

Sobreandes comunica que, en función de los resultados de las perforaciones, el cronograma podría acortarse o ampliarse.

En el área de estudio se han identificado 12 pasivos ambientales mineros (bocaminas, trincheras, media barreta y desmontes de mina). La empresa Sobreandes sostiene que “ninguno de estos pasivos se superpone con los componentes propuestos ni forma parte del área efectiva de la presente DIA”.

El área efectiva del proyecto se emplaza sobre parte del terreno superficial de la Comunidad Campesina Santiago de Carampoma; la compañía desarrolla las gestiones correspondientes con dicha comunidad para obtener la autorización para el ingreso y uso del terreno superficial en el área correspondiente al proyecto.

Respecto de la presencia de componentes no cerrados en el área de estudio, la Compañía Minera Casapalca S.A. en agosto del 2017 declaró ante el Ministerio de Energía y Minas la presencia de labores mineras no rehabilitadas generadas por terceros.

San Juan-Cháparra, el nuevo plan de exploración de Southern

El tiempo total estimado para la ejecución integral del presente proyecto es de 24 meses

El proyecto minero de exploración San Juan-Cháparra, de Southern Perú, se ubica entre los distritos de Atico y Cháparra, en la provincia de Caravelí, región Arequipa, y contempla el desarrollo de hasta 20 plataformas de perforación.

La ejecución del presente proyecto se justifica técnica y económicamente en la necesidad de generar información geológica confiable que “permita determinar la viabilidad de un futuro desarrollo minero, dinamizando así la inversión en el sector”, dijo la empresa.

Cada plataforma de perforación, con dimensiones aproximadas de 12 m x 15 m (180 m² cada una), albergará hasta 2 pozas de sedimentación de lodos de 2 m de ancho por 5 m de largo y 2 m de profundidad (30 m³ de capacidad) recubiertas con geomembrana HDPE. Adicionalmente, las plataformas contarán con almacenes temporales para aditivos, combustible, tuberías y testigos.

La empresa estima realizar hasta 20 sondajes distribuidos en 20 plataformas, alcanzando una profundidad promedio de 250 m por sondaje (profundidad estimada, dependiendo de los objetivos geológicos y técnicos puede alcanzar los 500m).

Southern precisa que el desarrollo de la campaña exploratoria se gestionará “bajo un enfoque técnico secuencial y adaptativo”. En ese sentido, si bien el presente instrumento evalúa y prevé un escenario máximo de 20 plataformas de perforación, su habilitación definitiva estará “estrictamente condicionada a los resultados y a la interpretación geológica favorable de los testigos extraídos en los sondajes preliminares”.

Esto implica que el número total de plataformas y sondajes a ejecutar por Southern podría ser menor al proyectado, garantizando así la minimización de la huella de perturbación del proyecto.

El proyecto se desarrollará dentro de las concesiones mineras: Chaparra 3 (1,000.00 ha), Chaparra 4 (1,000.00 ha), Chaparra 5 (700.00 ha) y Chaparra 6 (800.00 ha).

Southern Perú tiene como objetivo comprobar en profundidad las evidencias superficiales de mineralización de hierro (Fe), cobre (Cu) y oro (Au) en la zona, a fin de delimitarlas y cuantificarlas.

La aplicación específica del instrumento Ficha Técnica Ambiental (FTA) se justifica técnica y legalmente debido a que las dimensiones del proyecto (máximo de 20 plataformas de perforación) se ajustan a los supuestos de bajo impacto ambiental.

“En ese sentido, se garantiza y certifica que los componentes propuestos no se superpondrán ni afectarán cuerpos de agua, nevados, glaciares, ecosistemas frágiles, bofedales, humedales ni otras áreas de vulnerabilidad ecológica; asegurando un estricto cumplimiento normativo y la protección del entorno natural”, dijo la minera de Grupo México.

El tiempo total estimado para la ejecución integral del presente proyecto es de 24 meses, requiriendo un monto de inversión global de US$ 1.2 millones.

El proyecto se desarrollará dentro de las concesiones mineras: Chaparra 3 (1,000.00 ha), Chaparra 4 (1,000.00 ha), Chaparra 5 (700.00 ha) y Chaparra 6 (800.00 ha). También se emplaza sobre terrenos eriazos de propiedad del Estado Peruano.

Durante las verificaciones de campo en el área del proyecto, Southern identificó “ocho labores mineras preexistentes no rehabilitadas por terceros dentro del AIAI. Estas perturbaciones comprenden: un área disturbada, dos plataformas, un acceso existente y cuatro medias barretas”.

El combustible que gana terreno

Jaime Aguilar, subgerente de Transporte Pesado de Cálidda, ve en el GNV una alternativa que combina ahorro, expansión de flotas y reducción de emisiones, mientras la infraestructura de carga busca acompañar el crecimiento.

Durante años, hablar de gas natural vehicular (GNV) en el transporte pesado podía parecer una apuesta todavía en construcción. Hoy, para Jaime Aguilar, subgerente de Transporte Pesado de Cálidda, la conversación es distinta. El GNV ya no solo representa una alternativa al diésel: comienza a convertirse en una herramienta para reducir costos, hacer más competitivas las operaciones y avanzar hacia una movilidad con menores emisiones.

Los números ayudan a entender el cambio. En 2022, el parque de vehículos pesados a gas natural en Lima y Callao rondaba las 4,800 unidades. Hoy se acerca a los 11,000 vehículos, más del doble en apenas unos años. Tractos, buses y camiones forman parte de una transición que, según Aguilar, responde a una razón esencial: el combustible está generando valor para quienes viven de mover mercancías y personas.

El argumento económico es directo. El gas natural permite un ahorro de hasta un 60% frente al diésel en el costo del combustible. Y ese diferencial adquiere mayor relevancia cuando se considera que el combustible puede representar cerca de la mitad del costo total de una operación de transporte.

Para las empresas de transporte, el ahorro no termina en el precio del combustible: también alcanza las pérdidas asociadas a la sustracción de diésel.

Pero Aguilar pone sobre la mesa otro factor menos visible: las pérdidas por sustracción de combustible. En las flotas de transporte, explica, este problema puede representar entre 8% y 10% de costo adicional. El gas natural, al no poder sustraerse de la misma manera que el diésel, elimina ese componente de la ecuación. El resultado es una estructura de costos más holgada que puede traducirse en mayor rentabilidad o en tarifas más competitivas para captar nuevos servicios.

El ahorro también puede convertirse en crecimiento. Aguilar calcula que un tracto puede generar cerca de US$ 10,000 anuales de ahorro en combustible frente a una unidad a diésel. Una flota de 10 vehículos podría alcanzar así hasta US$ 100,000 de ahorro en un año. En determinadas circunstancias, ese monto puede ser suficiente para financiar la incorporación de una nueva unidad y ampliar la capacidad operativa.

En los buses urbanos, la lógica es similar. El ahorro anual puede ubicarse entre 14,000 y 15,000 dólares por vehículo. Una flota de entre ocho y 10 unidades puede generar un ahorro que permita adquirir otra unidad y continuar creciendo.

 

Para facilitar ese salto, Cálidda ha desarrollado herramientas de financiamiento junto con el Consorcio Camisea. El programa Fraccionamiento GNV ofrece créditos a cero intereses de hasta US$ 45,000 por vehículo para la adquisición de unidades pesadas nuevas a gas natural. A ello se suma Flota Ahorro GNV, un programa de Cálidda que contempla plazos de hasta cinco años, una cuota inicial mínima de 20% y tasas que parten de cerca del 9%.

La apuesta, explica Aguilar, busca reducir la barrera de entrada para empresas que deben enfrentar inversiones importantes. Un tracto puede costar alrededor de US$ 100,000, mientras que determinados buses pueden alcanzar entre 150,000 y 170,000 dólares. En ese escenario, combinar herramientas financieras permite disminuir el desembolso inicial y comenzar a capturar desde temprano el ahorro operativo del GNV.

El atractivo no termina en las cuentas. En materia ambiental, el combustible también ofrece una ventaja significativa. Aguilar señala que el GNV puede reducir hasta en 99% el material particulado frente al diésel y disminuir en más de 30% las emisiones de CO2. En un sector cada vez más observado por sus impactos ambientales, estos atributos empiezan a tener consecuencias comerciales.

Las empresas de sectores como minería, hidrocarburos y consumo masivo, señala, están incorporando mayores exigencias ambientales para sus proveedores de transporte. Certificaciones de reducción de emisiones, protocolos y sistemas de gestión ambiental forman parte de los requisitos que pueden abrir o cerrar puertas a nuevas operaciones.

Y la geografía tampoco parece ser una barrera definitiva. Los vehículos pesados a GNV utilizan motores dedicados, fabricados específicamente para este combustible. Su potencia se mantiene de acuerdo con las especificaciones del fabricante tanto en zonas de menor altitud como en rutas de altura. Como cualquier vehículo, pueden experimentar una afectación por la menor disponibilidad de oxígeno, pero Aguilar sostiene que no existe una desventaja adicional frente al diésel por utilizar gas natural.

La prueba está en las rutas que ya realizan estas unidades. Con una autonomía aproximada de 800 a 900 kilómetros, vehículos a GNV llegan actualmente a ciudades y operaciones ubicadas en zonas de altura, incluyendo Huancayo, Cusco, Cajamarca y operaciones como Antamina. La cordillera de los Andes, en ese sentido, comienza a ser una ruta y no necesariamente una frontera.

El desafío siguiente está en la infraestructura. Actualmente existen más de 330 grifos de GNV en el país, pero la cobertura todavía presenta vacíos fuera de los principales mercados. Cajamarca, Arequipa y Huánuco aparecen entre las regiones donde se preparan nuevas alternativas de abastecimiento, mientras que proyectos en La Libertad buscan reforzar la cobertura en el norte.

Para Aguilar, ampliar esa red requiere no solo inversión privada, sino también acelerar los procesos administrativos. La instalación de nuevos surtidores demanda permisos, registros y evaluaciones cuyos plazos pueden retrasar la puesta en operación. Reducir los tiempos de respuesta y de atención de observaciones permitiría que la infraestructura avance al ritmo de un parque vehicular que crece con rapidez.

El GNV, entonces, se encuentra en un punto distinto al de hace algunos años. Ya tiene flotas, rutas, estaciones y empresas que encuentran en él una herramienta de competitividad. El siguiente paso será conectar esos puntos. Para Aguilar, la oportunidad está en que más infraestructura permita que el ahorro que hoy mueve a los transportistas en Lima y Callao pueda recorrer también las carreteras que llevan hacia el resto del país.

Logística, el engranaje del desarrollo

La logística peruana enfrenta una transformación que combina nuevas infraestructuras, digitalización y mayores exigencias de resiliencia. Para el sector energético, donde cada componente puede ser decisivo para una operación o un proyecto, la capacidad de anticiparse y conectar mejor será una fuente creciente de competitividad.

Mover un equipo, asegurar un repuesto o entregar un componente a tiempo puede parecer una tarea estrictamente operativa. Pero detrás de cada traslado existe una red de decisiones que involucra proveedores, carreteras, puertos, aduanas, almacenes, tecnología, personas y, cada vez más, gestión de riesgos. En Perú, esa red está adquiriendo una relevancia estratégica para sectores que necesitan crecer, invertir y operar sin interrupciones.

La magnitud de esa transformación puede observarse en el propio comercio exterior. El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo reportó que el intercambio comercial del país superó los US$ 90.000 millones en 2025 y proyecta que este año podría sobrepasar los US$ 100.000 millones. Ese crecimiento no solo exige más capacidad de transporte: demanda cadenas capaces de acompañar operaciones cada vez más complejas, trazables y conectadas.

La infraestructura también está modificando el tablero. El puerto de Chancay representa una nueva pieza en el sistema logístico peruano y abre posibilidades para reorganizar rutas y tiempos del comercio con Asia. Pero el verdadero impacto de una infraestructura de esta magnitud dependerá de su conexión con carreteras, operadores, centros de distribución, aduanas y destinos finales. La eficiencia de un puerto, finalmente, no termina en sus muelles.

El comercio exterior peruano superó los US$90.000 millones en 2025, mientras el país avanza hacia una logística más digital e interoperable.

En paralelo, el país avanza hacia una logística menos dependiente del papel. La Ventanilla Única de Comercio Exterior cerró 2025 con 794.989 trámites electrónicos y más de S/158 millones en ahorros para sus usuarios. En 2026, además, el Mincetur puso en marcha una nueva versión de su Componente Portuario, orientada a digitalizar los procesos vinculados al arribo, estadía y despacho de naves.

Es una transformación que revela algo más profundo: la logística ya no consiste únicamente en mover bienes, sino en mover información con la misma precisión. Cuando los datos de una compra, un contrato, un inventario, un embarque o una entrega pueden integrarse, la empresa obtiene algo más valioso que visibilidad: capacidad para anticipar.

Ese será uno de los grandes desafíos de los próximos años. Inteligencia artificial, analítica avanzada, automatización, trazabilidad e Internet de las Cosas prometen convertir cadenas históricamente reactivas en sistemas capaces de detectar desviaciones antes de que se conviertan en problemas. Pero la tecnología, por sí sola, no resolverá las vulnerabilidades. También se necesitarán proveedores más sólidos, profesionales con nuevas competencias y una mayor coordinación entre empresas y autoridades.

Nuevas infraestructuras, plataformas digitales y herramientas de gestión de datos están modificando la manera en que empresas y operadores coordinan sus cadenas de suministro.

Para el sector energético, esta evolución tiene una importancia particular. La construcción y operación de centrales, proyectos renovables, sistemas de almacenamiento e infraestructura eléctrica requieren equipos especializados, cronogramas precisos y una coordinación que atraviesa fronteras y regiones. Una decisión logística puede terminar influyendo en el costo de un proyecto, su fecha de puesta en operación o la continuidad de un servicio esencial.

En este escenario cobra relevancia el Smart Energy Summit, que reunirá a líderes del sector energético para abordar los desafíos de sostenibilidad, competitividad, tecnología y transformación del sistema eléctrico. Como parte del encuentro, la rueda de negocios propiciará un espacio para conectar empresas, proveedores y potenciales socios estratégicos.

Esta edición especial de Energiminas parte de esa conversación. Los líderes que aparecen en estas páginas conocen la cadena desde dentro: sus restricciones, sus oportunidades y, sobre todo, la necesidad de prepararla para un entorno menos predecible.

Porque la logística del futuro no será simplemente la que llegue más rápido. Será la que sepa anticiparse, adaptarse y conectar mejor a todos los que hacen posible que una operación ocurra.

Una cadena Poderosa

Aníbal La Puente, subgerente de Logística y Costos de Compañía Minera Poderosa, sostiene que infraestructura, digitalización y talento son claves para construir cadenas de abastecimiento resilientes. La empresa apuesta por inteligencia artificial, automatización, almacenes móviles y soluciones robotizadas para elevar eficiencia, continuidad y competitividad.

La logística dejó de ser una función operativa para convertirse en un eje estratégico de las organizaciones. En Perú, sin embargo, persisten desafíos como las brechas de infraestructura, los costos logísticos, la transformación digital pendiente y el desarrollo de talento especializado. Para Aníbal La Puente, subgerente de Logística y Costos de Compañía Minera Poderosa, también es prioritario fortalecer la resiliencia de las cadenas de suministro y la articulación entre el sector público y privado.

En Poderosa, la estrategia busca garantizar la disponibilidad segura, oportuna y eficiente de materiales, insumos y equipos. Para ello, la compañía viene incorporando herramientas tecnológicas avanzadas y evolucionando de un modelo basado en almacenes fijos hacia soluciones de almacenamiento adaptadas a las necesidades de cada operación y a la diversidad geográfica de sus territorios.

Esta flexibilidad también permite responder ante escenarios extraordinarios, como fenómenos naturales. La planificación preventiva, el análisis de rutas y una gestión más robusta de la demanda forman parte de las medidas adoptadas para asegurar la continuidad operativa.

La digitalización cumple un papel central. Sistemas como ERP, WMS y TMS permiten integrar y automatizar procesos de abastecimiento, almacenamiento y transporte, mientras que el Internet de las Cosas (IoT) mejora el monitoreo, control y trazabilidad. Sin embargo, La Puente considera que la inteligencia artificial tendrá el mayor impacto en los próximos años, al potenciar los pronósticos de demanda, optimizar inventarios y anticipar riesgos.

La resiliencia se refuerza también mediante contratos de consignación de insumos críticos y almacenes móviles, que permiten habilitar espacios seguros donde sean necesarios. Estas soluciones incrementan la capacidad de respuesta frente a interrupciones o escenarios de incertidumbre.

El factor humano es otro componente clave. La Puente destaca que los profesionales de logística deben combinar liderazgo, adaptabilidad, resiliencia, dominio de herramientas digitales y capacidad analítica, además de comprender integralmente la cadena de abastecimiento. En Poderosa, estas competencias se desarrollan mediante formación continua y retos operativos de alta exigencia.

Para La Puente, cerrar las brechas de infraestructura es indispensable para elevar la competitividad del país. Carreteras, accesos portuarios, ferrocarriles y centros logísticos permitirían conectar mejor las zonas productivas con los mercados. En Pataz, una mejor infraestructura vial favorecería tanto la actividad productiva como el acceso a mercados para productos como palta, mango y papa.

De cara a los próximos cinco años, la automatización avanzada, la trazabilidad y la logística verde marcarán la evolución del sector. Poderosa prepara su cadena de abastecimiento mediante indicadores, análisis de datos, herramientas WMS y proyectos de automatización que contemplan almacenes robotizados hacia 2028.

La principal lección de La Puente es que la logística debe gestionarse con una visión integral, transversal y resiliente. Su consejo para los nuevos profesionales es cultivar una mirada estratégica, capacidad de adaptación y orientación al servicio.

Logística con visión estratégica

William Telles, gerente de Compras y Servicios de Orygen, considera que la gestión logística debe evolucionar hacia un modelo capaz de anticipar riesgos, incorporar tecnología y asegurar la continuidad de las operaciones.

La logística dejó de ser una función enfocada exclusivamente en comprar, transportar y abastecer. Para William Telles, gerente de Compras y Servicios de Orygen, hoy representa un componente estratégico para asegurar la continuidad y competitividad de las operaciones. En el sector eléctrico, esta transformación adquiere especial relevancia por la ubicación de las centrales, los tiempos de fabricación de equipos especializados y una oferta local todavía limitada para determinados bienes y servicios.

“La decisión no puede basarse únicamente en el precio”, sostiene Telles. El costo total, los plazos de entrega, la seguridad, los riesgos y las consecuencias de una eventual interrupción del suministro forman parte de una ecuación que exige anticipación y una gestión cercana de los proveedores.

Para William Telles, gerente de Compras y Servicios de Orygen, la eficiencia logística debe ir de la mano con la capacidad de anticipar riesgos y responder ante imprevistos.

En Orygen, esa visión ha impulsado el tránsito de compras puntuales hacia una gestión integral del abastecimiento. El área participa desde la identificación de las necesidades y el análisis de mercado hasta la contratación y evaluación del desempeño de los proveedores. La integración de los sistemas de compras con la plataforma de gestión empresarial permite, además, fortalecer el seguimiento, los controles y la toma de decisiones.

La digitalización es otro de los pilares de esta evolución. Para Telles, el mayor impacto se produce cuando información, procesos y decisiones están conectados. El análisis de datos permite detectar desviaciones y establecer prioridades, mientras que el siguiente paso será ampliar el uso de inteligencia artificial para analizar mercados, identificar proveedores, construir modelos de costos y anticipar riesgos contractuales o de desempeño. La tecnología, advierte, debe potenciar el criterio profesional, no sustituirlo.

La resiliencia también se construye antes de que ocurra una crisis. Orygen identifica bienes y servicios críticos, diversifica fuentes de abastecimiento, evalúa proveedores y planifica anticipadamente la adquisición de componentes con largos plazos de fabricación. La compañía también mantiene repuestos críticos y alternativas de suministro, con una coordinación permanente entre Compras, Operaciones y Mantenimiento.

El desafío, sin embargo, trasciende a las empresas. Telles considera prioritario desarrollar corredores logísticos integrados, sistemas digitales conectados y reglas estables. El puerto de Chancay abre una oportunidad, pero su potencial dependerá de mejores accesos viales y ferroviarios, rutas regionales resilientes y condiciones adecuadas para movilizar equipos de gran tamaño y alto valor. Una mayor articulación público-privada también puede acelerar estas mejoras.

De cara a los próximos cinco años, Telles visualiza cadenas de suministro más inteligentes, automatizadas y sostenibles. La inteligencia artificial, el análisis de datos, la ciberseguridad, la diversificación de proveedores y el seguimiento de emisiones ganarán protagonismo. En ese escenario, la ventaja estará en maximizar el valor total de cada decisión.

Su mirada sobre el liderazgo parte de una premisa: no se trata de tener todas las respuestas, sino de formular buenas preguntas, escuchar a quienes conocen la operación y generar confianza. Para quienes buscan desarrollarse en logística, su recomendación es conocer el negocio desde el terreno, fortalecer sus conocimientos y mantener una actitud de aprendizaje constante. “La confianza y las relaciones de largo plazo son las que aseguran la continuidad de la cadena de suministro”.

Abastecer el futuro

Carlos Medina, líder de Aprovisionamiento y Administración de Contratos de Celaris Energy, sostiene que anticipar riesgos, integrar información y fortalecer la relación con proveedores son claves para ejecutar proyectos energéticos de gran escala.

En proyectos energéticos de gran escala, la logística puede definir el ritmo de una obra. Para Carlos Medina, líder de Aprovisionamiento y Administración de Contratos de Celaris Energy, el desafío está en gestionar una cadena de suministro cada vez más compleja, marcada por brechas de infraestructura, largos tiempos de fabricación e importación, proveedores especializados y factores externos capaces de alterar los cronogramas.

Su respuesta parte de una premisa: el aprovisionamiento no termina cuando se adjudica un contrato. La verdadera gestión comienza al asegurar que lo contratado llegue en las condiciones, plazos, costos y estándares requeridos. Esta visión ha cobrado mayor relevancia conforme Celaris Energy avanza en su objetivo de consolidar un portafolio de energías 100% renovables.

El parque eólico Caravelí representa un buen ejemplo. El transporte y montaje de componentes de grandes dimensiones y peso, la coordinación de equipos especializados y la secuencia de entregas deben sincronizarse con precisión con el avance de la obra. Una desviación puede propagarse por toda la cadena y afectar el cronograma del proyecto.

Por ello, la compañía ha fortalecido la planificación de la demanda, la gestión de proveedores y la administración contractual desde las primeras etapas. El objetivo es anticipar especificaciones técnicas, disponibilidad de equipos, tiempos de fabricación, riesgos logísticos y condiciones comerciales antes de que aparezca una necesidad urgente.

El crecimiento de los proyectos renovables exige una logística capaz de coordinar equipos especializados, proveedores, transporte y cronogramas con precisión.

La digitalización es otro habilitador de esta transformación. Medina destaca el aporte de las plataformas de e-procurement y gestión de contratos, que centralizan información y permiten mayor trazabilidad. A ellas se suman inteligencia artificial, analítica avanzada, IoT y geolocalización, herramientas capaces de identificar desviaciones y anticipar riesgos.

Pero el valor, sostiene, no está en la tecnología aislada, sino en integrar aprovisionamiento, contratos, proveedores y logística bajo una misma visión. Así, la información deja de ser un registro para convertirse en un criterio de decisión.

La resiliencia también se construye con anticipación. Celaris Energy identifica equipos, materiales y servicios críticos, diversifica fuentes de suministro, evalúa proveedores alternativos y establece mecanismos contractuales para gestionar riesgos, plazos y responsabilidades. El monitoreo continuo permite ajustar las medidas de mitigación antes de que una contingencia comprometa la ejecución.

Para elevar la competitividad logística del país, Medina plantea desarrollar corredores integrados que conecten centros de producción, puertos y destinos finales. También considera indispensable contar con infraestructura adecuada para equipos sobredimensionados y procesos previsibles en permisos, tránsito y aduanas.

Hacia los próximos cinco años, imagina una logística más digital, predictiva e integrada. La inteligencia artificial y la analítica avanzada permitirán anticipar riesgos, optimizar inventarios y mejorar la planificación. En paralelo, la relación con los proveedores evolucionará hacia modelos más colaborativos.

Sin embargo, la tecnología no reemplazará al equipo. “Los resultados sostenibles se construyen con personas, no solamente con procesos”, afirma. Para Medina, el liderazgo consiste en formar equipos capaces, compartir información con transparencia y comprender que cada decisión logística impacta el negocio. La ventaja estará en combinar conocimiento técnico, capacidad analítica y aprendizaje permanente.

Una cadena más resiliente

Andrea Hernández, gerente de Adquisiciones de Statkraft, plantea que la logística debe anticiparse a los riesgos y combinar tecnología, sostenibilidad y liderazgo humano para asegurar el éxito de los proyectos de gran escala.

En los proyectos de gran escala, la logística puede convertirse en un factor decisivo para cumplir los cronogramas, controlar costos y asegurar la continuidad de las operaciones. Para Andrea Hernández, gerente de Adquisiciones de Statkraft, uno de los principales desafíos de Perú está en la concentración de la actividad portuaria y en las limitaciones que todavía existen para movilizar componentes especializados hacia zonas alejadas.

Según precisa, más del 85% de la carga que ingresa al país se concentra en Callao, según su apreciación. Esta situación obliga a recorrer largas distancias hasta los lugares donde se desarrollan los proyectos, incrementando riesgos asociados al transporte, seguridad de la carga y plazos de entrega. A ello se suma la reducida oferta de empresas capaces de trasladar componentes sobredimensionados, como palas eólicas, y la limitada disponibilidad de grúas de gran capacidad.

Ante este escenario, Statkraft ha evolucionado desde una gestión centrada principalmente en el abastecimiento hacia una cadena de suministro estratégica, digitalizada y orientada a la generación de valor. La incorporación de criterios ESG, la estandarización global de Procurement, la digitalización y el fortalecimiento de la gestión de riesgos y proveedores acompañan el crecimiento de los proyectos renovables y un entorno internacional más volátil.

La tecnología es uno de los grandes habilitadores de esta transformación. Hernández destaca la integración de sistemas ERP, plataformas de procurement, analítica avanzada, Business Intelligence e inteligencia artificial. Más que herramientas aisladas, su valor está en conectarlas para contar con información confiable, automatizar procesos, monitorear indicadores, identificar riesgos y anticipar desviaciones en proyectos y contratos.

La resiliencia también requiere planificación. Statkraft evalúa los riesgos de sus proveedores, diversifica fuentes de abastecimiento, anticipa compras críticas, monitorea el mercado y utiliza estrategias contractuales para mitigar contingencias. Los criterios de sostenibilidad forman parte, además, de la gestión de la cadena de suministro.

Para Hernández, la tecnología no desplazará al factor humano, pues en un futuro dominado por los datos y la automatización, las decisiones éticas y coherentes seguirán dependiendo de las personas.

Para Hernández, la competitividad del país demanda una mejor articulación entre puertos, infraestructura vial, aduanas y entidades encargadas de otorgar permisos. Una mayor conectividad entre estos actores permitiría agilizar despachos, reducir errores y facilitar el transporte e importación de mercancías restringidas.

De cara a los próximos cinco años, visualiza una logística marcada por la digitalización, la inteligencia artificial, la predictibilidad, la gestión avanzada de riesgos y la sostenibilidad. Statkraft busca prepararse fortaleciendo sus capacidades de análisis y planificación, desarrollando relaciones estratégicas con proveedores y mejorando la visibilidad y trazabilidad de sus operaciones.

Sin embargo, la tecnología no desplazará al factor humano. Para Hernández, el liderazgo debe ser consciente y cercano: conocer a los equipos, comprender sus realidades y generar las condiciones para que puedan alcanzar sus objetivos. En un futuro dominado por los datos y la automatización, sostiene, las decisiones éticas y coherentes seguirán dependiendo de las personas.

Anticiparse para avanzar

Alexander Chávez, supervisor de Abastecimiento de la Generadora Eléctrica Fenix, destaca la necesidad de construir cadenas de suministro resilientes, apoyadas en tecnología, talento y una mayor capacidad para anticiparse a los riesgos.

La logística enfrenta hoy un desafío que va mucho más allá de movilizar bienes y asegurar abastecimiento. Para Alexander Chávez, supervisor de Abastecimiento de Fenix, el reto consiste en construir cadenas de suministro eficientes y resilientes, capaces de responder con rapidez a factores nacionales e internacionales que pueden afectar la continuidad de las operaciones.

En el sector energético, esta capacidad adquiere una dimensión estratégica. La disponibilidad oportuna de materiales, equipos y repuestos puede marcar la diferencia frente a una interrupción, por lo que Fenix viene fortaleciendo su estrategia de abastecimiento con una mirada orientada a la trazabilidad, la eficiencia y la generación de valor para el negocio.

La transformación responde también a un mercado peruano cada vez más dinámico y competitivo. Identificar nuevas oportunidades de negocio y proyectos, ampliar las alternativas de abastecimiento y mantener la confiabilidad operativa forman parte de una gestión que busca adaptarse con mayor agilidad a las nuevas condiciones del entorno.

La inteligencia artificial está transformando la gestión logística al permitir anticipar riesgos, optimizar operaciones y tomar decisiones con mayor rapidez.

En este proceso, la tecnología ocupa un lugar central. Chávez considera que la inteligencia artificial es la herramienta más disruptiva de los últimos años por su capacidad para procesar grandes volúmenes de información, optimizar operaciones, anticipar riesgos y mejorar la planificación. Más que una solución tecnológica, la IA se ha convertido, a su juicio, en un habilitador estratégico para una logística basada en datos.

La resiliencia se construye desde varios frentes. Fenix trabaja en la diversificación de sus fuentes de abastecimiento, el desarrollo de proveedores, la planificación anticipada de compras críticas y la optimización de inventarios, incluyendo niveles de seguridad y disponibilidad de repuestos y materiales esenciales. A ello se suma un seguimiento continuo de los riesgos de la cadena y la digitalización de procesos para mejorar la visibilidad de la información.

Pero la competitividad logística no depende únicamente de las empresas. Chávez identifica tres desafíos para el país: cerrar las brechas de infraestructura, simplificar procesos regulatorios que todavía pueden resultar complejos y extensos, y fortalecer la articulación público-privada. En sectores estratégicos como el energético, una logística eficiente contribuye directamente a la continuidad, seguridad y sostenibilidad de las operaciones.

Hacia los próximos cinco años, la tendencia apunta a cadenas de suministro predictivas, automatizadas e interconectadas. Esta transformación demandará profesionales con conocimientos logísticos y competencias transversales, capaces de combinar análisis, tecnología, comunicación y capacidad de decisión.

Fenix viene preparándose mediante la optimización de procesos, la exploración de nuevas alternativas de abastecimiento y el desarrollo de sus equipos. Para Chávez, sin embargo, el liderazgo comienza con una habilidad esencial: escuchar. Muchas veces, sostiene, las mejores soluciones ya están dentro de la organización, cerca de quienes conocen la operación. Escucharlos permite encontrar oportunidades, generar compromiso y tomar decisiones mejor fundamentadas.

Datos para decidir mejor

Carlos Zúñiga, gerente comercial de Tecsur, considera que la logística debe integrarse con el negocio para anticipar riesgos, responder con agilidad y asegurar que cada decisión contribuya a la competitividad y continuidad de las operaciones.

La logística ya no puede entenderse como una función aislada. Para Carlos Zúñiga, gerente comercial de Tecsur, su impacto atraviesa la competitividad, los costos, los proyectos y la relación con los clientes. En sectores como energía, infraestructura y minería, donde la empresa participa con equipos y materiales especializados, una demora puede repercutir directamente en los compromisos asumidos.

El desafío también tiene una dimensión país. Según una estimación del Ministerio de Transportes y Comunicaciones citada por Zúñiga, los costos logísticos representan alrededor del 16% del valor de los productos en Perú, aunque podrían reducirse hasta 13,8 % mediante mejoras en infraestructura de transporte y servicios logísticos.

La calidad de la información será determinante para aprovechar la digitalización y convertir los datos en decisiones oportunas.

Para Tecsur, la respuesta pasa por una gestión más planificada y orientada a proyectos, operación y mantenimiento. El objetivo ya no es simplemente comprar y trasladar materiales, sino asegurar que cada componente llegue cuando se necesita, cumpla las especificaciones y acompañe el cronograma. Esa mirada obliga a evaluar el costo total, los tiempos de entrega, la confiabilidad del proveedor y las consecuencias de una eventual demora.

La digitalización ocupa un lugar central en esta evolución. Zúñiga considera que el mayor impacto proviene de integrar información y pasar de decisiones basadas exclusivamente en históricos y experiencia individual a una gestión con datos actualizados. Sin embargo, advierte que la tecnología no basta. La calidad de los datos es el punto de partida: una plataforma sofisticada alimentada con información deficiente puede conducir a decisiones equivocadas.

Tecsur se encuentra desarrollando un ERP para integrar y ordenar mejor sus procesos, incrementar la trazabilidad y disponer de indicadores que permitan una gestión más ágil. La apuesta, en consecuencia, no es tecnológica por sí misma, sino orientada a convertir la información en una herramienta para decidir mejor.

La resiliencia sigue la misma lógica. Diversificar proveedores, mantener comunicación permanente, anticipar materiales críticos y contar con alternativas son parte de la estrategia. Pero Zúñiga pone el foco en un principio: ser resiliente no significa acumular inventarios indiscriminadamente, sino conocer los puntos críticos de la operación y prepararse para responder cuando sea necesario.

El talento también debe evolucionar. El profesional logístico necesita combinar conocimientos técnicos con análisis, negociación, comunicación, herramientas digitales y visión de negocio. Para desarrollar esas capacidades, Tecsur apuesta por nuevos retos, responsabilidades, capacitación y participación en proyectos que permitan aprender haciendo.

Hacia los próximos cinco años, Zúñiga identifica cinco tendencias: digitalización, inteligencia artificial, trazabilidad, sostenibilidad e integración entre logística y estrategia empresarial. A ellas se suman la diversificación de cadenas y una mayor gestión de riesgos geopolíticos y de mercados. La transición energética y la electromovilidad abrirán, además, nuevas oportunidades y exigencias.

Para responder a este escenario, Tecsur fortalece sus capacidades digitales, las relaciones con proveedores estratégicos, la planificación y sus procesos bajo estándares internacionales. Pero el factor decisivo seguirá siendo la capacidad de anticiparse. Para Zúñiga, los resultados sostenibles se construyen con equipos capaces, confianza y aprendizaje permanente.

Logística a prueba de imprevistos

Genaro Montoya, jefe de Proyectos BESS de CAPO Energy, considera que la anticipación, la coordinación y el uso inteligente de la tecnología son esenciales para enfrentar una cadena logística expuesta a imprevistos y sostener el avance de proyectos de almacenamiento energético.

En proyectos de almacenamiento de energía, la logística tiene que convivir con una variable difícil de controlar: la incertidumbre. Para Genaro Montoya, jefe de Proyectos BESS de CAPO Energy, las demoras asociadas a trámites de impuestos y retenciones, una infraestructura vial vulnerable a fenómenos naturales y las interrupciones provocadas por paros y protestas configuran un escenario en el que anticiparse dejó de ser una ventaja para convertirse en una necesidad.

Lluvias intensas, desbordes de ríos, huaycos y derrumbes pueden interrumpir rutas estratégicas y alterar los tiempos previstos. Frente a ello, las empresas necesitan mantener planes de contingencia y desarrollar una lectura permanente de los factores capaces de afectar el suministro.

En proyectos de gran escala, anticipar la disponibilidad de transporte, los requisitos para movilizar baterías de litio y el momento de compra puede marcar la diferencia en plazos y costos.

En CAPO Energy, esta realidad está estrechamente vinculada con la naturaleza de sus proyectos. La importación de equipos desde el extranjero, principalmente desde China, donde se concentran los principales fabricantes de BESS, exige conocer en detalle los procesos de importación y evaluar el socio logístico más conveniente según las características de cada proyecto.

A este desafío se suma la evolución tecnológica de los propios sistemas. En los últimos años, la densidad energética de los contenedores BESS de 20 pies ha aumentado considerablemente. Los equipos de nueva generación, con capacidades superiores a 6 MWh, pueden alcanzar pesos cercanos a 59 toneladas, frente a aproximadamente 35 toneladas de generaciones anteriores. Esto plantea exigencias adicionales para el transporte marítimo y terrestre, desde China hasta el destino final, así como para la infraestructura vial nacional.

Además, el transporte marítimo de baterías de litio como mercancía peligrosa, bajo los requisitos del Código IMDG, y el uso de contenedores High Cube hacen indispensable una planificación logística especializada. En proyectos de gran escala, especialmente de 50 MWh o más, resulta fundamental contar con operadores validados para la ruta China–Perú, verificar anticipadamente la disponibilidad de transporte y alinear estos recursos con el cronograma del proyecto.

La experiencia acumulada también ha permitido identificar cuáles son los suministros más críticos y cuándo conviene realizar las compras. La temporada del año, la disponibilidad de componentes y la variación de los costos de transporte pueden impactar directamente en la economía del proyecto. Por ello, evaluar conjuntamente la estacionalidad logística, la evolución de los costos de los insumos y el momento adecuado para emitir una orden de compra es parte de una planificación que busca reducir riesgos sobre el CAPEX.

La tecnología juega también un papel creciente. Montoya destaca especialmente el uso de inteligencia artificial, que ya forma parte de las actividades cotidianas de la operación, con aplicaciones para generar reportes sobre el estado de los almacenes y hacer seguimiento de suministros faltantes en obra. El objetivo es responder con mayor rapidez ante imprevistos y tomar decisiones con mejor información.

Para Montoya, la experiencia en diversos proyectos y las visitas técnicas a fabricantes internacionales en China han permitido fortalecer el conocimiento de una cadena en la que cada decisión logística puede tener un efecto directo sobre los plazos y costos. En un sector BESS que crece y aumenta su escala, anticiparse ya no es solo una buena práctica: es una condición para ejecutar los proyectos con mayor previsibilidad.

Una cadena que crece junta

Diego Reyes, director de Cadena de Suministro y Riesgos, y Oficial de Cumplimiento de Cementos Pacasmayo, apuesta por una logística resiliente, sostenible y basada en datos, pero también por fortalecer a los proveedores que forman parte de su ecosistema.

La logística peruana tiene una particularidad que obliga a pensar más allá del movimiento de mercancías: la incertidumbre. Huelgas, bloqueos de carreteras y eventos climáticos pueden interrumpir el abastecimiento de manera repentina. Para Diego Reyes, director de Cadena de Suministro y Riesgos, y Oficial de Cumplimiento de Cementos Pacasmayo, la competitividad ya no consiste simplemente en trasladar productos al menor costo, sino en contar con la flexibilidad suficiente para reaccionar, activar alternativas y mantener la operación en marcha.

Pero la resiliencia tiene otro componente: la fortaleza del ecosistema de proveedores. Una cadena puede disponer de tecnología avanzada y procesos eficientes, pero seguirá expuesta si sus aliados carecen de solidez financiera, estándares de seguridad o capacidades digitales. Por ello, Cementos Pacasmayo ha evolucionado hacia una gestión que busca desarrollar a sus proveedores y convertirlos en socios estratégicos de largo plazo.

Esa visión se materializa en Crece+, programa mediante el cual la compañía extiende la capacitación y el acompañamiento a su red de proveedores. En 2025, más de 70 proveedores de Chiclayo, Piura, Pacasmayo, Rioja y Trujillo participaron en 21 horas de formación especializada en derechos humanos, sostenibilidad, seguridad ocupacional y gestión de riesgos. El objetivo es elevar las capacidades de la cadena y generar valor compartido en los territorios donde opera.

La misma lógica se aplica a la gestión de riesgos. Los proveedores estratégicos pasan por procesos de homologación cada dos años, mientras su desempeño es monitoreado en campo en aspectos como plazos, calidad y volumen. Cuando aparecen desviaciones, se activan planes de mejora que son supervisados hasta su resolución. Así, la continuidad del negocio deja de depender únicamente de la capacidad interna y pasa a construirse sobre una red preparada.

La sostenibilidad también ocupa un lugar central. Reyes plantea que el verdadero desafío ESG consiste en incorporarla a las decisiones cotidianas de compra y transporte, equilibrando costos y tiempos con el impacto ambiental y social. Para el ejecutivo, convencer al negocio de que una cadena más sostenible también garantiza continuidad a largo plazo es parte esencial de la transformación.

El siguiente salto será tecnológico. Analítica avanzada, IoT (Internet of Things), automatización e inteligencia artificial permitirán avanzar hacia una cadena predictiva, con mayor visibilidad y trazabilidad. Cementos Pacasmayo impulsa para ello un Programa de Optimización de Cadena de Suministro, orientado a fortalecer el gobierno de datos, desarrollar modelos predictivos, automatizar procesos y reducir la huella de carbono logística.

Para Reyes, sin embargo, ninguna tecnología sustituye al factor humano. Define la logística como un “deporte de equipo”, en el que colaboradores, proveedores, clientes y comunidades deben evolucionar conjuntamente. Su apuesta de liderazgo parte de la humildad para aprender, la confianza y una mirada sistémica. En una cadena cada vez más compleja, el desempeño de la empresa dependerá, finalmente, de la capacidad de hacer crecer a toda su red.

Una cadena integrada

Joisy Romero, jefa de Logística y Control de Activos de CVC Energía, plantea que la logística debe dejar atrás la reacción y convertirse en una gestión integrada, apoyada en tecnología, planificación y talento para generar valor al negocio.

La logística atraviesa una transformación que la lleva de responder a requerimientos inmediatos a convertirse en un componente estratégico del negocio. Para Joisy Romero, jefa de Logística y Control de Activos de CVC Energía, el desafío consiste precisamente en lograr una mayor integración entre planificación, abastecimiento, operación y estrategia para que cada decisión contribuya a optimizar costos, reducir tiempos y mejorar el nivel de servicio.

La variabilidad de la demanda, la dependencia de proveedores nacionales e internacionales, las brechas de infraestructura vial y portuaria y la informalidad de algunos mercados complican esa tarea. A ello se suma la necesidad de incorporar tecnologías que permitan transformar la información disponible en decisiones oportunas.

CVC Energía ha respondido a este escenario evolucionando desde un modelo principalmente reactivo hacia otro más planificado, en el que la anticipación y la gestión de riesgos tienen mayor protagonismo. Reducir costos operativos, mejorar los tiempos de atención, controlar inventarios, fortalecer la relación con proveedores y asegurar la continuidad de las operaciones han sido algunos de los factores que impulsaron ese cambio.

La nueva visión exige también una coordinación más estrecha entre las distintas áreas. Compras, almacenes, mantenimiento, transmisión y usuarios internos deben trabajar alineados para que la cadena de suministro responda a las necesidades reales de la operación. En ese modelo, la logística deja de ser el último eslabón y pasa a participar en la generación de valor.

La digitalización es uno de los principales habilitadores. Romero destaca el aporte de los sistemas ERP, las plataformas de compras, las herramientas de análisis de datos, la inteligencia artificial, la automatización y los sistemas de trazabilidad. Un sistema de información adecuado permite conocer los niveles de inventario, controlar órdenes de compra, identificar oportunidades de ahorro y evaluar el desempeño de los proveedores.

La integración entre planificación, abastecimiento, operación y estrategia es clave para reducir costos, mejorar tiempos y elevar el nivel de servicio.

Los dashboards de indicadores complementan esta transformación al ofrecer una visión objetiva para acelerar decisiones. Pero la tecnología debe estar acompañada de procesos adecuados y personas capaces de interpretar la información.

La resiliencia responde a la misma lógica. CVC Energía apuesta por diversificar proveedores, evaluar riesgos, mantener stocks estratégicos para materiales críticos y homologar alternativas de suministro. Los procedimientos para escenarios de emergencia y una comunicación fluida entre áreas completan una estrategia que busca prevenir antes que reaccionar.

Romero también identifica al talento como un factor diferencial. El profesional logístico necesita combinar conocimientos técnicos con análisis de datos, negociación, planificación, liderazgo, adaptación y manejo de herramientas digitales. La capacitación continua y el desarrollo interno serán fundamentales para acompañar una cadena cada vez más tecnológica.

En los próximos cinco años, automatización, inteligencia artificial, análisis predictivo y sostenibilidad marcarán la evolución del sector. Para CVC Energía, prepararse implica incorporar tecnología de manera gradual, capacitar a sus equipos y fortalecer relaciones estratégicas con proveedores.

Su principal lección de liderazgo, sin embargo, mantiene a las personas en el centro: la logística no depende únicamente de procesos o sistemas. Un buen líder debe escuchar, analizar, decidir oportunamente y promover una cultura de mejora continua. La eficiencia de la cadena comienza, finalmente, en la capacidad de sus equipos para trabajar juntos.

Abastecer con estrategia

Luis Segovia, gerente de Cadena de Abastecimiento de Olympic Perú, entiende la logística como una disciplina que debe anticipar decisiones y proteger la continuidad de las operaciones. En una industria donde una demora puede detener producción, su apuesta es clara: menos urgencias y más planificación.

Para Luis Segovia, la logística comienza mucho antes de que llegue una orden de compra. Su responsabilidad como gerente de Cadena de Abastecimiento de Olympic Perú consiste, precisamente, en mirar hacia adelante: identificar qué necesitará la operación, cuándo, con qué nivel de criticidad y qué riesgos podrían comprometer su continuidad.

En Perú, sostiene, uno de los principales desafíos es la variabilidad. Un flete puede estimarse, pero el tiempo efectivo de entrega depende de la congestión vial, la vulnerabilidad de los accesos, eventos climáticos, permisos, oferta técnica limitada y distintos niveles de formalidad. En energía, esa variabilidad puede comprometer directamente la seguridad, la producción y la continuidad operativa.

El segundo desafío está dentro de las propias organizaciones. “Todavía se confunde rapidez con gestión”, advierte. Cuando todo es urgente, lo verdaderamente crítico pierde visibilidad. Por ello, Segovia traduce los planes operativos y de proyectos en decisiones anticipadas de contratación, inventarios y capacidad de proveedores. El criterio no es elegir la alternativa de menor precio, sino evaluar el costo total y la exposición al riesgo.

Esa mirada resulta especialmente relevante en una operación donde convergen el sostenimiento de activos maduros, la expansión de la producción, las campañas de perforación y el desarrollo de nuevas facilidades. Cada ámbito operativo presenta diferentes niveles de criticidad, complejidad y exposición al riesgo, por lo que requiere una estrategia de abastecimiento específica.

En respuesta a esa diversidad, Olympic ha evolucionado desde la atención de requerimientos individuales hacia una gestión segmentada, que articula estrategias por categorías, modelos contractuales y políticas de inventario acordes con las necesidades de cada necesidad.

La tecnología acompaña ese cambio, pero no lo sustituye. Para Segovia, el uso disciplinado del ERP, los datos maestros confiables, trazabilidad y tableros orientados a alertas y desviaciones resultan prioritarios frente a la incorporación de herramientas sofisticadas sin una base sólida. La inteligencia artificial y la analítica predictiva ofrecen oportunidades, pero solo después de ordenar los datos. “Automatizar un proceso débil”, resume, “solo permite equivocarse más rápido”.

El mismo criterio orienta la gestión de la resiliencia. En lugar de acumular inventario indiscriminadamente, su equipo identifica modos de falla y determina qué operación podría detenerse, cuánto tiempo puede esperar, qué alternativa técnica existe y qué proveedor cuenta con capacidad operativa para responder.

De cara a los próximos cinco años, Segovia observa una logística más predictiva y trazable, con un mayor desarrollo de proveedores regionales y contratos diseñados para asignar cada riesgo a la parte que está en mejores condiciones de gestionarlo. En Olympic, el crecimiento de la producción de gas y el desarrollo de los lotes VII y XIII exigirán integrar el abastecimiento desde las primeras etapas de ingeniería y planificación.

Su concepción de liderazgo se basa en facilitar decisiones informadas frente a objetivos que no siempre pueden optimizarse simultáneamente, como el plazo, el costo, la seguridad y la exposición al riesgo. En ese contexto, el líder logístico debe aportar evidencia, promover una evaluación conjunta y desarrollar en el equipo la autonomía y el criterio requeridos para actuar responsablemente.

La logística que escucha

Yanina Delgado, gerente de Logística de Minera Bateas, apuesta por una cadena de suministro más integrada, preventiva y digital, donde la tecnología avance al mismo ritmo que las personas.

En una operación minera, la logística rara vez se limita a mover mercancías de un punto a otro. Detrás de cada entrega hay una red de proveedores, rutas, comunidades, información y decisiones que deben funcionar de manera coordinada. Para Yanina Delgado, gerente de Logística de Minera Bateas, esa mirada integral es la que está redefiniendo el papel de la cadena de suministro.

Su experiencia la ha llevado a dejar atrás una gestión logística tradicional para avanzar hacia un modelo de inicio a fin. El objetivo es que los procesos estén conectados con el plan de negocio y puedan ejecutarse de manera eficiente, oportuna y ágil. En ese camino, la prevención de riesgos ocupa un lugar central: anticipar interrupciones, controlar costos y mantener estándares de calidad ya no son tareas separadas.

También lo es la relación con quienes rodean la operación. Proveedores, comunidades y otros grupos de interés forman parte de una cadena cuya estabilidad depende tanto de la planificación como de la capacidad de escuchar. Para Delgado, gestionar logística implica entender ese ecosistema y construir relaciones que permitan responder mejor cuando aparecen los imprevistos.

La tecnología ha acelerado esa transformación. Herramientas de automatización permiten reducir tiempos de ciclo, centralizar información y hacerla visible para quienes deben tomar decisiones. A ello se suma la inteligencia artificial generativa y, cada vez con mayor fuerza, la IA agéntica, que Delgado ve como una fuente de asistencia para enfrentar desafíos profesionales y encontrar nuevas soluciones.

Pero la transformación digital no ocurre únicamente frente a una pantalla. En Minera Bateas también se busca que las personas tengan espacios para proponer ideas y convertirlas en proyectos. Esa cultura de puertas abiertas ha permitido que distintas generaciones compartan conocimientos y experimenten con soluciones tecnológicas.

La resiliencia, mientras tanto, comienza mucho antes de una eventual interrupción. El transporte nacional e internacional está expuesto a fenómenos climáticos, tensiones geopolíticas y otros factores externos. Por ello, la compañía trabaja en acuerdos con proveedores confiables, busca conocer mejor sus cadenas de suministro, identifica riesgos y mantiene alternativas de respaldo.

Para Delgado, el futuro cercano estará marcado por una gran tendencia: la consolidación de la inteligencia artificial agéntica. Esta ya empieza a encontrar espacio en proyectos de innovación y mejora continua dentro de la organización.

Sin embargo, su visión del futuro tiene un componente profundamente humano. Dice que el talento necesita espacio para desplegarse, además de mentores y líderes capaces de escuchar y acompañar. A quienes empiezan en logística les recomienda cultivar la curiosidad, cuestionar lo establecido y mirar la realidad con empatía.

Porque, en una cadena de suministro cada vez más tecnológica, Delgado parece tener claro que las mejores soluciones no siempre nacen de una máquina. A veces comienzan con alguien dispuesto a escuchar, aprender y hacerse una pregunta distinta.

El valor de llegar antes

Para Eugenio Munita, gerente de Procurement de Conelsur (Grupo Transelec), anticiparse a la escasez, digitalizar decisiones y asegurar proveedores críticos será clave para sostener el crecimiento de la infraestructura eléctrica peruana.

En la transmisión eléctrica, un transformador no llega simplemente en un camión. Su viaje comienza mucho antes, cuando todavía existe apenas un proyecto en ingeniería. Para Eugenio Munita, gerente de Procurement de Conelsur, esa es una de las transformaciones más profundas que ha experimentado la logística: dejó de ser una función operativa para convertirse en una pieza del cronograma de puesta en servicio.

El cambio se explica, en buena medida, por la escasez global de capacidad de fabricación. Transformadores de potencia, reactores e interruptores de 110 a 500 kV que antes podían conseguirse en 30 o 40 semanas hoy compiten por espacio en una cadena de producción cuya espera puede medirse en años. “Hoy se negocia acceso y posición dentro de la cadena de producción, no solo precio”, resume Munita.

La logística de transmisión eléctrica ya no es un traslado: forma parte del cronograma de puesta en servicio.

La respuesta de Conelsur ha sido pasar de un abastecimiento reactivo a un procurement estratégico organizado por categorías. El crecimiento de la compañía, la adquisición de activos y la demanda de clientes —especialmente del sector minero— han obligado a estandarizar equipos, repuestos y proveedores. De allí surgen contratos marco de largo plazo, reservas de capacidad y una supervisión más directa de la cadena logística.

Munita conoce esa cadena desde el terreno. Ha recorrido fábricas en China y otros mercados, participado en inspecciones y pruebas de aceptación y comprobado que ninguna planilla sustituye lo que se aprende frente a una línea de producción. Esa experiencia también explica su apuesta por controlar el transporte, verificar rutas y anticipar permisos para cargas sobredimensionadas.

La tecnología ocupa otro frente. SAP con Ariba articula el proceso de abastecimiento, mientras una torre de control permite seguir embarques puerta a puerta. Sensores de impacto e inclinación, seguimiento satelital, analítica predictiva e inteligencia artificial ayudan a detectar riesgos y liberar al equipo de tareas repetitivas. Pero Munita pone un límite: “La tecnología no compensa el desorden”. Sin datos confiables y procesos definidos, solo acelera los errores.

La resiliencia, en su visión, también se diseña antes de la crisis. Conelsur trabaja con stock estratégico, sistemas de restauración de emergencia y múltiples proveedores para componentes críticos. La meta es contar con al menos dos fábricas homologadas por familia crítica, ubicadas en distintas geografías, para reducir la exposición ante interrupciones. También evalúa la solidez financiera de contratistas y rutas alternativas de transporte. La premisa es sencilla: cuando llega la emergencia, ya es tarde para comprar resiliencia.

En los próximos cinco años, Munita prevé una demanda eléctrica creciente por la minería, la electromovilidad y los centros de datos, junto con inteligencia artificial integrada a las decisiones de abastecimiento y mantenimiento. También anticipa mayores exigencias ambientales y nuevas categorías, como baterías e infraestructura para minería.

Pero, detrás de tecnologías y contratos, mantiene una convicción más personal: anticiparse es la única ventaja sostenible. Para quienes ingresan al sector recomienda dominar el negocio técnico, aprender a trabajar con datos y cuidar la palabra empeñada. En un mercado con pocos proveedores críticos, dice, la reputación también es un activo estratégico que se construye con tiempo.

Más que comprar

Para Hernán Carbajal, gerente de Contratos y Compras de Compañía Minera Zafranal, la cadena de suministro dejó de ser una función de soporte. Hoy es una palanca estratégica que protege el negocio, administra riesgos y construye ventajas competitivas en escenarios cada vez más inciertos.

Durante años, la cadena de suministro fue observada como una función asociada a compras, costos y cumplimiento. Para Hernán Carbajal, gerente de Contratos y Compras de Compañía Minera Zafranal, esa mirada ya no alcanza. Supply Chain debe ocupar un lugar estratégico porque sus decisiones repercuten directamente sobre la continuidad operativa, el flujo de caja y el costo de capital.

Los desafíos de Perú hacen más urgente ese cambio. Carbajal identifica tres grandes frentes —infraestructura, conflictividad social y mercado de proveedores— y añade un factor transversal: el capital humano. La dependencia de corredores críticos, los bloqueos de vías y la escasez de proveedores especializados convierten riesgos operativos en asuntos empresariales que, a su juicio, deben llegar hasta el directorio.

La tecnología debe entenderse como capacidad de decisión bajo incertidumbre, no como eficiencia de back office.

Esa evolución también transformó la gestión dentro de las compañías. En Zafranal, la cadena pasó de concentrarse en operación, costo y cumplimiento a buscar valor y continuidad. En procurement, la lógica migró de comprar al precio spot hacia el sourcing estratégico y el costo total de propiedad. En contratos, los modelos transaccionales dieron paso a esquemas de riesgo compartido. Transporte y almacenamiento también dejaron atrás la lógica de la eficiencia aislada para diseñarse desde la resiliencia y la criticidad de los activos.

El precio de adjudicación, por tanto, dejó de ser el único indicador. La pregunta es cuánto valor genera la cadena: cuántas horas de planta evita perder, cuánto puede acelerar un proyecto y cuál es el costo total de una decisión.

En ese nuevo tablero, la inteligencia artificial promete cambiar las reglas. Carbajal vislumbra aplicaciones en e-sourcing, gestión del ciclo de contratos, torres de control, IA agéntica y pronósticos predictivos. Pero el objetivo no es digitalizar por digitalizar. La inversión tecnológica debe fortalecer la capacidad de decidir bajo incertidumbre y proteger el EBITDA.

La resiliencia, mientras tanto, se construye con redundancia. Proveedores alternativos, fuentes de abastecimiento cercanas, inventarios estratégicos, rutas adicionales, protocolos frente a paralizaciones y alianzas comerciales de largo plazo forman parte de una arquitectura destinada a absorber shocks sin detener el negocio.

Ese modelo requiere talento con una combinación poco convencional: integridad, visión de excelencia, capacidad de aprendizaje, liderazgo colectivo, dominio del costo total, gestión de riesgos y alfabetización digital. Pero también inteligencia cultural para negociar con comunidades y proveedores.

Hacia adelante, Carbajal identifica cuatro tendencias: IA agéntica, electrificación y automatización, ecosistemas colaborativos y mayor trazabilidad de las cadenas. En paralelo, reclama infraestructura, seguridad, mejores conexiones con puertos, permisos más predecibles y desarrollo de proveedores nacionales capaces de competir globalmente.

Su lección de liderazgo termina donde comienza cualquier transformación: en la cultura y la comunicación. Un equipo que entiende el negocio de punta a punta y sabe conversar con un CEO o un directorio en términos empresariales puede convertir Supply Chain en algo más que una función. Puede convertirla en liderazgo.

Mover una minería distinta

Para Evelyn Serrano, gerente de Logística de Nexa Resources, la cadena de suministro ya no se define solo por costos y plazos. Su transformación exige integrar descarbonización, tecnología, resiliencia y talento para convertir los desafíos de Perú en oportunidades de competitividad.

La logística peruana enfrenta una paradoja: es indispensable para mover la economía, pero opera sobre una geografía desafiante y una infraestructura todavía insuficiente. Para Evelyn Serrano, gerente de Logística de Nexa Resources, esa complejidad obliga a mirar la cadena de suministro mucho más allá del transporte. “Los desafíos logísticos son tan diversos como su geografía y su gente”, sostiene.

En minería, esa mirada adquiere una dimensión adicional: la ambiental. Las emisiones de alcance 3 representan la mayor parte de la huella de carbono y una porción significativa nace en el transporte. Por eso, Serrano considera que la logística se ha convertido en uno de los principales escenarios donde se juega la descarbonización del sector.

La logística dejó de ser una función operativa para convertirse en un espacio decisivo para la descarbonización minera.

En Nexa Resources, ese cambio de perspectiva significó pasar de administrar fletes a gestionar una palanca estratégica de sostenibilidad. La compañía realiza aproximadamente 2,300 viajes al año para abastecer sus operaciones y ha incorporado metas de reducción de emisiones, adaptación climática y neutralidad de carbono hacia 2035. La transformación también alcanza a sus socios: en el último ciclo fueron evaluados 404 proveedores bajo criterios de sostenibilidad, seguridad e innovación.

La tecnología es otro catalizador. Inteligencia artificial y análisis de datos permiten anticipar fallas, prever congestiones portuarias y detectar interrupciones antes de que afecten la operación. Pero Serrano plantea una condición fundamental: la tecnología solo tiene valor cuando modifica la forma de decidir. La pregunta ya no es qué puede hacer una herramienta, sino qué hará distinto la organización con la información que obtiene.

La resiliencia sigue la misma lógica. Nexa Resources ha diversificado sus fuentes de abastecimiento y sus rutas, reduciendo la dependencia de un único corredor. En Cerro Lindo, por ejemplo, el abastecimiento de cemento para el relleno en pasta pasó de Lima a un proveedor regional en Pisco. El cambio amplió el stock crítico, acortó recorridos de transporte pesado y permitió reducir cerca de 1,200 toneladas de CO2 anuales.

Para Serrano, una cadena resistente también depende de sus socios más pequeños. De allí la apuesta por proveedores locales y de base comunitaria. La logística, en su visión, dejó de ser una disciplina aislada para convertirse en gestión de ecosistemas.

Esa evolución exige nuevo talento: profesionales con dominio analítico, comprensión de sostenibilidad y capacidad para anticipar riesgos. También demanda infraestructura. La brecha peruana, advierte, no se resolverá con puertos modernos si las carreteras y ferrocarriles que los conectan continúan congestionados.

Hacia los próximos cinco años, la descarbonización del transporte pesado y la logística guiada por datos marcarán la agenda. Nexa Resources ya prueba distintas rutas tecnológicas: camiones a gas natural, cargadores híbridos y montacargas eléctricos.

Pero su mayor aprendizaje no es tecnológico. “Nadie transforma una cadena de logística solo”, afirma Serrano. El liderazgo, concluye, consiste en conectar eficiencia, sostenibilidad y personas en una misma decisión. Ahí estará, probablemente, la verdadera ventaja competitiva de la logística que viene.

SK Rental apuesta por crecer con sus clientes

La empresa busca consolidar su presencia en minería, infraestructura y construcción, impulsando un modelo de alquiler que permita a las compañías ganar flexibilidad, productividad y eficiencia en el uso de sus activos.

SK Rental mantiene una posición sólida en el mercado peruano luego de 21 años de trayectoria y experiencia en el alquiler de maquinaria pesada. La compañía atiende proyectos de distintos sectores y ahora busca fortalecer su presencia, principalmente en minería, infraestructura y construcción. Para Mauro de Gennaro, gerente comercial de SK Rental, el crecimiento debe darse de manera sostenible, con una mayor utilización de la flota y relaciones comerciales de largo plazo.

En este escenario, el alquiler de maquinaria pesada viene adquiriendo mayor relevancia frente a los modelos tradicionales de adquisición. Las empresas, explica de Gennaro, ya no analizan únicamente cuánto cuesta comprar un equipo, sino también cuánto implica mantenerlo y operarlo durante su vida útil. El alquiler permite transformar una inversión significativa en una estructura de costos más flexible, acceder a la maquinaria durante el periodo requerido y reducir la exposición asociada a mantenimiento, renovación y propiedad de activos.

La compañía considera que compra y alquiler no son alternativas excluyentes. La decisión depende de variables como la duración del proyecto, la utilización esperada y las necesidades específicas de cada operación. Esta flexibilidad cobra especial importancia en un mercado en el que el inicio y ritmo de ejecución de las obras pueden variar.

Las perspectivas para construcción e infraestructura son favorables. La brecha de infraestructura del país y los proyectos relacionados con minería, carreteras, agua, saneamiento y defensas ribereñas representan oportunidades para el sector. Sin embargo, frente a posibles retrasos o cambios en los cronogramas, el alquiler permite ajustar rápidamente la capacidad de equipos a las necesidades reales de cada proyecto.

La tecnología es otro componente relevante. La información generada en tiempo real por las máquinas permite monitorear horas de operación, ubicación, utilización, consumo y requerimientos de mantenimiento. Esta data facilita anticipar intervenciones, tomar mejores decisiones y reducir tiempos improductivos. “El desafío no es solamente reducir los tiempos de entrega de una maquinaria, sino utilizar la información disponible para que ese activo genere la mayor productividad posible”, sostiene de Gennaro.

El alquiler gana atractivo frente a la compra por su flexibilidad y menor exposición a costos de propiedad.

La continuidad operativa también forma parte de la propuesta de valor. Las áreas comercial, operaciones y servicio técnico coordinan mantenimientos preventivos, seguimiento de equipos y capacidad de respuesta ante contingencias. En operaciones de alta exigencia, como minería, minimizar las detenciones resulta clave para evitar impactos en la productividad del cliente.

En materia de sostenibilidad, SK Rental vincula la reducción de emisiones con una mayor eficiencia operacional. Controlar consumos, reducir tiempos de ralentí, mejorar la utilización y mantener adecuadamente los equipos permite optimizar costos y disminuir impactos ambientales. La empresa prevé incorporar progresivamente tecnologías y equipos más eficientes.

Con miras a los próximos años, SK Rental apunta a profundizar su cobertura comercial, anticipar las necesidades de sus clientes y adecuar su flota a la demanda. El objetivo, concluye de Gennaro, es dejar de ser percibida únicamente como una empresa de alquiler de maquinaria y convertirse en un socio estratégico para gestionar los equipos de manera más eficiente.

WIM Perú: una década impulsando el talento femenino en la minería

Nahil Hirsh, presidenta de WIM Perú, destaca los avances alcanzados durante la primera década de la organización y plantea los desafíos que persisten para lograr una mayor participación femenina en la minería. Tecnología, formación, descentralización y alianzas estratégicas forman parte de una agenda orientada a construir una industria más inclusiva y sostenible.

¿Qué representa este nuevo aniversario para WIM PERÚ y cómo describe el momento que vive la organización hoy en día?
WIM Perú cumple 10 años y nos sentimos profundamente felices y orgullosas del impacto que nuestra organización genera en cada asociada y en cada uno de nuestros aliados institucionales. Esta primera década representa la consolidación de un esfuerzo colectivo que ha logrado posicionar la equidad de género como un pilar imprescindible para el desarrollo de la minería peruana. Hoy WIM Perú vive un momento de madurez institucional y de gran responsabilidad: superamos las 4,400 asociadas en todo el país y articulamos con más de 55 empresas e instituciones aliadas. Dejamos de ser una iniciativa declarativa para convertirnos en un actor estratégico.

WIM Perú cumple diez años consolidando la equidad de género como un componente estratégico para el desarrollo de la minería peruana.

¿Cómo ve el desempeño del sector minero? ¿Qué expectativas tiene WIM PERÚ en cuanto a las tendencias de sostenibilidad, de mayor inclusión, responsabilidad social, uso de mayor tecnología?
El sector minero peruano atraviesa un momento crucial de transformación. La demanda global de minerales clave para la transición energética impone el reto de operar bajo estándares cada vez más elevados de ESG (Gobernanza, Ambiental y Social). La expectativa de WIM PERÚ es que estas exigencias de sostenibilidad no sean vistas de manera aislada, sino estrechamente ligadas a la inclusión. Un sector verdaderamente moderno y sostenible debe aprovechar el 100% del talento disponible, sin distinción de género.

¿Cómo la organización se involucra con estas tendencias?
Nos involucramos activamente conectando al talento femenino con las competencias del futuro. Muestra de ello es que estamos por lanzar Mining Tech Circle (nombre preliminar), una nueva iniciativa y plataforma estratégica desarrollada junto a Minetech Connect para liderar la agenda de tecnología, innovación y emprendimiento tecnológico minero. A través de este programa, formaremos a las profesionales y jóvenes en habilidades digitales, impulsaremos la adopción de tecnologías aplicadas como la inteligencia artificial y la automatización, y conectaremos a las fundadoras de startups tecnológicas con las grandes necesidades de la industria. Asimismo, participamos de manera continua en los principales espacios de debate del sector para asegurar que las agendas de sostenibilidad e innovación incluyan una perspectiva clara de equidad de género.

La organización busca llevar la participación femenina en el sector minero hacia cifras de dos dígitos y cerrar brechas tanto en campo como en posiciones directivas.

¿De qué manera ha cambiado la presencia y representatividad de la mujer en la industria minera desde el origen de WIM PERÚ hasta el presente?
El cambio ha sido notable, aunque aún queda camino por recorrer. Hemos pasado de una presencia escasa, concentrada mayoritariamente en áreas administrativas, a ver a más ingenieras, geólogas, operadoras de maquinaria pesada y profesionales en posiciones directivas y operativas. Sin embargo, la cifra global aún ronda en el rango de un solo dígito o bordea el 10%, por lo que nuestro gran objetivo es mover ese indicador de forma sostenida a dos dígitos. Nota: En el 2016, el rango de participación estaba entre el 5.8% y 6.2%.

Desde su experiencia en la presidencia, ¿cuál ha sido el reto organizativo más complejo que ha tenido que gestionar y qué aprendizaje le dejó?
El reto más complejo ha sido descentralizar nuestro alcance y garantizar que las oportunidades de formación, red de contactos y mentoría lleguen con la misma fuerza a las mujeres que están en campamento o en las diversas regiones del país. El principal aprendizaje es que la equidad se construye articulando: solos no podemos, pero coordinando con el Estado, las empresas privadas y la academia logramos mayor escala e impacto real.

¿Cómo participa el actual Consejo Directivo en esta gestión?
El Consejo Directivo participa de forma sumamente activa y bajo un enfoque técnico y ejecutor. Nuestro consejo está integrado por mujeres profesionales de destacada trayectoria en el sector minero, quienes además son asociadas y ejercen sus cargos de manera totalmente voluntaria, motivadas por el compromiso con la equidad de género y el desarrollo de la industria.

 

Me acompañan Miluska Cervantes en la primera vicepresidencia, Mirtha Rodríguez en la segunda vicepresidencia, Yhamilet Pérez como secretaria y Sisley Báez como tesorera. Cada miembro del Consejo tiene un área o comité a su cargo, lo que garantiza una gestión descentralizada, especializada y orientada a resultados. Desde sus respectivas responsabilidades, cada una aporta su liderazgo y experiencia ejecutiva para diseñar programas de alto impacto, fortalecer comités técnicos y regionales, consolidar alianzas corporativas y monitorear de manera continua nuestros indicadores estratégicos.

¿Cómo ha contribuido WIM PERÚ a transformar la cultura de un sector tradicionalmente masculinizado hacia uno más inclusivo y equitativo? Aunque se han logrado avances importantes en contratación y equidad, ¿en qué áreas o niveles gerenciales/operativos identifica que aún persiste la mayor brecha?
Hemos contribuido visibilizando modelos de rol, capacitando a líderes en sesgos inconscientes y promoviendo entornos laborales seguros e inclusivos. Adicionalmente, nuestro aporte clave radica en acompañar a las mujeres en todas las etapas de su línea de vida y desarrollo: desde sus primeras etapas de formación académica en las escuelas, pasando por la etapa universitaria e inicios de carrera, hasta acompañar a profesionales en niveles ejecutivos y senior.

La transformación tecnológica de la minería abre nuevas oportunidades para el talento femenino, especialmente en áreas vinculadas con la analítica de datos, automatización e inteligencia artificial.

Para acelerar la equidad en un sector tan complejo y retador como el minero, es indispensable abordar la estrategia desde un enfoque integral, tal como lo promueve WIM Perú. La equidad ya no debe verse solo como un tema de cumplimiento legal, sino como una ventaja competitiva y un pilar de sostenibilidad. Para lograrlo, hemos lanzado nuestro Manual de Buenas Prácticas que establece lineamientos corporativos clave que transforman el entorno tanto en las minas como en los campamentos. Esta hoja de ruta abarca tres ejes fundamentales: desde la adaptación de infraestructura y condiciones óptimas de salud y seguridad en terreno para las colaboradoras; pasando por el diseño de políticas vanguardistas de conciliación laboral-familiar y corresponsabilidad; hasta garantizar procesos de selección 100% libres de sesgos inconscientes para asegurar una meritocracia real tanto en roles operativos como de supervisión. Lo pueden encontrar de forma gratuita en nuestra web: www.wimperu.org

A pesar de estos avances en atracción e inclusión, la mayor brecha persiste en dos extremos: en los cargos operacionales de campo (operaciones en mina y mantenimiento técnico) y en la alta dirección (gerencias generales y directorios), donde la representación femenina aún requiere un mayor impulso.

¿Qué iniciativas o políticas públicas y privadas promovidas o respaldadas por WIM PERÚ considera esenciales para acelerar la equidad de género en las operaciones mineras?
Acelerar la equidad en las operaciones requiere actuar de manera integral, abordando los factores culturales mediante la preparación técnica continua, el quiebre de estereotipos y la erradicación de sesgos inconscientes en el sector.

Desde el ámbito de las iniciativas públicas y la articulación estatal, trabajamos de la mano con el MINEM, MIMP y el MIDIS, además de desarrollar mentorías con becarias de PRONABEC. Estas alianzas son clave para canalizar nuevo talento femenino altamente preparado hacia el sector, demostrando que la solidez técnica y la formación académica son el principal motor para derribar los viejos mitos sobre el trabajo de las mujeres en mina.

En el plano de las iniciativas privadas y programas propios, impulsamos acciones transversales para transformar la cultura minera:

A través de programas de formación, mentoría y acercamiento a las operaciones, WIM Perú acompaña a las mujeres en distintas etapas de su desarrollo profesional.

Superación de sesgos inconscientes y estereotipos: Mediante el programa Mujeres en Terreno, llevamos a nuestras asociadas (estudiantes y profesionales) directamente a las unidades mineras. Este acercamiento al campo democratiza el conocimiento in situ, rompe mitos sobre la vida en campamento, demuestra la capacidad operativa del talento femenino y sensibiliza a las organizaciones para eliminar sesgos en los procesos de selección y promoción en mina.

Preparación y desarrollo descentralizado: Con el programa Umalliq Warmi, impactamos en 12 de las 17 regiones mineras del país entrenando de forma integral a egresadas universitarias. Este programa fortalece sus competencias para facilitar su ingreso, rendimiento y permanencia en las operaciones, asegurando que lleguen con la preparación requerida para asumir roles técnicos y de supervisión sin condicionamientos de género.

 

Diagnóstico y cultura inclusiva: Impulsamos que las empresas completen la encuesta de madurez en DEI para medir objetivamente sus avances y aplicamos el Manual de Buenas Prácticas de WIM Perú, el cual establece lineamientos clave en infraestructura adecuada, salud en terreno, conciliación laboral-familiar y capacitaciones corporativas para erradicar sesgos en la gestión de personas.

¿Cuáles son las principales diferencias entre las oportunidades de la mujer en campo/mina frente a las posiciones directivas y corporativas?
En las posiciones corporativas las barreras suelen asociarse a «techos de cristal» y a la falta de redes de patrocinio para ascender a directorios. En campo o mina, las barreras son más físicas y logísticas: jornadas de régimen atípico, disponibilidad de infraestructura diferenciada e integración en equipos históricamente masculinos. Ambos frentes requieren enfoques específicos de intervención.

¿Qué impacto han demostrado tener en las carreras de las participantes?
El impacto es plenamente cuantificable. Contamos con programas clave como espacios de mentoring internacional, entrenamiento intensivo como Umalliq Warmi, grupos especializados de trabajo técnico (GreaTTs), voluntariado, participación en las diferentes iniciativas, y espacios de networking entre asociadas y con actores clave del sector.

La organización plantea que la equidad de género debe pasar de ser un asunto de cumplimiento a convertirse en una decisión estratégica de competitividad y sostenibilidad.

Todas estas iniciativas aceleran los ascensos profesionales, fortalecen la autoconfianza y amplían significativamente las redes de contacto. Como resultado, muchas de nuestras participantes reportan haber asumido ascensos, jefaturas, supervisiones de campo o pasantías técnicas gracias a las herramientas y al acompañamiento brindado por WIM Perú.

¿De qué manera trabaja WIM PERÚ para motivar e inspirar a más niñas y jóvenes estudiantes a optar por carreras STEM relacionadas con la minería?
Trabajamos fuertemente a través de iniciativas como el programa Kuraq Ñañayki (“Tu hermana mayor”), con el que llegamos directamente a estudiantes de secundaria en diversas regiones para romper estereotipos sobre la industria. Al mostrarles que la minería moderna es tecnológica, sostenible y que hay ingenieras o científicas liderando proyectos, abrimos su visión hacia las carreras STEM. Al momento hemos impactado a más de seis mil escolares, en 15 departamentos del país y hemos visitado más de 60 colegios con este programa dirigido a niñas y jóvenes.

Como líder de una organización referente en la industria, ¿cuáles son los atributos o cualidades clave que debe cultivar una mujer para liderar en el sector minero actual?
Sólida preparación técnica, capacidad de negociación y resiliencia. Además, en la minería actual es clave desarrollar el liderazgo empático, la visión integradora para generar consensos en entornos complejos y el aprendizaje continuo en nuevas tecnologías.

La minería se encuentra en un proceso profundo de transformación sostenible. ¿Cómo se posiciona WIM en el debate sobre innovación, sostenibilidad y cambio climático?
WIM Perú sostiene firmemente que «la minería del futuro será diversa y tecnológicamente avanzada, o no será sostenible». Nos posicionamos como un actor técnico propositivo; por ejemplo, contamos con el GreaTT Ambiental y Sostenibilidad, un Grupo Especializado de Trabajo Técnico integrado por nuestras asociadas expertas que promueve la transferencia de conocimientos, el desarrollo de investigaciones y la difusión de buenas prácticas ambientales e innovación en el sector.

Aportamos al debate demostrando que los equipos multidisciplinarios con diversidad de género mejoran la toma de decisiones en gestión ambiental, prevención de riesgos operativos y relacionamiento comunitario.

¿Cómo beneficia la automatización y la digitalización de las operaciones mineras al cierre de brechas de género en la industria?
La automatización rediseña la naturaleza del trabajo minero. El control de flotas remotas, la analítica de datos y las salas de control integradas nivelan la cancha, ya que reducen la exigencia física del esfuerzo tradicional y priorizan el talento analítico y digital, donde las mujeres están preparadas para desempeñarse en igualdad de condiciones.

Para WIM Perú, la articulación entre Estado, empresas privadas y academia es fundamental para ampliar las oportunidades y acelerar la transformación cultural del sector.

¿Cuáles son los principales objetivos estratégicos de WIM para los próximos 5 a 10 años?
Nuestro gran objetivo es impulsar la participación de las mujeres a cifras de dos dígitos en el sector. Buscamos expandir nuestros programas educativos en zonas de influencia minera y lograr que cada empresa del sector adopte políticas efectivas de medición y cierre de brechas de género.

¿Qué llamado o mensaje hace a las empresas mineras, proveedoras y entidades gubernamentales para consolidar aliados en esta hoja de ruta?
El mensaje es directo: la equidad de género no es una tarea aislada de la responsabilidad social o de un comité, es una decisión estratégica de competitividad para el Perú. Hacemos un llamado al Estado, las empresas mineras y la cadena de proveedores a medir sus brechas, establecer metas concretas y sumarse como aliados estratégicos en esta hoja de ruta. Sumar más talento femenino beneficia a las personas, a la productividad de las operaciones y al país en su conjunto. En estos 10 años hemos crecido juntos, siempre con el respaldo del ecosistema minero, el Estado y la academia. Hoy renovamos nuestro compromiso para consolidar una industria minera peruana cada vez más inclusiva, moderna, sostenible y con visión de futuro.

El reto de crecer
El crecimiento de la participación femenina en minería requiere actuar simultáneamente sobre la formación, las condiciones de trabajo y las oportunidades de desarrollo profesional. WIM Perú identifica dos espacios donde la brecha continúa siendo especialmente visible: las posiciones operacionales de campo, como minería y mantenimiento técnico, y los niveles de alta dirección, incluidos gerencias generales y directorios. Frente a ello, la organización impulsa programas de capacitación, mentoría, networking y acercamiento a las operaciones mineras. Su apuesta apunta a que la equidad deje de entenderse únicamente como una obligación y se consolide como una ventaja competitiva para una industria más moderna, sostenible y diversa.

La huella incalculable de WIM PERÚ en la historia minera

Desde su fundación un 3 de septiembre de 2016, WIM Perú nació con una visión clara: transformar la representatividad femenina en la minería. A lo largo de estos años, la institución ha dejado de ser una iniciativa emergente para convertirse en un actor determinante del ecosistema extractivo. Su trayectoria registra la participación institucional en los eventos más importantes del sector en el último decenio, posicionando la agenda de la equidad de género en los espacios donde se toman las grandes decisiones.

Hoy en día, las cifras consolidan el impacto de ese trabajo sostenido. WIM Perú agrupa a más de 4,400 asociadas, entre profesionales con vasta experiencia en campamento y jóvenes estudiantes universitarias y técnicas. Esta representatividad se extiende al entorno digital, donde supera los 100 mil seguidores en sus redes sociales, consolidando una comunidad activa que visibiliza el trabajo técnico y humano de la mujer en la minería.

WIM Perú también ha impulsado el desarrollo de las mujeres en el sector minero en todas sus etapas profesionales a través de si Ecosistema que apunta a diversos públicos por edad:

Escolar: Promueve carreras STEM (Kuraq Ñañayki).
Universitaria: Desarrolla liderazgo en 15 regiones (Student Chapters).
Egresadas: Facilita la inserción laboral en campo (Umalliq Warmi).
En crecimiento: Acelera el ascenso a jefaturas mediante mentorías.
Senior: Aporta soluciones técnicas y ambientales a la industria (GreaTTs).

Su modelo se complementa con visitas a mina (Mujeres en Terreno) y apoyo a proveedoras (Red de Empresarias), consolidando la diversidad como una estrategia de competitividad minera.

El alcance institucional trasciende las fronteras nacionales. WIM Perú ha logrado una destacada participación en eventos internacionales, representando al talento nacional en foros globales. En el ámbito corporativo, la organización consiguió involucrar directamente a las principales empresas mineras en la importancia de empoderar a la mujer y promover entornos laborales con verdadera equidad de oportunidades.

Para consolidar esta comunidad, se han promovido de forma permanente actividades no solo académicas, de capacitación permanente, de liderazgo, sino también deportivas y sociales enfocadas en fortalecer los lazos de camaradería, el trabajo en equipo.

En esa misma línea de innovación comunicativa, en el año 2025 la organización lanzó el primer pódcast de WIM Perú. Este espacio audiovisual, donde líderes comparten sus experiencias de vida y trayectoria profesional, se convirtió en una herramienta clave para afianzar la identidad institucional e inspirar a las nuevas generaciones.

Si bien se trata de una historia institucional de éxito, es necesario recordar uno de los momentos más complejos de su historia, cuando debió afrontar la crisis sanitaria mundial. La pandemia representó un hito crítico que obligó a la organización a reinventarse. Lejos de frenar su avance, la coyuntura impulsó una red de colaboración que fortaleció los lazos entre sus integrantes y demostró la resiliencia del liderazgo femenino en momentos de incertidumbre.

Hoy esta sólida estructura cuenta con el respaldo de 55 aliados institucionales y más de 20 alianzas estratégicas, acuerdos que fortalecen la sostenibilidad de sus programas a largo plazo.

Actualmente su Consejo Directivo apunta al futuro en la búsqueda de más talento femenino que logre respaldar el objetivo principal de equidad en el sector minero. El impulso es permanente, pues detrás de cada meta alcanzada se encuentra el aporte constante de sus asociadas, tanto profesionales como estudiantes, sumado al respaldo decisivo de las empresas e instituciones que han depositado su confianza en este proyecto colectivo.

Con esa mirada, WIM Perú renueva su compromiso de seguir construyendo equidad desde las aulas universitarias hasta las operaciones de alta montaña, asegurando que el liderazgo femenino continúe siendo un pilar indispensable para el desarrollo de la minería en el Perú.

Mining Tech Circle: la apuesta de WIM Perú para impulsar el liderazgo femenino en la minería 5.0

En un esfuerzo sin precedentes por transformar el ecosistema tecnológico e industrial del país, Women in Mining Perú (WIM Perú) presentó oficialmente la hoja de ruta operativa de Mining Tech Circle, un programa estratégico concebido para formar, conectar y proyectar a la próxima generación de mujeres líderes en tecnología, innovación y emprendimiento minero.

Diseñado desde su etapa fundacional por la firma Minetech Connect, el programa cuenta con un manual operativo que guiará las decisiones de su Comité Directivo durante los primeros cuatro años. La iniciativa nace con un enfoque marcadamente global: aunque inicia sus operaciones en el país, su estructura de gobernanza y métricas de impacto han sido desarrolladas para convertirse en un modelo replicable en cualquier capítulo de Women in Mining a nivel mundial.

Una respuesta a la brecha de género en la era digital
A pesar del avance tecnológico en el sector, la brecha de diversidad persiste. Se estima que las mujeres representan menos del 15% de la fuerza laboral minera global (según cifras referenciales de organismos como el ICMM y el Banco Mundial), una proporción que se reduce aún más al analizar los roles estrictamente tecnológicos.

Frente al avance acelerado de la automatización, la inteligencia artificial y la minería digital, Mining Tech Circle busca convertir este desafío en una palanca directa de productividad, innovación y atracción de inversiones para la industria.

Los cinco pilares del programa
Con la visión de consolidarse como la red de referencia en la región, la iniciativa ha articulado su gestión en torno a cinco objetivos estratégicos:

Inspirar: Visibilizar referentes femeninos en tecnología minera para atraer nuevas vocaciones.
Desarrollar: Formar habilidades digitales, técnicas y de liderazgo en el talento femenino.
Conectar: Articular una red de talento con el ecosistema de innovación para generar oportunidades.
Acelerar: Impulsar la adopción de tecnología y el crecimiento de startups mineras.
Liderar: Posicionar a WIM Perú como referente internacional en innovación con enfoque de género.

Cobertura integral del ecosistema
El programa operará de manera transversal, complementando iniciativas existentes de WIM Perú como Kuraq Ñañayki, Umalliq Warmi, Red de Empresarias, el Programa de Mentoring, GreaTTs y Mujeres en Terreno.
Su modelo de atención se divide en dos grandes frentes de público objetivo:

Con este lanzamiento, Perú se posiciona a la vanguardia regional, buscando convertirse en el principal hub latinoamericano de talento femenino para la minería del futuro.

LA RED QUE VIENE

Perú enfrenta una nueva etapa de expansión de su red eléctrica. El crecimiento de la demanda y, sobre todo, de las energías renovables exige más capacidad, rutas alternativas y subestaciones. El Plan de Transmisión 2025-2034 identifica las principales necesidades, mientras ProInversión convierte parte de ellas en nuevas concesiones.

La electricidad puede generarse en un parque eólico de la costa, una central hidroeléctrica de los Andes o una planta térmica, pero el suministro solo llega al consumidor si existe una red capaz de transportarla. Esa infraestructura es la que ahora debe crecer al ritmo de la demanda y de una generación eléctrica cada vez más diversificada.

El cambio ha sido considerable. Según los datos sectoriales proporcionados para este informe, la red de transmisión peruana pasó de unos 9,700 kilómetros hace dos décadas a más de 30,000 kilómetros al cierre de 2025. La incorporación de líneas de 500 kV desde 2011 permitió ampliar significativamente la capacidad de transporte.

Pero una red más extensa no necesariamente es una red suficiente. El sistema debe soportar mayores flujos de energía, responder ante contingencias y evitar que una congestión en un corredor limite la producción de las centrales conectadas a él.

Ese es el problema que busca anticipar el Plan de Transmisión 2025-2034, elaborado por el Comité de Operación Económica del Sistema Interconectado Nacional (COES). El plan se actualiza cada dos años y tiene un horizonte de diez años. Su propósito es identificar las necesidades de equipamiento de transmisión del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).

El Plan 2025-2034 contempla 19 proyectos vinculantes y siete de largo plazo, con una inversión conjunta estimada en US$ 1,675 millones.

Un mapa de 26 proyectos
El Plan de Transmisión tiene dos componentes. El primero es el Plan Vinculante, que comprende las obras cuya ejecución debe iniciarse durante el periodo de vigencia correspondiente. El segundo es el Plan de Transmisión de Largo Plazo, integrado por proyectos que requieren una revisión posterior antes de convertirse en obligaciones de ejecución.

De acuerdo con los proyectos y montos consignados en los insumos para este informe, el Plan Vinculante 2025-2034 reúne 19 proyectos por aproximadamente US$ 1,018 millones. El componente de largo plazo suma siete proyectos por unos US$ 657 millones. En conjunto, son 26 proyectos y US$1,675 millones.

No todas las obras tienen la misma dimensión. Algunas son grandes corredores de 500 kV; otras corresponden a líneas de 220 kV o 138 kV, ampliaciones de subestaciones, nuevos transformadores o equipos destinados a controlar la tensión de la red.

La lógica es que el sistema no crezca únicamente en kilómetros, sino también en capacidad y flexibilidad.

Tres zonas, una misma necesidad
El mapa de proyectos puede dividirse en tres grandes áreas.

En el norte, el plan contempla el enlace de 500 kV Miguel Grau-Pariñas y la nueva subestación Pariñas 500/220 kV, además de conexiones hacia Sullana, Chulucanas, Salitral y Moche. El objetivo es aumentar la confiabilidad del suministro en la costa norte y, al mismo tiempo, facilitar la evacuación de generación eólica.

El proyecto Miguel Grau-Pariñas contempla un nuevo circuito de 500 kV y un transformador de 750 MVA. Su importancia radica en que refuerza el suministro hacia Talara, Pariñas y Tumbes y crea capacidad adicional para la generación renovable de la zona.

En el centro, se concentra uno de los principales desafíos del sistema: el corredor Colectora-Bicentenario-Chilca. La obra, valorizada en US$ 188 millones, busca reforzar la transmisión entre Chilca y Poroma y forma parte del eje troncal de 500 kV.

 

El diagnóstico es significativo. Según los insumos del Plan, la generación eólica potencial de la zona Colectora-Poroma podría alcanzar unos 4.700 MW hacia 2030. Con el máximo despacho renovable, la capacidad actual del enlace Poroma-Chilca —840 MVA— resultaría insuficiente y podría producir congestiones de hasta 80%.

La solución incluye también la segunda etapa del Hub Poroma, que aumentará la capacidad de transformación hacia la red de 500 kV.

En el sur, el Plan Vinculante incorpora el enlace Tintaya Nueva-Nueva San Gabán, el enlace Nueva San Gabán-Puerto Maldonado, la segunda etapa del Hub San José y Los Héroes-Garita. Estas obras buscan elevar la capacidad y confiabilidad de corredores que atienden al sur andino y a Madre de Dios.

El enlace Tintaya Nueva-Nueva San Gabán, por ejemplo, pretende fortalecer el sistema San Gabán-Azángaro y mejorar la conexión hacia Puerto Maldonado.

El desafío renovable
La expansión de la transmisión está estrechamente relacionada con el crecimiento de las energías renovables no convencionales.

La red de transmisión ya supera los 30,000 kilómetros, pero el crecimiento de la generación y la demanda plantea nuevas exigencias de capacidad y confiabilidad.

Según las cifras proporcionadas por Osinergmin, Perú tiene 13,955 MW de capacidad instalada, mientras que el COES ha aprobado Estudios de Pre Operatividad para 103 proyectos renovables, que representan 22,995.7 MW adicionales. Quince de ellos ya cuentan con concesión definitiva y aportarían cerca de 2,9 GW entre 2025 y 2030.

La magnitud de estas cifras explica el problema. Los parques solares y eólicos suelen ubicarse donde existe el recurso energético, no necesariamente donde se concentra la demanda. Por ello, el crecimiento de la generación debe estar acompañado por nuevos corredores de transmisión.

Además, la generación renovable tiene una característica particular: su producción varía según las condiciones del viento y la radiación solar. Esto puede generar flujos de potencia cambiantes y mayores exigencias sobre determinadas líneas.

El caso Colectora-Poroma es ilustrativo. Si la generación eólica aumenta fuertemente y la red permanece con la capacidad actual, parte de esa electricidad podría no tener una vía suficiente para llegar a los centros de consumo.

La segunda frontera: Ecuador, Chile y Bolivia
La expansión del sistema también contempla la posibilidad de intercambiar electricidad con países vecinos.

La expansión eólica y solar obliga a reforzar la red porque producir electricidad no basta: también hay que contar con capacidad para llevarla hasta los centros de consumo.

Ecuador es el proyecto que presenta mayor grado de avance. Perú adjudicó en 2023 a Celeo Redes la línea de transmisión de 500 kV Piura Nueva-Frontera. Según la información proporcionada, la puesta en operación comercial está prevista para agosto de 2027.

La primera etapa permitirá incrementar las transferencias entre ambos países. Una segunda etapa, todavía no programada, contempla un segundo circuito y permitiría elevar sustancialmente la capacidad de intercambio, además de aportar redundancia al corredor Piura-Pasaje.

Con Chile, los estudios han avanzado a nivel técnico, pero todavía no existe una ejecución equivalente. Se han evaluado una conexión de 220 kV entre Tacna y Arica, mediante una estación convertidora, y una alternativa de 500 kV en corriente continua entre Montalvo y Crucero.

El estudio conjunto de 2015 sobre el enlace Los Héroes-Parinacota concluyó que una conexión de aproximadamente 55 kilómetros y hasta 200 MW sería rentable y tendría un alto factor de utilización. La actualización realizada en 2019 llegó nuevamente a una conclusión favorable.

 

Con Bolivia, el resultado ha sido diferente. El estudio de interconexión realizado en 2019 concluyó que las alternativas analizadas no eran rentables.

La interconexión internacional, por tanto, representa una capa adicional de seguridad y flexibilidad, pero su desarrollo depende tanto de la conveniencia técnica como de la viabilidad económica y regulatoria.

Del plan a la inversión
El siguiente paso corresponde a ProInversión. El COES establece las necesidades de expansión y el Ministerio de Energía y Minas puede encargar a la agencia los procesos para concesionar las instalaciones. El propio COES explica que el Plan de Transmisión sirve como insumo para que el Estado encargue a ProInversión la convocatoria de las concesiones.

La cartera presentada por ProInversión comprende 18 proyectos, de los cuales 16 corresponden al Plan 2025-2034 y dos al plan anterior. El paquete fue anunciado inicialmente con una inversión aproximada de US$ 930 millones.

La modalidad elegida es la Asociación Público-Privada, mediante concesiones de largo plazo. La estrategia busca aprovechar capital y capacidad de gestión privada para cerrar las brechas de infraestructura.

El primer resultado ya se produjo. El Grupo 1 del nuevo plan fue adjudicado por aproximadamente US$ 339 millones. El paquete comprende cuatro proyectos de transmisión y representa el primer paso concreto de la nueva cartera.

El segundo grupo incorpora, entre otras obras, el enlace Colectora-Bicentenario-Chilca y proyectos para reforzar la transmisión hacia Cusco, Puno y Madre de Dios. Los grupos siguientes completarán la cartera con proyectos en regiones como La Libertad, Piura, Lima, Junín, San Martín, Ucayali, Ica y Tacna.

El reto después de adjudicar
El desafío ya no es únicamente identificar qué líneas hacen falta. También es construirlas a tiempo.

Osinergmin mantiene un seguimiento periódico de los proyectos de transmisión y publica información sobre su avance. En junio de 2026, su sistema de supervisión continuaba registrando proyectos en distintas etapas de ejecución.

Ese seguimiento resulta relevante porque entre la planificación y la puesta en operación pueden aparecer retrasos en estudios, permisos, servidumbres, financiamiento o construcción.

Ecuador es la interconexión internacional con mayor avance, mientras los proyectos con Chile continúan en evaluación y el enlace con Bolivia no resultó rentable.

La transmisión necesita, además, adelantarse al crecimiento de la generación. Una línea que llega después de que una nueva central entra en operación puede convertirse en un cuello de botella; una obra que se anticipa demasiado puede enfrentar el riesgo de quedar sobredimensionada.

Por eso el Plan de Transmisión se actualiza cada dos años. La planificación intenta encontrar ese punto de equilibrio entre anticiparse a las necesidades y evitar inversiones innecesarias.

Perú cuenta hoy con una red mucho más extensa que hace veinte años. La siguiente etapa consiste en hacerla suficientemente robusta para una economía que demanda más electricidad y para una matriz que incorporará progresivamente más generación renovable.

El objetivo final no es simplemente construir nuevas líneas. Es conseguir que la energía pueda circular por el sistema aun cuando aumenten los flujos, cambie la generación o una instalación quede temporalmente fuera de servicio.

En ese escenario, la redundancia deja de ser un concepto exclusivamente técnico. Es la garantía de que el crecimiento de la generación y de la demanda pueda sostenerse sobre una red capaz de responder cuando más se la necesita.

Biodiésel, la promesa pendiente

Perú incorporó el biodiésel para reducir emisiones y diversificar su matriz energética, pero casi dos décadas después la producción local aún cubre solo una parte de la demanda, mientras importaciones, regulación y nuevas tecnologías reabren el debate sobre su futuro.

Hace casi dos décadas, el biodiésel llegó a Perú acompañado de una promesa que excedía largamente la mezcla de un combustible renovable con diésel fósil. La apuesta era construir una nueva industria: generar demanda para aceites vegetales producidos en el país, promover inversiones, crear empleo en zonas rurales, sustituir parte de las importaciones de combustibles y, en determinadas regiones, ofrecer una alternativa productiva frente a los cultivos ilícitos.

El mandato B5 creó un mercado obligatorio, pero no logró convertirlo en una industria nacional capaz de abastecerlo.

La primera planta industrial, inaugurada en 2008, parecía representar el comienzo de ese proyecto. Su capacidad anunciada entonces era de 120,000 galones diarios y la inversión ascendía a US$ 25 millones. El discurso oficial hablaba de una nueva cadena de valor alrededor de la palma aceitera y de miles de puestos de trabajo.

Pero el mercado tomó otro camino.

Perú estableció un mandato de mezcla de 5% de biodiésel en el diésel. El B5 creó una demanda cautiva y permitió que el biocombustible ingresara de manera permanente al mercado. Sin embargo, esa demanda no se tradujo en una oferta nacional equivalente. El último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), publicado en 2025 con información actualizada de Minem, Sunat y productores, proyectó para ese año un consumo de 385 millones de litros, una producción nacional de 122 millones y unas importaciones de 260 millones de litros.

En otras palabras, el mercado peruano de biodiésel existe y es significativo, pero buena parte de la materia prima energética que necesita llega del exterior. La paradoja es evidente: una política concebida para estimular una industria local terminó generando un mercado en el que los importadores tienen un papel dominante.

Una industria que no desapareció
La fotografía, sin embargo, requiere matices. Decir que la industria peruana está paralizada sería impreciso. El propio USDA señala que la producción alcanzó 120 millones de litros en 2024, 4% más que el año anterior, y que tanto el volumen producido como la utilización de capacidad llegaron a máximos recientes. El organismo atribuye parte de esa recuperación a las medidas antidumping y compensatorias aplicadas a determinados productos importados.

La producción peruana llegó a unos 122 millones de litros en 2025, frente a un consumo estimado de 385 millones.

El problema es otro: incluso cuando las plantas locales recuperan actividad, su producción continúa siendo insuficiente para cubrir el mercado. El déficit estructural se mantiene.

La competencia internacional ha sido determinante. Durante años, el biodiésel argentino tuvo una presencia dominante en las importaciones peruanas, mientras que Indonesia ganó espacio posteriormente. Las autoridades peruanas han aplicado medidas de defensa comercial frente a productos de distintos orígenes. En noviembre de 2025, por ejemplo, Indecopi decidió mantener durante cinco años adicionales los derechos antidumping sobre biodiésel B100 y mezclas con más de 50% de biodiésel originarios de Estados Unidos, al considerar probable la repetición del dumping y del daño a la producción nacional si se retiraban las medidas.

 

La historia muestra así una tensión permanente: el comprador busca el suministro más competitivo y el Estado intenta evitar que determinadas prácticas comerciales destruyan una industria que todavía busca consolidarse.

El cuello de botella de la palma
La principal materia prima del biodiésel peruano es el aceite crudo de palma. Su producción se concentra principalmente en San Martín y Ucayali, y su expansión está vinculada desde hace años con programas de desarrollo alternativo.

Ahí aparece una de las oportunidades que la política pública no ha conseguido convertir plenamente en realidad. La palma puede generar actividad agrícola, empleo y demanda para productores de la Amazonía. Pero transformar esa ventaja agronómica en una industria competitiva exige algo más que disponer de tierra y materia prima.

Se necesitan escala, productividad, financiamiento, tecnología, infraestructura, contratos de largo plazo y condiciones de competencia previsibles. También trazabilidad y estándares ambientales y sociales cada vez más exigentes.

Las importaciones cubren la mayor parte de la brecha y mantienen al mercado expuesto a las condiciones internacionales.

El aceite de cocina usado constituye otra posibilidad. Empresas como Reborn han desarrollado modelos para recolectarlo y convertirlo en biodiésel, mientras la Universidad Nacional Agraria La Molina ha investigado durante años la producción a partir de aceites usados y grasas animales. Sus experiencias demuestran que existe conocimiento técnico en el país y que la economía circular puede aportar nuevas fuentes de materia prima.

Pero estas iniciativas siguen siendo pequeñas frente a las dimensiones del mercado de combustibles. El desafío consiste en pasar de experiencias aisladas a una cadena capaz de operar a escala comercial.

El comprador también importa
El papel de los grandes compradores ha sido otro punto de controversia. Petroperú sostiene que sus procesos de adquisición se realizan bajo competencia entre proveedores nacionales e internacionales y que la adjudicación considera precio, volumen, calidad y fechas de entrega. En información proporcionada por la empresa, los productores nacionales podían cubrir como máximo 35% del mercado identificado en sus procesos, mientras que los proveedores internacionales podían atender hasta 100%.

El siguiente salto podría no ser simplemente producir más biodiésel, sino avanzar hacia combustibles renovables de nueva generación.

Esa diferencia ayuda a explicar por qué la importación se convirtió en una pieza estructural del abastecimiento.
Para un comprador, la decisión no se reduce al origen del producto. También importan la capacidad de entrega, la confiabilidad logística, la escala y el precio. Para una industria naciente, en cambio, competir únicamente con esos parámetros puede resultar difícil si no ha conseguido todavía una escala suficiente.

La discusión, por ello, no debería plantearse únicamente como “biodiésel nacional contra biodiésel importado”. La pregunta de fondo es qué condiciones permitirían que un productor peruano sea competitivo sin convertir la política energética en una protección permanente e ineficiente.

Una ley que vuelve a abrir la puerta
En abril de 2025, el Congreso modificó la Ley 28054 mediante la Ley 32276. La reforma busca fortalecer la producción de biocombustibles y promover su consumo. Entre otros cambios, incorpora criterios de sostenibilidad ambiental y social, incentiva la participación privada para posicionar a Perú como exportador y plantea promover la producción en áreas aptas de la selva dentro de programas de desarrollo alternativo sostenible.

La modificación resulta significativa porque reconoce que el problema no se resuelve únicamente estableciendo una mezcla obligatoria. Hay que construir una cadena productiva.

 

Sin embargo, en 2026 la reforma todavía está en proceso de aterrizaje regulatorio. El Minem informó en abril que trabaja con los sectores de Ambiente, Agricultura, Producción, Economía y Transportes en una propuesta integral para actualizar el marco normativo y establecer criterios de sostenibilidad, calidad y seguridad.

La señal es relevante: después de años de estancamiento, el Estado vuelve a discutir el diseño del mercado.

Más allá del B5
Existe además una limitación técnica que ha condicionado la evolución del biodiésel peruano. El aceite de palma puede presentar problemas de comportamiento a bajas temperaturas, especialmente en determinadas condiciones de operación y altitud. Petroperú y el USDA han señalado esta característica como una de las razones por las que la mezcla no ha avanzado por encima del B5.

La alternativa tecnológica sería avanzar hacia diésel renovable o HDRD, que presenta características diferentes al biodiésel convencional y podría superar algunas de esas restricciones. Pero el USDA señala que Perú todavía no ha desarrollado iniciativas de producción de este combustible.

Ese vacío abre una pregunta estratégica. Si el país quiere profundizar la descarbonización del transporte pesado, ¿debe concentrarse en ampliar el biodiésel convencional o comenzar a construir desde ahora una industria de combustibles renovables avanzados?

La Ley 32276 reabrió la discusión sobre cómo impulsar una cadena nacional de biocombustibles.

La discusión no ocurre en un vacío. En marzo de 2026, una emergencia en el suministro de gas natural llevó al Minem a establecer temporalmente excepciones a determinadas obligaciones de mezcla de biocombustibles para evitar problemas de abastecimiento de combustibles líquidos. La medida fue transitoria, pero dejó una lección: la política de biocombustibles también debe convivir con las necesidades inmediatas de seguridad energética.

Una promesa todavía abierta
El biodiésel peruano no es una historia de fracaso absoluto ni de éxito consolidado. Es, más bien, la historia de una política que creó un mercado antes de conseguir construir una industria capaz de dominarlo.

El país tiene demanda, productores, experiencia tecnológica, materia prima agrícola y una regulación que acaba de ser reformada. También tiene un mercado internacional capaz de abastecer rápidamente el déficit. Lo que sigue faltando es la articulación de esos elementos.

La oportunidad ya no consiste solamente en producir más litros. Consiste en construir una cadena competitiva: desde el cultivo y la recolección de materias primas hasta el procesamiento, la certificación, la logística y la comercialización. Y hacerlo bajo reglas que permitan competir, pero que también reconozcan los costos ambientales y sociales de cada alternativa.

La palma aceitera ofrece una base productiva local, pero enfrenta problemas de escala, costos y competitividad.

Casi veinte años después de aquella primera planta, la promesa permanece. El B5 consiguió instalar al biodiésel en la matriz de combustibles peruana. Lo que todavía está pendiente es que esa obligación se convierta en una industria nacional sólida, innovadora y capaz de mirar más allá de la mezcla mínima.

En 2026, el debate vuelve a comenzar, pero con una diferencia: ya no se trata de demostrar que el biodiésel puede existir en Perú. Se trata de decidir qué lugar quiere ocupar el país en la próxima generación de combustibles renovables.

TGP: Generador eléctrico a gas natural tendrá una potencia de 189KW a 2955 msnm

El proyecto se ubica en el distrito de Anco, provincia de La Mar, departamento de Ayacucho

Transportadora de Gas del Perú (TGP) necesita instalar un generador eléctrico a gas natural en la Estación de Bombeo N° 3 (PS3) del Sistema de Transporte de Gas Natural y Transporte de Líquidos de Gas Natural Camisea. El proyecto se ubica en el distrito de Anco, provincia de La Mar, departamento de Ayacucho, a la altura de la progresiva 209+800 del ducto de Líquido de Gas Natural (LGN) de TGP.

El generador eléctrico a gas natural proyectado tendrá una potencia de 189KW a 2955 msnm, tendrá una chimenea de 6” de diámetro y 7.7 m altura desde el nivel de la losa. Se ubicará próximo al área de generadores a gas existentes que se ubican en la PS3.

El generador eléctrico a gas natural se ubicará en una caseta de fuerza, en la cual se instalará un nuevo equipamiento eléctrico de fuerza comprendido por un interruptor de 3x320A ubicado al interior del tablero, un transformador seco de 250KVA, 480/220V.

El generador eléctrico a gas natural propuesto será alimentado de la válvula al final de la línea de gas 2” existente en la PS3.

El nuevo generador eléctrico a gas natural al estar instalado dentro del espacio de la PS3 será provisto con un cerramiento acústico que limite el ruido a 75 dBA y se instalará al suroeste de los generadores de planta a gas existentes.

Asimismo, se implementará una estructura metálica tipo tinglado para la protección del generador contra la radiación solar, lluvias y descargas atmosféricas. En adición se contará con una grúa pórtico de izaje móvil con una capacidad de 5 ton para las actividades de mantenimiento.

El generador eléctrico a gas natural propuesto será alimentado de la válvula al final de la línea de gas 2” existente en la PS3, que actualmente alimenta a los generadores de planta a gas, desde donde se ruteará una línea 11/2″ que posteriormente llegará a una válvula reguladora de 1″ a 50 psig de presión y este a la toma de alimentación del generador a gas propuesto.

Para las especificaciones de la tubería y accesorios se toma como referencia el piping class A1G3. Para el suministro de gas natural al generador eléctrico a gas natural propuesto se deberá realizar el ruteo de tuberías desde la tubería existente ubicada en la línea fuel-gas hacia la toma de entrada del generador. Este sistema de tubería tendrá un diámetro de 2” SCH40 de material ASTM A106 Gr. B según piping class. Para el montaje de estas tuberías se realizará previamente la instalación de los soportes metálicos correspondientes.

Nexa: US$ 117.4 millones para seguir operando en Cerro Lindo

En Cerro Lindo existen recursos aprobados aún no explotados (cuerpos mineralizados) a una profundidad aproximada de entre 200 y 400 m

Nexa Resources tiene un plan de US$ 117.4 millones para optimizar su mina Cerro Lindo, en Ica. Una de sus propuestas es ampliar en un 10% (1.53 Mm3) la capacidad aprobada del Depósito de Relaves Filtrados Pahuaypite 2 (DRFP 2), a fin de asegurar la continuidad operativa, para seguir depositando relaves filtrados.

Para la ampliación del DRFP 2, se requiere incluir o modificar instalaciones auxiliares, que incluyen accesos y rampas operativas para facilitar el acceso hacia el recrecimiento del DRFP 2, así como la reubicación de un tramo de las tuberías de agua desalinizada (en la zona de la ampliación requerida del DRFP 2), y del canal de coronación margen izquierda.

La capacidad aprobada actualmente en Cerro Lindo es de 15.12 Mm3, ocupando un área aprobada de 29.48 ha. Con la ampliación propuesta, el área del DRFP 2 será de 31.22 ha, de las cuales 1.74 ha será área adicional para la disposición de relaves filtrados.

Otra labor es la reubicación y optimización de la chancadora primaria de interior mina hacia un emplazamiento con mejores condiciones geomecánicas y de estabilidad en otra zona de interior mina, más alejado de las labores subterráneas aprobadas, debido a que el emplazamiento actual del circuito de chancado primario presenta restricciones asociadas a las condiciones geomecánicas del entorno y al deterioro progresivo de sus estructuras por los efectos inducidos por las actividades de voladura de la labores subterráneas cercanas.

Nexa Resources requiere habilitar una nueva cámara de chancado primario, la cual permitirá robustecer las condiciones de estabilidad geomecánica, brindando mejores condiciones para la instalación, operación y mantenimiento de los equipos principales del circuito, y ejecutar las labores subterráneas de conexión asociadas (rampas, by pass, accesos, cámaras de carguío, cámara para taller de mantenimiento y pie de bóveda).

Nexa Resources requiere habilitar una nueva cámara de chancado primario, la cual permitirá robustecer las condiciones de estabilidad geomecánica, brindando mejores condiciones para la instalación, operación y mantenimiento de los equipos principales del circuito.

Asimismo, proyecta instalar una chancadora portátil (Lokotruck) en superficie con su faja transportadora asociada, la cual operará de manera temporal mientras se ejecute la reubicación de la chancadora primaria subterránea y quedará disponible en superficie como equipo de contingencia.

La chancadora primaria se ubicará dentro de una nueva cámara de chancado y contará con una capacidad nominal de procesamiento de 1,000 t/h y una capacidad de diseño de 1,200 t/h.

El plan de la empresa minera también comprende la implementación de un nuevo campamento denominado “Campamento La Planicie”, debido a que Cerro Lindo necesita infraestructura adecuada para alojar a la mano de obra encargada de la ejecución de las modificaciones.
La capacidad total proyectada corresponde a 176 trabajadores, considerando ambientes de alojamiento distribuidos en módulos de cuatro niveles, complementados con espacios administrativos, atención médica, capacitación y servicios generales.

Ahora bien, para las labores subterráneas de Cerro Lindo se tiene actualmente aprobado el método de minado de relleno ascendente por subniveles (sub-level stoping). Con todo, la compañía requiere adicionar el método de minado por hundimiento de bloques (Block Caving) para la explotación de los recursos (cuerpos mineralizados) aprobados aún no explotados de los Bloques 875 y 428, ubicados en el cuerpo mineralizado OB2, debido a las características particulares de hundimiento de dichos cuerpos mineralizados.

En Cerro Lindo existen recursos aprobados aún no explotados (cuerpos mineralizados) a una profundidad aproximada de entre 200 y 400 m. Uno de estos cuerpos es el denominado Tajo 875 y el otro Tajo 428 (Bloque 875 y Bloque 428). Los Bloques 428 y 875 se ubican en el cuerpo mineralizado OB2.

Igor, la esperanza minera de Sienna Minerals

El programa de exploración estima la ejecución de aproximadamente 10.315 metros de perforación

El proyecto de exploración minera Igor está en manos de la empresa Sienna Minerals SAC. Ahora el objetivo general de la empresa en el proyecto Igor es realizar evaluaciones geológicas del yacimiento mineral, mediante la ejecución de 58 sondajes distribuidos en 15 plataformas de perforación. Los minerales que serán evaluados en el proyecto de exploración minera Igor serán oro, plata y cobre.

El proyecto Igor se encuentra ubicado en el distrito de Huaranchal, provincia de Otuzco, departamento de La Libertad.

El proyecto contempla la ejecución de 15 plataformas de perforación, con la finalidad de evaluar la posible existencia de cuerpos mineralizados de interés para la empresa. La compañía propone utilizar 10 plataformas nuevas y 5 plataformas preexistentes, identificadas en el inventario de labores mineras no rehabilitadas.

El programa de exploración estima la ejecución de aproximadamente 10.315 metros de perforación, en 58 sondajes con la finalidad de evaluar la posible existencia de cuerpos mineralizados de interés para Sienna.

Las actividades de perforación del proyecto Igor (ejecución de 58 sondajes) durarán 361 días aproximadamente (12 meses en promedio).

Asimismo, se prevé el uso de dos máquinas perforadoras diamantina marca Sandvick, modelo DE710 o similar. Se ha calculado el tiempo requerido para la etapa de perforación en función de la totalidad de metros a perforar (10.315 m), y se ha estimado un promedio de avance de 24 m/día/máquina, dependiendo de las características geológicas de la roca, por lo que para dos máquinas el avance total sería de 48 m/día.

Las actividades de perforación del proyecto Igor (ejecución de 58 sondajes) durarán 361 días aproximadamente (12 meses en promedio). Las perforaciones se realizarán durante las 24 horas del día, en dos turnos de doce horas cada uno.

Cada plataforma de perforación contará con un área de 225m2 (15 m de largo por 15 m de ancho) para la instalación y operación de la máquina perforadora y para la distribución de los equipos auxiliares, insumos, etc.

Sienna Minerals proyecta utilizar dos equipos de perforación, uno por plataforma para realizar la perforación diamantina. Este equipo se colocará sobre un área con dimensiones de 9 m de largo y 3 m de ancho.

El agua de uso industrial se empleará durante la actividad de perforación diamantina, donde se estima que el consumo de agua asociado será de 0,6 L/s/máquina, por lo que se requerirá aproximadamente para el proyecto 103,68 m3/día y 3.110,40 m3/mes.

La empresa también contempla habilitar 1,05 km de accesos tipo camino de herradura, quince pozas de lodos, tres piscinas australianas y dos baños químicos.

El área de almacenamiento de herramientas tendrá dimensiones de 4 m de largo por 3 m de ancho, estará destinada a la organización y resguardo de los equipos utilizados en las operaciones. El acceso a este espacio estará restringido exclusivamente a personal capacitado, asegurando un manejo adecuado de las herramientas y cumpliendo con los estándares de seguridad establecidos.

Mina María Teresa: aprueban plan fotovoltaico de Minera Colquisiri SA

El sistema solar fotovoltaico en la minera dejará de emitir 329,850 kg de CO2 anualmente (factor de 0.4521 dióxido de carbono de (kg / kWh)

El «Cuarto Informe Técnico Sustentatorio de la Modificatoria del Estudio de Impacto Ambiental de la U.E.A. María Teresa», presentado por Minera Colquisiri SA, ha sido aprobado. Como parte de su proceso de mejora continuo, Minera Colquisiri SA se ha planteado integrar en su operación (departamento de Lima, provincia de Huaral, distrito de Chancay-Huaral) un sistema de generación de energía fotovoltaica. El sistema solar fotovoltaico en la minera dejará de emitir 329,850 kg de CO2 anualmente (factor de 0.4521 dióxido de carbono de (kg / kWh).

El sistema fotovoltaico será distribuido en soportes tipo mesa con 12° de inclinación, un total de 28 mesas. Las filas de los paneles fotovoltaicos estarán distanciados a 3 m, con el objetivo de facilitar el acceso de personas y de un vehículo para la limpieza de los módulos en la etapa de operación y mantenimiento.

La minera hará uso de los módulos de la marca JINKO SOLAR de tecnología N-Type. Esta marca de módulos está clasificada como Tier 1 según Bloomberg New Energy Finance (BNEF). Esto significa que Jinko Solar cumple con los estándares de alta calidad y garantía necesaria los cuales los hacen ser más confiables en el mercado global. Se colocarán 806 módulos fotovoltaicos, modelo, JKM620- 66HL4M-BDV de 620Wp.

La nube Solis emite comandos de control a los inversores para lograr servicios de gestión de O&M de la planta solar fotovoltaica de manera estable, fiable e inteligente.

La empresa usará el inversor de la marca Solis; estos inversores también son una marca destacada en el sector de los inversores fotovoltaicos, que se utilizan en sistemas de energía solar. En este proyecto se usará el modelo S5-GC100K-HV de 100 kW de potencia nominal a una configuración de red trifásico 480V, el equipo cuenta con las siguientes características eléctricas.

El sistema contará con un medidor inteligente Solis llamado EMP3-5G PRO, el cual está diseñado para optimizar la medición y gestión de consumo energético en aplicaciones residenciales e industriales. El EPM3-5G PRO combina tecnología avanzada y características robustas para garantizar una precisión y fiabilidad excepcionales en la monitorización de la energía.

Un sistema fotovoltaico es un conjunto de componentes que permiten transformar la energía solar fotovoltaica para suministrar electricidad. Estos funcionan mediante la captación y conversión de la luz solar, por ello, es conocido también como sistema de paneles solares.

Para la buena transferencia de datos, el inversor contará con una antena DataLogger modelo S2-WL-ST, la cual tendrá la finalidad transmitir a distancia los datos de funcionamiento de la planta fotovoltaica al sistema de monitorización en la nube Solis en tiempo real, y realizar un análisis de datos preciso y completo y un procesamiento de alerta temprana de fallos.

La nube Solis emite comandos de control a los inversores para lograr servicios de gestión de O&M de la planta solar fotovoltaica de manera estable, fiable e inteligente.

«El comercio electrónico ha cambiado la forma en que se diseñan y operan los centros logísticos»

Para muchas empresas, un centro más eficiente no solo responde a objetivos ambientales, sino también a menores costos operativos y mejores condiciones para contratos de largo plazo

La logística es una de las variables más importantes de todo proceso productivo. Las empresas ya no buscan únicamente metros cuadrados para almacenar, sino infraestructura que les permita operar con mayor eficiencia, advierte Diego Briceño, gerente de Transacciones y Proyectos de Cushman & Wakefield. De acuerdo con el último MarketBeat Industrial S1 2026 de Cushman & Wakefield, el mercado de centros logísticos en Lima mantuvo un sólido desempeño durante el primer semestre del año. Este comportamiento confirma que la demanda por infraestructura logística moderna continúa fortaleciéndose.

¿Cómo ha evolucionado la demanda por infraestructura logística moderna en el Perú durante los últimos años y cuáles son los principales factores que están impulsando ese crecimiento?
La demanda por infraestructura logística moderna ha venido fortaleciéndose de manera sostenida, especialmente en Lima, donde las empresas han empezado a priorizar espacios más eficientes, mejor ubicados y con estándares técnicos superiores. Durante el primer semestre de 2026, el mercado de centros logísticos mantuvo un desempeño sólido con una vacancia por debajo del 6%, lo que evidencia un equilibrio sostenido entre la oferta y la demanda.

Este crecimiento responde a varios factores: la expansión del consumo, el comercio electrónico, la necesidad de optimizar cadenas de suministro, la mayor tercerización logística y la búsqueda de ubicaciones estratégicas para reducir tiempos de distribución. En ese contexto, los nuevos espacios que ingresaron al mercado fueron ocupados rápidamente debido a que los contratos de arrendamiento fueron cerrados previamente o fueron built to suit (a medida o pedido), lo que evidencia una demanda activa por infraestructura logística moderna.

Es importante remarcar que en los últimos años hemos visto una evolución importante en la demanda logística. Las empresas ya no buscan únicamente metros cuadrados para almacenar, sino infraestructura que les permita operar con mayor eficiencia, mejorar sus tiempos de distribución y adaptarse a cadenas de suministro cada vez más exigentes.

A esta dinámica también se suma la reconfiguración del eje norte de Lima, particularmente entre Callao, Ventanilla, Ancón y Chancay. La puesta en marcha del mega puerto de Chancay y el desarrollo en Ventanilla están ampliando el mapa de localización del mercado, generando una mirada más estratégica sobre corredores conectados al comercio exterior, al puerto del Callao, al aeropuerto y al nuevo eje portuario del norte.

¿Qué características debe tener hoy un centro logístico de clase mundial para responder a las necesidades de las empresas que operan en el mercado peruano?
Un centro logístico de clase mundial debe combinar ubicación estratégica, infraestructura técnica adecuada y capacidad de adaptación a distintos tipos de operación. Hoy se valoran atributos como: mayor altura libre (a partir de los 10 m, pero dependerá de la operación), pisos de alta resistencia, patios de maniobra amplios, seguridad, eficiencia energética (muy unido a eficiencia en la operación y a incorporar una dinámica de sostenibilidad), accesos bien diseñados, áreas modulares y posibilidad de crecimiento.

También es clave que el activo permita incorporar tecnología en la operación, desde sistemas de gestión de almacenes hasta herramientas de trazabilidad, monitoreo y control de inventarios. El mercado viene mostrando una clara preferencia por centros logísticos modernos, lo que se refleja en la reducción de la vacancia en espacios Clase A, que pasó de 9.0% a 5.3% entre un semestre y otro.

Un centro logístico moderno debe ser flexible, eficiente y estar preparado para acompañar la operación del usuario. La calidad del espacio, la conectividad, la seguridad y la posibilidad de incorporar tecnología son hoy elementos centrales en la toma de decisión, considerando que muchas de estas empresas y corporaciones cuentan con operaciones en otros países que ya tienen incorporados estándares altos y en donde se toman las decisiones finales.

La ubicación logística hoy responde a una estrategia más integral. Las empresas evalúan acceso a vías principales, cercanía a clientes, conexión con puertos o aeropuertos y capacidad para atender entregas más rápidas dentro de la ciudad.

El comercio electrónico y la transformación digital han cambiado la gestión de las cadenas de suministro. ¿Cómo se refleja esta tendencia en la demanda de nuevos espacios logísticos?
El comercio electrónico ha elevado las exigencias operativas de las empresas. Hoy los usuarios necesitan centros de distribución capaces de responder a entregas más rápidas, mayor rotación de inventario, procesos de picking más eficientes y una mayor trazabilidad de la mercadería.

Esto ha impulsado la demanda por espacios ubicados estratégicamente, con buena conectividad hacia zonas de consumo y capacidad para soportar operaciones más dinámicas. A nivel regional, Cushman & Wakefield ha identificado que la absorción logística viene siendo impulsada por consumo esencial, retail, comercio electrónico y operaciones de última milla

El comercio electrónico ha cambiado la forma en que se diseñan y operan los centros logísticos. Las empresas requieren espacios que les permitan preparar pedidos con mayor rapidez, manejar mejor sus inventarios y acercarse al consumidor final.

¿Qué tecnologías están marcando la diferencia en el desarrollo y operación de almacenes y centros de distribución, y qué tan rápido se están adoptando en el Perú?
Las tecnologías que vienen marcando la diferencia están vinculadas a la gestión eficiente de inventarios, la trazabilidad, la automatización de procesos y el análisis de datos. Entre ellas destacan los sistemas de gestión de almacenes, conocidos como WMS, herramientas de monitoreo en tiempo real, soluciones de picking, control de flujos internos y plataformas que integran la operación logística con la demanda comercial.

 

En Perú, la adopción avanza de manera gradual, con mayor velocidad en empresas de retail, consumo masivo, farmacéutica, operadores logísticos y comercio electrónico. El mercado todavía tiene espacio para madurar, pero la tendencia es clara: los usuarios están elevando sus estándares y eso también presiona a los desarrolladores a ofrecer infraestructura más preparada para operar con tecnología.

La adopción tecnológica en logística viene avanzando de forma progresiva. Las empresas más grandes y los operadores especializados ya están incorporando sistemas de gestión, trazabilidad y control de inventarios, y esa tendencia seguirá marcando la evolución del mercado.

Además de la ubicación, ¿qué atributos valoran más las empresas al momento de elegir una infraestructura logística? ¿La eficiencia energética, la automatización o la flexibilidad de los espacios son ya factores decisivos?
Además de la ubicación, las empresas valoran cada vez más la eficiencia operativa del activo. Esto incluye altura, resistencia de piso, número de andenes, patios de maniobra, seguridad, continuidad operativa, acceso a servicios, flexibilidad para crecer y eficiencia energética.

La automatización, la sostenibilidad y la flexibilidad ya son factores que influyen en la decisión, especialmente para empresas con operaciones más sofisticadas o contratos de largo plazo. Los activos modernos, estabilizados y bien ubicados vienen ganando protagonismo como clase de activo atractivo para inversionistas institucionales, precisamente por la combinación de baja vacancia, demanda sostenida y necesidad de infraestructura especializada.

La ubicación sigue siendo importante, pero ya no es el único factor. Hoy las empresas evalúan el costo total de operar: tiempos, eficiencia, seguridad, capacidad de expansión, sostenibilidad y qué tan preparado está el espacio para soportar una operación más tecnológica.

¿Qué sectores económicos están liderando actualmente la demanda de infraestructura logística moderna y qué tipo de requerimientos específicos presentan?
La demanda se encuentra diversificada. Los principales sectores que impulsan el mercado son retail, consumo masivo, alimentos y bebidas, farmacéutica, comercio electrónico, operadores logísticos, industria ligera y empresas vinculadas al comercio exterior. Esta diversificación ha permitido que el mercado logístico mantenga un comportamiento resiliente.

Hoy vemos una demanda que se diversifica cada vez más. El retail y el consumo masivo siguen siendo relevantes, pero también han ganado peso los operadores logísticos, farmacéuticas, alimentos, comercio electrónico e industrias que requieren espacios más especializados

En zonas como Callao y Ventanilla, la demanda está especialmente vinculada a operadores logísticos, importadores, exportadores, empresas de consumo masivo, alimentos y compañías que requieren conectividad directa con infraestructura portuaria y aeroportuaria.

¿Existen brechas entre la oferta disponible y las necesidades actuales del mercado? De ser así, ¿cuáles son los principales desafíos para cerrar esa diferencia?
La brecha no está únicamente en tener más superficie, sino en desarrollar el tipo de producto que el mercado necesita. Los usuarios buscan espacios modernos, bien ubicados y con especificaciones técnicas que les permitan operar de manera más eficiente.

Si bien el mercado viene incorporando nueva oferta, las brechas están principalmente en la disponibilidad de infraestructura moderna, flexible y bien conectada. En ese sentido, el desarrollo de proyectos en Ventanilla y el futuro crecimiento del eje Ancón-Chancay son relevantes, porque permiten ampliar la oferta hacia zonas con mayor potencial de conexión portuaria y disponibilidad de suelo.

Los nuevos espacios que ingresaron al mercado fueron ocupados rápidamente debido a que los contratos de arrendamiento fueron cerrados previamente o fueron built to suit (a medida o pedido), lo que evidencia una demanda activa por infraestructura logística moderna.

La sostenibilidad se ha convertido en un criterio importante para la inversión inmobiliaria. ¿Qué tan relevante es hoy la incorporación de estándares ambientales y de eficiencia en los proyectos logísticos del Perú?
La sostenibilidad se ha vuelto cada vez más relevante en el desarrollo logístico, sobre todo para empresas multinacionales, operadores especializados e inversionistas institucionales. Hoy se valoran atributos como eficiencia energética, iluminación LED, ventilación adecuada, manejo eficiente del agua, reducción de costos operativos y diseño orientado a una operación más sostenible.

Si bien el mercado peruano aún se encuentra en una etapa de adopción progresiva frente a otros países de la región, la tendencia apunta a que los estándares ambientales serán cada vez más importantes en la selección de espacios. A nivel regional, C&W identifica una presión por activos bien localizados y de mayor estándar, donde los precios se mantienen firmes o con presión al alza.

La sostenibilidad ya forma parte de la conversación inmobiliaria logística. Para muchas empresas, un centro más eficiente no solo responde a objetivos ambientales, sino también a menores costos operativos y mejores condiciones para contratos de largo plazo.

Considerando el crecimiento urbano y la necesidad de reducir los tiempos de entrega, ¿cómo están cambiando las estrategias de ubicación de los centros logísticos y de distribución?
Las estrategias de ubicación están cambiando hacia un modelo más equilibrado entre grandes centros de distribución y espacios más cercanos a los principales puntos de consumo. Las empresas buscan reducir tiempos de entrega, mejorar cobertura urbana y optimizar costos de transporte.

En Lima, esto ha reforzado el rol de corredores como Lima Sur, Callao y Lima Este. Durante el primer semestre de 2026, aproximadamente el 60% de la superficie ocupada de almacenes de ambas clases se ubicó en la Zona Sur, mientras que un 25% fue en el Callao y el resto en la zona Este, evidenciando que la demanda se distribuye entre los principales corredores logísticos de la ciudad.

La ubicación logística hoy responde a una estrategia más integral. Las empresas evalúan acceso a vías principales, cercanía a clientes, conexión con puertos o aeropuertos y capacidad para atender entregas más rápidas dentro de la ciudad.

Mirando hacia los próximos cinco años, ¿cuáles serán las principales tendencias que definirán el desarrollo del mercado logístico peruano y cómo deberían prepararse las empresas para ese nuevo escenario?
En los próximos cinco años, el mercado logístico peruano estará marcado por una mayor demanda de infraestructura moderna, el crecimiento de desarrollos Clase A, la expansión de soluciones built to suit, la incorporación gradual de tecnología y una mayor relevancia de la sostenibilidad en los proyectos.

También veremos una consolidación de nuevos corredores logísticos. Lima Sur, Callao y Lima Este seguirán siendo relevantes, pero el eje norte comenzará a tomar mayor protagonismo con Ventanilla, Ancón y Chancay. Este corredor responde a una nueva lógica de conectividad, asociada al comercio exterior, al puerto del Callao, al nuevo aeropuerto Jorge Chávez y al megapuerto de Chancay.

Sin embargo, para que este crecimiento se traduzca en una mejora real de eficiencia logística, será clave que la infraestructura vial avance al mismo ritmo que la infraestructura portuaria, aeroportuaria e inmobiliaria. Proyectos como el mejoramiento de la Panamericana Norte, el Anillo Vial Periférico, los accesos al puerto y antepuerto del Callao, así como futuras conexiones ferroviarias, serán determinantes para evitar que el incremento de carga genere mayores tiempos de traslado o congestión en los principales corredores.

Desde la perspectiva de las empresas, esto implica planificar sus redes de distribución con una mirada de largo plazo. Ya no se trata solo de elegir un almacén por ubicación o costo de renta, sino de entender cómo ese activo se conecta con puertos, aeropuertos, vías principales, zonas de consumo y futuros nodos logísticos. La competitividad del sector dependerá cada vez más de esa integración entre infraestructura logística, infraestructura vial y tecnología operativa.

Yusepi Quiñones Romero

Yusepi Quiñones Romero

Especialista en Comunicación Corporativa y Reputación

¿Qué pierde un territorio cuando se retrasa la llegada del gas natural?

Retrasar la expansión del gas natural no solo posterga el acceso a una energía más competitiva: también significa aplazar ahorros para las familias, empleo formal, desarrollo de proveedores y nuevas oportunidades de inversión y competitividad para las regiones.

Continuamente vemos cómo el costo de otros combustibles presiona a hogares, comercios y empresas. Parte de esta presión podría atenuarse, pues, según ha proyectado la Agencia de Promoción de la Inversión Privada (ProInversión), nuestro país tiene una cartera de US$2,900 millones para ampliar la infraestructura de gas natural en el periodo 2026-2027, lo cual beneficiaría hasta 11 regiones.

En el Perú solemos analizar el gas natural desde una perspectiva energética. Sin embargo, al abordarlo como una palanca de desarrollo territorial y relacionamiento con el entorno, cada mes de retraso en estos proyectos representa menos ahorro para las familias, menos oportunidades de empleo y desarrollo de proveedores locales, así como oportunidades perdidas de competitividad e inversión para las regiones.

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La experiencia en las zonas de concesión demuestra que el impacto del gas natural trasciende con creces la fase constructiva. En los lugares donde el proceso de masificación de gas natural se consolidó, el beneficio socioeconómico fue inmediato: un hogar conectado a la red puede ahorrar más del 50% respecto del uso de un balón de GLP, un alivio que se siente cada mes en la economía familiar, no solo en las cifras nacionales.

Además, se consolida una cadena de valor compuesta por PYMES contratistas, talleres mecánicos y servicios especializados, junto con programas de formación técnica que desarrollan nuevas capacidades profesionales, incluida la formación de instaladores certificados, con impacto en la generación de empleo formal e inclusión económica.

El efecto multiplicador se aprecia también a nivel nacional: recordemos que, según Macroconsult, el aporte al crecimiento económico de la cadena de valor de Camisea ha representado cerca del 2% del PBI peruano en promedio entre 2004 y 2023. En el mismo periodo, la sustitución de diésel y petróleo residual por gas natural generó ahorros por más de S/89 mil millones para el sector industrial y comercial.

Cada mes de retraso tiene un costo territorial: menos ahorro para los hogares y menos oportunidades para que las economías locales desarrollen nuevos negocios, proveedores y capacidades técnicas.

Por eso, la discusión no debería reducirse a cuánto cuesta construir una red. También deberíamos calcular cuánto cuesta retrasarla. Proyectos como el de Siete Regiones (Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali) o la ampliación de infraestructura gasífera por la costa podrían potenciar el proceso de masificación, pues multiplicarían el número de hogares, comercios e industrias que hoy dependen de combustibles que pueden representar mayores costos, replicando en más ciudades, el mismo efecto que el gas natural ya demostró en las zonas donde está presente.

El Perú necesita energía competitiva y, sobre todo, demanda empleo formal, capacidades técnicas e integración territorial. Una red de gas no termina donde culmina el ducto: allí empieza su verdadero efecto multiplicador: más capacidades, más empleo, más competitividad y nuevas oportunidades para el territorio. Ese es, en definitiva, el verdadero rostro social del proceso de masificación.



Sobre el autor
Yusepi Quiñones Romero es especialista en Comunicación Corporativa y Reputación. Cuenta con más de 20 años de experiencia profesional en minería y energía. Ha liderado estrategias de comunicación, reputación, gestión social y articulación multiactor en proyectos de infraestructura y desarrollo territorial. Es docente, conferencista y es Máster de Comunicación Corporativa por la Universidad de Barcelona.

Agua y minería: una convivencia que evoluciona

No existe un modelo único. Las herramientas dependen de la geografía, la legislación y la disponibilidad de agua

La confianza hídrica se construye con tres elementos: evidencia, independencia y participación. En el Perú, pocas cuestiones generan tanta sensibilidad alrededor de un proyecto minero como el agua y la respuesta de las grandes mineras ha variado. El enfoque ya no se limita al cumplimiento de permisos ambientales. No existe, sin embargo, un modelo único. Las herramientas dependen de la geografía, la legislación y la disponibilidad de agua. Las compañías incorporan sistemas de recirculación, monitoreo de calidad y cantidad, participación comunitaria, modelos predictivos, mecanismos de transparencia, agua de mar y más.

Uno de los instrumentos más importantes es el monitoreo ambiental participativo. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) reconoce que este mecanismo puede fortalecer capacidades, promover la vigilancia ciudadana y construir confianza entre población y autoridades. En sus monitoreos de la cuenca Tambo, en donde actualmente Southern Perú construye su proyecto de cobre Tía María, de más de US$ 1.800 millones de inversión, por ejemplo, la ANA ha utilizado protocolos estandarizados y mecanismos de trazabilidad para asegurar la confiabilidad de los resultados. Con respecto al proyecto Tía María, la represa Tambo Bajo se ejecutará ha pedido de la empresa Southern Perú Copper Corporation, bajo la modalidad de Obras por Impuestos y tendrá una capacidad de 50 millones de metros cúbicos o más con una inversión de US$ 240 millones. O al menos eso trascendió. Southern tiene ya experiencia construyendo este tipo de infraestructuras y un ejemplo es la represa Cularjahuira.

Hoy las comunidades, autoridades y especialistas participan en la definición de los puntos de muestreo, la toma de muestras, el análisis y la discusión de los resultados, la información adquiere mayor legitimidad.

Un conocido ejemplo es Quellaveco, de Anglo American, cuyo Monitoreo Ambiental Participativo funciona desde 2013 y participan autoridades regionales y municipales, comunidades, sociedad civil y la empresa. El proceso incluye agua superficial y subterránea, además de otros componentes ambientales, y se realiza durante las temporadas húmeda y seca. Los resultados son presentados públicamente y las muestras son analizadas por laboratorios acreditados. La empresa diseñó su esquema hídrico para no utilizar el río Asana en su proceso productivo. En su lugar, la operación emplea principalmente agua del río Titire —naturalmente mineralizada— y agua almacenada en la presa Vizcachas.

Hay, además, una segunda dimensión: demostrar que la minería no compite por el agua con otros usuarios.

En Arequipa, Sociedad Minera Cerro Verde ha seguido otra ruta: aprovechar aguas residuales tratadas para reducir la presión sobre fuentes convencionales.

Antamina, por ejemplo, utiliza una represa artificial como fuente principal de agua fresca, que capta durante la temporada de lluvias. En su reporte de sostenibilidad 2023 informó que 97,8% del agua utilizada en sus procesos correspondió a agua reciclada y que participa con comunidades y autoridades locales en monitoreos participativos. También señala que implementó modelos predictivos para anticipar la calidad del agua bajo distintos escenarios operativos.

En su reporte de sostenibilidad 2024, la compañía señala además que realizó seis monitoreos participativos en su área de influencia y dos talleres semestrales para comunicar su desempeño hídrico a autoridades locales y regionales.

Quellaveco ha optado por una estrategia similar, aunque con una característica adicional: separar físicamente el agua de la actividad minera. Para tal efecto, Anglo American construyó un túnel y un canal de ocho kilómetros para evitar el contacto del agua con las operaciones. Además, parte del agua almacenada en la presa Vizcachas es destinada a usos agrícolas y productivos en Moquegua, región en la que opera comercialmente desde 2022.

 

concebida para almacenar excedentes de la temporada de lluvias. Según Anglo American, la mayor parte del recurso está destinada a mejorar la disponibilidad hídrica para la población y la agricultura, mientras una fracción abastece a la operación. Los resultados reportados por la compañía para 2024 muestran la magnitud del esfuerzo de recirculación: 85% del agua utilizada en el proceso operativo correspondió a agua recirculada y 15% a agua continental.

En Arequipa, Sociedad Minera Cerro Verde ha seguido otra ruta: aprovechar aguas residuales tratadas para reducir la presión sobre fuentes convencionales. La operación está vinculada a la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales La Enlozada. De acuerdo con la Memoria Anual 2025 de la compañía, Cerro Verde puede reutilizar hasta 1,5 metros cúbicos por segundo, en promedio anual, de aguas residuales tratadas para sus operaciones. La empresa señala que las inversiones acumuladas relacionadas con este esquema, incluyendo infraestructura y operación y mantenimiento de la planta, superan los US$3.000 millones.

El modelo tiene una particularidad: conecta la gestión minera con una necesidad urbana. Tratar aguas residuales que de otro modo llegarían al río Chili permite reducir la contaminación y, simultáneamente, generar una fuente adicional para la actividad minera.

Ese tipo de infraestructura representa una posible respuesta a una pregunta cada vez más frecuente en los territorios mineros: ¿puede la minería aumentar su productividad sin aumentar proporcionalmente su demanda de agua fresca?

Recientemente, Sociedad Minera Cerro Verde anunció la firma de un acuerdo estratégico con Sedapar. El convenio consolida una visión compartida entre el sector público y privado para brindar soluciones sostenibles que beneficien a la ciudadanía arequipeña. Cerro Verde ejecutará inversiones superiores a los US$ 1,292 millones en proyectos clave destinados a optimizar el saneamiento, asegurar el abastecimiento y elevar la calidad del agua para miles de habitantes de Arequipa.

En Las Bambas, de MMG Limited y que opera en la región de Apurímac, el programa de monitoreo participativo también juega un rol vital. Cada año, la empresa realiza decenas de monitoreos de la calidad del agua en su zona de influencia.

Mina Justa constituye uno de los ejemplos más relevantes de incorporación del agua de mar desde el diseño de una operación minera de gran escala. La operación se encuentra en Marcona, una zona caracterizada por condiciones áridas y elevada presión sobre los recursos hídricos, en la región de Ica. Desde la concepción del proyecto se consideró el agua de mar como fuente para la operación, precisamente teniendo en cuenta el estrés hídrico de la zona. Marcobre reportó que en 2023 utilizó 7.467.053 m³ de agua de mar para sus operaciones.

El sistema de abastecimiento parte de la bahía de San Juan de Marcona. De acuerdo con el reporte de sostenibilidad de Marcobre, el agua es captada en el terminal portuario y transportada mediante una tubería enterrada de aproximadamente 41 km hasta la operación minera. Una vez en Mina Justa, el agua es almacenada y distribuida a las plantas de sulfuros y óxidos.

El agua desalinizada se emplea en actividades que requieren una calidad de agua superior, entre ellas la preparación de reactivos, determinados procesos asociados a la producción de cátodos de cobre, mantenimiento y actividades de laboratorio. La desalación genera, a su vez, una corriente de salmuera que debe ser gestionada adecuadamente.

Mina Justa constituye uno de los ejemplos más relevantes de incorporación del agua de mar desde el diseño de una operación minera de gran escala.

Otro elemento destacable es la recirculación. Marcobre señala que el agua se recircula tanto en los circuitos de flotación como en lixiviación y que la operación no genera efluentes líquidos convencionales hacia cuerpos receptores.

La experiencia de Miski Mayo es diferente porque corresponde a una operación de fosfatos ubicada en Bayóvar, Sechura, en la región Piura.

La empresa ha desarrollado un sistema en el que el agua de mar constituye un componente importante del proceso de concentración del fosfato. En su reseña institucional correspondiente a 2023 reportó una extracción de 18.996.656 m³ de agua de mar durante ese año y un consumo de 0,60 m³ de agua desalinizada por tonelada de concentrado húmedo producido. La empresa señala que el agua de mar está presente en gran parte de su proceso productivo.

Con todo, la siguiente etapa debería consistir en pasar de “les mostramos nuestros datos” a “construimos juntos el sistema de información”. Esto supone publicar no solamente resultados de calidad del agua, sino también volúmenes utilizados, fuentes de abastecimiento, niveles de recirculación, comportamiento de aguas superficiales y subterráneas y tendencias históricas. También implica que los datos sean comprensibles y puedan ser contrastados con información de la ANA y del OEFA.